miércoles, 24 de diciembre de 2008

Biscotes de chocolate blanco y negro

Biscotes de chocolate blanco y negroAnónimos

Club Silencio
Actuaré de modo muy precipitado, no sé ni cuánto tiempo tengo antes del irnos, y menos antes de que alguien pueda enfadarse (quien sea). Lo siento de corazón, hubiese deseado que durante estas fechas todo hubiese sido de otro modo, empezando por responder a las muestras de afecto ¿y cariño? Todavía tengo tiempo para remediarlo, en teoría todavía estoy de vacaciones. En teoría.

Biscotes de chocolate blanco y negroTambién era mi intención agradecer de modo individual y personalizado a cada uno de los nombre que han puesto un comentario, por breve que hubiese sido. Hasta a aquel voluntario tiro en la cabeza. Pero de intenciones no se vive. Las intenciones son para los que hacen política y yo no la practico, no profesionalmente.

No sé si tengo correos, tengo pánico a leerlos, tengo miedo que la lista sea larga y me sienta más culpable todavía, que esté vacía y me sienta olvidado.

Biscotes de chocolate blanco y negroEstos días he tenido que multiplicarme. ¡Quería haber hecho tantas cosas! Ha sido un monólogo de papeles amontonados y promesas incumplidas. Lo siento.

No es exactamente un villancico, creo haberlos olvidado todos, hasta el “campana sobre campana”, ni mi canción preferida de The Pogues pero es de las mejores canciones navideñas que conozco y no caiga en los tópicos de siempre… Fairytale of New York (en directo). Estés dónde estés, ¡FELIZ NAVIDAD!.

Biscotes de chocolate blanco y negroDesorden
Estos días, entre muchas otras cosas, he estado (y sigo) haciendo limpieza en el estudio y en “la habitación desastre después de la mudanza”. La tarea es más dura de lo que pudiera parecer. Con las grandes cajas no hay problema, aquellas que durante cierto tiempo ni se han echado en falta… ¡a la basura! El principal problema es esa lista interminable de pequeños papeles escritos a mano o impresos. Alguno podría ser importante, lo mejor es no arriesgarse y revisarlos uno a uno.

Los del estudio han ido creciendo poco a poco, acumulados entre notas de todo tipo, recetas escritas en post-it incluidas. Hoy, para mi sorpresa, he descubierto una carta manuscrita que no llegué a enviar pero que sí lo pretendía ¿falta de tiempo? Quizás, o tal vez una negligencia más por mi parte.

Cuando escribí esa carta todavía no existía este blog, pero pueden descubrirse muy solapadamente (o no tanto) los males que todavía me atormentan…
Como las palabras no son comprometedoras, sólo palabras repetitivas, me atrevo a volver a reeditarla, aún a costa de una acusación o un ataque a mi intimidad. Los destinatarios eran conocidos (y lo siguen siendo) pero está encabezada con un sencillo: “A todos”

Biscotes de chocolate blanco y negro
Santiago, 11 de octubre de 2005

A todos,
Me apetecía. Esto no es una alarma ni nada que se le parezca. Creo que ya se me había olvidado qué es una carta (en papel). Lo necesitaba. Más que una carta es una nota breve y confusa, mi cesta de la compra del día. Ni tiempo se tiene para recordar. Hoy mi cabeza se lo ha permitido y eso sí que me gusta.

Hoy me he acordado de cuándo los jerséis y los pantalones “picaban”, porque sí que picaban, y necesitaba contárselo a alguien, aunque ya conociese la historia.
Me he acordado de cuándo la escuela se llamaba “grupo” (escolar); las lombrices se destruían a la luz de una vela, la misma que se empleaba para iluminarlos en los frecuentes apagones de invierno (dos cortes era el aviso para decirnos que tardarían en reponer la avería); las “calcamunías” chupaban la sangre y… se escribían cartas, aunque nunca llegasen a tiempo.

La ropa se lavaba en “a fonte de Bao”, se tendía en los caminos sin importar la distancia. La terraza se llamaba “asotea”, por eso del seseo, y decir “coño” (perdón) era pecado, por lo menos tres avemarías. Los tacos se llamaban “pecados” y los pecados eran…¡¡mortales!!

Uno nunca sabe a dónde va ni dónde se ha metido y, lo peor, cómo salir. Las palabras han cambiado mucho, unas se han comido a las otras. La “A”, de abrazos, se ha comido a la “B”, de besos; la “C”, de compra, se ha comido a la “CH” (¡que era una letra!), de charla; y la “D”, de dinero, se ha comido a la “F” de…

“Eran otros tiempos”. Cuando el tiempo no volaba y se quedaba con uno, los veranos eran eternos y los pantalones seguían picando, porque sí que picaban.

Me lo ha dicho Obaba: “Cualquier sitio es bueno para vivir si uno está a gusto”. Vosotros diréis.
Esta nota nunca ha sido escrita.
Me acuerdo mucho de vosotros. Os quiero.

Pepinho
(firma)

P.D.: ayer volví a escuchar a Franco Battiato y hoy he vuelto a escribir.

Biscotes de chocolate blanco y negroResulta curioso, mi intención era haberla enviado. Sólo necesitaba el tiempo para: comprar un sobre, introducir en papel en él, pasar la lengua por el borde en forma triangular y acercarme a la oficina de correos, que en mi caso no queda demasiado lejos. Pero no lo hice. Me la guardé por el motivo que hubiese sido. Quizás la respuesta al motivo es el pequeño otro papel anexo al anterior con una brevísima redacción inconclusa, sólo iniciada:

Santiago, 12 de octubre del 2005

Eso fue ayer,
Hoy ya todo ha cambiado. Ya sé que he perdido a un hermano (¿definitivamente?). No puedo permitir que te (nos/os) hagan sufrir así.
(….)

Biscotes de chocolate blanco y negroPosdata: te quiero
Atrapado en el coche. Hace más de media hora los impulsos eran más primitivos o, mejor, humanos. La autodestrucción es un acto humano, no hay otro ser suficientemente desesperado como para acometer tales locuras.

Olvídate de mí, para todo, para lo bueno y para lo malo, más común últimamente. Sólo tengo dos manos, no tengo más, ni más vidas, si las tuviese tampoco te llegarían. Los niños, cuanto más tienen, más quieren.

El arrepentimiento llega cada vez más tarde, ya cansado de “lo de siempre”. Sin, como me enseñaron en la infancia, “propósito de la enmienda”.

Me entra el sueño. Son las cuatro de la tarde, no he comido y sigo encerrado, solo, ahora con sueño. Suena el teléfono, ¿lo cogeré? No tengo otro remedio… Mañana volveremos a las andadas.

Biscotes de chocolate blanco y negro
Biscotes de chocolate blanco y negro
  • 125 gr. de harina.
  • Dos pizcas generosas de levadura química.
  • Un pizca de sal.
  • 105 gr. de chocolate blanco.
  • 15 gr. de mantequilla.
  • 25 gr. de azúcar moreno o mascabado.
  • Ralladura de limón.
  • Un huevo grande (~60 gr.)
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 55 gr. de almendras enteras.
  • 55 gr. de chocolate negro al 70% troceado.
  • c. s. de chocolate negro al 70% para fundir.
(1) Retiramos un bandeja del horno y precalentamos el horno a unos 195º C. Troceamos el chocolate negro (55 gr.). Mezclamos la harina con la levadura química y la sal. En un cuenco, a temperatura muy baja, fundimos la mantequilla con el chocolate blanco troceado (105 gr.), retirándolo cuando la mantequilla se haya fundido y acabándolo de fundir mezclando suavemente con una espátula fuera del fuego.
En otro cuenco trabajamos el azúcar moreno con el limón, añadimos el huevo y la vainilla. Batimos bien. Añadimos la mezcla de la harina y, por último el chocolate fundido, poco a poco y removiendo mientras lo vertemos. Vertemos las almendras (podrían ser nueces) y el chocolate negro troceado.

(2) Sobre una bandeja cubierta de papel vegetal formamos un rollo con la masa, de modo que quede en diagonal sobre la misma. Introducimos en el horno precalentado y horneamos durante unos 20 min., hasta que tenga un tono ligeramente tostado.
Una vez horneado retiramos la bandeja del horno (¡venga ya!) y la dejamos enfriar totalmente antes de cortar, un mínimo de una media hora. Mejor durante más tiempo. Si los cortamos cuando el chocolate esté todavía caliente el corte no quedará demasiado limpio o se romperían.
Pasado el tiempo cortamos los biscotes del tamaño deseado, unos 2-3 cm. de espesor, los giramos y los depositamos sobre la misma bandeja.

(3) Precalentamos el horno a 160º C, aprox., y horneamos durante unos 20 minutos más, dependiendo de cuán crujientes nos gusten. Yo prefiero darle unos 15 minutos por cada lado con un reposo intermedio para que queden más crujientes, y más por ser de chocolate.
Los dejamos enfriar, los ponemos sobre una rejilla y los decoramos a nuestro gusto con chocolate negro fundido. Los guardamos en un recipiente hermético de galletas hasta el momento de consumir.

¡Fiesta!

viernes, 19 de diciembre de 2008

Barritas dos chocolates con nueces

Barritas dos chocolates con nuecesUna semana es más que una vida

La píldora roja
Mi vida está cambiando muy rápidamente durante las últimas semanas. Segundo a segundo suceden hechos trascendentes que dejan un poso perdurable, visiones de la realidad que modifican y relativizan la percepción que de ella tenía, si por alguna extraña razón la hubiese tenido de otro modo. Historias que giran en torno a la salud, los hospitales, la generosidad, la vida y la trascendencia.

Barritas dos chocolates con nueces Los tópicos navideños cobran vida propia, detrás de las mierdas de siempre, los regalos y la obsesión consumista, está la realidad. Nos han dado dos opciones: tomar la píldora azul, sobreviviendo en la ceguera, o abrir los ojos, la caja de Pandora, al tomarnos la píldora roja.

This is your last chance. After this, there is no turning back. You take the blue pill - the story ends, you wake up in your bed and believe whatever you want to believe. You take the red pill - you stay in Wonderland and I show you how deep the rabbit-hole goes. (Matrix, 1999)

 Antes de elegir la píldora adecuada tonemos este postre para quitar las penas, porque la vida sigue y lo seguirá haciendo cuando ya no estemos. ¿Habrá valido la pena? Me tomo un chupito de píldora azul.

Barritas dos chocolates con nueces Ha quedado un riquísimo postre de chocolate fundente, suave, con una más ligera capa de chocolate blanco en el interior, esparcida de un modo nada homogéneo. Este tipo de postres de chocolate no deben cocinarse demasiado, el chocolate y la mezcla se solidifican al enfriar. Es tan sencillo que en una de esas fugaces visitas de vuelta al hogar, tras haberlo pensado en pleno hospital, llegó menos de una hora para prepararlo. Al día siguiente lo habría decorado con trazas de chocolate y cortado para degustarlo poco a poco. Delicioso.

Para tomarse la píldora roja sólo hay que cerrar los ojos y volverlos a abrir. Lo más importante está en los pequeños detalles.

Gracias por las muestras de apoyo y el cariño manifestado, me (nos) han ayudado. Estamos alerta, con alguna visita a urgencias más, e intentando poco a poco volver a una falsa rutina en reposo absoluto, con medicación y sin sal ni azúcar.

Barritas dos chocolates con nueces5 días y 6 noches
La oferta estampada en el escaparate de la agencia lo decía con claridad: “6 noches de hotel, todo incluido. Acompañante en sillón supletorio gratis. Requisito: entrar por urgencias, enfermedad asegurada. ”.

Hospital Clínico SantiagoUna semana puede ser toda una vida de cambios, de hechos y de situaciones imprevisibles: la salud, la gente o el cansancio. Gente excepcional, como la enfermera de la última noche, que habla y actúa con una sonrisa en la boca. Acompañantes de habitación agradables, compañeros de pequeñas alegrías. No me queda la menor duda: ¡todo el mundo es bueno!

Barritas dos chocolates con nuecesDe vuelta a casa las directrices eran claras: ante la mínima alerta deberíamos volver a urgencias. Y lo hicimos. En esa coyuntura sólo me quedaba corregir exámenes en una sala de espera o haberlos puesto con el portátil en una habitación de hospital. Levantarme de un sillón con los ojos vidriosos, ir al baño y dirigirme al trabajo, a cumplir las obligaciones de un profesor: juzgar y desesperarme.

En el hotel hay más esperanza que tristeza. La tristeza no siempre la muestran los pacientes, son los familiares y amigos los que aparentan más resignación y bajan los brazos anticipadamente. El ser humano es luchador, cuando la vida está en nuestra contra es el momento en el que nos volvemos más fuertes, ese orgullo y esa necesidad de agarrarnos a la esperanza de la vida como a un clavo ardiendo. ¡Qué bello es sobrevivir!

Por lo demás, hasta ahora, mis costumbres no han cambiado demasiado: sigo haciendo la comida, más ligera y sin sal; friego, hago la cama y resto de labores del día a día… sólo han cambiado los horarios. Hoy, exhausto, después de más de una semana imparable, me he sentado en el sofá a las 6 de la tarde con el portátil en el regazo, tras haber acabado con “mis labores”. De inmediato me he quedado dormido con los dedos sobre el teclado hasta que, pasadas dos horas y media, me he despertado confundido.

Barritas dos chocolates con nuecesBarritas dos chocolates con nueces
Ajuste de cuentas
Un zapato es más poderoso que una bomba. Si le hubiese dado lo habría visto de otro modo, pero, por suerte, GW tiene reflejos. La simbología de la humillación, un escupitajo al suelo, un dedo corazón alzado,… simbología dolorosa. Porque puede doler más la humillación que el dolor corporal.
Ese zapato que ha pasado rozando tenía más dignidad que un Tomahawk y la impotencia del que no puede hacer nada ante el PODER. Como aquellas fotografías de niños palestinos apedreando un tanque israelí.

Al poner la sonrisa de GW a la altura del betún, ese zapato ha hecho justicia. Ha sido una pequeña victoria.

Barritas dos chocolates con nuecesIngredientes
  • ~100 gr. de nueces picadas (no extremadamente finas)

  • 150 gr. de chocolate negro al 70%
  • 75 gr. de mantequilla
  • 150 gr. de leche condensada
  • 3 huevos grandes (~180 gr.)
  • 25 gr. de harina
  • 5 ml. de vainilla líquida
  • Una pizca de sal final.

  • 100 gr. de chocolate blanco
  • 35 gr. de mantequilla
  • 50 gr. de leche condensada
  • 1 huevo grande
  • 8 gr. de harina
  • Pizca de canela molida

  • Chocolate negro 70%, la c.s.
(1) Engrasamos y enharinamos un molde de 19x19 cm, aprox., eliminado en exceso de harina. He usado uno hecho a mano con cartulina y forrado de papel vegetal. Precalentamos el horno a unos 180ºC.
Troceamos las nueces no demasiado finas y, separadamente, los chocolates. Reservamos. El proceso es casi idéntico para la capa de chocolate negro y la de chocolate blanco, empezaremos con el batido de chocolate negro.
Troceamos la mantequilla en fragmentos no demasiado grandes. Fundimos el chocolate en el microondas o al baño María, lo retiramos y añadimos la mantequilla con una espátula de silicona, mezclando delicadamente hasta que se funda. Batimos los huevos, añadimos la leche condensada y seguimos batiendo, añadiendo la vainilla en último momento. Vertemos el chocolate sobre la mezcla de huevos, poco a poco y mezclando con delicadeza para que no cuajen, la harina y una pizca de sal. Mezclamos hasta que se haya incorporado. Reservamos.

(2) Preparamos la capa de chocolate blanco. En un cuenco vertemos el chocolate troceado y la mantequilla. Lo fundimos a fuego muy bajo (2) hasta que la mantequilla se haya derretido y al mezclar con una espátula se funda el chocolate blanco con facilidad. Al igual que anteriormente, batimos los huevos, la leche condensada, vertemos el chocolate blanco, añadimos la harina y la pizca de canela (no sal).
Echamos en el molde el chocolate negro y esparcimos en forma de chorro, de modo nada homogéneo el batido de chocolate blanco. El chocolate blanco se irá cayendo poco a poco hacia el fondo hasta formar pequeñas capas interiores. Por último esparcimos delicadamente las nueces picadas por la superficie, cuidando que no se bajen demasiado.

(3) Introducimos en el horno precalentado a 180ºC y cocinamos por un período de unos 25-30 min., máximo, sin dejar que se haga en exceso, sólo hasta que la superficie tenga una pequeño aspecto de sequedad. Retiramos del honro y lo dejamos enfriar totalmente antes de cortar.
Cuando haya enfriado fundimos chocolate negro y, con ayuda de una bolsa de plástico (de congelación) sobre la que haremos un pequeño corte en un vértice, formamos trazas pasando la manga en ambas direcciones.
Cortamos una vez se haya endurecido el chocolate. Se conversa en perfecto estado varios días.

El dulce porvenir es en blanco y negro.

Barritas dos chocolates con nueces

sábado, 13 de diciembre de 2008

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)
Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)Historias de hospital

Dolor de calabacín
Esta semana todo se ha truncado, un dolor incesante de cabeza, cansancio. Una semana de hospital como acompañante entregado y sujeto no paciente. Justo después de aquel breve comentario del martes surgió todo como una reacción en cadena: visita al médico, hospitalización y noches en vela. Visitas fugaces al trabajo después de una noche de insomnio, acostado en un sillón extensible, acalorado y descuidado. Pese a todo no he podido evitar hacer una incursión (breve) diaria para permitirme practicar mi costumbre aeróbica: correr para desahogarme, eliminar toda la tensión y las toxinas de las horas de “hotel”.
Sin grandes alarmas pero a la expectativa, con miedo y tensión, ha sido una secuencia interminable de pruebas (lentas) y estudio de evolución, a un ritmo que nunca he entendido del todo. Como se dice, los asuntos de palacio van despacio, los de la salud más.

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)Sólo me puedo permitir ofrecer esta versión personal de una receta clásica, el llamado Zucchini Bread, que no es otra cosa que un pan dulce de calabacín, para mí cake. Este cake está a medio camino entre los clásicos panes dulces de tradición norteamericana y los cakes más europeos. Como tales, me gusta usar harina de repostería o mezclarla a partes iguales con harina normal, no sólo con harina de media fuerza (“all purpose flour”, “plain flour”). El sabor que le da el calabacín no es tan intenso como puede serlo en las versiones de plátano o el de calabaza, sin embargo, hay algo que lo hace diferente, y con chocolate todavía mejor (para mi gusto).

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)Por el gusto, sorprenden sus sabores: canela, calabacín, chocolate y vainilla, nada perceptibles por un visionado de las fotos a simple vista, hay que probarlo. Es suave, nada seco, de sabor agradable. Con algunos fragmentos me he permitido realizar unos pasteles rellenos de una crema suave. Si vuestra tensión os lo permite, tomaos un buen té o café… Mi tensión ahora está por las nubes, me lo tomaré solo, acompañando a Noa en esta larga espera.

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)Histerias de hospital: de colores
La planta de urgencias es más fría, los suelos están pintados con líneas y flechas de colores que indican direcciones, cual pasos de baile. Azul-izquierda, “Admisión urgencias, Salas de espera”, “ingresos”; unos metros más adelante, verde-izquierda, “sala raios”,…; rojo-derecha, “observación”, “control B-C”;…
Desde “Admisión urgencias” volvemos sobre nuestros pasos, ahora acompañados, para cambiar el sentido de la marcha, dirección derecha, línea roja. La acompañante, cuyo color de bata desconozco, nos dirige a un ascensor para el que es necesario una llave de acceso. Planta cero. La espera se hace indeterminada en el tiempo, podrían haber pasado minutos o casi una hora, parece una eternidad. ”Está bien, no se preocupe. La tensión ha bajado cuatro puntos.”.

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)
(…)

Ya han pasado varios días (3) y todo sigue igual de lento, a la expectativa. Abstraído en un mundo extraño y confuso, lejos queda la esperanza de unas vacaciones relajadas. Por el momento seguiré aquí, sin noticias, dentro del mundo insomne, de sueros, curas, ropa amarilla, verde y blanca. Respuestas secas e preguntas curiosas, cansadas de responder siempre a las mismas. No existe una FAQ a la que echar mano, sólo unas pocas (sólo he visto mujeres) responden con cortesía, otras con indiferencia y las restantes con una gesto de “dejadnos hacer nuestro trabajo, pesados”.
Las de esta mañana-noche han resultado encantadoras...

Durante los tres primeros días hemos tenido mucha suerte con la compañía, tranquila, sin ruidos y de agradable conversación. No siempre ha sido así. Ahora se han ido, por el momento la cama anexa está vacía, recién hecha, con una almohada y unas toallas, esperando al/a la nuev@ paciente. Quizás cuando acabe de escribir estas palabras ya haya compañía, visitas y más visitas. La visita perfecta es aquella que dura sólo unos minutos, los justos para sentirse apreciado y lo suficientemente cortos como para no resultar pesados y cansinos.

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)A las siete de la tarde dormía, soñaba con intensidad, como esos detergentes o suavizantes ultra-concentrados, unas pequeñas dosis son más que suficientes. Las luces apagadas, solos Noa y yo, como en casa. Una visita repentina me despertó en un estado de confusión. Aturdido por el lugar he tenido que pensar durante unos minutos… como cuando de pequeño me despertaba de una siesta sin saber dónde estaba. Había perdido mi lugar en este mundo. Me imagino así la muerte, como una pesadilla y un despertar confuso. Sólo que sin despertar.

A partir de la planta baja, recepción, el nivel de esperanza decrece con la altura. Las dos primeras con llantos de niños y caras de felicidad, unas plantas más arriba los lloros no son de alegría, amargos e impotentes esperando un verdadero milagro.

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)Más tarde
Este breve puente ha sido una pequeña escapada, breve pero intensa. Esperaba que la vuelta me llenase la cabeza de pequeños recuerdos e imágenes, ahora, cansado, sólo veo sábanas blancas y miradas ojerosas.
Sólo esta breve reseña hasta una deseada vuelta a casa. Volver a dormir en aquellos 200x180 m2 y dejar de retorcerme en un sillón extensible.
Soñad por mí.

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)Ingredientes
  • 60 gr. de nueces troceadas.
  • 50 gr. de chocolate negro al 70% troceado.
  • 270 gr. de harina [*]
  • 12 gr. de cacao en polvo.
  • 1 cucharilla de té (escasa) de sal fina.
  • 1 cucharilla de té de bicarbonato sódico.
  • 1 cucharilla de té de levadura química (Royal)
  • 2 cucharillas de té de canela en polvo.
  • Una pizca de jengibre molido (opcional)
  • 2 huevos grandes (120 gr.)
  • 155 gr. de aceite de oliva.
  • 12 ml. de extracto de vainilla.
  • 300 gr. de azúcar.
  • 155 gr. de calabacín rallado.
[*] Me gusta combinar la mitad de harina normal y mitad de harina de repostería. También sólo harina de repostería.

(1) Troceamos las nueces y el chocolate. Reservamos. Mezclamos la harina con la sal, el bicarbonato, la levadura química, la canela y, si usamos, una pizca de jengibre molido. Precalentamos el horno a 170º C. En un cuenco grande batimos los huevos con el aceite, la vainilla y el azúcar hasta blanquear. Añadimos la mezcla de harina y seguimos batiendo. Por último incorporamos el calabacín rallado, las nueces y el chocolate troceados.
El calabacín se debe rallar relativamente fino, no pastoso, rallado.

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)(2) Engrasamos y enharinamos un molde para cake, vertemos la masa hasta unos ¾ de altura (para que no rebose) e introducimos en el horno precalentado durante unos 45 minutos a 1 hora (más bien una hora), justo hasta que al pinchar en el centro con un cuchillo o brocheta, salga limpio.
Al hornearlo, para que se haga de modo uniforme, es mejor ponerlo sobre una rejilla y no una bandeja. Al retirarlo, para que no siga cociéndose (debe estar hecho), lo podemos poner en un baño de agua fría.
Desmoldamos e introducimos en el frigorífico para que gane sabor. Antes de consumir espolvoreamos con azúcar glasé.

El dulce porvenir es difícil

Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)Cake de calabacín y chocolate (Chocolate Zucchini Bread)

viernes, 5 de diciembre de 2008

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranjaLas horas. “Guía del autoestopista galáctico”

Mientras haya calabazas
Ya he hecho muchos postres de calabaza: tortitas, flan, pastel, cake de calabaza… ya os podéis imaginar, por lo menos, qué tres me faltan, éste es uno de ellos. Mientras papá me dé calabazas…

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja En todo postre de calabaza no debe faltar esa combinación de especias perfecta para darle el sabor característico. Nunca debe carecer de canela, después, para mi gusto, la pimienta de Jamaica (allspice), el jengibre el polvo, la nuez moscada,… Repasando esos postres he descubierto que nunca he usado la misma combinación de especias, el momento y el postre determinaba las especias a usar. Todas las recuerdo con especial cariño, el flan o las tortitas de un modo especial. La memoria.

Una combinación poco adecuada, exagerada o muy ligera, puede dar al traste con el disfrute de un tipo de postre que me apasiona. Por el uso de queso y vainilla, quizás sea éste el caso en el que no debe abusarse de las especias ni tampoco prescindir de ellas. Poder deleitarse con cada bocado sin enmascarar los matices de ese mosaico de sabores.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja He hecho trampa, he repetido la salsa de caramelo, a pesar de que estas tartas suelen acompañarse con nata fresca (montada o no) o helado. Le he puesto caramelo, impresionado por las bondades de ese sabor en los últimos postres. No abusaré de ella, sólo una vez más antes de apartarla por una temporada.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja3 am. Estaba al borde del precipicio
Y he dado un paso adelante. Famosa frase y maldita semana. Cuando se camina sobre huevos, un ligero lastre es suficiente para que se rompan. Volví lastrado del fin de semana y esa pequeña pluma fue demasiado peso para poder soportarlo. La pluma lo destrozó todo y avivó los viejos miedos.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranjaSé que me odiaréis, del amor al odio hay un pequeñísimo paso. Prefiero la indiferencia, por mucho que se diga. Es cruel ver cómo aquellos que amabas o te amaban te tienen en la lista de “no dirigir la palabra”. Por eso me gusta pasar desapercibido, olvidado, para causar indiferencia, ni envidias ni cariño.
“Buenos días Pepe”, sonríe. Pocos metros después, asegurándose de que mi oído no lo alcanza, susurra entre dientes: “es el tío más raro que conozco”. Me pitan los oídos. ¿Raro?, ¿te has mirado al espejo?, ¿te has visto la cara cuando en un semáforo te llevas el dedo a la nariz? Raro, para raro tú.
Me odiaréis por cualquier tontería, porque no he puesto ningún plato para vuestros gustos, porque no respondo a un correo que me ha pasado desapercibido entre tanto caos, porque respondo cuando puedo y no cuando debo, porque no compartís mi forma de pensar o mis costumbres, porque se me ha olvidado vuestro cumpleaños, o un funeral… Si es que ya no me odias. No me odies, no así, dadme tiempo.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranjaA esos que me odian por no cumplir. Es costumbre en mi pueblo fletar autobuses para entierros, allí se presenta y representa, por lo menos, un miembro de cada familia. Entierros multitudinarios en los que se pasa revista. “Hacer acto de presencia”, también se dice. Lejos de una aflicción sentida está una actitud meramente social. Si del “cacique” se trataba todos acudían, era bueno que se les tuviese en cuenta en un futuro.
En las bodas, se pasa revista a los que no vienen. “No ha venido a la boda, tampoco iré a la suya”.

Se aleja de mis vagos principios el cumplir por cumplir, figurar. Creo que después de varios años en el centro, muy poco a poco, empiezan a respetar y entender mi actitud al respecto. Ninguna comida ni celebración, ningún acto al que haya acudido por cumplir. Sólo he acudido a algún entierro, no a todos y siempre para asistir a esos compañeros que están pasando por un mal momento. ¿O lo habría hecho por cumplir?

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja4 am. “Guía del viajero intergaláctico”
Nos vamos de puente. No a tierras lejanas ni de lenguas extrañas (aunque para algunos lo sean), cerca. A un tiro de piedra que se dice (¡ni Hércules!). No sé si es lo que necesito, quizás no, pero quedarme habría sido peor. Volvería a las andadas, al trabajo, todo me recordaría las tereas pendientes.
Prefiero pensar en aquello que me espera, la bienvenida, el frío, algunos lugares conocidos y otros por conocer. Tal vez allá el tiempo avance más despacio, como esa percepción que tenemos cuando cambiamos la rutina por las novedades. La rutina hace que el tiempo se derrita en nuestras manos, un día tras otro, sin novedad en el frente.
B, haré ese mini-diario. Espero.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja5 am. “El restaurante del fin del mundo”
El restaurante del fin del mundo practica cocina molecular entre calas, rosas y cruces. Aguas cristalinas, calientes, tierras bravas de aguas mansas.
El autoestopista galáctico tiene hambre, levanta su pulgar esperando que el Nostromo lo lleve para tomarse un comida menos indigesta, sin bailes de sangre de digestiones difíciles con pequeños monstruos que salen del estómago.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja6 am. “La vida, el universo y todo lo demás”
El placer griego, cambiar el mundo desde un sofá. Como si no hubiese cosas más interesantes que hacer. Decía: “me aburro”, como “se aburre”, pues erre que erre, ¡a arreglar el mundo y todo lo demás! Se puede.

Primero: cambiar TU mundo, el cercano, el inmediato. Ésa es la percepción que tenemos del mundo. Si sigo aquí llorando mis penas, acostado, dejando el tiempo pasar entre queja y queja, no habré hecho absolutamente nada por ese mundo que deseo cambiar.

Segundo: no saltéis todos a la vez, si lo hiciésemos podría afectar negativamente a la rotación terrestre. Conformaos con enviar un SMS desde el sofá, eso sí, a 0,99 euros el minuto, impuestos no incluidos.

Tercero: no quieras cambiar TU mundo, empieza por CAMBIARTE A TÍ, él lo hará contigo.

Por cierto, no estaría nada mal que mientras se ve GH100, pensemos en alguna idea para cambiar (en serio) el mundo. Para empezar, podéis participar en el concurso de Google para cambiar el mundo:

Proyecto 10100

No se me ocurriría mejor medio de convocatoria para hacerlo. Sólo un detalle insignificante: lo hacen para conmemorar el décimo aniversario pero, amigos Gooooooonies, ¡100 es 1, no 10!

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja7 am. “Hasta luego, y gracias por el pescado”
Gracias amig@s. Perdonadme, no puede evitarlo, como en las amistades peligrosas: “no puedo evitarlo”,…
Si hay suerte y todo va bien estaré de vuelta después de estas conmemoraciones que sirven para irse de vacaciones y nada más. ¿Constitución? ¿Y tú me lo preguntas?, Constitución eres tú.

Os sigue queriendo,
Pepinho.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja8 am. “Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva”

Base
  • 200 gr. de galletas trituradas, tipo Digestive.
  • 55 gr. de mantequilla fundida.
  • Una cucharada de cacao en polvo.
  • Una cucharada de azúcar glasé.

Relleno
  • 620 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 200 gr. de azúcar.
  • 55 gr. de azúcar moreno.
  • 2 huevos grandes (120 gr.)
  • 15 ml. de extracto de vainilla.
  • 410 gr de puré de calabaza.
  • 150 gr. de leche evaporada.
  • 10 gr. de maicena.
  • 1 cucharilla de té de canela molida (le he añadido una pizca más, 1/8, aprox.)
  • ½ cucharilla de té de pimienta de Jamaica.
  • ¼ cucharilla de té de jengibre molido.
  • ⅛- ¼ cucharilla de té de nuez moscada (sin pasarse)
  • (Opcional) una pizca de clavo molido.
  • ⅛ cucharilla de té de sal fina.

(1) Forramos la base de un molde desmoldable de unos 21 cm. de diámetro (podría ser ligeramente mayor para las mismas cantidades) con papel vegetal, engrasando y enharinando ligeramente las paredes.
Trituramos las galletas con la trituradora de un batidor. Añadimos la cucharada de azúcar polvo, el cacao y la mantequilla que ha sido derretida en el microondas. Mezclamos hasta formar una masa no demasiado húmeda y de textura intermedia. Forramos la base con ayuda de una cuchara y reservamos en el frigorífico mientras preparamos el resto de la tarta.
Precalentamos el horno a unos 145ºC, preparando un baño María, esto es, depositando agua en una bandeja inferior y/o en cuencos individuales.

(2) En un cuenco grande u olla añadimos el queso y los azúcares, reblandecemos cuidadosamente con ayuda de un batidor de varillas. Añadimos los huevos, uno a uno, mezclando delicadamente y añadiendo el segundo cuando haya absorbido el primero. Todo el proceso debe hacerse sin batir en exceso para que no coja aire y no se contraiga o astille al hornear.
Uno a uno, añadimos la vainilla líquida, el puré de calabaza, la leche evaporada y la maicena, todo despacio, sin agitar en exceso. Por último, incorporamos las especias (canela, pimienta de Jamaica, jengibre, nuez moscada, clavo) y la sal. Retiramos el molde del frigorífico y vertemos el relleno sobre la base.
Introducimos en el horno precalentado por un tiempo de 1 hora, a 1 hora y cuarto (depende del horno). Hasta que veamos desde fuera (sin abrir el horno en ningún momento) que tiene aspecto de haber cuajado. Dejamos reposar durante unas horas, hasta que el horno esté totalmente frío. Retiramos y dejamos enfriar en el frigorífico, mejor de un día para otro.

La receta de la salsa ya la he puesto en la receta anterior. Para facilitar una futura búsqueda la repito en esta misma página.

Tarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranjaTarta de queso y calabaza con salsa de caramelo a la naranja

Salsa de caramelo y naranja
  • 80 gr. de azúcar.
  • 110 ml. de nata 35% MG
  • 5 ml. de miel.
  • 45 gr. de mantequilla.
  • Ralladura de una naranja.

(1) Calentamos al fuego un cazo con el azúcar y unas gotas de limón (opcional). Preparamos un caramelo hasta que tenga un tono dorado, sin que llegue a quemarse. Es importante no introducir ningún elemento para no enfriarlo repentinamente y que se formen cristales.
Calentamos la nata en el microondas (si está caliente saltará menos al añadirla al caramelo), retiramos el caramelo del fuego y vertemos la nata caliente. Ojo, como el caramelo está a mucha temperatura quedarán partes sólidas y se producirán burbujas. Añadimos la miel (opcional), la mantequilla y la ralladura de naranja. Volvemos a llevar al fuego y removemos con una cuchara de madera hasta que se funda el caramelo y forme una salsa.
La salsa no debe ser demasiado espesa, al enfriar gana consistencia. Si todavía quedan cristales podemos pasarla por un tamiz o colador, aunque la piel no se nota por la alta temperatura también podemos colar esos restos. Vertemos la salsa templada sobre la tarta o en momento de consumir.

Nos seguimos acordando de ti...

martes, 2 de diciembre de 2008

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado (Banamousse)

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitadoEl tiempo perdido

Acetato
Cuando decidí preparar esta mousse lo hice sin pretensiones de ningún tipo. Sólo quería idear algo rápido, sin arreglos ni excesos, corresponder a las demandas corporales de un dulce con chocolate. Batí y mezclé. Poco después de haber terminado la mousse y haberla probado con las yemas de los dedos decidí que se merecía su pequeño rinconcito en el blog. Aprovechando las tiras plásticas (tipo acetato) que había recortado para la mousse de tiramisú, hice unos pequeños pasteles con plátano confitado, una fruta que queda muy bien con el chocolate, y una salsa de caramelo a la naranja. Genial.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitadoCuando los introduje en el congelador para que adquiriesen consistencia pensaba en el acompañamiento. Salí a correr. Lo primero que se me ocurrió fueron unas tiras de chocolate negro, de ahí las primeras fotos. Después me acordé de esa salsa de caramelo a la naranja que había empleado para acompañar unas tortitas y un flan, pensé que quedaría perfecta. Así fue, la salsa de caramelo aromatizada con naranja, todavía templada, realzaba (y mejoraba) el sabor del postre.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitadoMousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado
La salsa está tan rica que puede usarse para acompañar varios tipos de postres: tortitas, mousses, helados,… y tan fácil que ahora mismo la podéis probar, incluso para untar en una sencilla rebanada de pan si la dejamos espesar suficientemente. Es una versión más suave y aromatizada (naranja) que la del Sticky toffee pudding, en la que sustituía parte del azúcar por Golden Syrup (para evita el endurecimiento) y usaba azúcar mascabado para darle un ligero aroma tostado. Ambas son unas salsas deliciosas, incluso mejor ésta de naranja.

Probadores
Como insinuaba el viernes o sábado por la mañana, me imaginaba que iríamos de compras este sábado (anteayer). “Vamos a Odeón de compas y después vamos al cine”. Quid pro quo, yo soporto un par de horas de probadores y tú me acompañas al cine, buena política. No es la primera vez, sólo que en las últimas acabábamos las compras tan tarde y cansados que ya era muy complicado ir al cine. Como el sábado, dos horas de compras y vuelta a casa del Reichsführer-SS ;-).

Por una vez no me resultó tan pesado, incluso divertido, había dormido y estaba bastante descansado. También se puede disfrutar de la observación de los comportamientos, de los gestos, de las actitudes, de las miradas. Una vez más, justo antes de salir, le entró un poco de prisa: “se nos hace tarde”, pero ya estoy acostumbrado a esas prisas repentinas de última hora.
Sin gente, sólo curiosos, y los probadores casi vacíos se compra con mucha más tranquilidad. Lo que no me gusta es ver a la jauría humana saltando de flor en flor, de percha en percha, removiendo cada prenda, mientras las chicas de negro se encargan de volver a doblar y recomponer el desastre organizativo fruto de la convulsión humana por la posesión.


Escuchaba música mientras esperaba pausadamente. Pensé que sería un buen lugar para hacer unas fotos y, como Guy Pearce en “Memento”, recordar esos instantes sin pena ni gloria. Esta vez con menos pena que otras. Escribir a los largo de mi cuerpo mensajes recordatorios no lo he hecho, un blog es más que suficiente.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado
Castigado
Pepinho, estás castigado. Debes escribir 1000 veces “No volveré a discutir con la suegra”. Hecho:

for(int i=0; i<1000; i++)
printf(“No volveré a discutir con la suegra”);


Hasta podría hacerlo 100000 veces sin ningún problema.
Como si hubiese sido la primera vez. Seré tonto, mira que te enciendes con facilidad. La próxima vez te levantas sin decir nada y te vas. “… corazón que no siente”.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitadoMis disputas surgen, independientemente del tema a tratar, por mi negación de los roles y conceptos preestablecidos de familia/sociedad tradicional. La asunción de un rol no escrito, sólo aceptado por parte de una sociedad que piensa que “siempre ha sido así, ¿por qué cambiarlo?”. Porque no es justo, porque las sociedades evolucionan en todas direcciones. Porque nosotros debemos seguir nuestro propio camino, no el marcado por los padres ni el entorno. Porque nosotros debemos tomar nuestras propias decisiones, ser libres para pensar y actuar conforme al respeto ajeno.
Alguien se ha olvidado que somos adultos ¿o no?

El dulce porvenir.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado
Mousse de chocolate blanco
  • 2 hojas de gelatina (~<4>
  • 175 ml. de nata para montar, 35% de materia grasa.
  • 30 gr. de azúcar (a gusto)
  • 20 ml. de ron, amaretto o gïsqui.
  • 2 yemas grandes (40 gr)
  • 35 gr. de huevo.
  • 75 gr. de azúcar.
  • ~25 gr de agua.
  • 150 gr. de cobertura blanca o chocolate blanco.
Plátanos confitados
  • 2 plátanos cortados en láminas finas.
  • Un trozo de mantequilla (~20 gr.).
  • Un par de cucharadas de azúcar moreno (~30 gr).
  • Canela en polvo.
Salsa de caramelo y naranja
  • 80 gr. de azúcar.
  • 110 ml. de nata 35% MG
  • 5 ml. de miel.
  • 45 gr. de mantequilla.
  • Ralladura de una naranja.
(1) Dejamos la gelatina hidratándose en agua fría y pasamos a confitar los plátanos. Para ello cortamos los plátanos en rodajas finas y las rociamos (opcionalmente) con un poco de zumo de limón para que no se oxiden. En una sartén antiadherente calentamos a fuego fuerte la mantequilla y el azúcar moreno. Cuando se haya fundido añadimos los plátanos con cuidado. Espolvoreamos con un poco de canela molida y los doramos por ambas partes, cuidando que no se deshagan. Cuando estén caramelizados (con un tono dorado) los retiramos y los reservamos en un plato.

(2) Con un batidor eléctrico de varillas montamos la nata bien fría y, a ser posible, el cuenco y las varillas deben estar también frías. No debemos montar la nata en exceso, algo más que a medio montar, sin que se pase. Reservamos. Troceamos el chocolate blanco, mejor con un cuchillo de sierra para que de funda mejor, y lo ponemos en un cuenco al baño María o a fuego muy bajo (1-2), yo prefiero la segunda opción.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado
(3) La preparación del sabayón la haremos como otras veces, empleando un batidor de varillas eléctrico y mejor si tenemos un termómetro (no es indispensable, llega con dejar que el caramelo burbujee y forme un hilo ¿punto de…?). Cascamos las yemas y el huevo, que hemos quitado con antelación del frigorífico, en un cazo pequeño para montarlos con mayor facilidad. Simultanearemos el montaje de las yemas con la preparación del jarabe.
Calentamos a fuego vivo el azúcar con el agua, deberá alcanzar unos 120-122º C. Cuando la temperatura del jarabe ronde los 110ºC, aprox., empezaremos a batir la mezcla de yemas; cuando el caramelo alcance los 120-122ºC verteremos rápidamente y en forma de hilo mientras seguimos batiendo con el batidor a alta velocidad, así durante unos minutos. Aquí necesitaremos ayuda: calentamos el ron (u otro licor) en el microondas y fundimos la gelatina (seca y ya hidratada), vertiéndola poco a poco sobre el sabayón. Seguimos batiendo a velocidad media otros 3-4 minutos hasta que haya enfriado y el sabayón esté muy pálido, como textura de una mousse.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado
(4) Acabamos de fundir el chocolate. Cuando se haya fundido lo trabajamos con una espátula hasta que la temperatura alcance unos 45-50º C y añadimos una pizca de sal (opcional). A esa temperatura, aproximadamente, añadimos un poco de la nata, sólo un poco para que la temperatura no baje repentinamente y se formen grumos, si lo hace lo mejor se remover un poco antes de añadir el resto de la nata. Mezclamos y añadimos el resto de la nata, poco a poco y delicadamente (Cfr.: “de modo envolvente y delicado”). Por último, incorporamos el sabayón desde el centro, de abajo hacia arriba y de modo envolvente, cuidando que no se baje en exceso.
En los moldes ya preparados de acetato (véase receta de los tronquitos de tiramisú) depositamos en la base plátano caramelizado, vertemos mousse de chocolate blanco hasta la mitad de los moldes, ponemos una fina loncha de plátano caramelizado, acabamos de rellenar y, por último, otra loncha de plátano. Introducimos en el frigorífico durante unas horas, pueden ser días, hasta que tenga la consistencia suficiente como para desmoldarlo de modo liso. Si no nos importa el corte, podemos dejarla en el frigorífico.

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado
(5) Para la salsa de caramelo ponemos al fuego un cazo con el azúcar y unas gotas de limón. Preparamos un caramelo hasta que tenga un tono dorado, sin que llegue a quemarse. Es importante no introducir ningún elemento (cuchara u otro cubierto) para no enfriarlo repentinamente y que se formen cristales.
Calentamos la nata en el microondas (si está caliente salta menos). Retiramos el caramelo del fuego, vertemos la nata caliente. Ojo, como el caramelo está a mucha temperatura quedarán partes sólidas y se producirán burbujas. Añadimos la miel (opcional), la mantequilla y la ralladura de naranja. Volvemos a llevar al fuego y removemos con una cuchara de madera hasta que se funda el caramelo y forme una salsa.

La salsa no debe ser demasiado espesa, al enfriar gana consistencia. La calentaremos cuando la necesitemos usar de nuevo. Si todavía quedan cristales podemos colar la salsa. En el momento de degustar la vertemos templada sobre la mousse.

Cualquier parecido con la realidad…

Mousse de chocolate blanco, salsa de caramelo y plátano confitado