miércoles, 27 de febrero de 2008

Tarta de naranja

Tarta de naranjaNo sólo los ángeles tienen alas

8 ½

No es una película de Fellini, es la hora a la que he soplado las velas de esta fantástica tarta, basada en una idea original de Paco Torreblanca pero adaptada en prácticamente casi su totalidad, menos en la apariencia, decoración y algún que otro detalle.

He comido solo. Las fotos de los cortes han sido nocturnas o del día de hoy. Ayer fue un día malo, sólo la gratificación de hacer esta tarta me ha hecho sentir algo satisfecho. El resto del día ha sido para olvidar. Por suerte he tenido muy pocas llamadas: tres; mi familia de Boiro, mi cuñado/cuñada y Martín desde Terrasa, hasta mis suegros lo pasaron por alto. Eso es lo mejor, no tener que dar explicaciones y apartarse frases hechas o inútiles como: “un año más”, “me siento joven”,… cumplir por cumplir.

Tarta de naranjaSolía cubrir estas tartas con un merengue suizo, tal vez más rápido y consistente, pero creo que a partir de ahora lo haré con uno italiano más suave, pringoso ;-) y una buena pintura blanca para las comisuras de los labios. Ya lo hacía para los mararons, ahora también será una cobertura para tartas.

Tengo tanto que contar que no diré nada, la mejor forma es intentar comentar la receta lo mejor que pueda.

Tarta de naranjaÁngeles sin alas

En la calle República del Salvador, una mujer de 65 años se ha visto reflejada en el escaparate y se ha encontrado atractiva. Un niño le ha pedido perdón a su madre, mientras, en el piso de enfrente, un marido hacía lo mismo con su mujer: “perdón por no haberte ayudado cuando me necesitabas”. A las diez de la mañana un hombre pisó un charco y se volvió para pisarlo con el otro pie. Antonio ayudó a subir a una anciana al autobús, en primera fila una joven le sonrió.
La mujer casada que vive en un pequeño piso de la zona vieja ha soñado con una vida mejor, con un amante. Narciso ha escrito en la libreta de Matemáticas: “Margarita, te quiero”. En una de las nuevas plazas de Santiago un chico ha cumplido años, ha soplado las velas y ha pedido un deseo, cree que se hará realidad.

Tarta de naranjaGalicia

La lluvia era lluvia. He salido corriendo en dirección Vista Alegre, después carretera de Santa Comba. Quería escapar. He dejado unas napolitanas fermentando en el horno, apagado. La lluvia era lluvia, mis pasos no evitaban el salpicar de los coches, hacían que me sintiese vivo. Escapaba, quería salir lo más pronto posible de la carretera.

Desvío A Portela de Figueiras. La lluvia no era lluvia, era orvallo. Ya no es molesta, te acaricia. Ya no hay ruidos, ni las gotas caen con la suficiente fuerza como para mover las hojas. La lluvia ya no es lluvia, es niebla. Niebla espesa en la gran recta, sin casas, sin árboles, niebla. Paz, no hay sonidos, ni el propio respirar. Mi “Τοπίο στην ομίχλη” particular, esperaba encontrarme ese árbol al que agarrarme con fuerza. La recta se acaba, pronto volverá el orvallo y el sonido del agua. Las primera casas de Figueiras, los prados, los primeros coches, la vuelta a la civilización.

Ya en la zona vieja todavía queda media hora más de vueltas hasta llegar a casa. Vueltas entre piedra y agua. La lluvia es lluvia hoy en Santiago.

M vuelve

Las napolitanas están en su punto después de más de dos horas de fermentación. Lo necesitaban al salir del frigorífico, estaban temblando de frío (unos 5 grados). No te has duchado todavía, ni lo harás hasta pasadas las 6. Preparas la comida esperando a que M vuelva.

Tarta de naranjaMientras cocinas (cocino) la bandeja con las napolitanas está fuera del horno, el horno se calienta hasta 200º C y tú esperas. Mientras cocinas (cocino), retiras la tarta del frigorífico, como tenía crema M no quería que se pusiese mala. Tú comes y empiezas por el postre mientras cocinas. M no llega todavía. Picas las espinacas, tuestas el ajo en aceite y mantequilla, rallas quesos y cortas el salmón. Mientras cocinas ya te has tomado un buen trozo de tarta de naranja y unas piezas de fruta. Ya has comido.

Las napolitanas ya están en el horno, dos dulces y una salada para M, pintadas con huevo y espolvoreadas con un poco de almendra en láminas. Olores y amores. No quieres esperar, friegas y cocinas, preparas un jarabe para pintar los bollos. Ya están, un ligero tono dorado y unas pinceladas de jarabe (menos al salado). Lavas y escurres, emplatas. Ya está, sólo gratinar. M entra por la puerta y come con gusto.

Stairway to heaven

Tarta de naranjaIngredientes

Sablé Bretón
Molde de unos 21-22 cm. de diámetro
  • 165 gr. de harina de repostería.
  • 3-4 gr. de sal, ½ a 1 cucharilla, aproximadamente.
  • 11 gr. de levadura química.
  • 125 gr. de mantequilla, mejor la retiramos antes del frigorífico.
  • 110 gr. de azúcar.
  • 8 gr. de azúcar vainillado (un sobre), sustitúyase por azúcar si no se usa.
  • 3 yemas grandes (58-60 gr.) (Las claras las reservaremos para el merengue).
(1) Tamizamos la harina y la mezclamos con la sal y la levadura química. Reservamos. En un cuenco grande o tartera batimos la mantequilla con los azúcares (a mano o a máquina) hasta que quede reblandecida y cremosa. Añadimos las yemas y seguimos batiendo hasta que resulte una masa homogénea.

(2) Incorporamos la mezcla de la harina, poco a poco y amasamos hasta formar una pasta homogénea. Cubrimos la base de un molde desmoldable engrasado y enharinado con la masa y formando un disco. También podemos hacerlo directamente sobre papel de hornear y estableciendo (y conservando) los límites con una aro. Llevamos al frigorífico durante una hora.

(3) Precalentamos el horno a 190º C. Retiramos del frigorífico el molde e introducimos en el horno precalentado hasta que empiece a tomar cierta tonalidad. Algo más que 15 minutos, dependiendo del horno. La masa es más blandita y esponjosa que una masa quebrada, una mezcla entre una masa quebrada y un bizcocho. Nada más retirarla del horno he usado una cuchara para darle cierta cavidad central, queda igualmente bonita (o más) si la crema de naranja se extiende por la superficie.
Importante. Aunque pudiera parecerlo, ésta no es una masa quebrada, es una masa parecida a una masa de galleta esponjosa (de ahí la incorporación de levadura química), ideal para este tipo de tartas. Es menos quebradiza y con un gusto exquisito. Puede usarse para hacer unas galletas o como base de una tartaleta.

Tarta de naranjaCrema de naranja
  • 120 gr. de azúcar (70+50).
  • Ralladura de 1 ½ naranjas.
  • Ralladura de ½ limón.
  • 3 huevos grandes (180 gr.)
  • 20 gr. de maicena.
  • 180 ml. de zumo de naranja (zumo de 2 naranjas)
  • 30 ml. de zumo de limón (zumo de ½ limón, aprox.)
  • 10 ml. de Grand Marnier (o Cointreau)
  • 35 gr. de mantequilla.
  • Aclaración: personalmente me gusta mucho la acidez y el sabor que le da la naranja rallada, así como tampoco me importa que visualmente aparezcan las partículas de la naranja rallada. Por ello, he rallado la naranja en vez de operar como en una aromatización de una crema pastelera. Si queremos hacer una crema más suave e igualmente rica, calentamos los zumos con la ralladura (entera) de naranja y limón (sin parte blanca), eliminando el proceso de aromatización del azúcar que explico a continuación.
(1) En una tartera batimos los huevos con 50 gr. de azúcar. Cuando hayan espumado (ligeramente) añadimos la maicena y batimos hasta que no tenga grumos. Reservamos.

(2) En un cuenco que pueda ir al fuego echamos 70 gr. de azúcar con las ralladuras (ver aclaración al final de los ingredientes). Con las yemas de los dedos mezclamos para aromatizar el azúcar hasta que se humedezca ligeramente y cambie de tono. Vertemos los zumos sobre el azúcar con las ralladuras y ponemos al fuego hasta que hierva, sin dejar de remover para que no se pegue el azúcar y se disuelva perfectamente. Cuando haya hervido lo echamos sobre la mezcla de huevos (podemos colarlo) y llevamos de nuevo a fuego bajo. Removemos constantemente hasta que haya espesado lo suficiente, con una textura muy similar a la de una crema pastelera.

(3) Una vez haya espesado, retiramos del fuego, dejamos que baje ligeramente (unos 30 segundos) la temperatura y echamos el licor. Mezclamos y añadimos la mantequilla en trozos, mezclando con cuidado hasta que se haya derretido totalmente. Ya está lista para usar.
Si no la vamos a usar de inmediato, cubriremos la superficie con película de cocina. Lo mejor es verterla en una manga pastelera y cubrir la tarta o, todavía templada, extenderla por la superficie de la tarta. Si la hemos preparado con antelación la batiremos con un batidor de varillas antes de aplicar.

(4) Cubrimos la tarta con la crema de naranja (podemos ayudarnos de una manga pastelera) y, opcionalmente, le echamos un poco de azúcar por la superficie para después quemarlo con un soplete o quemador. Así tendremos una superficie crujiente entre la crema y el merengue.

Tarta de naranjaMerengue italiano
  • 110 gr. de claras.
  • 30 gr. de azúcar.
  • 5 ml. de zumo de naranja/limón.
  • 110 gr. de azúcar.
  • 33 gr. de agua.
(1) Retiramos las claras de la nevera con antelación, mejor se montan a temperatura ambiente. Ponemos un cuenco al fuego con los dos últimos ingredientes: el agua con los 110 gr. de azúcar. Sin remover, dejamos que se forme un jarabe hasta que alcance una temperatura de 121º C. Es importante simultanear la elaboración del jarabe con el montaje de las claras, o incluso montar antes las claras, si hiciésemos con antelación el jarabe se habría templado y endurecido.

(2) Mientras preparamos el jarabe montamos las claras, a las que le hemos añadido un chorrito de zumo de limón o naranja. Las montamos con el batidor, en primer lugar a baja velocidad y al final a una velocidad media-alta. Mientras las vamos montando, añadimos los 30 gr. de azúcar, poco a poco.

Cuando estén firmes añadimos el jarabe recién hecho (o esperamos a que acabe de hacerse) en forma de hilo y siempre sin dejar de batir. Debemos ir pasando el batidor por dónde vayamos echando el chorrito para que se monte con las claras y no se cuaje al entrar en contacto con el merengue. Seguimos batiendo hasta que haya bajado la temperatura y tenga una textura densa y esponjosa.

(3) Montaje final. Decoramos la tarta como en la fotografía, empezando desde los bordes hacia el centro y de modo circular. Opcionalmente (así he hecho yo), podemos espolvorear con azúcar grano o polvo y quemar con un soplete o gratinar.

Riquísima. Tal vez la crema esté mejor fría y de un día para otro. Ha sido todo un acierto como tarta de cumpleaños, aunque haya tenido que soplar las velas a las ocho y media de la tarde.

Tarta de naranja

lunes, 25 de febrero de 2008

Pastel de chocolate con cobertura a la vainilla

La loba

Para aquellos a los que no les guste la Coca-Cola

Cuando me he puesto con las manos en la masa y cuando le he dado los primeros bocados, tenía la impresión de que estaba haciendo una versión de la “famosa” tarta de Coca-Cola pero sin Coca-Cola. Tan adictiva que ni el propio refresco le haría competencia. Su cobertura es imprescindible y deliciosa, bocado a bocado. Otra recomendación personal.
Si no habéis probado aquella, bien porque no os gusta la Coca-Cola o porque no os apetecía correr el riesgo, os propongo y reto a que os atreváis con ésta. Fácil. El uso del chocolate negro y no de cacao le da a la tarta una cremosidad y untuosidad permanentes, por los siglos de los siglos. Amén.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaMañana

Mañana haré otra (o esta noche). Es una necesidad que no requiere ninguna explicación. La explicación es ella misma. La soledad de una mesa con un postre y un deseo, la melancolía de los recuerdos que la acompañen. No sé qué saldrá de ello, si la mayor de las catástrofes o la menor de las sorpresas, me conformo con la soledad de una vela, un deseo y una tarta.
Hay días en los que uno desea apagar el móvil, olvidarse de los correos y aislarse del mundo. Ese día está muy cerca, porque hoy mismo lo he esbozado, y ese día me tendréis que disculpar por ello.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaLas orejas del lobo

Hoy (y ayer) le he vuelto a ver las orejas a la loba. Desde un punto de vista afectivo las últimas semanas habían sido agradables, incluso con momentos emotivos. Pero claro, cuando un@ cree haber alcanzado aquello que más anhelaba (y anhela) se debe hacer todo lo que se pueda para conservarlo y que las decisiones no retrocedan. ¿Y si al final no se consigue? ¿Y si no llega lo que desea? El/la lob@ vuelve a asomar sus orejas entre la maleza, vuelve a asomar sus garras, a volver a empezar. Cuando la loba vuelve a mostrar sus orejas, los/las gallinas se cobijan en el corral, corren peligro de muerte, de ser devoradas. Las gallinas se camuflan con piel de lobo, de lobo estepario y ya nada es lo que parecía.

La loba se vuelve caprichosa, se martiriza y ataca. Un fin de semana con sus suegros y cuñada, sobre todo, puede estropearlo con una facilidad asombrosa. No y no. Eso lo sabes hacer muy bien, hacer sentirse culpables a los demás y clavar una estaca como si de una cazadora de vampiros se tratase, aunque seas tú quién chupe la sangre.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaNo es país para minorías

No era mi película preferida para los Oscar, pero sí mi actor preferido. Me faltaba una por ver, y salvo esa desconocida, mi preferida era Juno (y lo sigue siendo). Enhorabuena Bardem, me caes bien, aunque a muchos compatriotas les duela el éxito de otros. Pronto empezarán las críticas y las envidias, empezarán los programas del corazón hablando de tu vida sentimental o tu pasado y acabarán en las tertulias menospreciando tu trabajo. Spain is different.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaNo quería hablar de los Oscar, quería hablar del tema del día (y del mes): las erecciones (ha sido voluntariamente adaptado). La política se está convirtiendo en un espectáculo de marketing, atrás quedan las ideas, los actuaciones, los programas y los objetivos. Es más importante mirar para el oponente a los ojos, pintar la sala de un determinado color, escoger la corbata adecuada, peinarse o utilizar un determinado tono (y mucho más) que el contenido en sí. “El medio es el mensaje”. Nos están intentando vender a los políticos como quién se va de rebajas, entra en un supermercado o quién está viendo un (irrisorio) programa de teletienda.

Lo que más me abochorna es que no lo oculten, que nos enseñen esos entresijos como algo natural y necesario, como si fuésemos tan tontos como para fijarnos (consciente o inconscientemente) en esos detalles. Me enoja que hablen de “ensayos” cual obra de teatro, de “imagen”, de posturas, de colores,… Les importa un pepinho qué van o deben hacer en el futuro. Ganar votos a toda costa.

Cuando dicen eso de “subiré 400 euros las pensiones”, “…y yo 420…”, “..y yo 430..”, me recuerda a cuando, de pequeños, decíamos eso de: “…y yo más..”, “…y yo infinito..”, “…pues yo, infinito más infinito…”. Hasta que uno se tapaba las orejas y decía: “… infinito, por infinito, por infinito, por…..”, hasta que el otro desistía por agotamiento y decía: “lo que has dicho tú más uno”. Rebota y explota.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaUn 60% de los votantes se verán reflejados en alguna de las posturas del debate de hoy. ¿Y el 40% restante? ¿Y los que no han votado? ¿Y los que no pueden votar? Una minoría millonaria, teniendo en cuenta que España tiene una población aproximada de 45.200.000 y que han votado a los dos partidos mayoritarios en las últimas elecciones unos 20.790.000, nos quedan 24.411.000 que hoy podrán ir al cine, darle un beso a su pareja, leer un libro, hacer el amor o echarse los trastos a la cabeza… una minoría mayoritaria. Enhorabuena a aquellos que puedan hacer alguna de estas cosas. No estáis solos.

Porque en ésos no se incluyen aquellos que más necesitan que la política le eche una mano: los bebés, los niños, los ancianos que no pueden votar, los solos y abandonados, los que tienen determinadas discapacidades, los desheredados del estado, los sin papeles, los desarraigados, los desencantados, los que pertenecen a alguna minoría, los perdidos, los deprimidos, los olvidados. Ésos son la mayoría, una mayoría silenciosa que quieren acallar y cuya voz nadie escucha. El silencio puede sonar más fuerte que el mayor estruendo.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaHace un momento escuchaba: “No. El ser humano es extraordinario.” ¡Qué buenos son los anuncios de Coca-Cola!, o Acuarius, como es el caso. Y esta tarta…

Besos. No lo dudéis, mañana habrán ganado todos.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaIngredientes
  • 110 gr. de mantequilla.
  • 250 gr. de azúcar.
  • 3 huevos.
  • 10 ml. de esencia de vainilla.
  • 85 gr. de chocolate negro al 70% (aprox.)
  • 250 gr. de harina de repostería.
  • 1 ½ cucharillas de bicarbonato sódico.
  • ½ cucharilla de levadura química (Royal).
  • ½ cucharilla de sal.
  • 230 gr. de nata fresca espesa (crème fraîche)
  • 85 ml. de agua.
  • 150 ml. de leche.
(1) Engrasamos y enharinamos un molde desmoldable de unos 22-23 cm de diámetro, eliminando el exceso de harina. Retiramos la mantequilla del frigorífico un par de horas antes para que sea más fácil batirla (no impescindible). Tamizamos la harina con la levadura química, el bicarbonato y la sal. Reservamos. Batimos la mantequilla con el azúcar, mejor a máquina y a velocidad media. Cuando se haya reblandecido añadimos los huevos y seguimos batiendo a velocidad alta hasta que quede buen espumoso y blanquecino, unos 5 minutos.

(2) Precalentamos el horno a 175º C. Fundimos el chocolate en el microondas, dejamos unos segundos hasta que veamos que se funde fácilmente al remover con una espátula (¿cuántas veces lo habré dicho?, también puede fundirse al baño María). Removemos con una espátula de plástico hasta que se haya disuelto y no tenga grumos. Añadimos la vainilla y el chocolate fundido a la mezcla de huevos, removiendo con cuidado y en movimientos circulares hasta que forme una crema homogénea.

(3) Añadimos mitad de la harina y la mitad de la crema fresca, aproximadamente, removemos y añadimos la harina y la crema restantes. Mezclamos con cuidado. Ponemos a hervir el agua con la leche al fuego, cuando empiece a burbujear la añadimos a la mezcla. Mezclamos con suavidad hasta que no haya grumos.
Vertemos en el molde desmoldable, engrasado, enharinado y (mejor) con la base cubierta de papel de hornear. Horneamos entre 35 y 50 minutos, hasta que al pinchar no salga húmedo o veamos que tiene cierta consistencia. Más húmedo, más rico, pero la masa es suficientemente líquida como para que nunca se seque, incluso cuando está muy hecha. Dejamos templar unos minutos antes de desmoldar.
Es realmente adictiva, no se puede parar. La cobertura le queda de vicio, ahí va:

Pastel de chocolate con cobertura a la vainillaCobertura
  • 220 gr. de azúcar moreno.
  • 75 gr. de mantequilla troceada.
  • 75 ml. de leche.
  • 8 ml. de vainilla.
  • 130 gr. de azúcar polvo.
(1) En un cazo ponemos al fuego los tres primeros ingredientes: el azúcar moreno, la mantequilla y la leche. Removemos con cuidado hasta que se haya disuelto el azúcar, y al contacto con los dedos no se noten granos. Añadimos la vainilla y retiramos del fuego.

(2) Esperamos un par de minutos, añadimos el azúcar polvo y removemos hasta que no se formen grumos. Si fuese necesario volvemos a calentarlo un minutito a fuego lento. Dejamos que espese un poco antes de cubrir la tarta.
Rodeamos la tarta con un aro (o la dejamos en el propio molde), batimos ligeramente la cobertura y cubrimos la tarta. Introducimos en el frigorífico.

Lo dicho, dicho está. Es húmeda, rica y con una cobertura excelente.

Pastel de chocolate con cobertura a la vainilla

sábado, 23 de febrero de 2008

Bizcocho de frutas

Bizcocho de frutasAlas de deseo

Disfruta

Un ridículo juego de palabras para un postre nada ridículo. Muy sencillo, como casi todos los bizcochos, y muy jugoso. No es la mejor época del año para muchas frutas, sólo las naranjas, otros cítricos, alguna manzana rezagada y un poco de fruta con hueso. Es suficiente, la receta no apuesta por ninguna en concreto, sólo da algunas recomendaciones para que cada cual aguante su vela.

Mi vela se ha aguantado por sí sola, por su combinación de sabores y agradable textura. Porque unos pocos ingredientes son suficientes para ser feliz. Personalmente prefiero que estos bizcochos no queden demasiado hechos, lo justo para que al cortarlos una vez fríos no se rompan. Las frutas las dejaremos macerando con azúcar mientras preparamos el relleno, así les quitaremos un poco de acidez inherente. Delicioso.

Bizcocho de frutasYa es fin de semana. Nos vamos, otra vez, no estaremos de vuelta hasta última hora del domingo. Por ello, os deseo feliz fin de semana y, si no nos volvemos a ver, ¡gracias! Sed felices.

Bizcocho de frutasDos mujeres

La chica pensaba: “…el tiempo lo cura todo, pero ¿qué pasa si es el tiempo la enfermedad?”. Estaba rodeada de ángeles sin alas y sus alas no la dejaban volar. La otra joven no quiere volar y quiere una vida sencilla, siguiendo unos caminos preestablecidos. No tiene alas de plástico ni cera que las ligue, tampoco las desea. Quizás Pepinho esté equivocado y sea la única forma de vida que nos lleva a la felicidad, y el único modo de vida para la que estamos preparados. Lo demás sueño de locos.

La chica pensaba: “…se acabó el sueño, y una temporada entera. Otra asignatura pendiente, otra cosa por terminar.” La otra joven, triste: debo esperar otras semanas más. Más tiempo, más tarde. El tiempo parecía correr en su contra, se hacía mayor y necesitaba dar el siguiente paso para esa vida sencilla.

Bizcocho de frutasCon las alas puestas, la chica pensaba: “Tengo que acostumbrarme a tener remordimientos cuando me siento mal”. La otra joven no tenía remordimientos, no los podía tener porque su vida era así de sencilla. Así se lo habían mostrado y enseñado desde pequeña.

Otro pensamiento recorre su cabeza: “Sólo necesito levantar la cabeza y el mundo aparece ante mis ojos… y se mete en mi corazón”. La otra joven veía el mundo pequeño, casi minúsculo antes sus ojos. Se aventuraba a descubrirlo de vez en cuando y siempre lo observaba a través del mismo iris. Un amarillo-miel permanente, sus ojos eran el mundo y el mundo se mostraba así ante sus ojos.

Bizcocho de frutasLa chica pensaba: “¿Quién soy? ¿En quién me he convertido? La mayor parte del tiempo estoy preocupada en estar triste. He esperado fuera una eternidad para que alguien me dedicara una palabra cariñosa, luego me fui al extranjero esperando que alguien me dijera: ¡Hoy te quiero tanto!”. Pepinho, pensaba, te lo diré yo: ¡hoy te quiero tanto! Mañana…, mañana está muy lejos. Somos almas gemelas que han nacido en lugares distintos en tiempos diferentes. Otra vez será.

Ingredientes
Para un molde de 19x19 cm2 (equivale a uno circular de 20-21 cm de diámetro)
  • 140 gr. de harina re repostería. [210 gr.]
  • 1 cucharilla de levadura química (Royal). [1,5 cucharillas]
  • Una pizca de sal.
  • 70 gr. de mantequilla. [105 gr.]
  • 35 gr. de nata fresca espesa (crème fraîche). [50 gr.]
  • 130 gr. de azúcar blanco grano. [200 gr.]
  • 8 gr. de azúcar vainillado. [12 gr.]
  • Ralladura de una naranja. [Ralladura de 1 naranja grande]
  • Ralladura de medio limón. [Ralladura de ½ limón grande]
  • 1 cucharilla de esencia de vainilla. [1,5 cucharillas]
  • 2 huevos grandes. [3 unidades]
  • Fruta variada (unos 300 gr.): 1 ó 2 ciruelas, 1 mandarina, 1 melocotón, fresas, frambuesas, 1 kiwi, 1 nectarina, cerezas, pera, etc., las que más gusten.
  • Azúcar para espolvorear la fruta antes.
  • Azúcar glasé para espolvorear.
Bizcocho de frutas(1) Retiramos la mantequilla del frigorífico un par de horas antes para que se pueda batir con facilidad. Troceamos las frutas, no demasiado gruesas, las ciruelas en unos 10-12 trozos cada una. Las ponemos en una bandeja y las espolvoreamos generosamente con azúcar. Precalentamos el horno a unos 175-180º C.

(2) Mezclamos la harina con la levadura química y una pizca de sal. Reservamos. Batimos la mantequilla con el azúcar y la crema fresca hasta que quede cremoso y sin grumos. Más cómodo es hacerlo con un batidor eléctrico. Añadimos los huevos, uno a uno y sin dejar de batir. Vertemos las ralladuras de naranja y limón y batimos para que se aromatice, echamos la vainilla líquida y seguimos batiendo bien con el batidor eléctrico.
Echamos poco a poco la mezcla con la harina, mezclando hasta que quede homogéneo.

(3) Engrasamos y enharinamos un molde de 19x19 cm2, eliminando la harina sobrante. Vertemos la masa y sobre ella disponemos la fruta sin presionar, sólo ligeramente dispuesta. Al crecer la masa cubrirá las frutas por el simple hecho de posarlas sobre la masa. La masa parecerá escasa pero, por haber sido aireada suficientemente y por el efecto de la levadura química, crecerá hasta un 30 ó 50% más.
Introducimos en el horno precalentado y dejamos cocinar hasta que veamos que está hecho, más de media hora, unos 30-45 minutos, depende del horno y la temperatura. Si vemos que la superficie empieza a tostarse cubrimos con papel de papel de aluminio para evitar que se queme. Retiramos y dejamos enfriar en una rejilla. Espolvoreamos con azúcar glasé.

Ella dice: “¡Por todos los santos!, ¡no puedo volar con estas cosas en la espalda!”.
Otro responde: “Por supuesto que puedes, con alas es más fácil que sin ellas.”

Bizcocho de frutas

miércoles, 20 de febrero de 2008

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa¿Aún sigues en Saigón?

Templanza

Ojo, que la idea de la confitura de fresa es sólo una idea y un remedio rápido, si tenéis un poco de tiempo podéis rellenarla de crema pastelera o de una crema de chocolate.

Los hay que piensan que la repostería es una disciplina precisa, precisa en medidas y proporciones. Sí y no, cansado estoy de decirlo, y cansados estaréis de leerme, cuando digo que el tema y variedad de harinas es muy amplio, dependiente de muchos de factores externos como dureza del agua o fuerza de la harina. Con esta receta de berlinas me he permitido jugar con la masa y hornear la ¿sobrante? añadiéndole un poco de harina. Me ha gustado mucho más frita, pero los bollos tampoco tenían desperdicio, sobre todo rellenos de chocolate.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaLas masas fritas, a diferencia de los panes o bollos, no requieren la consistencia de éstos. Son masas por lo general más sueltas y mucho menos densas. La textura de esta masa está a medio camino entre la densidad del pan o la flojedad de unos buñuelos. Si los hacéis tened en cuenta este detalle, no añadáis la harina “que admita”, sólo jugad con la necesaria en la superficie de trabajo y en las manos antes de estirarla para ser frita.

Esta vez he tenido algo más de paciencia y he sido más preciso con el templado del chocolate. Puede verse en las fotografías el brillo y textura obtenidos con sólo glasear a la temperatura adecuada.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaI'm still only in Saigon

Pasa de los treinta, en una edad tan indeterminada que para los jóvenes es mayor y los mayores todavía lo ven joven. Tan indeterminada que necesita mirar el calendario para hacer un cálculo exacto. El más joven entre los mayores y el mayor entre los jóvenes.

Cuando otros andan, él corre; cuando otros corren el sueña. Ya le han cortado el cordón umbilical, en el fondo no le importa, piensa que cuantas menos circunstancias lo condicionen y aten, más fácil será encontrar la salida. Sólo tiene un lastre, demasiado pesado, que le ha impedido decirse de una vez por todas. Cuando no quede nada todo se habrá acabado y será libre para tomar decisiones definitivas.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa
Su desesperación es aterradora. No ha sabido decir “no”, su pareja cree tenerlo todo, que su mundo ya es perfecto. Tan perfecto que en un segundo el castillo de naipes se puede derrumbar. Ella no lo sabe. Él desea otra vida, en otro mundo, en otra época, pero es un cobarde. Cuando sale a la calle se desea las peores desgracias, porque él no tiene voluntad ni fuerzas para ejecutarlas con sus propias manos. Desea que otros lo hagan por él y a la vez suplica para que no lo hagan, no quisiera perderse lo que tanto ha soñado y no ha conseguido: no quiere rendirse. En el fondo es un luchador, un luchador que perdió el primer combate y ha tirado la toalla. Ella cree tenerlo todo, él cree no tener nada, ni su conciencia.

Se está convirtiendo en lo que más odia, un asqueroso burgués, egoísta y camino de la ceguera. Se empieza por dos o tres casas, un par de coches… y se acaba paseando como un zombi con una máscara que oculta su verdadero rostro y el mundo ante sus ojos. Poco a poco empezará a pasar desapercibido, a ser ignorado por su conciencia. Hace tiempo que ha dejado de ver la televisión o leer la prensa, sólo lee libros y con cada nuevo libro su primera acción no es otra que consultar el número de páginas y calcular el tiempo que pasará hasta que pueda empezar uno nuevo.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaSu ideología está desesperada, llama a la puerta y no responde. Ya no cree en el mundo, le ha desengañado. Todo le parece falso y material. Cualquier comentario, propio o ajeno, le lleva a mil lecturas, y siempre descubre unas dobles intenciones falsas y engañosas: la publicidad, las noticias, los mensajes o un simple saludo. Para él no es lo mismo “un abrazo” que “un saludo”, “un fuerte abrazo” que “un afectuoso abrazo”, una intención que un hecho. Vive de intenciones.

Hoy y ayer, hoy y mañana, siempre las mismas preguntas sin respuestas. Un día se levantará por la mañana y no volverá a acostarse, por lo menos no en la misma cama.

Cansado, ha apartado por un día la música políticamente correcta y se ha abierto paso hacia el otro lado. “…semana a semana, día a día, hora a hora…” El fin, ¿aún sigues en Saigón?

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaIngredientes
Para un molde de... ;-)
  • 10 gr. de levadura fresca de pan.
  • 130 ml. de leche templada.
  • 25 gr. de azúcar.
  • ¼ de cucharilla de sal, aprox.
  • 8 ml. de extracto de vainilla (o una vaina abierta por la mitad).
  • 10 gr. de leche condensada.
  • ½ huevo semibatido, unos 28 gr.
  • 120 gr. de harina de fuerza (harina de pan).
  • 115 gr. de harina normal.
  • 15 gr. de manteca de cerdo (¿y mantequilla?, no he probado pero no hay problema).
  • Para freír: aceite de girasol. SI se desea puede añadirse un poco de manteca al aceite.
  • Para cubrir: chocolate negro o de cobertura.
  • Para rellenar: confitura de frambuesa, fresa, albaricoque; crema pastelera; crema al chocolate, etc.
Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresa(1) Templamos la leche en el microondas hasta alcanzar unos 30-35º C. Mayor temperatura eliminaría el efecto de la levadura, en vez de incrementarlo que es lo que se pretende. Disolvemos la levadura en la leche y la echamos en un cuenco grande.
Añadimos el azúcar, la sal, la vainilla, leche condensada y el huevo semibatido. Batimos un poco y añadimos la harina de fuerza poco a poco. Removemos bien con una cuchara de madera hasta que no tenga grumos. Añadimos el resto de la harina, removiendo con una cuchara de madera. Amasamos.

(2) La masa debe quedar blandita y ligeramente pegajosa. Añadimos la manteca y seguimos amasando hasta que se despegue con relativa facilidad de las paredes. En cualquier caso, no es una masa como la de un brioche, es una masa más pegajosa. Si se desea puede añadirse algo más de harina pero muy poca.
Envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico un mínimo de 12 horas, mejor 24 o más.

(3) Pasado el tiempo enharinamos suficientemente la superficie de trabajo y las manos. Cogemos porciones poco a poco, estiramos con un rodillo hasta un espesor de ½ cm o menos.
Con ayuda de un vaso o cortapastas cortamos en círculos. Freímos en abundante aceite de girasol (mejor en un cazo o freidora no eléctrica para que puedan flotar) a una temperatura de unos 180º C. A los pocos segundos de echarlos empezarán a hinchar de modo considerable, ahuecándose por dentro, sobre todo si los hemos dejado reposar suficientemente. Cuando vemos que empieza a tostarse le damos la vuelta y freímos por el otro lado. Retiramos y ponemos sobre un plato con papel absorbente. A diferencia de unos buñuelos, absorbe muy poco aceite.
Podemos hacer sólo unos pocos y seguir en otro momento, la masa se conserva muy bien en el frigorífico.
Cuando preparamos una cobertura de chocolate, si lo hacemos con el chocolate a la temperatura adecuada, unos 30-32º C (templar el chocolate), obtendremos un chocolate más brillante y consistente una vez frío.

(4) Una vez hayamos acabado, rellenamos los bollos haciendo una pequeña incisión con una manga pastelera de boca fina. Lo rellenamos como más nos guste.

Preparación de la cobertura. Fundimos el chocolate en el microondas, sólo unos segundos, en varias tandas y hasta que veamos que se funde fácilmente removiendo con una espátula. Trabajamos sobre una superficie lisa hasta que alcance la temperatura de templado: entre 30-32º C. Cuando haya alcanzado esa temperatura cubrimos los bollos y dejamos (o no ;-)) que tome un poco de consistencia. También podemos espolvorearlos, simplemente, con un poco de azúcar glacé.

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaEsto me vuelve loco…

Berlinas de chocolate rellenas de confitura de fresaApéndice
Éste es el resultado como bollos, no tan jugosos pero ricos.



lunes, 18 de febrero de 2008

Tarta de chocolate, queso y café

Tarta de chocolate, queso y caféJuno

Parecidos razonables

No hace mucho que hice otra tarta de queso y chocolate pero sin sabores añadidos. Aquella llevaba leche consensada y el sabor predominante no era otro que el del chocolate que se derretía en la boca, las circunstancias lo requerían. Ahora todo cambia, pretende ser una tarta más suave de textura y más fuerte en otros sabores (sin ser excesivo).

Sigo teniendo el frigorífico lleno de tarrinas de queso crema, intentaré emplearlas en algo diferente, más allá de las tradicionales tartas de queso. Por el momento ya he empezado hoy preparando una masa muy divertida, y espero que rica, que está esperándome hasta mañana (o pasado) en el frigorífico.

No es una tarta fuerte, es suave y, como siempre, debemos adaptar la cantidad de aromas a nuestros gustos. Si nos gusta el café cargado le echaremos mayor cantidad de café soluble; si nos gustan los licores, nos tomamos una copita entre trozo y trozo; si nos gusta hacer el pino, hacedlo antes, nunca mientras comemos, podría darnos un vuelco en el estómago.

Tarta de chocolate, queso y caféMás cine, por favor

El sábado fue uno de esos días en los que sales del cine con un lavado general, sobre todo moral y empático. Esos días en los que una horita de compras y otra de paseo con los suegros es un pago que estás dispuesto a pagar para disfrutar de esas (casi) dos horas de cine.

La tarde empezó temprano, M desesperada por llevar de paseo a sus padres en el nuevo coche, ellos con pocas ganas, yo con menos. Pepinho comparte asiento trasero, M conduce y su padre ejerce de copiloto. Se ve que siempre M se ha salido con la suya, los lleva por sinuosas carreteras secundarias, ellos quieren volver pero M no. El resultado, tiras y aflojas, mareo del padre y una vuelta a casa más prematura de lo que deseaba M. Entre tanto, yo callado y (malvadamente) “disfrutando” del espectáculo de “veamos quién puede más”. Lo más gracioso fue la demostración caótica de botones que le llevó a conseguir unas temperaturas excesivas que aceleraron el malestar de mi suegro. Los únicos botones que realmente ha querido aprender de forma rápida han sido los de “control de crucero”, todo lo que sea ejercer el mínimo esfuerzo sobre el acelerador le atrae.

Tarta de chocolate, queso y café¡Qué película!, fresca, divertida y emotiva. Un cajón lleno de realidades, verdades y dolores camuflado en una comedia. La risa y el llanto están separados por fronteras tan vulnerables que se sobrepasan con mucha facilidad en todo momento. Aún viendo la misma película hemos hecho lecturas diferentes, muy diferentes. Hay uno de los personajes, más bien dos, con los que me siento bastante identificado: la forma de ser del adolescente y la postura, indecisión y sometimiento del (pseudo-)adulto. El perfil de M está claro, su personaje es único y su postura ante un nacimiento se plasma al 100% con una personaje de la película. ¿Qué hacer? (¿hay vuelta atrás?).
La recomiendo, más gratificante que cualquier plato que podáis haber comido, tan sincera y abierta como un libro, tan reflexiva que me ha hecho volver a pensar y dar vuelta atrás. Imposible.

Tarta de chocolate, queso y caféLa zapatilla

Estaban uno frente a otro a ambos lados de la mesa. La madre gritaba, lo hacía con tanta energía que no podía oír los lloros de su hijo. Con cada movimiento de ella en una dirección él lo repetía en el mismo sentido, de modo que siempre se encontraban enfrentados, el uno frente al otro.

“¡Ven aquí, que no te pego! ¡Ven!”. El niño lloraba, lloraba porque había visto en su madre una rabia incontenible. No sabía por qué se había enfadado, ni qué había hecho mal, sólo sabía que su madre no decía la verdad, que en cuanto se acercase esas palabras quedarían en el olvido. No era la primera vez.

Ya habían dado varias vueltas a la mesa. No había ninguna salida victoriosa, toda acción positiva sólo pospondría la sentencia, era una batalla perdida de antemano. Lloraba por la impotencia, por la rabia de la madre, porque no entendía nada. En el último giro decidió escaparse a su habitación, cerraría la puerta lo más rápido posible antes de que pudiese echarle mano. Llegó, le dio una vuelta a la llave y dejo de ver ese gesto de rabia. Lo que antes eran gritos se convirtieron en alaridos estremecedores.

La puerta empezó a ser golpeada con fuerza, cada vez con más fuerza. La situación no se había calmado lo más mínimo y las palabras las mismas: “Abre la puerta y no te pego. ¡Abreee!”. Las manos rodeaban su cabeza, intentando detener el eco de los golpes de las manos contra la madera. Le dolía esa rabia, ese rencor más que nada. Aún sabiendo lo que le esperaba, abrió la puerta y vio como su madre sostenía en su mano una zapatilla que no volvería a calzar hasta pasados unos cinco o diez minutos. Lo que más le dolió no fueron los golpes ni los moretones, lo que más le dolía eran los gestos de rabia y algo parecido al odio que había visto en aquellos ojos.

Tarta de chocolate, queso y caféEl niño tendría unos siete años, no lo recuerda con exactitud. Ahora, ya de mayor, sigue sin saber qué había hecho mal. Sólo recuerda esa rabia y esos gritos, tal vez por eso ahora no puede dejar de sentirse culpable por todo lo que hace, pero sin saber el porqué. Nunca le han dado razones, sólo que eran “otros tiempos”.

Tarta de chocolate, queso y caféIngredientes
Molde de unos 22,5 cm de diámetro.
  • 500 gr. de queso crema (tipo Philadelphia).
  • 150 gr. de azúcar.
  • 2 huevos grandes (130 gr. aprox.)
  • 120 gr. de chocolate con 60% de cacao.
  • 185 gr. de nata fresca espesa (crème fraîche).
  • Un poco de sal, menos de ¼ de cucharilla.
  • 1+ ½ (ó 2) cucharillas de café soluble disuelto en 45 ml. de leche.
  • 45 ml. de licor de café ó 50 ml de crema de güisqui. Si te gusta el café usa el primero.
  • 10 ml. de extracto de vainilla.
Base
  • 200-220 gr. de galletas de chocolate.
  • 25 gr. de azúcar.
  • ¼ cucharilla de canela molida.
  • 50 gr. de mantequilla fundida, la justa para ligar la galleta.
(1) Trituramos las galletas, le añadimos el azúcar y la canela molida. Derretimos la mantequilla en el microondas (unos segundos) y la mezclamos, echándola poco a poco, sólo la justa para que la pasta de galletas se pueda ligar con una ligera presión sobre la base.

(2) Cubrimos la base de un molde desmoldable de unos 22-23 cm de diámetro con papel de hornear. Engrasamos con un poco de margarina y enharinamos, eliminando el exceso de harina que haya podido quedar suelta.
Cubrimos la base con la pasta de galleta, presionando con una cuchara para que quede lisa y uniformemente repartida. Introducimos en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

(3) Precalentamos el horno a unos 160º C. Batimos el queso con el azúcar hasta que quede suave, no debemos batir de modo enérgico, sólo para mezclar de modo que no tenga grumos. Añadimos los huevos unos a uno, echando el siguiente cuando el anterior se haya absorbido parcialmente.

(4) Derretimos el chocolate en el microondas o al baño M ;-). Dejamos unos segundos en el microondas, retiramos y volvemos a introducir hasta que veamos que se derrite fácilmente removiendo con una espátula de plástico. Añadimos a la mezcla de queso.
Incorporamos la nata fresca espesa, una pizca de sal, el café con leche (no caliente), y la vainilla. Removemos con cuidado hasta que quede una masa sin grumos y echamos sobre la base. Procedemos a darle un ligero golpe para alisar la superficie.

(5) Introducimos en el horno precalentado a unos 155-165º C con un algo de agua en algún recipiente (flanera, otra bandeja,…), para hacerlo al baño M. Horneamos durante más o menos 50 minutos y, sin abrir la puerta, la dejamos en el horno una o dos horas más. Llevamos al frigorífico durante unas 12 horas, mínimo. Afianza los sabores y la textura.

Tomamos sola o con un poco de nata, por ejemplo. Para amantes del chocolate y aquellos que no tengan ningún reparo con el café (ligero).

Tarta de chocolate, queso y café

Albóndigas con melocotones caramelizados

Albóndigas con melocotones caramelizadosFirst we take Manhattan…

Almóndigas, primera parte: melocotones helados.

Por mucho que el MS Word lo niegue es una palabra perfectamente válida y admitida por la Real Academia Española. También es cierto que es preferible decir “albóndigas”, pero decir “almóndigas” es igualmente válido. Eso es lo bueno de la RAE, al contrario que otras Academias de la Lengua, son conscientes de que las lenguas “vivas” evolucionan y deben irse adaptando a los nuevos tiempos. Si así no fuera seguiríamos hablando en castellano antiguo o en latín ;-).

Conozco otra Real Academia que está involucionando, olvidándose de los usos “da fala do pobo” y volviendo al pasado (sí, entiendo que debe rehuirse de los castellanismos, pero no todo lo es). El día que me prohíban escribir la segunda forma del artículo (no sé si ya lo prohíben), ese día pasaré a aprender ruso. También se han olvidado que hay excepciones que confirman la regla y, aunque veo lógico el empleo de “servizos”, no lo tengo nada claro con “grazas” (nunca antes lo había oído), que me suena tan artificioso como falso. Bueno, ya se me va la olla, de ahí el subtítulo del blog, perdón.

Ésta es una receta de uno de mis cocineros preferidos, José Andrés, y como suele hacer con sus platos salados, heredado de su educación culinaria catalana, le gusta (como a mí) combinar las carnes con frutas, frutos secos o agridulces. A estas alturas casi todo el mundo habrá hecho las clásicas albóndigas con tomate, a mí me gusta variar y muy pronto pondré otra de las cinco o seis formas que las he hecho.

En esta receta es muy importante la caramelización de la fruta y no abusar del uso del caldo de pollo (o carne) para no ocultar el pequeño toque de dulzor que aporta el melocotón. Además, lleva frutos secos, piñones, que por estar multitarea se me han tostado en exceso. Los melocotones pueden sustituirse por unos albaricoques, orejones o (incluso) unas ciruelas, supongo. Es cuestión de aventurarse.

Albóndigas con melocotones caramelizados
… then we take Berlin

Ya estamos en febrero y todavía no nos hemos escapado de viaje. Los últimos años nunca hacíamos menos de tres o cuatro viajes relativamente largo, más alguno de cercanías. El año pasado fue: Lisboa en año nuevo, París (creo que en semana santa), norte de Europa en verano (Moscú, San Petersburgo, Helsinki, Estocolmo, Copenhague,…) y Egipto en septiembre. Por fin ya tenemos los billetes para un nuevo viaje en Semana Santa, una de las pocas ciudades y capitales europeas importantes que nos quedaba por visitar juntos: Berlín. En verano ya estamos pensando en una escapada a Sudamérica, tal vez Perú, pero M tiene otros planes algo diferentes. Dios proveerá, para bien, espero.

Albóndigas con melocotones caramelizadosLa canción

Podríais suponer que el rollo de hoy iría sobre Leonard Cohen, pues no, aunque en el fondo tiene cierta relación con él: el Hotel Chelsea de Manhattan, que cuando lo visité estaba ruinoso y dejado de la mano de…. En ese hotel Janis Joplin disfrutó de los amores de Leonard Cohen, y viceversa; Bob Dylan compuso algunas de sus canciones; Jimmy Hendrix se olvidó del mundo o William Burroughs escribió “El almuerzo desnudo”. Los cantantes que allí pasaron sus noches son innumerables, pero he pensado en Jim Morrison, cuya tumba tuve la morbosa suerte de visitar el año pasado, ya no había busto, pero seguía allí su nombre rodeado de flores.

No es precisamente su mejor canción, sólo una de las más confusas e hipnotizadoras, la cual recordé la semana pasada mientras corría, como no: Alamana song (video). Existe también una versión en directo de su olvidada etapa final, cuando huía de la fama e intentaba, de modo infructuoso, hacerse un hueco en lo cotidiano. Incluso otra versión de mi también querido, David Bowie (2). Lo que mucha gente desconoce es que ese tema es una versión de la abucheada (en su estreno) ópera satírica Mahagonny de Kurt Weill con letra de Bertolt Brecht, de ahí el expresionismo y esa especie desafinación o psicodelia voluntaria. La versión de Bowie es la más parecida a la versión operística original y confusa obra.

Tus penas eran mis penas,
las mías, tuyas.
Si no estabas tú contenta,
yo no lo estaba.

Bertolt Brecht

Debilidades

No tenías ninguna,
yo sólo una,
que amaba.

Bertolt Brecht

Quisiera acabar estas palabras con una cita de B. Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”. Haceos imprescindibles, por favor.

Albóndigas con melocotones caramelizadosIngredientes

Albóndigas
  • 15 gr (1/2 rebanada) de pan.
  • 2 cucharadas de leche entera.
  • 150 gr. de carne de ternera picada. Prefiero usar mitad de ternera y mitad de cerdo.
  • 1 diente de ajo, pelado y picado.
  • 2 cucharadas de perejil muy picado.
  • 1 cucharada de huevo batido.
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra recién molida.
  • 2 cucharadas de harina (para rebozar).
  • ¼ de taza de aceite de oliva virgen extra (para freír).
  • Otras opciones (personales): hierbabuena, albahaca, un par de quesitos, sofrito de zanahoria picadita, cebolla,…
Salsa de melocotones
  • 2 cucharadas de piñones.
  • 1 cucharada de azúcar.
  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal.
  • 1 melocotón mediano maduro, pelado, partido por la mitad, deshuesado y cortado en 12 trozos.
  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez.
  • 1 taza y media de caldo de carne o pollo (muy suave). Prefiero el caldo de pollo, es menos fuerte.
  • 1 ramita de canela.
  • 1 cucharada de perejil picado.
  • 1 cucharilla de maicena, si fuese necesario espesar la salsa.
(1) Preparación de las albóndigas. Ponemos en un cuenco la miga de pan remojada en leche (no excesiva). Dejamos en remojo hasta que quede blandita y haya absorbido la leche. En otro cuenco grande echamos la carne picada, la salpimentamos, y mezclamos con el pan mojado en leche, el perejil picado y el huevo. Yo siempre le añado un par de quesitos o incluso unos trozos en el corazón de las albóndigas. Mezclamos bien. Podemos echarle un poco de hierbabuena o albahaca.

(2) Ponemos la harina en un plato. Con la mezcla de la carne formamos bolas (pequeñitas) de unos tres centímetros de diámetro y las rebozamos en harina. Eliminamos la harina sobrante y las ponemos en un plato. Reservamos. Calentamos el aceite en una sartén a fuego medio, cuando tenga una temperatura de unos 180º C añadimos las albóndigas, en pocas cantidades para que no se baje la temperatura. Las freímos durante unos minutos por todos lados y, a medida que las vamos haciendo, las ponemos sobre un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Reservamos.

(3) Preparación de la salsa de melocotones. Tostamos los piñones en una sartén antiadherente a fuego medio hasta que estén ligeramente tostados, sin quemarse (¡ejem!). Los removemos en la sartén para que se hagan de un modo homogéneo. Reservamos.
Bajamos el fuego, y en la misma sartén ponemos el azúcar. Antes de que se queme (1 minuto), añadimos la mantequilla y dejamos que se funda. Añadimos los gajos de melocotón y los rehogamos hasta que estén blanditos y dorados, unos dos minutos. Si vemos que necesitamos más azúcar y/o mantequilla se lo echaremos. No es demasiado relevante la cantidad de azúcar o mantequilla. Retiramos los gajos de melocotón y los reservamos hasta el final.

(4) Añadimos el vinagre y dejamos que se reduzca a la mitad, en torno a un minuto. Añadimos el caldo, los piñones que habíamos tostado y la ramita de canela. Subimos el fuego y dejamos cocinas hasta que haya espesado. Es importante que el caldo sea muy suave, casi imperceptible, para que no camufle el sabor de la caramelización.

(5) Añadimos las albóndigas y cuando la salsa haya hervido bajamos el fuego al mínimo. Cocemos a fuego lento durante unos 10 minutos (o el tiempo necesario), removiendo con frecuencia para que se cocine por todas partes. Si vemos que la salsa no espesa lo suficiente podemos retirar un poco de la salsa y mezclar con una cucharilla de maicena. Añadimos el melocotón, espolvoreamos con perejil picado y tomamos calientes.

Disfruta la fruta, con carne.

Albóndigas con melocotones caramelizados