¡Que me den calabazas!Papá me ha dado calabazas, literalmente hablando. Dos grandes calabazas que estaban esperando este momento u otros como éste. Si me gustase repetir, lo haría con el pastel de calabaza o con un pan de calabaza, quizás en ese orden. Pero por suerte no he repetido, no recuerdo aquellos sabores, sólo un vago recuerdo que se despierta con la lectura de aquellas entradas en el blog. (http://larsvontrier.blogspot.com)
Si estás leyendo este mensaje es que no lees esta receta en su localización original: http://larsvontrier.blogspot.com. Como hay varios Webs que se están encargando de copiar y piratear estas recetas me he visto obligado a incluir este mensaje oculto. Si deseas ver la receta en la fuente original visita: http://larsvontrier.blogspot.com (Blog de Pepinho, Harry Haller, i-Recetas)
Mi memoria tiene la suerte de no serlo, la llamaría “desmemoria”, y este sencillo flan ha resultado riquísimo y le ha dado las gracias a mi desmemoria. Sin base ni harina, un cremoso flan especiado con un caramelo que realza ese contraste. Si tuviese que repetir lo haría, y lo haré, tengo otra calabaza por delante.La primera parte de “Todos los flanes del mundo” sería el Flan criollo, sencillo y delicioso flan que en el fondo no es más que un flan de huevo con mayor porcentaje de caramelización. Esto ya cambia, parece un flan y se hace como un flan, ¡y sabe como un flan!, pero diferente. Un flan con un punto deferente… “…y sexy”, dirían en el anuncio.

¡Qué poco me gusta el anuncio de Endesa! Sí, ese, “tomorrow…”sensiblero y falso que ponen en voces infantiles para causar mayor impacto. Por no hablar de que la empresa anunciante posee en Galicia la novena central eléctrica más contaminante de Europa, que emite al año la misma cantidad de CO2 que dos millones y medio de vehículos. O que son poseedores de tres de las cuatro centrales españolas que más contaminan. ¿Se puede ser más HIPÓCRITA?
Bueno, ese no es el argumento del que quería hablar. El asunto es el mensaje subliminal, apoyado en la inocencia de unos niños, y que a mis ojos resulta de lo más conservador: “… quiero tener un hijo, y lo mejor es que él también querrá tener el suyo…” ¿Horror?, ¿qué es el horror? Traduzco del mensaje: no seas diferente, haz lo que todos y sigue el paso de tus padres. Dejadlo como está que nos va muy bien así. El mundo no se cambia dejándolo igual.Yo sueño con un futuro como el de John Lennon en Imagine… y no uno políticamente correcto pero lleno de injusticias.
Me gustaría que el anuncio dijese algo así: Quiero decirle que “no” a algo. “No” a la intolerancia, “no” al egoísmo, “no” al capricho. Que piense por sí mism@, que no tenga hijos si no lo desea. Un futuro sin coches, sin ordenadores. Que las empresas no sean desafíos y sean humanas. Quiero que viva “en” la Naturaleza. Que aprenda de todo y con todos… Y lo mejor… qué él decida sobre su futuro… Tomorrooow.

¡Lo sabía! No es que sea gafe ni crea en esas supersticiones, pero hasta que algo no está firmado o cerrado es mejor callarse. Pero es que estaba muy contento, habías acabado con la eterna indecisión y nos las prometíamos muy felices acabando en la lejanía del Pacífico durante unos días. De camino a casa se nos rompió el cántaro.
El viaje era por Oeste de Estados Unidos (Los Ángeles, Las Vegas, Grand Cañón, San Francisco) con extensión a las Islas Fiyi (Fiji es su grafía inglesa). Dieciséis días con un poco de todo, para acabar descansando en aguas cristalinas que para los que venimos del país del agua, de la lluvia, es algo que necesitamos desesperadamente. Acabar en medio del Pacífico, traspasando la barrera del tiempo (dos días) era todo un incentivo.
Mi gozo en un pozo. Salimos de la agencia con la solicitud de la reserva, que yo ya daba por confirmada. Ayer nos llamaron para decirnos que ya no quedaban vuelos del paquete, y claro, escogiendo otro vuelo sobrepasaba los 6.000 euros por persona, cantidad que, por muchas ganas que tengas de viajar, excedía lo que habíamos pensado gastarnos. La vida está para vivirla pero con sentido común.
Ahora vuelta a empezar. A pensar en un destino diferente y los más alejado posible, o eso deseo yo. Descartado el hemisferio sur ya queda bien poco. Las Islas Cook por Fiyi, por lo que he podido hablar esta tarde con la agencia, tampoco parece ser una apuesta razonable. Como no quiero que me vuelva a pasar “el cuento de la lechera” no diré nada de nada hasta que tengamos los billetes… cruza los dedos. El año pasado nos cambiaron el circuito una semana antes.

Recordarla me ha llenado de emoción. Para mí no ha habido un verano del 42 particular, no existió ese verano en el que Pepinho pasó a ser Pepe. Tampoco tuve la suerte de conocer a una Jennifer O'Neill (nunca ha estado tan hermosa como en esa película), sólo de un modo platónico. Que no lo sepa M, se pondría celosa, pero el otro día me acordé de de TI.
Mi precocidad fue estimulada por los golpes de la vida. Pronto fui Pepe, por eso deseo recuperar mi tiempo perdido y volver a ser Pepinho, pero no puede ser. Por otro lado, nunca fui precoz en otras facetas: mi primera novia, mi primer beso correspondido,… una timidez extrema con la que M acabó (aparentemente). Ha sido ella la primera y la única. Hay quién dice que son las primeras relaciones por las que más se está dispuesto a sufrir, en las que sólo un terremoto o una juventud excesiva son los únicos motivos de ruptura. No lo sé.
Sólo sé que todo era nuevo y confuso, y que eso hacia sobrellevar los malos momentos, que los había.
… pero eso no me impide pensar. Pensar y pensar. Limita mucho mi tiempo, no es un tópico ni una justificación, es una realidad que empieza a notarse esta misma semana. Vosotr@s mism@s sois testigos de ello. ¿Lo diré o no lo diré?, perdón.
Es precisamente en los momentos duros cuando necesito hablar y ser partícipe de vuestros comentarios, pero no puedo. Sólo puedo pensar durante esas dos horas bajo la lluvia, porque sigue lloviendo y lloviendo. Sólo el azar puede impedir que llegue a casa empapado.
¡Qué lejos parece quedar aquel sábado 26 de abril paseando por la zona vieja!, hace poco más de un mes:
O el domingo 4 de mayo, tomándonos algo en el Bar del Faro, en A Illa, mientras observábamos la ría con sensación de relajación y paz exterior:
Dentro de dos días será una fecha señalada en el calendario. No he dicho de “celebración”, sólo “señalada”, y ni tiempo he tenido para reflexionar sobre ello y sobre “el camino”.Me siento solo y apartado. De mi familia, con la que el teléfono se convierte en una barrera más que un puente. “¿Cómo estás?”, “Tirandillo, ¿y vosotros?”, pasados dos minutos llenos de tópicos, cuelgas pensando en que lo que has dicho podrías haberlo hecho en unos segundos: “os echo de menos”. De ella. ¿Cuándo ha sido la última vez que hemos hablado a corazón abierto? Tal vez… ¿nunca?
El caramelo- 100 gr. de azúcar.
- 40 gr. de agua.
- Un par de gotas de limón.
La cantidad total de especias no debería sobrepasar en torno a ¾ de cucharilla de té. Si tenemos especias de calabaza podemos usar ¾ de cucharilla como sustituto de la combinación de especias que presento.
- 130 gr. de puré de calabaza. Lo he hecho al horno como otras veces.
- 90 gr. de miel.
- 8 ml. de extracto de vainilla.
- 195 gr. de leche evaporada.
- ½ cucharilla (escasa) de té de canela molida.
- 1/3 de cucharilla de té de jengibre en polvo.
- 1/8 de cucharilla de té (escasa) de nuez moscada.
- Una pizca de clavo molido.
- Una pizca de pimienta de Jamaica (opcional).
- ¼ de cucharilla de té de sal fina.
- 2 huevos no demasiado grandes (ó 1+1/2 grandes ó 1 huevo grande y una yema/clara).
(2) En un cuenco en el que podamos emplear una batidora añadimos el puré, la leche evaporada, la miel, el extracto de vainilla, las especias y la sal. Batimos con una batidora eléctrica hasta que no tenga grumos y sin mover demasiado para que no coja demasiado aire. Incorporamos los huevos uno a uno, batiendo lo justo hasta que estén perfectamente incorporados.
(3) Vertemos en los moldes caramelizados e introducimos en el horno precalentado al baño María hasta que haya cuajado, cerca de una hora aproximadamente. Retiramos y dejamos enfriar antes de introducirlos en el frigorífico.
Para desmoldarlos con mayor facilidad podemos calentar ligeramente los moldes o ponerlos al baño María durante un par de minutos.
Que me sigan dando calabazas, ¡por favor!















































