miércoles, 28 de noviembre de 2007

Croissants de Pierre Hermé

Querida familia, dos puntos

Y los mejores croissants de París son para… ¡Pedrooooo!

No hace mucho se publicó una lista, otra, con los mejores croissants de París. No sé si por prestigio, si por costumbre, si por realidad, pero el premio le lo llevó mi “querido” Pedro. Ahí va la lista:
  1. Pierre Hermé
  2. Triomphe
  3. Laurent Duchêne
  4. Gérard Mulot
  5. Lenôtre
  6. Le Boulanger de Monge
  7. Bolangerie Vandermeersch
  8. Julien
  9. Arnaud Delmontel
  10. Grande Épicerie
(…)

Después de ver esas páginas, ¿quién se puede atrever a poner unas fotos? Siendo malo, apostaría a que muchas de esas fotos son de plástico ;-).

Yo, tan orgulloso como estaba con mis dos versiones de los croissants: versión 1, versión 2, me había planteado hacer los mejores croissants de París buscando entre las recetas de Hermé e intentar transformarlos en los mejores croissants del día ;-). Inicialmente no estaba demasiado decidido a hacerlos pero, en cuanto empiezo a ver la receta descubro varios elementos novedosos que me llaman la atención y agradan al mismo tiempo:
  • Las medidas son “exactas”, ni un gramo más ni uno menos. Sabéis lo lioso que resulta estar añadiendo y añadiendo harina a una masa hasta conseguir la “textura adecuada”. ¿Cuál es la textura adecuada?
  • ¡No lleva huevo! Se parece más a un hojaldre con levadura y aromatizado que a un brioche hojaldrado. Buena idea y solución.
  • Es más fácil: menos tiempos de reposo, hojaldrados muy sencillos y medidas casi exactas.
  • ¿Dónde está el aroma? La mantequilla me parecía poca cosa, por lo que le he añadido azúcar vainillado y vainilla en polvo. Mucho mejor, supongo. ¿Por qué no un poco de cardamomo o canela? Vaya usted a saber.
Como resultado, un croissant muy fácil de hacer, más hojaldrado y con una textura casi perfecta. Quizás la próxima vez le añada más aroma y/o manteca, en menor cantidad, como sustituto de la mantequilla. Habrá próxima vez.

Querida familia, coma

Quisiera hablar con vosotros con calma y poder estar un poco tranquilo, sin mirar el reloj. Tampoco sé si lo mejor sería hacer una “cura” colectiva en la que estuviese “M” y sus rencores o, simplemente, que yo os contase mis opiniones al respecto. Últimamente, estas tres últimas semanas, los cinco minutos que tenía libres los estoy ocupando con M y la famosa búsqueda del coche. Ya los odio, parece que es lo único que importa, después está mi trabajo y las responsabilidades que ello implica.

Por hacer, ni puedo hacer mi trabajo. Ayer mismo me tuve que acostar a las 3 de la madrugada; levantarme a las 7 de la mañana; ir al trabajo, y trabajar (con un descanso de 20 minutos exactos para ir corriendo a hacer la comprar); volver a toda prisa, cogiendo “el atajo”; ir una correr, no cómo deseaba, para mí es tan necesario como respirar; comer mientras cocinaba; hacer la comida, dejar los platos sin lavar, pues hay que visitar concesionarios; hablar de presupuestos; dejar a M en clase de bolillos; volver para acabar de fregar, limpiar; preparar la cena; lavar los platos; y, por fin, ya de madrugada, organizar el material de trabajo; …y volver a empezar. Estos días, en clases, empiezo “tema nuevo”, con todo lo bueno y malo que conlleva. Muchas cosas pendientes, unas palabritas en el blog (no he podido más) y poco más

Os quisiera decir muchas más cosas. Con calma, poco a poco. Ayer hablé con mamá, sigue con bastante gripe. Mientras hablaba, yo seguía delante del ordenador preparando exámenes (en singular) y prestando muy poca atención a lo que podía decirme y decirle. Sólo para que supieseis que seguía vivo. Hace unos minutos que he vuelto a hablar con ella y parece que está mucho mejor.

Esta tarde M ha tenido que ir al trabajo, hace tiempo que no va por las tardes, salvo las de los jueves, por supuesto. Me ha permitido poner algo al día mi bitácora, aunque me ha encargado alguna que otra llamada, muchas. Pronto estará de vuelta.

Mamá, dales recuerdos a todos, a papá, a Loli, a Diego (ya ni me imagino cómo está), con Martín hace unas horas que he hablado por teléfono. Tiene mucho trabajo pendiente, mañana viene inspección

Que sepáis que si hablo poco, si no os confieso ningún secreto es por mi tiempo. De sol a sol y tiro porque me toca. Os echo mucho de menos, aún no hemos hablado de cómo nos organizaremos estas navidades. En principio, tocará Navidades en Boiro, fin de año y Reyes en Ferrol. El cumpleaños de papá es un misterio, ella tendrá sus planes pero todavía no me los ha hecho saber. Le he comentado algo pero como si nada.

Loli, he leído los dos correos que has escrito, el primero hace ya más de una semana. Perdona, pero no me conformo con poner tres líneas, diciendo cosas como: “gracias”, “estoy aquí”, “os echo de menos”,.. Lo que tengo que contar no lleva menos de una hora. Pronto te devolveré los mensajes. ¿Te cuerdas cuando después de Lisboa no paré de llorar?, los motivos se han apagado, de momento, pero creo que las lágrimas no se han extinguido. Ya hablaremos.

Os quiere mucho.
Pepinho.

Todo parece un sueño

Hay instantes en los que si me paro a pensar, todo me parece un sueño irreal. Qué hago casado (o soltero si lo fuera), qué pinto en este mundo, qué me ha llevado a vivir cómo vivo,… Como cuando de pequeño te planteabas esas cuestiones existencialistas: ¿quién nos ha hecho? ¿Qué soy?,… y decides descartarlas de inmediato para no acabar confundido y poder vivir tranquilo. Sin preguntas todo resulta más fácil.

No tengo tiempo para reflexionar sobre mis actos o acciones. Quién lo tendría si se pasa el día ocupado, de aquí para allí a merced de intereses prójimos. Un poco surrealista.

Yo aquí, un libro abierto a quién quiera leerlo, con un trocito de mi vida al descubierto. Todos escogen un “alias”, un “alter ego” con que se identifican. Yo he dejado de ser Harry Haller para ser Pepinho. No me importa, pero me pregunto por qué, en general, casi todo el mundo tiene miedo a contar y decir lo que realmente siente. A M siempre le he dicho que no me importa parecer humano, porque lo soy, en cambio me molestan esas parejas perfectas que viven en familias perfectas con una vida perfecta.

Ingredientes
  • 510 gr. de harina de pan [255 gr.]
  • 35 gr. de mantequilla ligeramente reblandecida, nunca líquida [18 gr.]
  • 11 gr. de flor de sal [6 gr.]. Un ingrediente típicamente Hermé, a mí me la ha conseguido M por medio de un “conocido”-“cliente”. Si no se tiene puede emplearse sal fina.
  • 72 gr. de azúcar [36 gr.]
  • 15 gr. de leche en polvo [8 gr.]
  • 12 gr. de levadura fresca de pan [6 gr.]
  • 205 gr. de agua [102 gr.]
  • 15 gr. de azúcar vainillado, vainilla en polvo o una vaina de vainilla (a elegir) [8 gr.]
  • Para hojaldrar: 88+88 gr. [44+44 gr.] de mantequilla
Para pintar (antes de hornear)
  • 1 huevo entero + 1 yema [1 yema + 20 gr. clara]
  • 1 cucharilla de azúcar, 5 gr. [½ cucharilla]
  • Una pizca de sal.
Jarabe (después de hornear)
  • 80 gr. de azúcar
  • 30 gr. de agua
Nota: los tiempos de reposo son los mínimos recomendados. La masa puede reposar más tiempo, siempre que esté bien envuelta en film dentro del frigorífico(1) Diluimos la levadura en agua tibia, casi a temperatura ambiente, hasta que se haya disuelto totalmente. Amasamos todos los ingredientes menos las mantequillas. A medio amasar añadimos la primera mantequilla y seguimos amasando hasta que se haya incorporado totalmente. Así durante unos 5 minutos.
Formamos una bola, la cubrimos con plástico de cocina (film) y dejamos reposar durante un par de horas en el frigorífico. La receta original extiende la masa, la cubre con film y la deja reposar en lugar fresco. Lo importante es que la masa haya enfriado suficientemente para poder extenderla sin que tenga correa (se retraiga al ser estirada).

(2) Pasado el tiempo, extendemos la masa en un rectángulo de un centímetro de grosor. Extendemos la mitad de la mantequilla para hojaldrar (88 gr.) sobre 2/3 de la masa, de forma que al doblar una primera vez la parte que no está impregnada de mantequilla quede en el medio.
Extenderemos la mantequilla pomada de modo uniforme, intentando que no llegue al borde (para que no se salga) y le damos la primera vuelta, tal y como he dicho anteriormente. Volvemos a extender la masa y procedemos a darle una segunda vuelta, esta vez sin haber echado mantequilla. Llevamos 10 minutos al congelador más dos horas de reposo en la nevera.

(3) Repetimos el punto anterior, con dos vueltas simples y con los 88 gr. restantes de mantequilla para hojaldrar. Esta vez lo dejamos reposar una hora antes de formar los croissants.

(4) Formación de los croissants. Dividimos la masa en dos (como he hecho la mitad no he tenido que hacerlo) y formamos dos rectángulos de 25x40 cm2, aproximadamente. Lo he hecho a ojo para que queden más pequeñitos.
Recortamos rectángulos de 10cm (base) x 25cm (altura), dando un ligero corte de un centímetro en el centro de la base. Enrollamos los croissants desde la base y sin hacer demasiada presión. Los podéis rellenar con un trocito de chocolate negro, mucho mejor, incluso choricito, Nutella o confituras.
Si no los vamos a cocinar de inmediato podemos congelarlos en este instante y retirarlos unas horas antes de hornear. Riquísimos y podremos quitarlos siempre que tengamos visita.

(5) Disponemos los croissants sobre una bandeja con papel de hornear. Dejamos crecer durante unas dos horas.


Pasado el tiempo precalentamos el horno a 180º C, batimos los huevos con el azúcar y la sal. Pintamos cada croissant con la mezcla de huevo e introducimos en el horno, ya caliente, hasta que tengan un tono dorado. Recién pintados:


Pedrito es un fanático de los hornos “entreabiertos”, yo he preferido cocinarlos con el horno totalmente cerrado.

(6) Mientras se hornea preparamos el jarabe hasta que se haya disuelto totalmente el azúcar. Retiramos los croissants del horno, pintamos y… a disfrutar mientras estén todavía calientes.
Los croissants deben tomarse calentitos, a medida que pasa el tiempo se van endureciendo y no parecen tan frescos.

“Eu quérote tanto….”


Edito: después de algún tiempo de experiencia recomendaría alguna de las versiones sin huevo. La masa para los croissants y napolitanas es la misma. Mi preferida es la de las Napolitanas de crema, pero muy de cerca están los de Pierre Hermé o las Napolitanas de chocolate.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Tarta de nueces

Tarta de nuecesSiempre en domingo

¿Demasiados postres?

Tal vez. Pero últimamente, los últimos treinta y tantos, me lo pide el cuerpo. Que por falta de ideas no sea, que antes de un postre siempre va una buena comida, que M prefiere lo salado. Tal vez excesivas tartas, eso sí, tendré que intercalarlas con pequeños dulces; para empezar, un poco de bollería (esta semanita, cae seguro).

La tarta me ha sorprendido tanto (positivamente) que me he visto con la necesidad de contarlo. Con nueces, que ya es Navidad, hacer una delicia es muy fácil. Incluso, si no tenéis ganas de hacer la masa dulce podéis emplear hojaldre congelado.

Tarta de nuecesSocorro, ya es Navidad. “No actually”.

Programación cinematográfica televisiva del día: “Elf”, “Un novio para Navidad” y… “Love Actually”, por lo menos esta última era estupenda, siempre que la veas enamorado y con un toque de ingenuidad. ¿Quién no está enamorado?, sea de lo que sea: un libro, una película, un hombre, una mujer, un momento, la familia... “El amor en realidad está…” en todas partes. ¿Quién no hubiese preferido a Hugh (John Mungo) Grant como presidente de UK?, por lo menos echaríamos unas risas… de otro modo, claro.


Jarl, ¡qué bonito era estar enamorado! ¿Era? Ese placer extraño que se sentía con la simple presencia, esos días en los que te levantabas feliz por dos razones: habías soñado con ella y la verías esa misma mañana. La imaginación era más fuerte y real que la vida misma.

¿Confías en mí?

¡Socorro!

Falta, exactamente, un mes y los supermercados hace un tiempo que están llenos de turrones y otros productos navideños, incluso M ya está empezando a planificar la compra de los regalos. No es mala idea, así evitará los sofocos de última hora.

Será Navidad cuando pongan esa película: “Socorro, ya es Navidad” o alguna de las típicas películas con un “Santa Claus”. Chevy Chase, cuando pienso en él me acuerdo de aquel video de Paul Simon :”You can call me Al ” y me río con la paupérrima traducción de otra paupérrima película: “Este poli en un panoli”.

Después de la tempestad viene la lluvia

No se puede estar en permanente estado de reflexión, la mente acaba por confundirse, por provocar un malestar casi permanente. Llegamos a un remanso, descansemos, que pronto vendrán los puertos de montaña.

No hablaré del dolor que tengo por no haber podido cumplir mis deseos, que eran los de mi madre, y no haber podido ir a celebrar su cumpleaños. Tampoco hablaré de cierto estrés remanente que me ha llevado a aislarme apagando el móvil, ¿leer? por encima correo, muy por encima, o tener unos deseos de escaparme solo (totalmente) durante una buena temporada.

Me limitaré a jugar con las palabras y expresiones comunes relacionadas con la cocina. Voilá.


Masa dulce
  • 210 gr. de harina
  • 1 cucharilla de sal
  • 25 gr. de almendra molida (puede ser avellana)
  • 85 gr. de azúcar glasé
  • 125 gr. de mantequilla fría cortada en trocitos
  • 10 gr. de azúcar vainillado
  • 1 huevo
(1) Tamizamos la harina, añadimos el azúcar, el azúcar vainillado, la sal y la almendra molida. Añadimos la mantequilla troceada fría. Con ayuda de las manos mezclamos hasta que tenga la textura del pan rallado y la mantequilla no haya formado bolas demasiado gruesas.

(2) Echamos el huevo semibatido y, rápidamente, amasamos hasta que los ingredientes se hayan ligado. No se debe amasar en exceso, lo justo como para que se forme una masa. Envolvemos en film de cocina y llevamos al frigorífico un mínimo de una hora (puede ser congelador).

(3) Precalentamos el horno a unos 200º C. Forramos un molde de unos 23 cm de diámetro (sobrará masa) engrasado con mantequilla y enharinado. Extendemos la masa entre dos bolsas de congelación o plástico de cocina y cubrimos la base del molde. Pinchamos toda la superficie con un tenedor.

(4) Cubrimos la masa con papel de hornear y sobre él pondremos unos garbanzos o alubias secas para que ejerzan de peso. Horneamos durante unos 10-15 minutos. Pasado el tiempo retiramos los garbanzos y el papel. Si queremos volvemos a introducirlo en el horno durante 5 minutos, aproximadamente.
Retiramos del horno y reservamos, esperando a que se temple.

Relleno
  • 75 gr. de azúcar polvo
  • 2 cucharadas de agua, aprox.
  • 200 ml de nata fresca espesa (crème fraîche)
  • 30 ml de jarabe de arce o miel
  • 150 gr. de nueces troceadas finas, no molidas.
  • 2 yemas de huevo
(1) Precalentamos el horno a 180º C. Troceamos las nueces finas pero sin hacerlas polvo; podemos dejarlas unos segundos en una trituradora o incluso machacarlas con un rodillo dentro de una bolsa. Preparamos un caramelo con el azúcar y el agua en un cazo al fuego, hasta que tenga un tono dorado pero no llegue a quemarse.
Retiramos del fuego y añadimos la crema, mejor caliente para que el frío no haga que se apelmace el azúcar y se endurezca. Si eso sucediera no hay problema, lo llevamos al fuego hasta que se haya derretido el caramelo. Retiramos del fuego.

(2) Echamos el jarabe de arce o la miel y las nueces trituradas. Mezclamos y añadimos las yemas de huevo. Removemos y rellenamos la masa prehorneada. Introducimos en el horno precalentado a 180º C durante unos 20-25 minutos.
Dejamos enfriar totalmente antes de cortar y comer. Riquísima sola o acompañada con un poco de nata fresca espesa y/o helado, también rica si la tomamos solos o acompañados.

“Amigos, el amor, en realidad, está…” en lo que hacemos

sábado, 24 de noviembre de 2007

Caramelos de chocolate y miel de Martine

Caramelos de chocolate y miel de MartineLo mejor que me puede pasar en la vida 1.5

Los famosos…

Así los llama Trish Deseine en su libro “Pasión por el caramelo”, Los famosos caramelos de chocolate y miel de Martine. Ha sido toda una aventura, seguramente la próxima vez vuelva a serlo, hasta tengo dudas de que lleguen a parecerse a éstos. Sólo después de varias elaboraciones obtendremos el punto, las medidas y el tiempo exacto para conseguir la textura adecuada a nuestros intereses. A diferencia del anuncio, con la primera “he acertado”, tendré que jugar a la primitiva. Eso sí que ha sido suerte.

Por ser una receta de origen “casero”, es de las pocas del libro que vienen en unidades aproximadas y, por ello, la aventura está asegurada. Incluso recomienda que los hagamos varias veces hasta que tengan la consistencia que queramos (“pero siempre deliciosos”). Es una de las partes más bonitas de la cocina, la improvisación, el no saber cuál será el resultado. Un vaso, una cucharada o una nuez de mantequilla.

A la tercera ha sido la vencida. En las dos primera recetas vistas en el libro, millionaire’s shortbread y banoffee, había hecho mis propias versiones. Ahora he querido seguir al pie de la letra sus indicaciones, o las de Martine, supongo.

El día del chocolate

Ese día necesitaba chocolate. Empecé con estos caramelos, cuya adicción hace que se acaben pronto y desees que eso no suceda, después la “tarta de chocolate de Suzy”. Ha funcionado, aunque sólo en parte. Me lo pasé bien, disfruté comiéndolos, pero pasado el tiempo todo ha vuelto a estar igual. Igual, con unas cuatro tabletas de chocolate menos y una pequeña dosis de endorfinas de corta duración.

He descubierto otra parte de la solución: dormir. Al dormir se descansa, descansado las cosas se ven con otro prisma. Pero… ¿quién le pone el cascabel al gato?

Me has quitado la soledad y a la vez la libertad. La soledad se emborracha de libertad y la libertad busca compañía.

Mil razones para odiarme

Ahora es el momento de pedir perdón a aquellos que puedan sentirse ofendidos por estas opiniones o reflexiones, a los que han tenido siempre las cosas muy claras y piensen que mi confusión es fruto de la indecisión. Perdón, aunque siempre podréis saltaros este apartado e ir directamente a la receta, si os interesa, claro.

Enumeración de algunos hechos, circunstancias que no comparto, me disgustan o no admito de la paternidad/maternidad. Muchos son meros caprichos y otros más reflexionados de lo que pudieran parecer:

- ¿Por qué algunos familiares se ven con el derecho de sugerir, opinar sobre nuestra (presuntamente deseada por ellos) paternidad y yo no puedo, ni de lejos, hacer un breve comentario sobre el cambio de tapicería de sus sofás? La primera sería una decisión para toda la vida, la otra tiene vuelta atrás.

- Me disgusta la actitud posesiva de algunos padres hacia sus hijos. Se consideran “poseedores” y se olvidan de que tienen vida y pensamiento propio. “Tengo un hijo…” como quién dice “tengo un coche”.

- Hay quién tiene hijos por inercia, porque se entra en la edad, porque es lo que toca. Después tocará el bautismo, la comunión,… lo que no importa es si se cree o no en ello.

- No me gustan las expresiones “espíritu maternal” o “no lo entenderías, eres hombre”. Precisamente, por ser humano (hombre) tengo la propiedad de poder ponerme en el lugar de los demás, sentir lo que otros sienten. Por ejemplo, no necesito haber padecido una catástrofe para saber qué se siente cuando sucede.


Caramelos de chocolate y miel de Martine- Muchos padres se preocupan más de la imagen de sus hijos, sobre todo durante los pequeños años, que de su educación. Me he fijado que muchos de ellos van “más combinados”, diría M, que sus propios padres. Además, no soporto los zapatos de charol ;-)

- Recién nacidos, esa obsesión por buscar parecidos. El problema existiría si no se pareciesen, en ese caso habría que hablar con el fontanero o esperar unas semanas más a que se consolide su aspecto.

- Otra expresión odiosa: “animaos”. Si ya estamos animados… ¡a no tenerlo! No tenerlo también es una opción, además, reversible. La otra opción no tiene vuelta atrás.

- Los hay que cometen el doble error de tener hijos para salvar su matrimonio. Lo que se consigue es naufragar dos veces, jugando con otra vida.

- Lo padres que vuelcan sus frustraciones en sus hijos, provocando en ellos un nivel de exigencia, tensión, aprendizaje, que ni ellos mismos serían capaces de soportar.

- Espero que estas nuevas palabras no las lea nunca mi madre. Nunca nadie me ha preguntado si hubiese deseado nacer. Me lo he preguntado, y más de una vez desearía que no hubiese sucedido….

Caramelos de chocolate y miel de MartineIngredientes
  • 15 terrones de azúcar, 100 gr.
  • 250 gr. de chocolate negro troceado de buena calidad.
  • Una nuez de mantequilla, ayuda a darle brillo y textura. Entre unos 30-40 gr. aprox.
  • Un vaso de leche semidesnatada. Creo haberle puesto en torno a unos 200 mililitros, aprox. (no lo he medido)
  • Una cucharada sopera (y colmada) de miel. He sido generoso, el sabor a miel y caramelo contrastará con el chocolate.
  • Un poco de agua para el jarabe.
(1) Jarabe inicial. Salpicamos los terrones de azúcar con un poco de agua. Llevamos a fuego bajo, sin remover y dejando que se funda hasta hacer un jarabe. Llevamos a ebullición y añadimos el chocolate troceado, removiendo constantemente con una cuchara de madera hasta que se funda y sin que llegue a quemarse.

(2) Añadimos el vaso de leche sin dejar de remover. Lo volvemos a llevar a ebullición y lo dejamos a fuego lento removiendo constantemente. Añadimos la nuez de mantequilla y la cucharada generosa de miel. Sin dejar de remover (demasiado repetitivo, ¿no?, para que no se nos olvide) lo dejamos cociendo durante unos 10-15 minutos, frotando bien el fondo para evitar que se pegue el caramelo.

(3) Comprobaremos el punto de cocción cuando el caramelo haya espesado bastante. Batimos bien y comprobamos el nivel de consistencia haciendo caer la mezcla por la cuchara. Estará en su punto cuando la mezcla no cae de la cuchara o lo hace de modo muy lento. Pongo lo que dice literalmente el libro en este punto: “…tendríamos que tener el buen ojo de Martine, la primera vez tal vez no resulte fácil.”

(4) Vertemos la mezcla en un molde y la alisamos ligeramente, primero con una espátula, después con un golpecito.
El libro recomienda hacer las marcas de los caramelos en este momento, yo he preferido cortarlos una vez endurecidos usando un cuchillo calentado en un chorro de agua caliente.

No pensemos que son muchísimos caramelos de chocolate, como no tenía un molde adecuado para esa cantidad (sería necesario un molde de unos 18x18 o algo más), el molde lo he construido con papel de hornear, cerrándolo y grapándolo como si de un sobao se tratase.

“Pase lo que pase, el resultado siempre será muy rico.”

Caramelos de chocolate y miel de Martine

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Pastel de chocolate de Suzy

Pastel de chocolate de Suzy… (otra vez) de Pierre Hermé al otro lado del arco iris

Pierre Hermé con frambuesas

Qué fácil y ¡qué rico!, una verdadera sorpresa que no esperaba tener con los ingredientes de siempre. Me ha alegrado el día, y no ha sido sólo el cacao.

Tenía necesidades chocolateadas, síndrome de abstinencia. No es que me hubiese cansado de los bizcochos y pasteles, ni mucho menos, pero hay momentos en los que se necesita chocolate, a ser posible con alto porcentaje de cacao. Ya conocéis sus efectos.

Si de algún repostero no me cansaría de hacer sus recetas ése es PH. Mucha variedad y gama: desde unas galletas o macarons, pasando por cakes (como el de ayer), hasta tartas, por supuesto, y siempre mucho chocolate. Como con casi todos los pasteles de chocolate, la única dificultad está en el tiempo de horneado, siempre el justo para que no quede demasiado seco ni crudo. Éste veréis que es difícil que llegue a secarse, por su cuerpo (menos denso), cantidad de huevos y grosor. Esta vez no he hecho caso de mis gustos o instintos y lo he cocinado un poco más, unos minutos, y el resultado ha sido un placer para el paladar.

Pastel de chocolate de SuzyNo me gusta echarme flores, tal vez ortigas, zarzas o especias, como mucho. Detesto tanto la modestia como la prepotencia, es muy difícil obtener el equilibrio. Con sinceridad relativa, creo que la idea de las frambuesas ha sido todo un acierto; M está para certificarlo. Las frambuesas aportan un ligero contraste con el chocolate que, a modo de mermelada sin azúcar, le da una textura y sabor muy rico. Menudas flores, las de la frambuesa, por supuesto.

Pastel de chocolate de SuzyUn día bien, un día mal, un día bueno,..

Ayer fue rápido y denso, hoy no. ¡¡¡Pedonadme!!!, pero ¡no puedo evitarlo! (Cfr.: Las amistades peligrosas). ¿Qué me pasa?, ¿no puedo estar tranquilo ni el día del cumpleaños de mamá? Tal vez por eso, porque no he podido llamarla todavía, ahora es justo el momento, tengo algo de tiempo, pero no quiero que me note desanimado ni se me salten las lágrimas. Es “su” día. Felicidades mamá.

Lo mejor que me ha pasado en la vida

Ya nunca estaría solo, solo para pensar y reflexionar, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Dejaría de poder ir al cine, por lo menos con cierta frecuencia, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Se acabaría definitivamente nuestra, últimamente escasa, vida social, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Dejaría, definitivamente, de ser “yo” para ser “el/ella”, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Las visitas a las familias pasarían a ser semanales, con charlas monotema, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Dejaríamos de hacer ciertos viajes exóticos, limitándonos a pequeñas ciudades dentro de unos años, preferiblemente europeas, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Mi footing ya no sería posible, no tanto tiempo, ni levantándome a las 7 de la mañana como ahora, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Las horas de café pasarían a ser horas de parque, en las que hablaríamos de pañales y potitos, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Sé que en esto soy un egoísta, lo sé, pero si ahora soy prisionero del tiempo, si en mi vida he sacrificado mucho por otra persona, no quisiera definitivamente perder lo poco que me queda por “lo mejor que me ha pasado en la vida”. Perdóname, lo siento. Tal vez me haya equivocado, tal vez yo no esté hecho para lo que se entiende por “formar una familia”… Éstas justificaciones son meras pataletas egoístas, pero M, no estoy preparado para afrontar “lo mejor que me ha pasado en la vida”. Tampoco quiero cometer el mayor error de mi vida, cuando más lo piensas, más dudas. Hay decisiones que se deben tomar sin pensar y eso en mí es imposible.
El arco iris

Me he cruzado con él mientras corría, pero (nunca) lo he alcanzado. Por un momento ha salido el sol mientras llovía, después chaparrón. Cuando eso sucede no hago más que mirar en dirección opuesta al sol para descubrir esa maravilla de la naturaleza.

El arco iris siempre ha sido presagio de tiempos mejores y de esperanzas. Lo veo siempre con un ligero toque supersticioso porque, aunque soy muy racional, no puedo tener un pequeño sedimento remanente heredado. Espero que así sea, que esa visión esperanzadora traiga mejores momentos,… Empezaré por intentar dormir más, por organizar las tareas de un modo más coherente y por buscar el arco iris todos los días.


Ingredientes
Para un molde circular de unos 23 cm. de diámetro, aprox.
  • 250 gr. de chocolate negro de alto porcentaje de cacao (72-74%)
  • 250 gr. de mantequilla troceada.
  • 200 gr. de azúcar.
  • 4 huevos grandes.
  • 70 gr. de harina.
  • Una pizca de sal, mejor flor de sal, para realzar los sabores del chocolate. No lo indica la receta pero para mí es imprescindible en casi todos los postres de chocolate. ¡Hacedlo!
  • Toque personal: unas frambuesas (congeladas). Estupenda opción. Podrían echarse unos frutos secos: nueces, avellanas, etc. pero así me recordaría a un brownie, aunque como he dicho, no tiene demasiado que ver.
(1) Precalentamos el horno a 180° C. En un cazo a fuego muy bajo fundimos la mantequilla troceada con el chocolate, también troceado. Cuando la mantequilla se haya derretido retiramos del fuego y removemos con una espátula hasta que se haya derretido el chocolate. Si fuese necesario volvemos a ponerlo un poco más al fuego.
Puede hacerse al baño María o incluso en el microondas. Cuando lleva mantequilla y son grandes cantidades prefiero hacerlo a fuego bajo, así puedo reutilizar el cazo y no manchar tanto.

(2) Levantamos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla tenga un tono pálido y espumoso. Añadimos poco a poco la mezcla de chocolate fundido pero no caliente, para que no se cuaje el huevo. Añadimos la harina tamizada con una pizca de sal, mezclando hasta que se masa sea homogénea. En este momento podemos añadirle las frambuesas (o los frutos secos). Si tenéis frambuesas probad con ellas, aunque sea sólo una vez…

(3) Vertemos la masa en un molde engrasado de unos 23 cm. de diámetro. Puede cubrirse el fondo del molde, así lo hago, con un poco de papel de hornear. Alisamos la superficie, le damos unos golpecitos y llevamos al horno precalentado (180º C) durante unos 30 minutos, hasta que la superficie se haya agrietado ligeramente y al pinchar con un palillo o cuchillo salga ligeramente húmedo. Si queréis podéis dejarlo más crudito.

Retiramos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla, para evitar que siga cocinándose fuera. Tómese como más guste: con un poco de azúcar glasé, un poco de nata fresca, helado de vainilla,…

Para mi gusto lo mejor es dejarlo en la nevera y retirarlo una horita antes de degustar.

No hay tarta o pastel de chocolate al que pueda resistirme. Éste ha superado con creces mis expectativas iniciales, aunque las fotos (debidas a la ausencia de luz) no hayan salido lo bien que desearía. Imaginaos el sabor.

Cake de zanahoria y avellanas

… de Pierre Hermé

Yo también necesitaba chocolate

Mi ánimo pedía chocolate y hoy (me) he hecho unos caramelos de chocolate y miel (Pasión por el caramelo), además de una tarta, otra, de chocolate de Pierre Hermé, ya tarde.

Este cake era el postre de ayer, he dicho “era” por dos razones: por pretérito (imperfecto) y porque no queda nada, fulminado en un tris-tras.

También de Pierre Hermé, éste es un Cake de zanahoria con unos deliciosos sabores a avellana, hasta tal punto que no sabría decir si es más “de zanahoria” o “de avellana/almendra”. Excelente. ¿Bizcocho?, ¿pastel?, ¿tarta?, digamos “cake”, si un francés lo llama así no lo traduciré, Sr. Josep-Lluís.


Pretérito indefinido: el rumano de la sonrisa feliz

No tengo ni tiempo ni ganas de hablar, tal vez mañana. No he podido responder ni leer los correos, ni siquiera el de mi hermana, tendrá motivos para pensar que estoy enfadado o distante. ¡Nunca!, es el tiempo. Vine, fui. Indefinido.

Cuando me queda de camino o voy a los cines Valle Inclán, o a la tienda de gominolas, es raro el día que no entre en el supermercado Gadis nuevo que hay en la calle Fernado III el Santo. Siempre hay algo que comprar, verduras o plantas aromáticas que sólo encuentro allí. Allí está sin faltar a su cita el rumano de la sonrisa feliz, con su bigote. En realidad tampoco sé si es rumano, aunque lo parece, por lo menos creo que procede de algún país del este de Europa.

Sigue allí, con su recorte de cartón con unas palabras escritas en castellano pidiendo limosna. Mi escepticismo u otros elementos que ya he comentado me impiden dar limosna en ese caso (¿soy mejor que el?, no, ¿quién necesita ayuda?,…). No puedo soportar esa horrorosa sensación de “superioridad” que se siente después de dar una limosna, por pequeña que sea.

Sigue allí. Hace unas semanas, de día indefinido, mi Pepinho agnóstico se vio en la necesidad de indicarle que tenía el cartel al revés. Pensé que sería un tema de marketing, una estrategia comercial como cualquier otra. Lo giro y me sonrió. Días o semanas después, sin fecha definida, me ve y de un modo consciente lo vuelve a girar. Volví, indefinido, a pensar en esa estrategia de marketing:
La tercera vez ya lo tenía en la posición correcta, no sé si se habría percatado de mi presencia. Siempre sonriente, inmóvil. Sigo pasando y siempre esboza una sonrisa.

Hoy he pasado, no indefinido, corriendo, con mi carterita “por si tengo una urgencia”. Hacía frío. Por un fugaz momento pensé: adiós agnosticismo, adiós dudas, que más da, todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida. No tuve esa sensación de “superioridad” ante la acción, más bien de rendición. Me había rendido ante su actitud sonriente, ante su forma honrada de ganarse la vida. Era como si estuviese pagando una consumición por esa sonrisa, como si él hubiese hecho un trabajo por el que mereciese un cobro. Únicamente no le perdono una cosa, que me hubiese dicho, sonriente: “Muchas gracias, señor”… ¿Señor? Si yo le contara…

Ingredientes
Para un molde de cake relativamente pequeño. Casi me he comido yo solo el postre ¡en una tarde-noche!.
  • 40 gr. de yemas (unas 2 yemas grandes, aprox.).
  • 30 gr. de azúcar para montar las yemas.
  • 105 gr. de claras de huevo (unas 3 claras, aprox.)
  • 35 gr. de azúcar para montar las claras
  • Un chorrito de zumo de limón para ayudar a montar las claras
  • 50 gr. de avellanas tostadas molidas (si vives en Galicia las puedes comprar molidas en los supermercados Gadis, marca Leader Price)
  • 50 gr. almendras tostadas molidas.
  • 20 gr. de avellanas tostadas enteras.
  • 70 gr. de zanahoria rallada.
  • 45 gr. de puré de zanahorias, preparado anteriormente por cocción.
  • 35 gr. de harina.
  • Ralladura de media naranja grande.
  • Una cucharilla de levadura química (Royal).
  • Una pizca de sal.
(1) Preparamos el puré de zanahoria. Pelamos las zanahorias y las cocinamos al vapor hasta que estén relativamente blandas. Una vez cocidas las reducimos a puré con ayuda de un tenedor o similar. Reservamos.

(2)Precalentamos el horno a 175º C. Tamizamos la harina con la sal y la levadura química. Reservamos. Levantamos las yemas con el azúcar hasta blanquear. Levantamos las claras a punto de nieve con un chorrito de limón, se levanta mejor a temperatura ambiente, no frías. A medio montar vamos añadiendo poco a poco el azúcar hasta que tenga la consistencia de un merengue y forme picos.

(3) Añadimos con cuidado y de modo envolvente las claras a las yemas montadas. Echamos la almendra molida mezclada con las avellanas molidas, las avellanas ligeramente troceadas (casi enteras), la zanahoria rallada, el puré de zanahoria y la ralladura de naranja. Todo ello con cuidado y evitando que se baje la masa.
Por último, añadimos tamizamos la harina sobre la mezcla, mezclando con cuidado.

(4) Vertemos en un molde para cake pequeño. Cocinamos durante unos 40-50 minutos a unos 175º C.

Muy facilito, sin materia grasa (no directamente, claro), esponjoso y sabroso. La naranja contrasta a la perfección con los sabores de la zanahoria y los frutos secos.

Pierre Hermé, está todo dicho.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Pastel de “todo fruta” de manzana y pera

Tan cansado

La fruta prohibida

Por todos lados, si no se comen se estropean. Los manzanos están a rebosar, manzanas de todo tipo que se acumulan hasta tal punto que no se sabe qué hacer con ellas. Si no tenéis ideas no os preocupéis, a mí me encantan (sobre todo la Reineta del Canadá), no me cansaré de hacer postres caseros como éste y disfrutar de ellos.

Dulce de manzana, mermeladas o compotas son los recursos más usados para darle salida a la sobreproducción de manzanas. Lo mismo pasa con los higos, sólo que con los higos hay que ser más rápido todavía, en pocas semanas se pasa de tener unos hermosos y maduros higos a no tener nada.

He puesto en el blog otras recetas de “parecido razonable” pero ésta, como otras, resultará una verdadera delicia a aquellos a los que les gusten las manzanas y/o las peras. Dos capas de pura fruta, manzana y pera, podría ser prácticamente cualquier otra variedad.

Regalando

Ya queda poco (un par de días) para el cumpleaños de mi madre. Para acertar con la edad tengo que hacer cálculos con el año de nacimiento, que no diré por respeto. Como siempre, nos encontramos con uno de esos grandes dilemas: ¿qué regalar? Descartando: la ropa, por personal, por la dificultad para acertar con la talla y el modelo que más se ajuste; los accesorios, ya le hemos regalado todo tipo de pañoletas y fulares, carteras,…; poco queda, y lo más difícil es no repetir y comprar algo personal e intransferible. Algo que le haga ilusión.

Los tickets regalo son la mejor opción para regalar y salir del apuro, casi siempre sabiendo que tendrá que cambiarlo por algo que le guste o siente bien. Pero mamá, todavía no has comprado nada con la devolución del regalo de tu santo. Ya veremos, aprovecharé mis horas de footing para pensar en ello.

Cansado

Cansado de estar con prisas; cansado de no dormir; cansado de tener una agenda no personal; cansado de tener dudas (muchas); cansado de que “otros” quieran organizarte la vida y decidir por ti; cansado de los cambios de ánimo de M y tener que estar a la expectativa; cansado de que la gente te valore por el cómo y no por el qué, de los que juzgan por la imagen; cansado de sentirme cada vez más solo; cansado de no poder hacer lo que realmente me gusta al 100 por 100; cansado de tener que llevar una vida normal, planificada, sin sorpresas (nacer-crecer-casarse-hijos-nietos-morir); cansado de tomar las decisiones que otros desean (no yo); cansado de pedir perdón; cansado de estar cansado; cansado de…

Sábado, circulando por el puente de As Pías

Ahora estoy cansado, muy cansado. Tanto, que ni ganas de escribir tengo, de desahogarme, de escaparme durante un rato. Pronto será diciembre, después enero, después febrero,… , diciembre, y vuelta a empezar. Algún día acabará esto y cuando acabe sólo deseo poder haber hecho alguna de las cosas que más deseaba.

Ya llueve, sentado ante la mesa del estudio. Sobre ella veo alguno de los muchos libros de cocina y entre ellos alguna de mis últimas lecturas. Me giro hacia la derecha, sólo un poco, con mis manos y sin ningún esfuerzo puedo alcanzar en la larga estantería un pequeño libro, “El principito”, leo un texto en gallego bajo mi nombre y la fecha: “Outra volta recuperando o tempo perdido”. Buscaré entre las primeras páginas a la boa constrictor, porque nada es lo que parece.

Al lado de “El principito” y en ese mismo módulo de estatería, seis libros de Hermann Hesse, dos Paul Auster, un Alan Sillitoe, un James Joyce, cuatro P. Highsmith, un D. H. Lawrence y Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Neruda). Un cajón desastre de ideas y pensamientos duros.

M duerme, su siesta es sagrada.

Ingredientes
Para un molde de 20x20 cm. Su equivalente circular es un molde de 22-23 cm. de diámetro.
  • 65 gr. de harina.
  • 1 cucharada sopera de Royal.
  • 1 cucharilla (escasa) de sal.
  • 2 huevos enteros.
  • 70 gr. de azúcar.
  • 25 gr. de mantequilla derretida.
  • 80 ml de leche entera.
  • 15 ml de esencia de vainilla.
  • 3 manzanas grandes, aproximadamente.
  • 3 peras grandes, aproximadamente.

(1) Precalentamos el horno a 200º C. Tamizamos la harina con la levadura y la sal. Reservamos. En un cuenco batimos los huevos con el azúcar hasta blanquear, echamos la mantequilla derretida, la leche y la vainilla. Seguimos batiendo enérgicamente.

(2) Añadimos, poco a poco la mezcla de harina y batimos de nuevo. Es una pasta de consistencia líquida, como para crêpes. Dividimos la masa en dos cuencos, en uno echaremos manzanas y en otro peras.

(3) Pelamos y retiramos el corazón a las manzanas. Las cortamos en gajos muy finos, echándolas a medida que las cortamos sobre la pasta. Hacemos este proceso hasta que parezca que sólo hay manzana, la pasta casi ni debe notarse. Sólo manzanas. Repetimos el proceso con la pasta para las peras.
Al hornear, aunque parezca que no hay masa, crecerá y ligará suficientemente el pastel.

(4) Engrasamos y enharinamos un molde (he empleado uno de 20x20 cm2) y vertemos la pasta con las manzanas. Sobre ella echamos la pasta con las peras.
Horneamos durante unos 30-35 minutos a 200º C.

Puede hacerse con otro tipo de frutas, para mí las manzanas y las peras son la mejor combinación. Me apasionan este tipo de postres con un aire tan casero, sano y gustoso.