jueves, 27 de noviembre de 2008

Rollito de limón y almendra

Rollito de limón y almendraCinderella Man

Para que no me olvides, solamente un momento
Mientras reescribo el postre, ahora, soy incapaz de determinar si se me había olvidado la harina o no. Era tarde, noche del pasado domingo y con mucho que hacer. Con la tensión de la vuelta necesitaba introducirme en la cocina para liberar la tensión, siempre después de deshacer la maleta, pasar la aspiradora (lo siento vecina) y preparar la lasaña para el lunes. Aunque pasasen algunos minutos de las doce y media de la madrugada y al día siguiente hubiese que madrugar fue la mejor actividad que se me ocurrió para liberar tensión.

Rollito de limón y almendraNo sé si me he olvidado de haber echado harina o me olvidé de echarla, como en aquellos 21 gramos. Ahora que lo pienso empiezo a entender por qué me quedó con una textura algo menos ligada que otras veces, aún así, un placer para el gusto. Un riquísimo sabor alimonado, tanto en el bizcocho de almendra como en la suave crema de limón (que no lleva harina).
(Ya me estoy quedando dormido, ¡qué sueño!, ¡qué horror!)
Ni harinas ni nada que se le parezca. Entre mis pocas virtudes, cada vez menos (ya no me lo puedo permitir), está la del cuidado y el perfeccionismo, que no siempre son virtudes. Hasta sin harina he sido lo suficientemente cuidadoso como para envolver el bizcocho enrollado sin que se me hubiese roto, ¡quién lo diría con estas manazas!

Rollito de limón y almendraMe llaman El Desparecido por este lapsus temporal sin motivo aparente, lo tiene. Un motivo muy largo y difícil de explicar. Como la energía, el tiempo no se crea ni se destruye, se transforma. En contra de lo que esperaba no estoy mejor por haber desaparecido, más bien agotado y tenso. Sin esa liberación que me provoca decir aquello que me inquieta. ¿A quién se lo cuento? Ahora Noa no está como para oírme, ¿lo ha estado alguna vez? Quizás cuando lo ha estado no era yo el que estaba dispuesto a hablar.

Rollito de limón y almendraNi frío ni calor
Zero. Cero grados. Ayer y esta misma mañana, salía temprano de casa con una temperatura ambiental relativamente soportable, unos 12 grados. A medida que me iba alejando de la ciudad veía en el visor cómo disminuía poco a poco la temperatura. Entre nieblas, cuando llegué al trabajo ya había alcanzado la temperatura perfecta: 273,1º K. Así un día tras otro. Lo prefiero, prefiero pasar un poco de frío, ver luz y claridad, a permanecer bajo el agua y la oscuridad durante el largo invierno.

Rollito de limón y almendraOtra vida
No quiero salvar el mundo ni que el mundo me salve, lo dejo para el G-8, el G-20, el G-40, el G-ili… me conformaría con el punto G, sólo quiero tranquilidad. Si empezase a expresar, palabra a palabra, cómo me encuentro correría el peligro de que alguien me tachase de “algo”, somos humanos y nos gusta señalar con el dedo. A mí también, más que señalar, también hago mis esquemas mentales del prójimo. Intento no juzgar, pero en mis adentros no puedo evitar tirar la primera piedra sin estar libre de pecado.

Rollito de limón y almendraAntes de que así sea, de que se exteriorice lo que casi todos hacemos para nuestros adentros, me conformaré con escribir una canción que sin motivo aparente (hace mucho tiempo que no la escucho) se despertó de mi memoria mientras corría entre sol y frío por las entrecruzadas carreteras y caminos que separan Brión, Ames y Teo (¡Ay Teo!). No eran las campanas de Bastabales, era una música de F. Battiato. ¿Subconsciente? Otra vida.

Ciertas noches al dormir me pongo a leer.
Y tal vez necesito instantes de silencio.
Varias veces contigo sabiendo que te quiero
me enfado inútilmente sin verdadera razón.
De mañana en la calle el tráfico loco me agota.
Me enervan los semáforos y los stops.
Por la tarde vuelvo a casa con un malestar especial.
No sirven tranquilizantes o terapias. Se quiere otra vida.

En divanes cómodos, los mandos en la mano.
Cuentos de bajos fondos:
"Dallas", "Los ricos lloran".

Por la vía la cuarta línea del metro que avanza.
Los coches aparcados en triple fila.
Por la tarde retorno con desgana ¡ah! y aburrimiento.
No sirven excitantes ni ideologías. Se quiere otra vida.


Rollito de limón y almendraHoy me ha entrado el miedo. El famoso miedo que se te mete en el cuerpo, empezando por el cerebro. No por mí, soy miedoso pero no tengo miedo a perder lo material, ni la propia vida. Por aquellos que amas, por los que te acompañan día a día aquí y en la distancia, por los padres, por los hijos de los padres, por lo abuelos, los amigos y amigas, porque el miedo es malo.

Rollito de limón y almendraM Perdones
Mil perdones. Perdón porque no costaba tanto nada aparecer y sólo dedicarle unos minutos a leer el correo, aunque sólo fuese por cortesía. Perdón, porque hasta me causa vergüenza responder correos tan lejanos en el tiempo, ¿más vale tarde que nunca? Perdón.
Lo haré aquí, de un modo breve. Perdonad: Berta; Papish, no soy un experto, pero en otro momento comentaré algo sobre el templado, hay varias técnicas; mesilda; olga 73, me has hecho sonreír; Pilar; Compañía de Libros, gracias, el reposo está genial, las faltas también se me escapan con frecuencia (cuestión de prisas y teclas); paulova, Avanti! ; Harry Haller (yo mismo); Rosita, otra “abraçada”; Andrea, es una cuestión de densidad, cuanto más densa menos se solapan (como la Nocilla de dos sabores); Mar; Anónimo; Gloria, perdona…
Un beso muy grande a todas/todos. De verdad.

Yo tampoco veré la entrevista.

Rollito de limón y almendra
Bizcocho de almendra para enrollar
  • 75 gr. de azúcar (para batir con los huevos)
  • 1 sobre de azúcar vainillado (8 gr.).
  • Ralladura fina de un limón.
  • 2 huevos grandes (120 gr.)
  • 2 huevos (30 gr. yemas + 76 gr. claras)
  • 100 gr. de almendra molida.
  • 20 gr. de azúcar (para levantar las claras)
  • 30 gr. de harina.
  • Una pizca de sal.
(1) Retiramos un bandeja del horno, la cubrimos con papel vegetal (para horno) y precalentamos el horno a 220ºC. En un cuenco grande trabajamos el azúcar (75 gr.) con la ralladura de limón (a gusto) hasta humedecer, añadimos los dos huevos grandes (120 gr.), las yemas (30 gr.) de los otros dos, el azúcar vainillado, la harina, la pizca de sal y la almendra. Montamos la mezcla con un batidor eléctrico, hasta blanquear y hasta que aumente considerablemente su volumen.
Por otro lado montamos las claras (~76 gr.) a punto de nieve con 20 gr. de azúcar. El azúcar lo añadimos cuando estén a medio montar. Vertemos de modo cuidadoso sobre los huevos montados, desde el centro y de abajo hacia arriba. Otras veces prefiero añadir la harina en este momento, aplicándola con un colador en forma de lluvia y mezclando con cuidado (por eso creo que se me ha olvidado). Para preferencias personales.

(2) Extendemos la masa sobre la bandeja, con una altura de 1-1,5 cm, aproximadamente, y horneamos por un período entre 6-10 minutos, hasta que la superficie haya tomado color y al pulsar con el dedo recupere su posición. Retiramos del horno.
En este punto cada maestrillo tiene su librillo. Los hay que lo recubren con un paño húmero y lo envuelven (no me gusta pues siempre se adhiere un poco de masa al paño), los que lo dejan enfriar antes de envolver (se hace más difícil envolverlo después sin que se quiebre), los que le dan la vuelta, los que lo dejan enfriar y lo humedecen con un almíbar cuando lo vayan a envolver para que no se rompa,… Yo prefiero darle una pequeña forma en caliente del siguiente modo: cubro la masa con otra lámina de papel de hornear del mismo tamaño, lo envuelvo con mucho cuidado y hago que vuelva a recuperar su forma estirada original. La lámina evita que se pegue la masa (todavía caliente) en el interior.
Reservamos mientras preparamos la crema de limón.

Rollito de limón y almendra
Crema de limón y almendra
  • 3 yemas grandes (60 gr.)
  • 1 huevo (60 gr.)
  • 1 sobre azúcar vainillado (8 gr.).
  • 15 gr. de almendra.
  • Ralladura de 2 limones
  • 85 gr. de azúcar.
  • 90 gr. de zumo de limón.
  • 60 gr. de mantequilla.
(1) En una olla batimos las yemas, el huevo, el azúcar vainillado y la almendra. Reservamos. En un cuenco que pueda ir al fuego trabajamos la ralladura fina de limón con el azúcar (85 gr.) hasta humedecer, añadimos el zumo de limón recién exprimido y lo incorporamos al fuego. Sin dejar de remover, calentamos al fuego hasta que hierva.
Retiramos del fuego y vertemos el almíbar en forma de hilo sobre la mezcla de huevos, removiendo suavemente con un batidor mientras lo añadimos. Si no nos gusta encontrar las pequeñas partículas de ralladura (a mí me gusta, pues realza el sabor) colamos el almíbar a medida que lo vamos vertiendo. Llevamos la mezcla al fuego y, removiendo constantemente, calentamos a fuego medio (unos 80º C) hasta que haya espesado suficientemente.
Es importante que no hierva (para que no cuaje el huevo) y tampoco hacerlo a muy baja temperatura (no espesaría). Cuando haya espesado la retiramos del fuego y la dejamos templar. Cuando la temperatura de la crema esté en torno a unos 45-50º añadimos la mantequilla troceada, mezclando bien hasta que se incorpore perfectamente. Dejamos que repose para que tome un poco de densidad antes de verter sobre el bizcocho.

(2) Estiramos la crema sobre el bizcocho, sin que llegue a los bordes, y envolvemos con sumo cuidado, sin apretar en exceso. Introducimos en el frigorífico para que coja consistencia y sabor, mejor envuelto en película de cocina o papel vegetal. Mejor de un día para otro, o dos, gana sabor.
Lo espolvoreamos con azúcar glasé antes de servir. Si tenemos tiempo, también podríamos pintarlo con una crema bomba (yema) y pasarle un quemador, creo que la mejor opción, o recubrirlo de un merengue italiano o suizo. Para gustos.

Aunque su apariencia es la de un “brazo” tradicional, su sabor y textura son alimonados y diferenciadores, se parece sólo en la forma. Yo, que no soy un seguidor de los brazos, éste lo repito con relativa frecuencia, que para mí significa una o dos veces al año ;-)

El dulce porvenir.

Rollito de limón y almendraRollito de limón y almendra

sábado, 22 de noviembre de 2008

Tronquitos de chocolate y tiramisú

Tronquitos de chocolate y tiramisúAvanti! o ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?

¿Qué hay?, tronco
La noche del pasado viernes la cónyuge, pareja, la que comparte las penas y las alegrías, la que cambia de ánimo con facilidad, la que te pide que pases la aspiradora, la extrovertida y animosa, la que duerme a tu izquierda, Avanti!, ésa, tuvo que ausentarse durante la cena y unas cuantas horas más por compromisos gastronómico-laborales. Aproveché para esperar en la cocina cocinando un postre, después en cama con una buena película B/N, como Michael Jackson.

Tronquitos de chocolate y tiramisúUna vez más el mascarpone estaba caducado por sólo unos días. Avanti! En vez de hacer el clásico tiramisú, pensé en darle un aspecto de minitiramisú rodeado de algún tipo de chocolate. Al principio me lo imaginaba con chocolate blanco, entre prisas y demás me quedé con chocolate negro, como mis veranos de piel negra. El bizcocho de soletilla se lo he puesto de dos modos: unos con una capa en la base y otra menor en el centro, otros con una base de bizcocho, una ganache de café en el centro y la segunda capa de bizcocho en la parte superior. No he hecho demasiadas fotos, sólo de las primeras versiones, con un chocolate más grueso. Después preparé un chocolate más fino y el resultado ha sido todavía mejor. Avanti!.

Tronquitos de chocolate y tiramisúSólo un comentario final sobre el postre, las cantidades de azúcar y de licor son estimativas, personalmente lo prefiero bien dulce, con bastante sabor a licor y café, por ello, añado unas cucharadas más de azúcar a la nata y más licor al sabayón. He intentado escribir una solución de compromiso. Avanti!

Tronquitos de chocolate y tiramisúBricomanía
No es que sean estrictamente necesarios, pero podrían ayudarnos algunos de los utensilios que mencionaré a continuación. Todos ellos pueden sustituirse con (y por) un poco de imaginación. Por ejemplo, he recortado una carpeta de plástico para formar los cilindros en los que se introduce la mousse de tiramisú.

  • Tronquitos de chocolate y tiramisúImaginación o…
  • Acetato de celulosa o plástico duro para formar los cilindros. Como he dicho, he usado una vieja carpeta de plástico.
  • Dos cortapastas de distintos tamaños, uno ligeramente menor que el otro (vasos de boca estrecha y fina o una cuchilla, por ejemplo). Uno para la base y otro para el centro/superior.
  • Un termómetro para preparar el jarabe del sabayón (estará cuando el jarabe burbujee bastante, un minuto desde que empiece a hervir, aprox.)
  • Una plancha de mármol (o azulejo). Se introduce en el congelador y se retira para preparar las láminas de chocolate que rodean el tiramisú, extendiendo el chocolate templado sobre la plancha bien fría y seca. También pueden usarse láminas de acetato y esperar a que se endurezca el chocolate.
  • Un deshumidificador. Es una broma a medias (¡juasón!). Como preparo las láminas de chocolate de inmediato sobre una plancha bien fría, la diferencia de temperatura y una lámina muy gruesa hace que se condense vapor de agua en la superficie del chocolate. Hay que hacer las láminas finas, trabajarlo rápidamente y guardarlo, sin esperar a “las fotos” ;-) Avanti!
Por cierto, ¿por qué una traducción tan desacertada para otra película de Billy Wilder? El premio se lo sigue llevando “Con faldas y a lo loco” (Some Like It Hot), en gallego: “Con saias e a rachar”

Tronquitos de chocolate y tiramisú”Puede retirar el dispositivo con seguridad”
¡Malpensad@s! El USB: Universal Serial Bus, el Bus que nos lleva en Serio por el Universo. Si existe, es único. Empresa: Vitrasa.
Antes de retirar el dispositivo hay que estar bien informado de las consecuencias: los virus y troyanos, que el sistema no te deje retirarlo porque está “ocupado”,… en ese caso hay que retirarlo por la fuerza (de voluntad). Nunca me imaginé que un Pendrive tendría tanto en común con un Pen…

Tronquitos de chocolate y tiramisúPimientos
El domingo pasado nos acercamos hasta Padrón a hacer unos recados y, de paso, aprovechamos para echarle un ojo a uno de los mercados más grandes de la zona. Un clásico de los domingos por la mañana, al que nosotros sólo hemos ido dos o tres veces desde que vivimos en Santiago.

Pulpeiras en PadrónLa zona de ropa y complementos la pasamos por alto con bastante apresuramiento, sólo pura curiosidad en la estrechez del camino. En dónde podemos perdernos mucho más, en esto coincido con Noa, es en la zona de productos alimenticios y artesanías. Allí encontramos a las churreras, as pulpeiras, las vendedoras de verduras (ahora grelos), mieles, vinos, panes, flores y plantas, grandes recipientes de cobre para el pulpo, alambiques, pescados y mariscos.

Feria de PadrónComprar, lo que se dice comprar, compramos poco, de memoria: unos panes artesanos, unos manojos de grelos, queso y un churro relleno (¡horroroso!, más que crema parecía maicena con agua y azúcar),… Pasear, catar, oler y observar las actitudes y comportamientos es todo un placer con un sol de domingo. Volver a casa con calma y tomarte un buen bogavante ya es el sueño de cualquier hedonista burgués.

Tronquitos de chocolate y tiramisúCuando P encontró a M (continuación)
Si alguien ha tenido la valentía de leer el blog desde el principio de los días, además de llegar a aburrirse y/o odiarme o impregnarse de tendencias suicidas/asesinas, descubriría que las pocas veces que he compartido piso lo he hecho con chicas y no con chicos. En Santiago y en Coruña, hasta que llegó mi hermano.
Después de haber leído la tesina y tras optar por no continuar en el Departamento pensé que sería una buena opción compartir piso. En la búsqueda desesperada de un piso, primero de modo individual y luego con compañía, creo recordar que una de las premisas era buscar compañeras y no compañeros. Con ellas el entendimiento era mayor, quizás por mi forma de ser o por la sinceridad con la que puedes llegar a hablar después de una pequeña dosis de confianza. Otras ventajas eran más prácticas: el orden, la tranquilidad,… (Erróneamente, no siempre achacables a una predisposición genética).

Tronquitos de chocolate y tiramisú“Piensa el ladrón que todos son de su condición”, así algunos hombre creen que no es posible la amistad entre personas de distinto sexo, o del mismo si son homosexuales. Ésa era la idea que sostenía Harry cuando conoció a Sally o Javi cuando conoció a Noa. Error. Como estrategia puede funcionar, como realidad, poco. Me pasa que cuando acabo entablando amistad o acercamiento con alguien del sexo ¿opuesto? (chica suena despectivo, mujer grave y gay homofóbico) llego con más facilidad al entendimiento, es más fácil contar los problemas y la sinceridad sale con más facilidad. Como lo hacía con mi hermana o con mi madre. Con ellos las relaciones son menos sustanciales y cualquier comentario introspectivo podría dar lugar a un malentendido o a gestos de desaprobación.
No es que con los hombres se limite mi conversación a temas futbolísticos (que tampoco sería un problema), sucede que resulta muy difícil llegar más allá de la piel. ¿Somos simples?, no lo creo, somos intrascendentes. Eso también tiene sus ventajas, como un desapego menos dramático y un más difícil enfrentamiento.
En Santiago recuerdo aquellas noches charlando con A y S alrededor de la mesa de cocina, o yendo a cenar para celebrar mi cumpleaños. Al día siguiente había que trabajar, pero el cuerpo estaba preparado para ello.
En Coruña, también éramos tres (R y S) y una mesa de cocina. Todavía trajeado, por la noche la mesa de cocina en un buen lugar de conversación. ¡Qué dura es la vida”.

Ahora que he escrito, creo haber planteado otra vez esta reflexión. No sé si es un Deja vu o si un retardo de percepción debido al sueño y a la ansiedad. Sólo sé que estos días he vuelto a pensar en ello, si es que (no) lo había hecho antes.

Tronquitos de chocolate y tiramisúCuñaaaooo!
Por hoy, y sirviendo de precedente, queda reinstaurada “la frase del día”. No he tenido la menor duda: “(…) No es una decisión egoísta, sino que intentamos acabar con los fallos informáticos.” Ya, que los fallos los provocan e implementan los que no somos informáticos. Filipo de macedonia. :Đ

Güen finde y güena suejte.

Si Chuck Norris levantase la cabeza… otro gallo cantaría. o_~, he aprendido otro emoticono.

Tronquitos de chocolate y tiramisúBizcochos de soletilla
  • 30 gr. de harina.
  • 30 gr. de maicena.
  • Una pizca de sal.
  • 40 gr. de yemas (yemas de 2 huevos grandes).
  • 62 gr. de claras (de dos pequeños)
  • 62 gr. de azúcar (45 gr. –para claras– + 17 gr. –para yemas–)
  • Dos pizcas generosas de café molido (o soluble).
(1) Retiramos una bandeja de horno y la cubrimos con papel vegetal. Precalentamos el horno a 200º C. Mezclamos la harina con la maicena y una pizca de sal, reservando la mezcla. Separamos las yemas (40 gr.) de las claras. Con un batidor de varillas eléctrico montamos 62 gr. de claras, cuando empiecen a montarse vamos añadiendo 45 gr. de azúcar poco a poco y reservamos. Nota: las claras se montan mejor si han estado fuera de la nevera durante un buen rato.
Batimos las yemas con el azúcar restante y el café. Lo hacemos hasta que quede espumoso y aireado. Añadimos una cucharada de claras para aligerar la mezcla y el resto de forma envolvente y cuidadosa, de abajo hacia arriba y del centro hasta los bordes. Por último, la mezcla de harina en forma de lluvia, aplicándola con un colador grande. Mezclamos delicadamente.

(2) Con una espátula extendemos la masa sobre la bandeja forrada con papel vegetal y horneamos durante unos 8 min., aprox., justo hasta que empiece a tomar color y al presionar con el dedo recupere su posición. Retiramos de inmediato y reservamos. Una vez frío lo separamos cuidadosamente del papel para proceder a hacer los cortes con dos cortapastas de distinto tamaño, el grande será la base.

Jarabe de café (para mojar los bizcochos de soletilla)
Usado para mojar los bizcochos de soletilla
  • 150 ml. de agua
  • 75 gr. de azúcar.
  • ~4 gr. de café soluble. Debe quedar bastante cargadito.
  • ~10 ml. de amaretto (a gusto).
(1) Calentamos a fuego fuerte los 3 primeros ingredientes, hasta que el azúcar se haya disuelto. Añadimos el licor y retiramos. Reservamos hasta su uso.

Tronquitos de chocolate y tiramisúMousse de mascarpone
  • 6 gr. de hojas de gelatina (~3 unidades).
  • 250 gr. de mascarpone.
  • 180 gr. de nata para montar (35% de materia grasa)
  • 25 gr. de azúcar polvo (para añadir a la nata).
  • 75 gr. de azúcar (para jarabe del sabayón)
  • ~10 ml. de agua + 15 ml. de amaretto (para el jarabe del sabayón)
  • 40 gr. de yemas (2 grandes)
  • 35 gr. de huevo (en vez de usar sólo yemas prefiero sustituir parte de ellas por huevo, es más fácil de montar). Podemos usar 3 yemas grandes, en vez de 2 yemas+huevo.
  • ~20 ml. de de amaretto.
(1) Hidratamos la gelatina en agua fría (unos 8 minutos). Preparamos los moldes y recortamos el bizcocho. Mientras tanto, montamos el mascarpone con la nata líquida fría, sin que se monte en exceso. En el último momento y con la mezcla casi montada añadimos el azúcar polvo. Reservamos en frío.

Escurrimos y secamos las hojas de gelatina ya hidratadas. Preparamos el sabayón como ya he expuesto otras veces, esta vez añadiendo amaretto caliente y gelatina fundida sobre el mismo (o en el microondas). “Vertemos las yemas y el huevo (a temperatura ambiente) en un cazo no demasiado grande para montar con mayor facilidad; si es ancho el montaje es más difícil pues se extiende hasta los bordes, sin tener volumen suficiente para batir” (sic). Las yemas se montan mejor al baño María pero no es necesario, pues al añadir el jarabe caliente adquiere la temperatura necesaria para ganar volumen con facilidad.

(2) Fundimos la gelatina hidratada con 20 ml. de amaretto en el microondas (la gelatina también puede fundirse sin ningún líquido, pero hay que aplicarla más rápidamente).
Simultaneamos el montaje de las yemas con la preparación del jarabe para el sabayón. Antes de empezar a montar la mezcla de yemas con el huevo preparamos a fuego fuerte un caramelo, mezclando el agua (y el amaretto restante) con el azúcar hasta alcanzar unos 120-122º C. Cuando la temperatura haya alcanzado los 110ºC, aprox., empezaremos a batir la mezcla de yemas+huevo. Cuando el almíbar alcance los ~120-122ºC (un minuto hirviendo) vertemos rápidamente sobre las yemas en forma de hilo, mientras seguimos batiendo con el batidor a alta velocidad. Añadimos la mezcla de gelatina fundida y caliente. Seguimos batiendo a velocidad media otros 3-4 minutos, hasta que haya enfriado y el sabayón esté muy pálido y espumoso. Su volumen se habrá multiplicado por cuatro y tendrá la textura de una mousse, sin ningún líquido residual. Reservamos.
Nota: la gelatina debe añadirse sobre el sabayón caliente, templado o a temperatura (casi) ambiente. También puede derretirse directamente en el microondas. Si lo añadimos sobre algo frio (la nata, por ejemplo) se solidificaría de inmediato y se formarían grumos.

(3) Vertemos el sabayón sobre la mezcla de mascarpone y nata, añadiendo en varias veces y mezclando con delicadeza. Usaremos de inmediato, teniendo ya preparados preparado los moldes, lo discos de soletilla y el jarabe de café.
Montaje. Preparamos unos cilindros de acetato (ese plástico grueso que funciona como separadores en los blocs) de unos cuantos centímetros de diámetro. Con un cortapastas de ese diámetro cortamos círculos, los mojamos rápidamente en el jarabe y los introducimos en el cilindro. El mejor modo de hacer esto es depositar los discos mojados en una bandeja y que otra persona se encargue de cerrarlos con unas tiras ya preparadas de acetato.
En el interior de cada disco vertemos parte de la mousse, hasta la mitad, situamos un disco de soletilla de menor tamaño y mojado (más) en almíbar y cubrimos con más mousse. Procedemos hasta acabar la mousse. También puede introducirse una pieza de ganache de café u otro tipo de ganache suave en el interior para acabar con un bizcocho de soletilla.
Conservamos en el congelador (donde están los cubitos de hielo) hasta que se endurezca.

Tronquitos de chocolate y tiramisúCuando se haya endurecido, los retiramos del congelador y retiramos el plástico que los rodea. Fundimos chocolate negro o de cobertura (el que más nos guste), retiramos una plancha (azulejo) del congelador, secamos y extendemos la cobertura hasta que quede bien fina. Como se endurece rápidamente, cortamos de inmediato en forma rectangular (~del tamaño del plástico que los recubría) y rodeamos el tiramisú. Guardamos en frío hasta el momento de consumir. En ese instante espolvoreamos con cacao en polvo.

martes, 18 de noviembre de 2008

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesa

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaLa breve historia del tiempo

Perdiches ou ganaches
Ganei. Introducir a María mi pasión por el chocolate ha sido fácil, sólo tuve que iniciarla hace años con la cata de un “brauni”. Ahora todo ha cambiado, es ella la que me demanda el chocolate y soy yo quién debe intercalarlo con otros postres más o menos diferentes.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaEsta tarta (o pastel) le ha encantado, o eso me ha dicho varias veces durante cada prueba (todos hemos contado alguna vez mentiras piadosas, no sé si es el caso, lo hace con frecuencia cuando está de buenas –se le nota–). Me repetía: “qué bien le queda la frambuesa” (a mí también me lo ha parecido), sin saber que en realidad la mayor proporción de la frambuesa formaba parte de una ganache de frambuesa ligera, de modo que al hornear se funde en el centro de la tarta, quedando una capa central blandita y jugosa.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaSi tuviese que ponerle algún pequeño “pero”, quizás, ha sido haberle añadido una ganache de frambuesa más densa en la superficie para darle un aspecto más apetecible y liso (a ella también le ha gustado y no me ha dicho nada sobre ello). Esa capa externa y lisa es más consistente y con menor sabor a frambuesa que la interior, aún así estoy muy contento con el resultado general del postre, cobertura incluida. Un poco de azúcar invertido o más puré hubiesen sido perfectos.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaQueda pendiente para otra vez probar el uso de la ganache tierna para cubrir la tarta. También podría prescindirse de la capa superior y espolvorearla con un poco de azúcar glasé, por ejemplo; así centraríamos todo el sabor del pastel en la ganache tierna de frambuesa y el pastel de almendra/chocolate. Es importante que el postre no se haga demasiado para que no se seque, retirándola incluso antes de que parezca no estar hecha, hasta creo que en mi caso le han sobrado unos minutos, pues el borde no estaba tan tierno como el centro del pastel. Recordemos que por el chocolate (la manteca de cacao) y la mantequilla hacen que el pastel se vuelva más consistente.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaAntes de realizar la tarta estaba absolutamente convencido de que mi mermelada de frambuesa preferida (“La Vieja Fábrica”) era una confitura. Le pregunté a María: “¿sabes si queda confitura de frambuesa?”. Su respuesta fue: “La confitura la compré el otro día, como me pediste, si lo deseas, también tenemos mermelada de La vieja fábrica”. Siempre había estado ahí, en la etiqueta, por su aspecto tenía la certeza de que era una confitura y no una mermelada. Era a esa mermelada a la que me refería siempre que hablaba de “confitura de frambuesa”, y no a la confitura, esa infinidad de veces que he pronunciado la palabra con absoluto desconocimiento. ¡Hay que leer!

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaLa mesilla de noche
Hay quién dice que es capaz de descubrir la personalidad por la grafía, por los surcos de las manos, por el tono del habla, incluso por lo que se pueda escribir en un blog. Yo no pido tanto.
Podría decirse mucho de una persona (y más si la conoces ;-)) por aquello hay en su mesilla de noche: un libro, dos, tres, por ejemplo, una nota. Cuán cuidadoso eres o si te gusta llenarla de cosas inútiles. Esta noche al acercarme a la mesita del lado de Noa para apagar la luz me quedé escrutando cada uno de los objetos que estaban sobre ella: un libro de Julia Navarro, una foto de sus abuelos, una rosa blanca (¿artificial o real?) en un bote de cristal y mi primer regalo: una caja de música.

La mesilla de nocheNo he necesitado ser Sherlock Holmes para redescubrir lo que ya sabía: el amor que siente y ha sentido por sus (desaparecidos) abuelos, sus gustos literarios, el momento de tranquilidad que desea vivir (no lo ha conseguido todavía del todo) y la añoranza de aquellos primeros momentos de locura y efusividad.
Mi mesilla o la mesa del estudio ya no es lo que era. Un caos heterogéneo de libros, bolígrafos, lápices de colores y papeles que se acumulan reflejan un descontrol personal sin rumbo. Antes nunca faltaba alguna flor que encontraba en el camino, folios sueltos con dibujos y garabatos, los álbumes de dibujo, una harmónica, una flauta,… la informática ha transformado mi mundo para peor. Como decía Pepito Grillo: “eso te pasa por no hacer caso a tu conciencia”, parece que no tiene nada que ver, pero el progreso se está convirtiendo en la ausencia de conciencia y en la deshumanización de la humanidad.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesa(15 minutos después)

Esto de los blogs está muy bien, hace que busques y, a veces, encuentres. Álbum de dibujo, capeta de dibujo, lápices de colores Alpino, 25 colores pastel Pentel© y puntura al agua… Dejo esto por un rato y me voy a dibujar a la cama, antes de que María se aburra con la calceta. Seguro que me relajo un poco.

Cuando P encontró a M
Mañana será otro día…

Buenas noches.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaIngredientes

Ganache de frambuesa tierna (para relleno)
  • 100 gr. de cobertura negra al 64%
  • 95 gr. de puré (o mermelada) de frambuesa.
  • 30 gr. de nata líquida 35% M.G.
  • 10 gr. de azúcar invertido (o miel/golden syrup).
  • Mermelada/confitura de frambuesa.
(1) Fundimos la cobertura en el microondas o a temperatura muy baja (40º C). En un cazo calentamos la nata con el puré/mermelada y el azúcar invertido/miel. Cuando se haya disuelto vertemos poco a poco sobre la cobertura fundida, en tres veces y mezclando desde el centro con una espátula de silicona.
Rellenamos moldes de silicona (o un molde desmoldable que pueda ir al congelador) con la ganache y sobre ella depositamos una ligera capa de mermelada o confitura. Introducimos en el congelador unas horas, hasta que se haya endurecido. Mejor de un día para otro.

ganache tierna de frambuesaLa capa de chocolate no debe ser muy gruesa, <=5 milímetros, aprox. (la fotografía engaña, es una buena macro)

Bizcocho de chocolate y almendra
  • 140 gr. de chocolate negro al ~70%.
  • 140 gr. de mantequilla a temperatura ambiente y troceada.
  • 4 huevos grandes (240 gr.), separadas yemas de las claras.
  • 90 gr. de azúcar polvo.
  • 6 ml. de extracto de vainilla.
  • 50 gr. de almendra molida.
  • 52 gr. de harina de repostería.
  • Una pizca de sal.
(1) Precalentamos el horno a 170-175 ºC. Fundimos el chocolate a fuego bajo, al baño María o en el microondas. Retiramos del fuego y añadimos la mantequilla troceada, mezclando con una espátula hasta fundirla totalmente, sin que queden grumos. Separamos las yemas (~80 gr.) de las claras (~160 gr.). Añadimos las yemas a la mezcla de chocolate, una a una, hasta que se incorporen, batiendo con un batidor de varillas. Añadimos el extracto de vainilla.
Montamos las claras a punto de nieve firme. Mezclamos la harina con la almendra y una pizca de sal. Reservemos. Vertemos el azúcar polvo y la mezcla de harina sobre el chocolate, suavemente. Añadimos una/s cucharada de claras montadas para aligerar la mezcla y el resto las añadimos con una espátula de plástico o silicona, mezclando de modo envolvente y con suavidad, de abajo hacia arriba y desde el centro.

(2) Volcamos la mitad del relleno en un molde desmoldable de unos 21 centímetros suficientemente engrasado y enharinado. En la base del molde me gusta poner un poco de papel vegetal para evitar que se peque a la base. Depositamos las capas de ganache (también podemos añadir unas frambuesa congeladas) sobre la mitad del relleno (más hacia los bordes porque es dónde antes se cuece) y cubrimos con el relleno restante. Introducimos en el horno precalentado y horneamos por un período de 25-35 minutos, hasta que esté cocido.
Retiramos, dejamos enfriar y guardamos en el frigorífico hasta su degustación. Podemos cubrir con otra ganache o espolvorear con azúcar glasé.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesaCobertura de ganache de frambuesa
  • 150 gr. de cobertura al 60%.
  • 70 gr. de nata al 35% M.G.
  • 10 gr. de azúcar invertido, miel o Golden Syrup (evita la cristalización y contrarresta el amargor del chocolate)
  • 50 gr. de puré de frambuesa/o mermelada.
  • 35 gr. de mantequilla.
(1) Trocemos el chocolate con un cuchillo de sierra y lo depositamos en un cuenco grande. Calentamos la nata con el azúcar invertido y el puré de frambuesa. Cuando esté caliente y disuelto lo vertemos en tres veces sobre el chocolate, mezclando delicadamente con una espátula, en círculos concéntricos desde el centro del cuenco. Cuando se haya fundido añadimos la mantequilla troceada, mezclando bien hasta que se disuelva y no tenga grumos.

De inmediato, vertemos sobre la tarta, dando unos golpecitos para que quede una superficie lisa y homogénea. Introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir.

Pastel de chocolate y almendra relleno de ganache tierna de frambuesa

Chipirones rellenos en salsa

Chipirones rellenos en salsa
Chipirones rellenos en salsaFantasías animadas de ayer y hoy presentan…

Animales intrépidos
Es tarde y no he tenido una buena semana hasta ahora. No ha sido casualidad la larga espera desde la última receta. Me imagino que aquellos que esperan un postre de presentación llamativa se llevarán (otra) pequeña desilusión. He hecho algunos dulces que creo muy interesantes estos pasados días, también suficientemente largos como para que la explicación me lleve más tiempo del debido y disponible en estos casos.

Chipirones rellenos en salsaDe igual forma espero que esos mismos que esperaban un postre puedan abrir un poco los ojos ante otro clásico de nuestra cocina: unos chipirones rellenos en salsa de tomate. Pero ojo, no todo es tan sencillo o trivial como parece. Hay un par de pequeños detalles que le dan el acompañamiento necesario a una salsa de tomate (que podría ser casera): el orégano y el laurel, dando por supuesto que en vuestras versiones le pondréis vino. Ese pequeño detalle es un gran detalle cuando se habla de un plato del mar. Probadlo y veréis.

Chipirones rellenos en salsa
1001 razones para ser vegetariano
Una. Hace bastante tiempo que no lo paso tan mal durante la preparación de un plato, no éste. Ayer domingo tuve que cometer un asesinato de los que no tienen perdón. María había comprado un bogavante el viernes, vivito y coleando (nunca mejor dicho). Mi esperanza (seré malo) era que ayer no hubiese sobrevivido y que cuando tuviese que hacerle las incisiones necesarias en estos casos, el crustáceo ya estuviese totalmente muerto. María retiró la bolsa del bogavante de la nevera. La bolsa tenía vida propia, si la hubiese dejado en cinco minutos más habría salido por la puerta. Se fue y me dejó allí solo con una bolsa cerrada, un animal vivo, una tabla grande y un enorme cuchillo de agudo filo.

Chipirones rellenos en salsaPensé que lo mejor sería empezar cortando longitudinalmente la cabeza, desde el vértice hasta el tórax. Clavé la punta del cuchillo con fuerza, esperando que muriese en ese mismo instante. Pero no, encogió el abdomen hasta golpear mi mano, hasta me pareció oír su lamento en ese instante. Cerré los ojos. Actué rápido y su abdomen se encogía con más fuerza cuanto más penetraba el cuchillo en su cabeza. Me sentí muy mal, debía actuar todavía más rápidamente. Lo corté longitudinalmente, intentando pensar en otra cosa, pero cada fragmento tenía vida propia. Las terminaciones nerviosas hacían que este pequeño Frankenstein cobrase vida. Por una parte las antenas, por otra las patas y hasta una sustancia verdosa que se repartía por la tabla parecía latir.

Lo cociné y fui incapaz de tomarme un solo bocado. María, que no estaba presente durante el asesinato, se chupó los dedos. Reservé la cabeza para que hoy formase parte de una fideuá. Tampoco la probé, hoy sólo he comido postre y fruta.

Chipirones rellenos en salsaIngredientes
Relleno
  • ½ cebolla
  • 1 trocito de pimiento verde
  • Un puñado de chipirones
  • 1 huevo cocido
  • Unas gambas (opcional)
  • 1 diente de ajo (majado)
Salsa
  • 1 cebolla cortada en juliana fina (tiras muy finas)
  • 1 ó 2 hojas de laurel.
  • ½ vaso de vino blanco.
  • 1 diente de ajo majado.
  • Un poco de orégano.
  • 300-400 gr. de salsa de tomate.
Chipirones rellenos en salsa(1) Cocemos el huevo hasta que esté hecho, 10-12 minutos. Limpiamos los chipirones, de forma que queden las cabezas (los tentáculos) y el cuerpo enteros. Los secamos bien con un paño, los salamos un poco y los pasamos por algo de harina. En una sartén echamos un poco de aceite de oliva y lo calentamos a fuego vivo. Cuando el aceite esté caliente freímos los chipirones, vertiéndolos uno a uno para que no baje la temperatura repentinamente y se frían bien, no se cuezan.
Los freímos unos minutos, hacemos lo mismo con los tentáculos y los reservamos. Si usamos unas gambas o langostinos los salteamos ahora. En ese mismo aceite añadimos un diente de ajo majado, la cebolla troceada fina y un trocito de pimiento verde. Bajamos el fuego y pochamos a fuego medio-bajo. Cuando la cebolla esté blanquecina añadimos las cabezas, el huevo y las gambas/langostinos troceados. Removemos y retiramos del fuego.

Chipirones rellenos en salsa
(2) Rellenamos los chipirones con cuidado, cerrándolos con un palillo para que no se salga el relleno. Los reservamos.
La preparación del sofrito de la salsa puede simultanearse con la preparación del relleno. Cortamos la cebolla en juliana fina (tiras delgadas) y la echamos en una olla con un poco de aceite de oliva virgen extra. Añadimos el laurel y un diente de ajo majado. La doramos a fuego bajo hasta que quede transparente. Cuando haya quedado tranparente retiramos el ajo, subimos la intensidad del fuego y añadimos el vino blanco. Dejamos que se reduzca un poco y espolvoreamos con un poco de orégano fresco (preferiblemente). Vertemos la salsa de tomate, bajamos el fuego e introducimos los chipirones rellenos, uno a uno y con cuidado.
Cocinamos a fuego medio-bajo hasta que estén hechos, entre 20 minutos y media hora. Servimos acompañados de unas patatas fritas o arroz en blanco, por ejemplo. La salsa es obligatorio mojarla en pan ;-)

Chipirones rellenos en salsa
Chipirones rellenos en salsa

viernes, 14 de noviembre de 2008

Flan de queso y leche condensada (de mamá)

Flan de queso y leche condensada
Flan de queso y leche condensadaLove Of The Common People

Mamma Mia!
Se aproxima el cumpleaños de mi madre, aún queda más de una semana, y ayer, con resfriado y dolor de cabeza, me acordé de ella y de alguno de sus postres. Le gusta cocinar, lo hace muy bien, pero no es de las personas a las que le emocione complicarse la vida en la cocina. Lo breve si bueno… No es de las/los que pueden/podemos pasar horas pacientemente preparando un postre. Todo lo que hace y ha hecho en casa durante tantos años la ha llevado a ser bastante pragmática y muy ágil. Esos trucos que se aprenden con el tiempo y evitan que te tengas que pasar horas cocinando después de haber estado toda la mañana limpiando la casa o yendo a la plaza a comprar pescado fresco.

Flan de queso y leche condensada
En realidad este postre no es una receta suya (creo que se la pasó su/nuestra amiga Elena –prefiero con H-) y, como se debe hacer con las buenas ideas, se ha apropiado de ella para aportarle su personalidad. En casa de mis padres no puede faltar un postre los domingos, si por algún motivo no han podido preparar uno, casi con toda seguridad a última hora del sábado mi madre se encargará de preparar este flan. Es muy sencillo, ni se necesita báscula, las medidas se hacen a partir del propio recipiente de leche condensada, por ello también es excelente para los días en los que no estaremos en nuestra propia cocina o tengamos mucha prisa.
Yo también tengo mi propia y diferente versión de este plato, con más queso y sin leche condensada. No podría decir cuál es mejor, sólo que a éste le tengo un especial cariño por venir de quién viene. Lo demás sobra.

Flan de queso y leche condensada
”La apoteosis del churrasco”
Últimamente, últimamente quiere decir los pocos días que puedo acercarme a casa de mis padres, de Pascuas en viernes, hay varios platos que no suelen faltar: este flan y un churrasco. El cocido en invierno y el churrasco+ensaladilla en verano, se nota que hace tiempo que no me acerco.

Flan de queso y leche condensada
¿Te gusta conducir?
Sólo cuando no tengo prisa, como hoy cuando salía del cine después de ver una de esas películas que no aportan nada nuevo y te dejan un poco desilusionado. Se me ha escapado la penúltima película de Kim Ki-duk en Cineuropa, las tres sesiones eran de noche y a esas horas me es imposible poder ir. Podría haber sido mañana, cuando Noa ;-) tiene una cena de trabajo.

Flan de queso y leche condensadaLa primera vez que vi una película suya fue hace algunos años en Cineuropa, La Isla (Seom), me deslumbró por su atrevimiento, su dureza, por el tempo. Debió haber sido en 1999, pues en el programa del 2000 no la encuentro. Me imagino que entonces ya habría vuelto a Santiago (o al año siguiente). ¡No!, la acabo de localizar en el programa del 2001. Después llegaron otras: “Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera”, “Samaritan Girl”, “Hierro-3” (quizás mi preferida) y “El arco”. Desde ésa no he tenido oportunidad de volver a ver otra película suya, y más desde que siguen “cerrado por reformas” las únicas salas en las que podría haber contemplado este tipo películas.

Flan de queso y leche condensadaNo quería hablar de cine. Quería hablar de esa extraña liberación y limpieza emocional que se siente cuando se sale de una proyección. Unas veces te sientes mejor persona, sin serlo, otras sales confundido, en un sueño, evitando cualquier encuentro que te pueda despertar. Es ese período de tiempo, el que paso en el coche desde las salas de cine a mi casa, uno de los pocos momentos de relajación que siento encima de un coche. No voy apresurado al trabajo, ni vuelvo con prisas para ir a correr y/o hacer la comida, ni nos vamos a última hora de fin de semana. Sin prisas, me gusta conducir.

Flan de queso y leche condensadaNo conecté el iPhone y dejé que sonase el último CD que había puesto hacía meses. Era uno de esos caóticos popurrís con un poco de todo, sin etiqueta de ningún tipo, ni la marca escrita con rotulador permanente que pusiese una poco significativa: “música variada”. Coincidió una canción de aquellos tiempos juventud (¿soy mayor?), una de Paul Young (no, no es “Everytime You Go Away”): “Love Of The Common People”. Sonreí, me acordé del Superpop y de las “nenas” locas por esas portadas con Eros Ramazzotti o el mismísimo Paul Young. Me parece de lo más surrealista haber intentado unir ambos personajes y sus músicas. No hace mucho acudí a un concierto revival de un conocido grupo y allí estaba, de telonero y más afónico que nunca. Me causó pena pensar en qué había sido y cómo ahora intentaba sobrevivir en los escenarios a base de tocar las mismas canciones que por entonces.
Me gusta ese título: “Love Of The Common People”, como la película de Robert Redford: “Ordinary People”. Common, Ordinary…

Flan de queso y leche condensadaRun to me
21 de septiembre, Chanteiro, sus padres todavía no habían vuelto a Ferrol. El mes había sido bueno meteorológicamente hablando, ese día no. Ese día triste me escapé a correr con el móvil con el fin de relajarme un poco y recoger alguna instantánea de esos momentos de liberación. La felicidad está en los detalles, esos que no recoge la cámara: el viento en la cara, el olor a mar y a vegetación. Líquenes que cuelgan de las ramas de los árboles certificando la pureza del aire. Las fotos se distorsionan con del movimiento y se vuelven borrosas. Si queréis, podéis venir conmigo a dar una pequeña vuelta.

Salí bordeando la costa, en la boca de la ría todavía se conservan los restos de las baterías que protegían la entrada flanqueándola da por ambos lados. Ahora un mastodóntico puerto exterior destroza el paisaje y deforma el entorno lleno de altos viaductos y carreteras sin sentido. Tierra bajo mis pies, tierra que levanta polvo. Sigo.

Acercándome a Mugardos, Real Villa dos veces, mientras piso el primer tramo de asfalto, me encuentro con el “Castillo de La Palma” en el que estuvo recluido Ex T. C. Tejero después del “¡Todo el mundo al suelo!”. Al otro lado, a pocos centenares de metros de la boca de la ría, se divisa el Castillo de San Felipe, más bonito y peor conservado.

Corre, Pepe, correCastillo de Palma

Tras pisotear la primera zona de carretera decido subir en dirección Montefaro, hasta el monasterio de Santa Calalina, semiabandonado o semicuidado, según se vea. Las fotos se distorsionan tanto con el movimiento, por ligero que sea, que no puedo hacer otra cosa más que pararme durante un par de segundos.

Subida a MontefaroSubida a Montefaro
Monasterio Santa CatalinaMontefaro
Bajo hacia la Iglesia de Cervás, en la recta puede verse algún ciclista dominical y varios coches. Por la estrechez de la carretera hay que pegarse lo más posible al borde de la calzada si no se desea llevar un susto. Cambio de dirección, en un pequeño prado presidido por un pozo mi mirada se encuentra con la de la “vaca Filomena”, ¿amor a primera vista? Cincuenta metros más allá dos perros Pastor Alemán me hacen cambiar el sentido de mi carrera. ¡Malditos roedores!


Ares, dios. En domingo es costumbre caminar por el muelle y por el paseo que rodea la playa. Niños y niñas con cuadros escoceses y pantalones marrones, como los de muchos colegios privados, avanzan en un, para mí desconocido, serpenteante nuevo modelo de monopatín. En el muelle los barcos se preparan para el largo letargo invernal, esperando la llegada de la primavera.

Ares PaseoPuerto de Ares
Puerto de AresPuerto de Ares
Sigo en dirección Redes, calma total y tranquilidad. A la vuelta por la carretera de Mugardos decido volver a subir hasta Montefaro por un camino más estrecho y rodeado de vegetación. Libertad.

Subida a MontefaroSubida a Montefaro
En casa de los padres de Noa todo sigue igual, el gran castaño y los manzanos esperan.

ChanteiroChanteiro

Ingredientes
  • Queso crema (tipo Philadelphia) de 250 gr., una tarrina [*]
  • 5 huevos [grandes].
  • Un bote de leche condensada de 370 gr. [397 gr.]
  • 2 partes de leche del bote anterior de leche condensada [~600 ml]
  • 10 ml. de extracto de vainilla (opcional)
[*] La receta que tiene usa mi madre es de una tarrina de queso Philadelphia de 200 gr. pero siempre acaba echándole algo más, unos 50 gr. Yo he usado las cantidades entres corchetes, un bote de 397 gr. y esa misma cantidad de queso, 250 gr.

Caramelo
Hágase la cantidad de caramelo necesaria
  • ~100 gr. de azúcar.
  • Unos 30 gr. de agua (evita que se queme el azúcar).
  • Unas gotas de zumo de limón (evita la cristalización).
(1) Caramelo. En recipientes individuales o uno de cake prepararemos un caramelo con azúcar (unos 100 gr), unas cucharadas de agua y unas gotas de limón. Sin introducir ninguna cuchara ni objeto, calentamos a alta temperatura, hasta que el agua se haya evaporando y tome el color rubio de un caramelo (importante: sin que llegue a quemarse ;-)). De inmediato, giramos los moldes para repartir el caramelo por toda la superficie y las paredes antes de que se solidifique.

span class=paso>(2) Precalentamos el horno a temperatura baja, 140-150º C, preparando un baño María. Reblandecemos el queso crema mezclando delicadamente con una espátula de plástico. Añadimos los huevos, uno a uno, añadiendo el siguiente cuando el anterior lo haya absorbido totalmente y la leche condensada. Incorporamos la leche y el extracto de vainilla, mezclando suavemente hasta que no tenga grumos y no se formen burbujas (no sé en qué estaba pensando y se me habían olvidado los huevos, tuve que batir algo, de ahí las burbujas). Si batimos en exceso se formarán burbujas en el flan. Vertemos la mezcla sobre el/los molde/s caramelizado/s.

(3) Horneamos al baño María a fuego bajo (depositando agua en la bandeja y/o en recipientes pequeños), hasta que haya cuajado. El tiempo depende del tamaño de los moldes, de la temperatura y del horno, pero suele estar en torno a una hora o más. Retiramos del horno, dejamos enfriar e introducimos en el frigorífico toda la noche.
Para desmoldar, si tenemos dificultades, templamos el recipiente o lo ponemos en un baño de agua caliente. Se toma frío. Puede acompañarse con un poco de nata o helado de vainilla.
Corre hacia mí, corre conmigo.

Flan de queso y leche condensada