viernes, 29 de agosto de 2008

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas“… si Dios quiere”
La sorpresa interior
Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasAcabo de llegar y ya me estoy despidiendo. Mañana sábado volveremos a volar con rumbo a oriente. Ni creo que tenga tiempo para contar algunas de aquellas cosas que quería decirte, a ti que me estás leyendo. Siempre igual.

Volveremos en unos siete días. En una hora estaremos haciendo las maletas, otros treinta minutos preparando los equipajes de mano y las cámaras y, ya tarde, nos acostaremos para levantarnos muy temprano. Taxi al aeropuerto.

Antes de todo eso, por si no vuelvo (siempre lo pienso pero nunca lo digo), quería poner una última receta. Como diría mi madre: si Dios quiere, la semana que viene estaremos de vuelta”. El domingo o el lunes, quizás. Esta vez casi de modo definitivo, exceptuando fines de semana, dejaremos que las maletas descansen por una temporada.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasEsta receta es una sorpresa. Riquísima, os lo aseguro, aunque digáis o penséis que no os gustan los “cakes” ni los pasteles. Es un pastel húmedo, mojado diría, un pastel que gana con los días (mejor pasadas unas 36 horas) envuelto en película de cocina y conservado frío. Si con el chocolate no fuese suficiente, encontrarse con la frambuesa (tal vez, mi combinación preferida con el chocolate) lo hace ideal para las visitas, los amigos o para despedirnos del verano y hacer más agradable la vuelta. El deseo y los días que nos restan hasta las siguientes vacaciones nos mantendrá vivos. El año que viene será igual, expectativas de unas vacaciones sobrevaloradas. Mi felicidad está en la espera, el anhelo y el recuerdo de esos días que no volverán.

Volveré “… si Dios quiere”. Prefiero pensar que no está en manos de ningún dios y sí en las manos humanas de todo un conjunto de profesionales que no juegan a los dados. Porque el azar se me da muy mal y mi relación con el más allá no es en este momento demasiado cordial.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasFrases
Ha sido el verano que menos he leído, el que más maletas he preparado y en el que peor forma me he encontrado. Dolores, un día la pierna derecha, otro la izquierda, otro el lumbago, el cuello, sobrecarga en los tendones,.. ¿Me estaré haciendo mayor? ¿Necesito descansar?

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasLas clásicas anotaciones a pie de página de lecturas clásicas, pequeñas frases con ideas certeras que después intentaba desarrollar, se han quedado en eso, “pequeñas”:
“No cuentas más que contigo mismo…”
“Nadie debería estar solo en su vejez. Pero es inevitable”
“Tal vez no debería ser corredor, pero para eso he nacido”
Un sinfín de frases de un pequeño libro que cuando era niño no tenían la significación que en esta relectura he encontrado.

”Cuando uno dice una buena cosa posiblemente no sucede”
¿Nunca os ha pasado? Mejor no contarlo. Siempre he pensado que las alegrías no podían ser completas, llegaría ese momento de desastre que pondría las cosas en su sitio. Si algo iba bien es porque algo estaba fallando.

Una compra, el aparato no funcionaría o me faltaría algún cable; unas vacaciones, al final caería enfermo; una película, una decepción; una compañera, la relación se degradaría en el tiempo; un juguete, no llegaría… Si deseaba que algo no sucediese sólo tenía que contarlo y ya perdía su fuerza. Estaba garantizado el exorcismo de las palabras.

Se me hace tarde. Tenemos que hacer las maletas y pronto habrá que estar preparado.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasUn beso muy fuerte [*].
Pepinho.

[*] Se dice “un fuerte abrazo” o “un beso”, a mí también me gusta la efusividad de “un fuerte beso”.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadasIngredientes
  • 140 gr. de harina de repostería.
  • 35 gr. de cacao en polvo puro.
  • Un pizca de sal.
  • 1 cucharilla de té (completa) de levadura química (4 gr.) (Royal)
  • 140 gr. de mantequilla.
  • 37 gr. de aceite suave.
  • 175 gr. de azúcar.
  • 180 gr. de huevos (3 grandes)
  • 50 gr. de chocolate negro 70% troceado grueso.
  • 50 gr. de frutas confitadas troceadas (no gruesas).
  • 125 gr. de confitura de frambuesa sin semillas.
Jarabe para mojar el cake
  • 120 ml. de agua.
  • 112 gr. de azúcar.
  • 30 ml. de ron o licor kirsch.
(1) Rellenamos cuatro moldes de silicona para muffins de 7 cm. de ancho u otros fáciles de desmoldar con la frambuesa (se me ocurre que podrían usarme moldes de cubitos de hielo) e introducimos en el congelador hasta que se haya endurecido, unas dos horas. Pasado el tiempo, precalentamos el horno a 200º C (lo hornearemos a menor temperatura) y engrasamos con margarina un molde para Cake, espolvoreando con azúcar glasé (así no tendrá el aspecto blanquecido que proporciona la harina al desmoldarlo). Retiramos la mantequilla de la nevera para que esté a temperatura ambiente y sea más fácil de montar.
Picamos el chocolate negro en trozos de medio centímetro o algo mayores. Mezclamos la harina con una pizca de sal, el cacao en polvo, la levadura química, el chocolate troceado y las frutas confitadas. Reservamos.

(2) En un cuenco grande vertemos la mantequilla reblandecida, el aceite, el azúcar y los huevos. Montamos (emulsionamos) con un batidor eléctrico de varillas (un levanta-claras) (es importante) durante unos cinco minutos, justo hasta que la mantequilla no tenga grumos y tenga el aspecto de una nata a medio montar. Si nos pasamos podría llegar a cortarse, tampoco sería un problema. Con ayuda de una espátula de plástico, vertemos delicadamente la mezcla de harina, de modo envolvente, desde el centro hacia los bordes y de abajo a arriba.

Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas
(3) Vertemos unos 2/3 de la masa sobre el molde y introducimos los discos de frambuesa congelados. Cubrimos con el tercio restante y justo antes de introducir el cake en el horno bajamos la temperatura hasta unos 180ºC, o algo menos, un cake no debe cocerse a más temperatura. Así aseguramos que durante los primeros minutos tendrá la temperatura adecuada para que crezca, después se hará de modo más homogéneo en el interior. Cocinamos en el horno precalentado cerca de unos 50 minutos, justo hasta el momento en que pinchando con una brocheta o cuchillo salga limpio.
Como norma general suelo programar la alarma para que suene unos 10 minutos antes, compruebo la cocción y vuelvo a programar la alarma para que suele algo después, dependiendo del estado que presente.

(4) Cuando esté hecho introducimos el molde en un baño de agua fría para que no siga cociéndose. Desmoldamos. Preparamos un jarabe con el agua y el azúcar hasta que hierva, retiramos y añadimos el licor. Con el cake todavía caliente, nos ayudamos de un pincel para empapar el pastel con el jarabe, hasta que esté bien mojado por todos lados (utilizares casi todo el jarabe). Cuando haya enfriado envolvemos en película transparente e introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir.

Si queremos darle todavía más calidad, el punto óptimo del cake empieza pasadas unas 36-48 horas. Antes estará riquísimo, después insuperable. Envuelto en película de cocina en el frigorífico se conserva muchos días (durante una semana delicioso, después nunca lo he probado) y nunca se resecará.

Os sorprenderá, seguro. Yo recomendaría hacerlo dos días antes del momento de degustar, estará en su estado óptimo.

Hacerlo o no están en vuestras manos, “quiera o no”.
Cake de chocolate, confitura de frambuesa y frutas confitadas

Bollos de pan blanco

Bollos de pan blancoSemanas
La multiplicación de los panes

Bollos de pan blancoEn estas dos semanas de “surrealistas pero no bonitas” vacaciones he hecho panes casi a diario. Amasaba antes de salir a correr, les daba el segundo amasado y la forma a la vuelta, los dejaba levar un poco y los horneaba para que estuviesen preparados cuando llegase María.

Si se empieza a preparar panes no se puede parar. Tener un pan recién hecho y a tu gusto a diario es un verdadero placer, no sólo por los sabores y frescura, sobre todo por la satisfacción que provoca participar en el aparente “milagro” de los panes. Tan pocos ingredientes y tan curiosos y dispares resultados.

Son algunas las reglas que deben aprenderse en la elaboración del pan, algunas las he aprendido con estas pruebas, otras todavía están pendientes de ser descubiertas. Lo mejor, siempre, es experimentar; lo peor, que podemos perder unos gramos de harina y, sobre todo, un poco de ego, que nunca viene mal.

Bollos de pan blancoEsta sencilla receta me va a permitir hablar de las levaduras para la elaborar el pan y de algún detalle que me había pasado desapercibido hasta ahora. Hasta hace unas semanas, aparte de las levaduras, impulsores, antioxidantes y gasificantes para bizcochos (levaduras químicas), pensaba que sólo había dos tipos de levaduras de pan: la levadura fresca de panadería, mi preferida, y la levadura seca de panadería. Fue leyendo embases y documentación cuando he descubierto que existe alguna variedad más de las que se podría suponer y con características propias.

Las principales levaduras para panes, brioches, croissants y resto de panadería dulce podrían centrarse en tres tipos (existen muchos más):

(1) La (clásica) levadura de pan fresca. Podemos comprarla en muchas panaderías, dura pocos días y siempre debe conservarse en el frigorífico. Cuando está en perfecto estado es ligeramente húmeda, si está seca es probable que no esté en buen estado. Hay gente que la congela (hasta unos 2 ó 3 meses) y la disuelve en agua tibia para su aplicación; si puedo evitarlo prefiero no hacerlo, es lo suficientemente económica (unos céntimos de euro por unos 30 gr.) como para que no nos duela tirarla cuando se pone mala.
Esta levadura debe disolverse en agua o leche templada antes de ser mezclada con la harina. A veces, para controlar mejor la cantidad de líquido, interesa desmenuzarla en la harina y añadir los líquidos templados poco a poco. También es recomendable hacer un doble amasado para mejorar la textura y homogeneidad del pan o bollo.

Bollos de pan blanco(2) Levadura seca de panadería. Es la levadura fresca deshidratada a la que se le ha añadido un emulgente (E491). Esta levadura tiene la ventaja de conservarse en perfecto estado meses o incluso años (debe verse la fecha de caducidad) y de que puede comprarse en casi cualquier supermercado. Son unos granos oscuros que se encuentran disponibles en sobres de tamaño variable (los he encontrado en sobres de 5,5 gr.) o en botes. En España, por ejemplo, se vende con la marca comercial… “Levadura de panadería” Maizena ©.
Aunque en los embases no lo recomienda explícitamente, lo mejor es disolverla en agua templada con un poco de azúcar para activarla (hasta formar una ligera espuma) antes de ser mezclada con la harina. Así lo he hecho en esta receta. Por lo demás, el funcionamiento y aplicación es similar a la levadura fresca, con doble amasado. La proporción de levadura es, aproximadamente, de unas 0,4 veces levadura seca por de levadura fresca o, lo que es lo mismo, unos 2,5 gr. de levadura fresca por cada gramo de levadura seca (10 gr. de levadura seca son unos 25 gr. de levadura fresca).

(3) Levadura seca súper rápida de panadería. Hasta hace muy poco pensaba que se trataba del mismo tipo levadura, pues su apariencia externa es idéntica a la de la “levadura seca de panadería”. Sin embargo, estas levaduras llevan antioxidantes (E300,… ácido ascórbico –precursor de la vitamina C–) que aceleran la acción de la levadura y ayudan a la conservación de la masa. Por lo tanto, en estas levaduras súper rápidas no es necesario un segundo amasado (aunque no viene mal) ni necesita ser mezclada con agua para ser activada. Por lo general debe mezclarse con la harina antes de añadir los líquidos. Es el tipo de levadura ideal para trabajar con máquina de pan (podréis verlo en los embases), frente a las otras que no son tan adecuadas.
En España se comercializa en sobres de 4,6 gr. de marca “Levadura de panadería súper rápida” Vahiné, famosa por sus productos de repostería.

Bollos de pan blancoLa proporción de de levadura depende de la cantidad de azúcar, materia grasa o huevos de la masa. Por regla general las masas de bollería dulce necesitan muchas más levadura que el pan. También depende de las condiciones ambientales (temperatura, humedad,…), en invierno, necesitaremos más levadura o más tiempo.
Aunque el pan es un producto salado un poco de azúcar hace que la masa resulta más esponjosa y favorece la activación de la levadura. Las mieles o los siropes, además del sabor, retiene la humedad aumentando la conservación (tienen el mismo efecto que tendría el azúcar invertido).

Bollos de pan blancoDos semanas y siete días
El mes de vacaciones se convirtió en dos semanas en A Illa y sietes días de viaje que mañana sábado empiezan… y ningún tiempo. Ante esa ausencia os dedico una de mis canciones de James Taylor preferidas:

Handyman

Hey girls, gather round
Listen to what I'm putting down
Hey baby, I'm your handyman

I'm not the kind to use a pencil or rule
I'm handy with love and I'm no fool
I fix broken hearts, I know that I truly can

If your broken heart should need repair
Then I am the man to see
I whisper sweet things, you tell all your friends
They'll come runnin' to me

Here is the main thing that I want to say
I'm busy 24 hours a day
I fix broken hearts, I know that I truly can

Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come
Yeah, yeah, yeah
Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come, come
They'll come runnin' to me

Here is the main thing I want to say
I'm busy 24 hours a day
I fix broken hearts, baby I'm your handyman

Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come
Yeah, yeah, yeah
Come-a, come-a, come-a, come-a, come, come, come
Yeah, yeah, yeah

That's me
(Come-a, come-a, come-a, come-a, come,
come) I'm your handyman
(Yeah, yeah, yeah) That's me
(Come-a, come-a, come-a, come-a, come,
come) I'm your handyman
(Yeah, yeah, yeah)

Bollos de pan blancoIngredientes
Para unos tres bollos de pan
  • 190 gr. de harina de fuerza.
  • ½ cucharilla de té de sal.
  • 7 gr de miel.
  • 25 ml. de leche.
  • 125 gr. de agua.
  • 1 cucharilla de té de levadura seca de panadería (no es necesario que contenga antioxidantes, es decir, no es necesario que sea “súper rápida”).
(1) Mezclamos la harina con la sal y reservamos. Templamos el agua con la leche y la miel en el microondas hasta alcanzar unos 35-38º C, no mucho más, para no destruya la levadura. Añadimos la levadura [*]. Formamos un volcán con la mezcla de harina y sal, añadimos la mezcla de líquidos templados con la levadura, poco a poco. Amasamos bien hasta obtener una masa homogénea y lisa. Dejamos levar hasta que doble su volumen, entre 1 hora y media a 2 horas (lo hago antes de ir a correr, por lo que casi reposan dos horas y 30 minutos).
Nota: aunque muchas levaduras secas de panadería dicen que no es necesario activar la levadura mezclándola con agua y azúcar, algunas marcas comercializan “levadura seca tradicional”, por ello no es una mala recomendación activarla antes con un poco de agua. No es la primera vez que me llevo algún chasco y las masas no crecen lo que deberían crecer.

(2) Espolvoreamos la superficie de trabajo y las manos con una cantidad generosa de harina, pesamos la masa y la dividimos las masa en 3 bollos, amasamos ligeramente, aplicamos un corte en cada uno (opcional, esta vez por prisas se me ha olvidado) y depositamos sobre una bandeja cubierta con harina y papel de hornear. Dejamos fermentar unos 30 minutos.

Precalentamos el horno a 210º C y e introducimos los bollos hasta que tomen un tono dorado, de 15 a 25 minutos, dependiendo del gusto. Yo los prefiero poco hechos, blanquitos y sabrosos.

Si los queremos rellenar con algo, lo haremos con el segundo amasado, cuando formamos los bollos. Podemos añadirle uvas pasas hidratadas, aceitunas negras, quesos, especias, chorizo u otros embutidos, etc. Están tan ricos que me encantan sin nada, sobre todo recién hechos.

Bollos de pan blanco

jueves, 21 de agosto de 2008

Napolitanas de crema (o chocolate)

Napolitanas de crema (o chocolate)La curvatura del tiempo

Necesidades humanas
No son precisamente “postres caseros tradicionales” pero mi cuerpo ansioso las necesitaba urgentemente. En Santiago siempre tengo algunas congeladas, aquí, en A illa, en el congelador sólo hay algún pescado, un poco de carne y alguna verdura (guisantes y judías).
Nota: aprovecho para disculparme y pedir perdón por no haber aparecido o poder hacerlo en varios días (pasados y futuros), las dificultades que estoy teniendo este año con los horarios me hacen muy difícil acercarme hasta el cibercafé. Por la tarde María necesita mi compañía y por la mañana el tiempo no me llega a nada. M, razonable y comprensivamente, no soporta estar sola en la playa, necesita compañía.
La culpabilidad de la que he hablado recientemente sobre gastos innecesarios ha presionado sobre mi conciencia para, de modo definitivo, posponer la suscripción 3G para otro momento, quizás el año que viene (o la próxima semana).


Napolitanas de crema (o chocolate)He querido cambiar el título de la receta “… de crema” para aclarar que se trata de una nueva versión de masa para napolitanas (o croissants) aunque también las haya rellenado con chocolate. Poco a poco voy perfeccionando la técnica y obteniendo mejores ajustes y resultados. Las mejores han sido las tres últimas: las de Pierre Hermé, las napolitanas de chocolate y éstas. Hilando fino y rebuscando en la memoria incluso diría que éstas son las mejores, o la técnica ha mejorado o la receta es mejor. Por ahora descarto las dos primeras versiones que llevaban huevo y estaban a medio camino entre una masa para croissant y unos brioches hojaldrados, ricas, pero quizás estas tres últimas sean recetas de las unos verdaderos croissants.

La leche. Tras varias pruebas he llegado a la conclusión de que con el uso de agua+leche en polvo conseguimos una masa fermentada con las ventajas de la leche (mejor conservación y sabor, es más blanda y ligera, con corteza blanda –ideal para masas dulces) y del agua (mejor levado y uniformidad de la masa). Las diferencias son muy sutiles, casi imperceptibles si no las comparamos in situ. Podréis ver que en muchas de las recetas con masa fermentada y leche he usado agua y leche en polvo (muchas veces desnatada) (donuts, xuxos,…), sobre todo si son fritas pues se oscurecen menos. Veréis que también aparece esa combinación en muchas versiones de libros “profesionales” (como los croissants de Pierre Hermé). Si no tenéis leche en polvo podéis sustituir el agua por leche entera y prescindir de la leche en polvo.
La cantidad exacta de líquido para la receta depende de muchos factores como la temperatura y humedad ambiental, el tipo exacto de la harina, la marca. La cantidad de leche o agua es estimativa, la experiencia nos irá enseñando de cuándo debemos añadir más o menos harina/líquido. Yo siempre amaso a mano, si amasamos a máquina la masa debe quedar más suelta y en algún caso podría ser incluso necesario más líquido. Probad, es divertido y reconfortante.

Napolitanas de crema (o chocolate)El huevo. También veréis que las primeras recetas que he usado para croissants o napolitanas incluían huevo. Las dos anteriores, que yo recuerde en la distancia del tiempo y del espacio, “Las Napolitanas de Chocolate” o los “Croissants de Pierre Hermé”, no lo llevaban. Éstas tampoco lo llevan. La primera e inmediata ventaja es el “peso de los huevos” que muchas veces me ha dado más de un quebradero de cabeza (siempre tengo huevos grandes –en la nevera ;-))

La mantequilla. Esta versión lleva prácticamente el doble de mantequilla en la masa que las otras dos últimas versiones. La mantequilla mejora la conservación y le da sabor a la masa; por el contrario, dificulta y en retarda la acción de la levadura (si habéis hecho un brioche sabréis a qué me refiero) que para el hojaldrado puede ser deseado. Por ello, lleva en torno al doble de levadura fresca. La mantequilla debe separarse de la levadura, yo prefiero añadirla al final o, en algún caso especial, al principio.
En cuanto a la mantequilla para hojaldrar, la versión de Pierre Hermé usaba, para mi gusto, muy poca cantidad obteniendo un croissant menos hojaldrado y con menos sabor (la mantequilla del hojaldrado también le da sabor al pastel). Desde ese punto de vista, y para mis gustos, las dos versiones de napolitanas tienen un hojaldrado adecuado.
Napolitanas de crema (o chocolate)El azúcar. El azúcar “alimenta” a la levadura y proporciona sabor dulce ;-). Las últimas napolitanas tenían menos cantidad de azúcar. Ésta y la versión de Hermé usan mayor y similar cantidad de azúcar. ¿A quién le amarga un dulce?

Definitivamente, esta versión toma prestado las ventajas que aportaban cada una de las dos últimas versiones (azúcar adecuado, más mantequilla, más levadura –no es necesariamente una ventaja pero obligado por el uso de mayor cantidad de mantequilla– y mejor hojaldrado) obteniendo una masa increíblemente sabrosa y hojaldrada. Sólo un poco más de horneado que el que puede verse en las fotografías para darle un poco de color (tenía prisa) y podría decirse que…

Napolitanas de crema (o chocolate)Martes, 19 de agosto del 2008. Playa
Anteayer deseaba soledad. Hoy, cuando los imprevistos casi me dejan solo durante un día (fueron horas), sólo sentí miedo de estarlo.
Había preparado la comida, los panes y los postres del día. La mesa puesta esperaba a María mientras acababa de hornear unas napolitanas (unas como éstas, que son de ayer). En ese mismo instante me llama María para decirme que no vendría a comer. Mi primer sentimiento fue de decepción porque mi esfuerzo y prisas hubiesen sido en vano. Ni un síntoma de liberación.

Planificaba mi tarde soleada, ya pasadas las cuatro de la tarde, cuando un corte eléctrico llevó al traste las últimas napolitanas. Recogí la mesa sin prisas, fregué, sin mirar el reloj. Llegué a la playa tarde, pasadas las seis. Una llamada de María anunciaba su llegada a las siete, una hora después de haber llegado estaba a mi lado.

No sé qué quiero. Cuando estoy acompañado deseo soledad y cuando estoy solo me siento tan desesperadamente solo (pero tranquilo) que no sé qué es lo que más deseo. Deseo compañía que no me haga sentirme solo y soledad con la que me siempre me sienta acompañado (en la distancia).

Napolitanas de crema (o chocolate)Miércoles. La balanza del dolor: uno + uno = uno
Me siento un estúpido, un memo,… Cualquier queja o dolor personal se vuelve egoísta y se queda en anecdótico frente al dolor multiplicado por cien de muchas personas. Un dolor más otro no son dos, son inseparables, uno, uno, uno… El dolor de la conciencia colectiva sí, ese dolor lo lleva el tiempo, el dolor en las propias carnes es ajeno a otros.

Me callo, cualquier estupidez que pueda decir sonará como todas aquellas declaraciones de políticos oportunistas y periodistas sensacionalistas. Tócame y verás cómo me siento. Te rozo y veo cómo te encuentras.

El ser sentimiento humano es curioso e injusto, cómo la cercanía nos da más dolor. Con las miles de muertes de Irak hemos apartado la cabeza, con las muertes de Georgia hemos mirado de reojo, las de una bandera las sentimos próximas hasta llegar al llanto.

¿Cuál es el valor de una vida? ¿Es justo darle un valor? Sólo tengo preguntas, nunca respuestas.

Napolitanas de crema (o chocolate)Días sin gloria
Llevamos casi una semana en A illa y todavía no me he centrado lo más mínimo en nada. Las prisas siguen alimentando cada minuto, sin el tiempo ni las pausas de soledad que deseaba. Dos o tres tardes de playa tampoco acaban por relajarme si te apuran en la ida y en la vuelta.

Ni una media hora para acercarme hasta un “ciber” y visitar el blog. Me levanto, hago las labores de casa y limpio un poco, me pongo las zapatillas para ir a correr y, de vuelta, empiezo a preparar la comida. Si tengo que amasar o comprar algo lo hago antes. Cuando llega María, tarde (4:15), me veo fregando y ultimado los platos. Después siguen las prisas para no perder los malditos rayos solares. Dos horas de playa y vuelven las prisas: la cena, fregar y, casi a las 12, tengo unos minutos para escribir. Mañana igual.

Es posible que no os interese nada de mi vida, ni mis justificaciones aparentemente injustificables. Sólo decir que son esos instantes, acciones y pensamientos omitidos los que me dan náuseas. “La insoportable levedad de mi vida”.

Napolitanas de crema (o chocolate)Diálogo (19, agosto 2008)
M- ¿Estás mejor?
P- Sí.
M- ¿Qué puedo hacer por ti? Creo que no te he dado mucho la lata… No llores. Te quiero.

Napolitanas de crema (o chocolate)Ingredientes
  • 175 gr. de harina de fuerza (pan)
  • 75 gr. de harina normal (puede usarse, como he hecho otras veces, sólo harina de fuerza).
  • 5 gr. de leche en polvo.
  • 8 gr. de azúcar vainillado [*].
  • 30 gr. de azúcar blanco.
  • 1 cucharilla de té de sal.
  • 50 gr. de mantequilla reblandecida.
  • 10-15 gr. de levadura de panadería fresca.
  • 5 ml. de extracto de vainilla [*].
  • 110 ml. de agua fría. [**]
  • Para hojaldrar: 125 gr. de mantequilla.
  • Huevo batido para pintar antes de hornear.
  • Almendras troceadas para espolvorear (opcionales).
[*] Si tenéis, podéis usar (incluso mejor) una cucharilla de vainilla en polvo y 35 gr. de azúcar. Si no usamos extracto de vainilla podría ser necesario sustituirlo por 5 ml de agua, hay que comprobar la dureza de la masa.
[**] Por el hecho de emplear agua fría y no templada el levado es más lento y, según muchas fuentes, más homogéneo y con mejor textura y conservación de la masa. Además nos interesa que durante el las vueltas la masa esté bastante fría para poder trabajar fácilmente. La verdadera fermentación se producirá en el largo reposo a temperatura ambiente antes de hornear.


(1) Tamizad las harinas y mezclad con la leche en polvo, los azúcares, la sal y la levadura muy desmigajada con las manos. Mezclad y añadid la mantequilla reblandecida (puede añadirse como de costumbre, al final, justo después de incorporar los líquidos). Amasamos durante unos minutos, formamos un volcán y añadimos el agua fría con la esencia de vainilla, poco a poco. Seguimos amasando hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Si vemos que queda un poco pegajosa podemos añadir un poco más de harina, muy poco. En realidad creo haber añadido la mantequilla al final. Pese ha haber pasado sólo un par de días, ahora no lo recuerdo con exactitud.
Introducimos en el frigorífico envuelto en película de cocina un mínimo de dos horas. Yo lo he dejado de un día para otro. Así conseguimos que el levado sea más lento, dando mejor textura a la masa, y facilitando el hojaldrado.

(2) Retiramos la mantequilla del frigorífico con antelación para que pueda extenderse con facilidad sobre la masa base. Retiramos la masa del frigorífico, formamos un rectángulo de unos 7 mm de espesor, extendemos la mantequilla reblandecida con las manos en el centro del rectángulo o en un lateral (debe ser de menor tamaño, casi la mitad, que el rectángulo de masa) y cubrimos con la otra parte de la masa.

vueltas hojaldreCuando extendemos la masa con un rodillo en la fase del hojaldrado debe hacerse desde el centro hacia los extremos y siempre en la misma dirección. Si la mantequilla está demasiado fría se formarán pegotes, si está demasiado caliente podría desparramarse.
A diferencia del hojaldre, es más sencilla la fase de laminado, pues puede emplearse bastante harina para que no se pegue la masa a la superficie de trabajo o al rodillo. Si vemos que empieza perforarse la masa y perder mantequilla cubriremos con una poco de harina espolvoreándola con ayuda de un colador.
Entre sucesivas vueltas debemos girar la masa 90º, de forma que la doblez y extensión de la masa se haga de modo alternativo en cada vuelta.
Entre vuelta y vuelta debemos dejar reposar la masa en el frigorífico un mínimo de una hora. Si no tenemos tiempo (como yo) podemos ir dando vuelta cuando podamos y anotando las que hemos dado hasta ese momento, incluso varios días.

Extendemos la masa en forma rectangular con un espesor de unos 7 milímetros y le damos una vuelta simple (una doblez sobre sí misma) [1º vuelta, simple]. Giramos la masa 90º y volvemos a extender la masa unas dos veces más largo que ancho, procediendo a darle una vuelta sencilla, es decir, en tres partes, primero desde un lado de 1/3 de longitud y cubriendo con el lado opuesto con el tercio restante (puede verse en la imagen) [2ª vuelta, sencilla]. Introducimos en el frigorífico durante un mínimo de una hora.

(3) Pasado el tiempo repetiremos el proceso dos veces más, girando la masa entre cada vuelta, para acabar con un total 3 simples (en estas dos últimas podemos prescindir de la vuelta simple) y 3 vueltas sencillas. Introducimos en el frigorífico durante un período de una hora como mínimo, retiramos y formamos un rectángulo de unos 26x36 cm2 (unos 4 mm de espesor). Recortamos los bordes con un cortapastas, un cúter o un corta-pizzas y formamos 8 rectángulos con los que haremos las napolitanas, dividiendo cada rectángulo en dos sucesivamente. Con los bordes podemos formar unas caracolas o una napolitana salada ;-).

(4) Las napolitanas las podemos rellenar con crema pastelera, chocolate negro o de algún tipo de confitura (frambuesa, albaricoque,…). Para rellenar las napolitanas pondremos el relleno en un borde de la masa, cubrimos con mitad de la mana, pondremos un poco más de relleno y acabamos por enrollarlo. Depositamos las napolitanas en una/s bandeja/s cubiertas con papel de hornear. Dejamos levar durante unas 2 ó 3 horas en lugar templado y sin corrientes. Pintamos con huevo batido, espolvoreamos con almendras troceadas y horneamos a 185-190º hasta que tenga un todo dorado, en torno a unos 15 min., más o menos.

(justo después de levar)
Una vez retiradas del horno las pintamos con un jarabe hecho con agua+azúcar en las mismas proporciones, al que sólo le hemos dado un hervor hasta disolver el azúcar.

Están riquísimas recién hechas. Como puede ser un atracón de napolitanas, podemos cubrirlas en película de cocina antes del levado y guardarlas uno o dos días en el frigorífico o congelarlas. Las masas fermentadas congelan muy bien, las napolitanas no son una excepción. Cuando las vayamos a preparar las dejaremos descongelar en una bandeja a temperatura ambiente (en el horno, por ejemplo) y una vez descongeladas las dejaremos levar como anteriormente, pintándolas con huevo antes de hornear.
Esta misma receta puede usarse para hacer croissants formando triángulos en vez de rectángulos.

Son, sin dudarlo, uno de mis postres preferidos. Los necesita imperiosamente en este momento de debilidad.

Napolitanas de crema (o chocolate)

Leche frita

Leche fritaPiano Concerto nº 5 in F Minor, BWV 1056

Papel macilento
Esta receta es otra de ésas rescatadas de un olvidado cajón. Un papel descolorido, mustio, moteado de manchas de aceite y harina. Las recetas de la vida, parte II.

Leche fritaLa leche frita es un plato popular que con el tiempo ha ido perdiendo la autenticidad de antaño. No quiero que se malinterpreten mis palabras, quiero hacer constar que los nuevos productos, el progreso y el tiempo han hecho que nos olvidemos de otros tiempos en los que los bienes básicos eran escasos, muy escasos, y los huevos eran de oro.

No soy partidario de perder la memoria (es una de las razones por las que escribo), podría llevarnos a cometer los mismos errores o, peor, olvidarnos de aquello por lo que han tenido que pasar nuestros padres o nuestros abuelos (el hambre, la emigración, las guerras…).

¡Uufff!, el tiempo todo lo deforma. ¿Quién era Pepinho para sus padres o hermanos? ¿Qué es Pepinho? ¿Qué será? Dicen que la distancia es el olvido…. ¿Incluso un hijo? Con los hermanos (hermano) puedo asegurar que sí ha pasado. En un rincón polvoriento de la memoria, como esta receta, están escondidas aquellas verdades que ya no existen: las noches sin dormir por eso que ellos saben, las disputas y las alegrías, las felicidades compartidas, las camas mojadas, los veranos, las medicinas en la cartera, los bocadillos de chorizo, la tienda de Adela, las carreras, los juegos tradicionales, las moras, la bastilla doblada y redoblada de los pantalones “para as medras”, los jerséis que picaban, los pantalones milrayas, la abuela y sus postres.

La verdadera receta de la leche frita la ha deformado el tiempo. Ya no existe, está perdida en el progreso y en la pérdida del VALOR EXACTO DE LAS COSAS. Cuando era muy pequeño un yogurt era un lujo, la Nocilla una fiesta y los pasteles sólo para días de fiesta, esos días las colas en la pastelería Almar eran eternas, siempre había que encargarlos con mucha antelación. ¡Cuánto significaba una simple onza de chocolate!

Leche fritaPor curiosidad, he consultado en Internet la receta de la leche frita. TODAS las encontradas no eran más que recetas de “crema frita”, muy rica, sí, pero crema frita como la que ya he publicado en el blog. La crema frita no es más que una crema pastelera frita tras ser rebozarla en harina y huevo. La leche frita es algo más, el valor de las cosas, el valor de un huevo en tiempos de escasez. La leche frita debería, incluso, no llevar ningún huevo y usar la harina/maicena como único espesante, aromatizada con cítricos y canela.

En la receta que muestro he usado un único huevo pora 700 ml de leche. Rompiendo con otros tiempos, me he atrevido a sustituir parte de la leche por nata y a aromatizarla con un poco de vainilla para darle mayor sabor. Me atrevería a decir que incluso podría eliminarse el huevo añadiendo una ligerísima cantidad de harina o maicena. Deliciosa, para mi gusto mejor templada o incluso fría.

Leche fritaOnce upon a time
Érase una vez… y otra vez, y otra. Ni joven ni mayor, ni fuerte ni débil. Sólo quejas y lamentos, para él justificados. ¡Y qué más da!

Lo dice en voz alta, no para que pueda ser escuchado (ya no, ya no tiene esa esperanza), para ser consciente de sus debilidades y errores. No cree en la comprensión.

Ahora está bien, “bien” en su sentido más somero e insustancial. Bien sentado y escribiendo, bien sin prisas a la expectativa de una reclamación que lo excite y descomponga. Por una vez en 5 días la paz solar le ha dado ese momento que necesitaba. Sin excusas.

Leche fritaAnteayer, ella pegaba el oído sigilosamente para oír sus lamentos al teléfono, la necesidad de descanso y una parada (que quisiera eterna). En los oídos de María sonaron a reproche, quizás lo fueran, nunca de modo intencionado (como en este instante). De su boca surgió un propósito de enmienda: “Mañana nos lo tomaremos con calma”, yo añadiría: “si no hace sol, si están los establecimientos cerrados, si no hay que hacer absolutamente nada”. Ya “mañana” todo se olvida: “Pepinho, apura que es tarde” (bis) ¿Tarde para qué? ¿Para comprar? ¿Para hacer qué? Es incapaz de disfrutar del silencio o yo soy incapaz de disfrutar del bullicio.

Ahora no es tarde. Ni las predicciones meteorológicas más halagüeñas se han aproximado lo más mínimo. Hace calor y un sol de justicia en la playa del Faro (18:55, 17 de agosto del 2008). Poca gente y la música de violín en mis oídos. ¿Cuánto durará? ¿Cuándo preguntará la hora? De momento, la mar me espera.

Leche fritaDeseo estar solo
Me siento culpable, pero no puedo evitar ese deseo. Como aquellos fines de semana en los que se iba con sus padres y me quedaba en Santiago, después de una semana de idas y venidas, con una sensación contradictoria. Por una parte me sentía ofendido, menos apreciado porque no prefiriera quedarse conmigo; por otro lado sentía una incontenible sensación de libertad y relajación, sin agendas ni prisas. Era mi tiempo.

Leche fritaIngredientes
  • 50 gr. de harina.
  • 50 gr. de maicena.
  • 700 ml de leche o, como he hecho, parte de nata (250) y restante de leche (450), no más de la mitad.
  • 1 huevo.
  • 200 gr. de azúcar.
  • Ralladura de limón, cuidando no incluir parte blanca.
  • Ralladura de naranja, cuidando no incluir parte blanca.
  • 1 ramita de canela.
  • 8 ml. de extracto de vainilla/una rama de vainilla abierta para “infusionar” en la leche/nata.
  • 35 gr. de mantequilla.
Para rebozar:
  • Harina.
  • Dos huevos pequeños.
  • Azúcar y canela molida, proporciones a gusto.
(1) En un cazo al fuego calentamos la leche y nata, si usamos, reservando unos 100 ml., con 100 gr. de azúcar, la ralladura de naranja, limón y la rama de canela. Hervimos removiendo para que se “infusione” y se disuelva el azúcar. Dejamos que repose unos minutos.
Mientras tanto, en un cazo grande u olla, batimos enérgicamente el huevo con la otra mitad del azúcar hasta blanquear. Añadimos la harina y la maicena, seguimos batiendo hasta que no tenga grumos, vertemos la leche que hemos reservado (unos 100 ml) y mezclamos hasta que no haya grumos. Añadimos la vainilla líquida.

(2) Sin dejar de remover, vertemos la nata caliente poco a poco sobre la mezcla principal, retirando las ralladuras y el palito de canela. Llevamos al fuego a temperatura media y calentamos, removiendo constantemente, hasta que haya espesado como una crema. En el último momento, cuando empiece a espesar, batimos enérgicamente para que no tenga grumos.

Leche fritaLeche frita
Retiramos del fuego, dejamos templar y añadimos la mantequilla troceada, removiendo para que se disuelta. Vertemos en un molde (de unos 20x20 cm2) forrado con papel de hornear. Introducimos en el frigorífico hasta que haya cuajado. Serán necesarias unas horas o prepararlo en la víspera.

Leche frita
(3) Cortamos la crema de leche en cubos a nuestro gusto, más o menos gruesos, y rebozamos por harina y huevo. Freímos en abundante aceite de girasol (debe ser un aceite suave para que no le dé sabor), dando la vuelta para que se haga por ambos lados. Cuando tenga un tono dorado la retiramos, escurrimos en en papel absorbente y rebozamos en azúcar mezclado con canela molida, un par de cucharadas por cada cucharilla de canela.
Se toma tanto templado como frío. Yo lo prefiero frío, y mucho mejor de un día para otro. Gustos.

Me encanta… y a María más.

Leche frita

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomo

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomo¿Dónde estás?

Bananas
Las próximas publicaciones serán por tantas, en bloques de varias recetas publicadas durante sus mañanas de jornada laboral, cuando M no esté, y pueda acercarme hasta un cibercafé (como supongo que pasará en este caso). Las presuntas vacaciones están mermando mi tiempo y mis ataduras parecen mayores que durante la época laboral. No seré pesado, ni daré vueltas al tema, no quiero que se me tache de aquello que pretendo, precisamente, mitigar: el egoísmo.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoEmpezaré con postres caseros rápidos, algunos rescatados de un cajón perdido después de varios años en los brazos del olvido. Recetas escritas en papeles amarillentos salpicados de unas gotas de aceite o manchas grasas de origen incierto. Otras serán versiones de recetas olvidadas que podrían caer enterradas definitivamente por las de la nueva repostería, si es que existe esa denominación como tal. Empiezo con este sencillo y riquísimo pastel de plátano que era bizcocho y una cobertura transformó en pastel;-).

A María le encanta el plátano. Le gustan muy maduros, casi negros, pero no abusa de ellos por ser una fruta, frente a otras, rica en hidratos de carbono. Claro, comparado con otras frutas como las fresas es más calórico, pero mucho menor que cualquier otro plato o postre que se me pueda venir a la cabeza en este mismo instante. Un plátano tiene unas 80 Kcal por 100 gr.; los dátiles, unas 300 Kcal; las yemas de huevo, unas 339 Kcal; un queso parmesano, 410 Kcal; el chocolate, unas 530 Kcal, las avellanas, unas 655 Kcal; la mayonesa, 720 Kcal. Es decir, un plátano grande tiene menos calorías que diez gramos de mayonesa o margarina y menos que un huevo,…. ¿Prescindir de él no sería como matar moscas a cañonazos? La sacarina en el café después de una opulenta comida. La fruta, exceptuando el coco o los dátiles, no engorda. Ni el plátano y medio que lleva este postre.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoH.M.S. Beagle. El fin de mi especie y el cromosoma 23
Todavía falta un año para el 150 aniversario de la publicación de “El origen de las especies” y ya empiezan a aparecer muchos artículos recordándome (como si hiciese falta) lo poco que soy, que soy el final de una rama (o parte de mi información genética) incapaz de sobrevivir a estos tiempos.

La aplicabilidad y ¿veracidad? de la teoría es indiscutible, salvo que te guste negar lo evidente para no tirar por tierra las teorías represoras y opresoras que predicaba el párroco de mi pueblo en aquellos tiempos de infancia. Queda claro, pues, que me aferro a dicha teoría, hasta que alguien me demuestre, demuestre, lo contrario, sin actos de fe ni premisas inverosímiles.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoPara que la evolución, mi evolución, fuese posible harían falta dos factores: (1) reproducción, en la que parte de mi material genético se comparta equitativamente con otro afín (ja, ja, ja,…). No discutiré la posibilidad de este punto, no es el momento. Si con ello no fuese suficiente entramos en el punto más crítico (todavía) y definitivamente imposible, (2) que las especies (cfr. Pepinho en este caso) más adaptadas con el entorno sobrevivan. La única forma de lograrlo sería que mis genes (parte de ellos) ejerciesen de parásitos acompañando a otros que sí fuesen ventajosos dentro de esta insufrible sociedad.

Mis genes (yo) deberían soportar las telenovelas, adorar las compras y el marketing, ser capaces de no odiar esos odiosos y timadores programas de llamadas nocturnos que se prodigan y reproducen como ratas. Deberían admitir la palabra “objetividad”, la existencia de una ser supremo (Bush) y de otro maligno que quiere acabar con la vida de la “gente sensata” (el de turno). Deberían tener capacidad para pronunciar la expresión “¿me entiendes?” o “súper–“ entre 6 ó 7 veces por frase, “¿me entendéis?” (Por ej.: “Es superguay y superfuerte, ¿me entiendes?”). Deberían tener los ojos cerrados.

No sé cómo he llegado hasta aquí, tal vez porque antes no existía televisión y el medio no era el mensaje. Sin duda, estoy destinado a desaparecer.

Darwin también me perturba en otro punto, el origen común de todo ser vivo. Un conjunto de seres que se diferencian únicamente en la ordenación de cierto tipo de moléculas llamados aminoácidos (A-G-T-C). Ni un vegetariano está a salvo del canibalismo del “más fuerte” (¡compartimos 1/3 de la información genética con un Narciso!) que hará que muchos sobrevivan y lo poco que me queda de cordura desaparezca para siempre.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomoIngredientes

Streusel de almendra/avellana al cardamomo
Opcionalmente, pueden añadirse unas semillas de amapola. Si usamos semillas de amapola podemos disminuir la cantidad de almendra molida.
  • 60 gr. de mantequilla fría.
  • 60 gr. de azúcar.
  • 60 gr. de harina.
  • 14 gr. de semillas de amapola.
  • 3 vainas de cardamomo
  • 36 gr. de almendra/avellana molida (si no usamos semillas de amapola, usaremos unos 60 gr.)
  • Una pizca de sal, mejor flor de sal.
(1) Extraemos las semillas de las vainas del cardamomo y las trituramos en un mortero hasta hacerlas polvo. Mezclamos todos los ingredientes, uno a uno, hasta formar una masa grumosa. Introducimos en el frigorífico hasta su uso. Si el bizcocho de plátano queda suficientemente consistente antes de hornear cubriremos con el streusel en ese momento; si no tiene suficiente consistencia (lo más probable) lo añadiremos pasados unos 10 minutos.

Bizcocho de plátano con base de manzana
  • 55 gr. de harina de repostería.
  • 10 gr. de maicena (harina refinada de maíz).
  • 1 cucharilla de té de levadura química (Royal).
  • 1 cucharilla escasa de bicarbonato.
  • Una pizca de sal.
  • 2 huevos
  • 65 gr. de azúcar moreno.
  • 6 ml. de extracto de vainilla.
  • Unas gotas zumo de limón.
  • 135 gr. de plátano (Unos dos pequeños. Estaban demasiado maduros.)
  • 40 gr. de aceite de girasol (o semillas).
  • 1 manzana (mejor reineta)
  • Azúcar para espolvorear.
(1)Precalentamos el horno a unos 180º C. Forramos un recipiente cuadrado de 19x19 cm2 con papel de hornear, engrasamos con margarina y enharinamos, retirando el exceso de harina. Mezclamos la harina con la maicena, la levadura química, el bicarbonato y una pizca de sal. Reservamos. Con un batidor eléctrico, levantamos los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos y blanquecinos. Añadimos cuidadosamente la mezcla de harina.

(2) Batimos los plátanos con la esencia de vainilla y unas gotas de zumo de limón, se hará rápidamente para evitar la oxidación (los míos ya estaban negros antes). Vertemos el puré y el aceite (suave) sobre la masa y mezclamos delicadamente con una espátula de plástico. De inmediato, cortamos la manzana bien fina hasta acabarla y cubrir la base del molde con un par de capas. Espolvoreamos con un poco de azúcar (a gusto) y vertemos la mezcla del pastel de plátano.

(3) Introducimos en el horno precalentado a 180ºC. A los 8-10 minutos, cuando la masa tenga la consistencia apropiada para sostener el streusel, desmenuzamos el streusel (rápidamente) sobre el bizcocho y (opcionalmente) espolvoreamos con unas almendras fileteadas o troceadas. Cocinamos hasta que esté hecho, entre 15-25 min. Si no usamos streusel podemos cubrirlo a mitad de la cocción con papel de aluminio para que no se tueste en exceso.
Un sencillo pastel con un delicioso sabor a plátano y crujiente.

Pastel de plátano con streusel de avellana/almendra al cardamomo

miércoles, 13 de agosto de 2008

Pastel de Coca Cola y chocolate blanco

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoVisto y no visto

Zero
Pastel de Coca Cola y chocolate blancoNo tomo otra Coca Cola que no sea Light sin cafeína (¿por qué no la ofrecen en los bares y restaurantes?). Es cuando tengo que cocinar con Coca Cola cuando me compro una verdadera y pequeña botella que siempre sobra. Con las “sobras” de las costillas del otro día he hecho esta deliciosa tarta, cuyo contraste de sabores convencería al mismo Ego [*], el crítico gastronómico de Ratatouille.

Cuando comento mis experiencias con una receta me gusta hablar sobre los puntos críticos o las complicaciones que he experimentado, si es que existen. Este sencillo pastel tiene una única dificultad: el tiempo de cocción preciso para que no se haga en exceso y queden ambas capas suficientemente jugosas. El postre debe retirarse del horno cuando la capa de Coca Cola se vea cocida pero ligeramente húmeda, al enfriarse adquirirá aquella consistencia necesaria, obteniendo un postre realmente jugoso.

He preparado una ganache de chocolate para cobertura a la Coca Cola, algo más elaborada que otras que ya he realizado. Con esta cobertura el sabor y dulzor de Coca Cola queda muy camuflado por el chocolate, por lo que si deseáis hacer una cobertura con un verdadero sabor a Coca Cola, más sencilla y tanto o más rica, las muestro al final de la receta.

[*] Me temo que llenaré de notas esta entrada, pero creo interesante aclarar muchas ideas que me vienen a la cabeza mientras escribo estas palabras. En este punto me he acordado de unas palabras y reflexiones de Ego que hablan sobre la labor de crítico: “El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio…”.
Me he atrevido a juzgar a los que me rodean desde la misma posición que Ego, un peldaño por encima y sin posibilidad de respuesta. En el fondo es más cruel “mi” verdad (cómo veo los hechos que me acontecen) que la propia de alguien que lo hace desde un estudio y conocimiento previo. Soy el crítico de mi vida, merecedor del mismo desprecio que muchos críticos vehementes, pero con el agravante de criticar aquello que me afecta (de “afecto”) o muchas veces quiero. ¡Cuánto se puede aprender de una buena película!


Pastel de Coca Cola y chocolate blanco¿Vacaciones?, ¿qué vacaciones?
Me parece que no llegarán nunca. Ésta no es la idea que tengo de unas vacaciones. Las recuerdo en casa de mis padres, veranos interminables que acaban cuando llegaban los higos y la primera fase de la vendimia [**]. Veo pasar las recetas con confusión y caos, sin un orden, el caos reflejo de un estado de ánimo que se repite día a día.
[**] Acabé por odiar la vendimia, no porque fuese el fin del verano (más bien todo lo contrario, deseaba volver al colegio/instituto, me encantaba). Para mí la vendimio significaba acarrear cestos y escoger cada racimo (sobre todo las uvas tintas) sin que se colase ninguna defectuosa. Para mi padre era un trabajo de precisión absoluta, se obsesionaba con obtener el mejor vino que le fuese posible.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoLos viajes, por mucho que pueda parecer, no son vacaciones tal y como las entiendo. Para mí, vacaciones es sinónimo de descanso. Si así fuera, diría que estoy trabajando duramente. ¿De qué te quejas?, ¡estúpido!. ¡Memo!, ¡que eres un memo!

Estos primeros diez días de agosto los hemos pasado, casi en su totalidad, en Santiago, esperando a que María se aclimatase a su horario laboral. El año pasado se había atrevido a ir y venir desde el primer momento, las tardes en la playa le hacían olvidar que ya estaba de vuelta en el trabajo. Este año soy yo el que se está olvidando que estoy de vacaciones, hasta que llegue el curso, el hormigueo en el estómago, la inquietud y las lluvias. Tal y como se presentan estas vacaciones casi desearía que la lluvia empapase mi cabeza. Estaría vivo.

Otra vez nos vamos, en un visto y no visto. Sin pausas para charlar un rato, opinar o, simplemente, leer con calma aquello que vosotr@s habéis escrito. ¿Cuándo?, ¿septiembre? No puedo prometer nada, para la primera semana YA hay nuevos proyectos y nuevas inquietudes.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoEra cierto
Sabía que podía pasar pero no lo quise creer. Sabía que no se cambiaba tan repentinamente pero preferí creer en los milagros. Sabía que todo volvería a ser como antes de “eso” y decidí soñar despierto. No se cambia. No te ofendas, pues siempre has estado muy orgullosa de ti misma.

Suavemente, ese repentino acercamiento es un distanciamiento de mí. Palabras y susurros al teléfono resuenan como tramas planificadas sin serlo. Sé que ha sido inconscientemente, pero todo encaja. Ni planificado, sé que en realidad no era más que una patalea infantil. Sabía que aquella era la crónica de una muerte anunciada, la mía, pero tenía la esperanza de haberme equivocado.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoEl viaje: México lindo
Ayer, menuda pesadilla de día. Nos levantamos a las 3:05, entre vuelos y esperas no llegamos a alojarnos en la habitación hasta las 20:30. Todo ello sin pausas para poder comer tranquilamente.

Por suerte el hotel era de lo mejorcito del complejo y en muy pocos buffet recuerdo haber podido tomar marisco. El hambre y la gula formaron una mezcla explosiva cuyas consecuencias he padecido durante toda la noche. Una y no más.

(…)

“Bridge over troubled water” por Roberta Flack. En estos momentos no recuerdo cómo me ha venido a la cabeza, sólo que era la voz de Roberta Flack. Me ha sido imposible conseguir esa versión.


Pastel de Coca Cola y chocolate blancoUna noche más
El aire procedente de los ventiladores nos refresca y perturba en uno de los comedores buffet en los que esta noche degustamos nuestra última cena en México. Aquí, 4 noches y 4 días que han pasado como ese soplo de aire. Hoy ha sido el mejor día, por nuestra cuenta, sin organización, sin colas ni espectáculos para turistas incautos. Sin timos.


Tulum (me sale “Lotrec”), más ruinoso y pequeño, más bello. El mar completa la postal, las aguas del Caribe invitan (y así ha sido) a un baño con el que paliar el calor. Chichén Itzá da miedo, las historias sobre corazones arrancados de cuajo o las decapitaciones. Los ecos del Quetzal resultan confusos y turbadores. Me quedo, casi sin dudarlo, con la pequeña hermosura de Tulum y el azul del mar.



GMT +1. 18 de juilo del 2008. 4:45 GMT+1
Pepinho está cansado. Volamos en una pequeña aeronave de Air France desde París en dirección a Vigo. La noche desde Ciudad de México no ha sido demasiado agotadora, si exceptuamos las escasas horas que he conseguido dormir.

Me costará volver a la rutina, a identificarme con el entorno, a pensar qué cocinar, qué temas tengo pendientes. Estaremos hasta el lunes o martes en Santiago, después iremos a Ferrol, a Boiro y, quizás, acabemos en A Illa. Son demasiadas paradas para lo que queda de mes. Después será un agosto (espero) como el pasado. Por fin llegarán las verdaderas vacaciones ¿o no?


Pastel de Coca Cola y chocolate blancoIngredientes
Necesitamos un molde de unos 19x19 cm2 relativamente alto. Lo forramos con papel de hornear de modo que sobrepase los bordes para que no rebose y pueda aplicarse la cobertura.

Capa de chocolate blanco
  • 115 gr. de chocolate blanco.
  • 60 gr. de mantequilla troceada.
  • 1 huevo grande.
  • 35 gr. de azúcar.
  • 8 ml. de extracto de vainilla.
  • 80 gr. de harina normal.
  • ½ cucharilla de té (escasa) de sal.
  • 60 gr. de chocolate negro troceado.
  • 35 gr. de nueces troceadas (opcional, puede sustituirse por trozos de chocolate negro)
(1) Engrasamos y enharinamos el molde con papel de hornear. Troceamos el chocolate con un cuchillo de sierra, vertemos sobre un cazo y añadimos la mantequilla troceada. Ponemos al fuego al baño María o a temperatura muy baja, hasta que se derrita la mantequilla. En ese momento retiramos y, ayudándonos de una espátula de plástico, removemos hasta que se funda y disuelva totalmente el chocolate.

(2) Batimos los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos, incorporamos la vainilla y el chocolate derretido con la mantequilla (no caliente), poco a poco. Mezclamos bien y, por último, añadimos la harina mezclada con la sal y el chocolate troceado (y las nueces si las usamos), removiendo con una espátula de plástico hasta que esté totalmente incorporado. Vertemos sobre el molde y pasamos a preparar la segunda capa antes de introducir en el horno.

Capa de Coca Cola
  • 120 ml. de Coca Cola.
  • 55 gr. de aceite de oliva suave.
  • 55 gr. de margarina vegetal.
  • 10 gr. de cacao en polvo.
  • 200 gr. azúcar.
  • 135 gr. de harina.
  • ¼ de cucharilla de té de sal.
  • ½ cucharilla de té de bicarbonato.
  • 1 huevo grande.
  • 60 gr. de yogurt natural (yogurt líquido o leche fermentada, mejor).
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • Opcional: trozos de chocolate banco, al gusto. (Unos 50 gr.)
(1) Precalentamos el horno a 175ºC. En un cuenco grande mezclamos el azúcar con la harina, la sal y el bicarbonato sódico. Reservamos. En un cazo combinamos la Coca Cola, el aceite, la margarina y el cacao. Calentamos la mezcla, removiendo constantemente, hasta que forme un líquido totalmente disuelto y homogéneo. Vertemos sobre la mezcla de harina. Añadimos el huevo, el yogurt, la vainilla y los trozos de chocolate blanco si los empleamos.

(2) Volcamos sobre la capa de chocolate blanco, dando unos golpecitos para alisar la superficie, y horneamos durante unos 20-35 minutos, no mucho más para que quede un bizcocho tierno y esponjoso. El bizcocho debe quedar ligeramente húmedo por el centro. Al enfriar ya tomará la consistencia deseada.
Si fuese posible, y para que no siga cocinándose, lo introducimos en un baño de agua bien fría. Una vez frío lo metemos en el frigorífico antes de aplicarle el glaseado.

Cobertura de chocolate a la Coca Cola
Éste es el glaseado que he aplicado. Si os gusta el sabor de la Coca Cola y/o queréis hacerle un glaseado más sencillo os propongo otros dos a continuación.
(A) Salsa de chocolate a la Coca Cola (se necesitan 110 gr.)
  • 50 gr. de chocolate negro al 66%.
  • 96 ml. de Coca Cola.
  • 35 gr. de azúcar polvo.
  • 50 ml de nata fresca espesa (crème fraîche).
(B) Glaseado
  • 100 gr. de chocolate troceado.
  • 80 ml. de nata líquida.
  • 20 gr. de mantequilla.
  • 110 gr. del preparado de salsa de chocolate a la Coca Cola.
(1) Preparamos la salsa de chocolate a la Coca Cola. (A) Troceamos el chocolate (50 gr.) con un cuchillo de sierra y lo vertemos en un cazo con la Coca Cola, el azúcar y la crème fraîche. Calentamos a fuego bajo, removiendo constantemente con una espátula de plástico hasta que tengamos una salsa espesa, brillante y sin grumos ni partículas. Reservamos y procedemos a seguir con el glaseado antes que la salsa quede demasiado espesa.

(2) (B) Troceamos el chocolate el chocolate del glaseado (100 gr.). Hervimos la nata, cuando hierva la retiramos del fuego y vertemos el chocolate troceado, poco a poco y removiendo con una espátula de plástico, desde el centro hasta el borde. Mezclamos suavemente hasta que el chocolate se haya disuelto en su totalidad.
Dejamos templar un poco antes de añadir la mantequilla troceada. De inmediato añadimos la salsa de chocolate a la Coca.

(3) Cubrimos el pastel cuidadosamente, dando unos golpecitos suaves e intentando que no quedan burbujas en la superficie. Introducimos en el frigorífico y dejamos enfriar hasta que esté totalmente sólida. La tarta está mejor de un día para otro o, incluso, dos o tres.

Pastel de Coca Cola y chocolate blancoOtras opciones, más fáciles y tanto o más ricas:

Glaseado de Coca Cola sencillo (I)
  • 150 gr. de mantequilla.
  • 300 gr. de azúcar polvo.
  • 45 ml cucharadas de Coca Cola.
  • 3 cucharadas de cacao en polvo.
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
(1) Fundimos la mantequilla a fuego suave, añadimos la Coca-Cola y el cacao. Removemos hasta que tenga una textura homogénea. Añadimos el azúcar sin retirar del fuego y dejamos que se disuelva, removiendo despacio hasta que quede suave y algo densa. Vertemos la vainilla, removemos y cubrimos el pastel antes de que se endurezca.

Glaseado de Coca Cola sencillo (II)
  • 110 gr. de margarina (buena y vegetal)
  • 225 gr. de azúcar polvo.
  • 45 ml. de Coca-Cola
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla.
(1) Fundimos la mantequilla a fuego suave, añadimos la Coca-Cola y el cacao. Removemos hasta que tenga una textura homogénea. Añadimos el azúcar sin retirar del fuego y dejamos que se disuelva, removiendo despacio hasta que quede suave. Vertemos la vainilla, removemos y cubrimos el pastel antes de que se endurezca.