sábado, 24 de enero de 2009

Tarta de naranja y almendra

Tarta de naranja y bizcocho almendraFlashback 3: Girona y el segundo aniversario

San Honorato y el tiqui-taca
Podría decirse que se trata de una Tarta de Alicante de Naranja, por esa curiosa y humana costumbre de bautizarlo todo: “Saint-Honoré” (en honor a San Honorato, patrón de los pasteleros-panaderos, inventada por Chiboust), “Tarta de Santiago” (:-)), “Tarta Sacher” (de Franz Sacher), “Alexandertorte” (…), “Tarta Tatin” (por las hermanas Tatin), “crema Chiboust” (ideada por Chiboust para la tarta Saint-Honoré), “Crêpes Suzette” (…), “Filete Stroganoff” (Conde Stroganoff, nos contaron la curiosa historia en San Petersburgo),… como el periodista Andrés Montes que a todos les pone un sobrenombre: tiqui-taca.

Tarta de naranja y bizcocho almendraEl resultado, más allá de una apariencia algo o poco atractiva, es una verdadera delicia. La crema de naranja con el bizcocho de almendra y el merengue italiano, una combinación usual en repostería (masa-crema-merengue), es magnífica, incluso mejor que con otras masas más densas tipo Sablé Bretón o con la clásica genovesa. Si además la acompañamos de una buena presentación (me ha faltado el toque final: un quemado uniforme y algún elemento decorativo) podría ser una buena elección como tarta de cumpleaños.

Tarta de naranja y bizcocho almendraCon tanto ajetreo se me ha pasado el 2º cumpleaños del blog. Si bien ésta no pretendía ser la tarta de cumpleaños, haré trampas y la usaré como tal: “ésta es la tarta del segundo aniversario del Blog”. “Queda inaugurado este embalse” (locuras mías).

Tarta de naranja y bizcocho almendra
Sigue nadando, sigue nadando…

GironaEl domingo 7 de diciembre decidimos ir a pasar día a Girona. Era un día triste y apagado, esos odiosos domingos de invierno y ropa impoluta en los que sólo se puede pasear. Cuando llegamos las calles estaban semidesiertas, aunque los establecimientos estaban abiertos parecían no estarlo. A medida que nos adentrábamos en la belleza de la ciudad subía nuestro ánimo. Un placer piedra a piedra.

GironaEn el museo del Cine me compré un mecanismo para caja de música, llamar “caja” a un trozo de cartón con un cilindro metálico es excesivo. La chica de la entrada, aburrida de tanta musiquita y de prueba tras prueba, gesticulaba ante nuestra verborrea. Después de varios intentos observando el agotamiento de la dependienta me agarré un valor seguro: Amelie, cuya música de acordeón se ajusta al sonido metalizado del cilindro dentado de ese objeto para turistas despistados. Gira y gira… Ahora mismo tengo ganas de ir al estudio a girar la manivela. Sigue nadando, sigue nadando…

Girona
Caída libre
Hoy han cancelado las clases por el temporal, y yo aquí, sin afectarme directamente. Exceptuando las condiciones del mar, que es capítulo aparte, no he notado ningún tiempo exageradamente desapetecible, no más que aquellas tardes lluviosas en casa o un sinfín paraguas destrozados en el cruce con Romero Donallo con la Calle Vilagarcía o Rosalía de Castro. En la actualidad, entre el exceso informativo y las ganas de alarmar poniendo nombres propios a las tormentas, se crea un pánico en la conciencia ciudadana ante mal tiempo que, aún siéndolo, es y será muy común en los inviernos de Galicia. He salido a correr como de costumbre, entre gotas de lluvia al principio y entre brumas a medida que avanzaba en altitud. Ese orvallo en el centro de Santiago es niebla en el Pedroso y, cómo no, el móvil me ha ayudado a recordarlo:

NieblaNiebla en Santiago
Niebla en SantiagoNiebla

 (…) Pido perdón y rectifico horrorosamente. Ahora, a las 19:00, empieza a soplar el viento bien fuerte, fortísimo (de pequeño decía “fuertísimo” –que también es válido-). La próxima vez intentaré informarme un poquito más, así no dejaría al azar la posibilidad de salir volando sobre el cielo de Santiago.
¡Jarl! ¡Seré necio! Se ha ido la luz durante un par de minutos, quizás menos. El viento sopla y resopla, hasta me ha parecido haber sentido el sonido de un contenedor desbocado.

tarta de naranja y almendraCaída libre. Cuando se está en las nubes, en lo más alto, sólo se puede caer empicado. Y eso es lo que me ha pasado, un sentimiento de vacío repentino y descuido personal en todos los aspectos: físico e intelectual. Unas semanas han sido suficientes, y eso que no he estado paralizado. He preparado apuntes y ejercicios, he corrido (poco y mal) y poco más.
Quiero ver el sol, quiero ir al cine, quiero leer con calma, quiero pensar que tengo un futuro más allá de estas cuatro paredes o un “proyecto común” (Cfr. Principes de Asturias). Void. Vacío. Void. Andrés Montes le pondría nombre a este decaimiento, por el momento dejémoslo en “sensación de desplazamiento inútil del Hombre de Hojalata”.

tarta de naranja y almendraPlanchas de bizcocho de almendra y naranja
  • Ralladura de naranja.
  • 115 gr. de azúcar.
  • 180 gr. de huevo (3 grandes)
  • 145 gr. de almendra molida.
  • 45 gr. de harina de repostería.
  • Una pizca de sal.
  • 45 gr. de yemas (de 2 huevos XL) (podemos usar 3 yemas y guardar lo sobrante)
  • 115 gr. de claras (3 claras, aprox.)
  • 30 gr. de azúcar
(1) Precalentamos el horno a 220-225ºC, habiendo retirado con antelación las bandejas sobre las que pondremos papel vegetal para hornear o un molde rectangular para bizcochos enrollados. En un cuenco grande u olla trabajamos 115 gr. de azúcar con la ralladura de una naranja hasta humedecer, añadimos el resto de ingredientes menos las claras y los 30 gr. de azúcar (los huevos, las yemas, la harina, la pizca de sal y la almendra). Montamos todo con un batidor eléctrico, hasta que blanquee y haya quedado semimontado (más o menos).
Levantamos las claras con los 30 gr. de azúcar, añadiendo el azúcar cuando las claras estén a medio montar. Vertemos las claras cuidadosamente sobre la mezcla anterior, de modo envolvente, empezando en el centro y de abajo hacia arriba.

(2) Preparamos dos bandejas o moldes lisos de bizcocho con papel vegetal, de modo que podamos cortar tres láminas cuadradas (o rectangulares) de unos 23 cm de lado (a ojo). Extendemos sobre la superficie y horneamos durante unos 6-10 minutos, hasta que la superficie haya cogido un tono dorado y al pulsar con el dedo recupere su posición original. Retiramos del horno y dejamos enfriar totalmente antes de proceder al desmoldarlo, al corte y a rellenar. Mientras esperamos preparamos la crema de naranja.

Crema de naranja
  • 300 gr. de huevos (5)
  • 200 gr. de azúcar (100+100)
  • Ralladura de 2-3 naranjas (las naranjas las usaremos para el zumo).
  • Ralladura de 1 limón.
  • 30 gr. de maicena o fécula de maíz.
  • 290 ml. de zumo de naranja.
  • 60 ml. de zumo de limón
  • 60 gr. de mantequilla.
  • Opcional : 10 ml. de Grand Marnier (o Cointreau) u otro licor.

(1) En un cuenco vertemos los zumos, las ralladuras y 100 gr. de azúcar (también podríamos aromatizar antes el azúcar con las ralladuras, mezclando con las yemas de los dedos) y lo llevamos al fuego, removiendo para que se disuelva el azúcar. Mientras hierve batimos los huevos con los 100 gr. de azúcar restante. Cuando hayan espumado añadimos la maicena y seguimos batiendo hasta que no tenga grumos.

(2) Cuando haya hervido la mezcla de cítricos lo vertemos poco a poco sobre la mezcla de huevos, colando parte de la ralladura (me gusta conservar algo de ella) y sin dejar de remover. Llevamos toda la mezcla al fuego a temperatura media y procedemos como una crema, removiendo constantemente hasta que haya espesado y tenga una textura muy similar a la de una crema pastelera.

(3) Cuando haya espesado la retiramos del fuego, dejamos que se temple un poco, añadimos el licor (opcional) y la mantequilla troceada, mezclando con un batidor hasta que se haya fundido totalmente.
Si no la vamos a usar de inmediato, cubriremos la superficie con película de cocina para batirla de nuevo antes de usar.

Tarta de naranja y bizcocho almendraAlmíbar de naranja
  • 200 gr. de azúcar.
  • Unos 400 gr. de agua
  • Una cucharada de licor de naranja (Grand Marnier o similares)
(4) Almíbar. En un cazo mezclamos el agua con el azúcar y la cocemos hasta hervir. Dejamos hervir un poco, retiramos y cuando haya enfriado añadimos el licor.
Conservamos en el frigorífico.

(5) Montaje inicial. Despegamos cuidadosamente el bizcocho almendra del papel vegetal, si fuese necesario con la ayuda de una pala o un cuchillo, y recortamos tres láminas de igual tamaño, unos 22-23 cm de lado cada una. Lo ideal sería poder disponer de una molde desmoldable cuadrado o rectangular, si no lo tenéis, como yo, debe hacerse con cuidado.
Forramos el molde con película de cocina, situamos una plancha de bizcocho con la parte lisa hacia arriba, pintamos con un almíbar de naranja y extendemos con una capa de crema. Volvemos a cubrir con otra placa con la parte lisa hacia abajo, mojamos con almíbar y cubrimos con crema. Por último tapamos con otra lámina con la superficie lisa hacia abajo y mojamos con almíbar.

(6) Envolvemos en película de e introducimos en el congelador, a ser posible dentro de un molde o sobre una plancha para que no se deforme. Lo he dejado toda la noche. Al día siguiente retiramos la tarta del congelador, le damos la vuelta y recortamos los bordes para que queden perfectamente rectos.
Forramos los bordes con un molde o cartulina. He hecho un molde de cartulina y papel vegetal para que el merengue tuviese la misma altura por todos lados, de modo que subiese un cm. aproximadamente.

Merengue italiano
  • 70 gr. de claras.
  • 20 gr. de azúcar.
  • 70 gr. de azúcar.
  • 21 gr. de agua.
(1) Retiramos las claras de la nevera con antelación, mejor se montan a temperatura ambiente. Ponemos un cuenco al fuego con los dos últimos ingredientes: el agua con los 70 gr. de azúcar. Sin remover, dejamos que se forme un jarabe hasta que alcance una temperatura de 121º C. Simultaneamos la elaboración del jarabe con el montaje de las claras, si hiciésemos con antelación el jarabe se habría templado y endurecido. Cuando alcance unos 110º C empezamos a montar las claras.

(2) Mientras preparamos el jarabe montamos las claras con el batidor eléctrico, en primer lugar a baja velocidad y al final a una velocidad media-alta. Mientras las vamos montando, añadimos los 20 gr. de azúcar, poco a poco.
Cuando estén algo firmes añadimos el jarabe recién hecho (o esperamos a que acabe de hacerse) en forma de hilo y siempre sin dejar de batir. Debemos ir pasando el batidor por dónde vayamos echando el chorrito para que se monte con las claras y no se cuaje al entrar en contacto con el merengue formando grumos. Seguimos batiendo hasta que se haya enfriafo y tenga una textura densa y esponjosa.
Merengue(3) Extendemos el merengue sobre la tarda con una espátula, de modo que quede totalmente lisa. Quemamos ligeramente la superficie con un quemador y, si queremos, le damos un poco de brillo o decoración. Dejamos reposar en el frigorífico hasta el momento de consumir.
A partir de ahora todos los cortes serán perfectamente limpios y bonitos. Si se dificulta el corte del merengue podemos calentar antes ligeramente el cuchillo.

Firma: Teófilo Antropófilo

Tarta de naranja y bizcocho almendra

miércoles, 21 de enero de 2009

Bollos de nata

Bollos de nataFlashback 2: el último puente

Bollazo
Alguien decía (no recuerdo a quién se le atribuye la frase) que aquello que decidamos emprender o se hace bien o no debe hacer. No estoy totalmente de acuerdo con la afirmación pero sí creo que muchas veces la diferencia de esfuerzo entre hacerlo bien o no hacerlo es tan pequeña que resulta descuidado no añadir ese pequeño esfuerzo para emprenderlo de un modo más satisfactorio.

Bollos de nataHe pensado que sería bueno hacer los bollos con este pequeño (mucho menos de lo que parece) esfuerzo añadido. En este caso más que “esfuerzo” es “paciencia”, tiempo. He decidido tomar tres decisiones para intentar mejorar la apariencia y la esponjosidad del bollo: preparar una masa madre, romper la masa durante el levado y dejarlo fermentar prolongada y lentamente. El resultado se nota, más la segunda vez que los he hecho, todavía con mayor tiempo y paciencia.

Bollos de nataCita en San Luis
Día a día sigo descubriendo aquello que ya sabía y no me atrevía a afirmar, que sigo siendo el mismo niño tímido y asustadizo. Que el paso de los años sólo ha puesto una coraza a aquel pequeño rebelde e inquieto. Me ha costado varios años ponerme esa escafandra protectora para impermeabilizare del mundo real. Un mundo abrasivo, abierto y lleno de palabras, para mí la mayor parte de las veces insustanciales y cuya sinceridad casi siempre es difícil de corroborar. Las muestras de rencor siempre son sinceras, las de cariño pueden serlo o no.

Bollos de nata Ha tocado visita, como no, multitudinaria. En mi infancia me escondía en una habitación y no salía hasta que se hubiesen ido. Otras veces desaparecía por las escaleras traseras, esperando que no se me echase en falta y que se pensase que mi desaparición se debía más a un descuido que a un pánico a las reuniones con semidesconocidos o parientes. Recuerdo como un día simulé estar totalmente abstraído frente la televisión ante la imposibilidad de escaparme a tiempo. “Mira, está como hipnotizado por los dibujos”. ¡Ja!, escapaba de palabrería y falsos cumplidos.
Los motivos no son exactamente los mismos pero detrás sigue estando esa inseguridad o insustancialfobia. Por lo menos en los diálogos de ascensor uno es consciente de lo insustancial de las palabras, en las reuniones se camuflan de falsas adulaciones.

Bollos de nata(…)

Empezamos bien: suspensión temporal de los juicios en Guantánamo. Si no se actúa rápido corremos el riesgo de olvidarnos y rodearnos de perjuicios que dificulten las actuaciones. No pienses, actúa. No eres Dios ni un profeta pero si los demás lo creen serán (y seremos) capaces de cambiar el mundo, querido mago de Oz.
Firma: el espantapájaros.

Bollos de nata(…)

¿Por qué ya no miras a los ojos y tu mirada se pierde el horizonte buscando lo desconocido? ¿Te avergüenzas? ¿Sabes o crees que has fallado? Las miradas delatan.

Bollos de nata(…)

Después de una visita rutinaria al médico hemos ido de compras. Entre tanto, en la espera, he dado unas cabezaditas de agotamiento. Después las horas de compras se me han hecho interminables, bolsas y más bolsas, acumulando suministros en nuestro bunker particular. Lo más detestable es cargar el coche y buscar sitio al llegar a casa.
En la “bodega” una bolsa con seis botellas de Gel de ducha, en el trastero otras tantas y más “escondidas” entre el resto de suministros. No hay duda, Noa es adicta a los geles, a esos porcentajes de descuento que hacen que las botellas parezcan algo mayores de lo normal.

Bollos de nataPròxima estació… Catalunya
Siempre que voy en el metro de Barcelona me sorprende y hace gracia, y lo seguirá haciendo, el regusto con el que anuncian la llegada de las estaciones. En especial la llegada de la estación de la Plaza Catalunya, porque eliminan la palabra “plaza”: “Pròxima estació… Catalunya“. Como si bajándose en esa parada se entrase en la verdadera y única Catalunya. Me imagino: “Próxima estación: Galicia”, “próxima estación: Gaza”, “próxima estación: un mundo justo”…

BarcelonaLa primera semana de diciembre, antes de que se hubiesen desencadenado la serie de sucesos que han forzado acciones inmediatas, decidimos disfrutar del largo puente en Barcelona y alrededores, aprovechando para acompañar a Martín en su emigración particular. He perdido las palabras de aquel diario, sólo conservo pequeñas líneas inconexas, Martín: “la bufanda es un gran invento” ;-), Sigue nadando, sigue nadando…, o algún pequeño párrafo con tufo demasiado trascendente:

“Sábado, 6 de diciembre 2008. Todo el campo es un clamor”
Los libros son mi prisión, correr mi libertad. Una prisión dulce y una liberación placebo.
Hoy he corrido por el Parque Nacional de Sant Llorenç del Munt, por un entresijo de caminos verdes y arbustos de bayas rojas (desconocidos para mí). La libertad y la paz acompañan mis alientos. El tiempo ha pasado, hora tras hora, sin percatarme de ello.

“Todo el campo era un clamor”. Martín había conseguido unas invitaciones para el partido, dos. Con Teo no había problemas, tenía asegurado un asiento en preferencia. Pero aún así necesitábamos una entrada más, juntos sería casi imposible.
Decidimos ejercer la reventa y comprar tres anexas, lo más próximas que nos fuese posible. Como revendedores no tenemos precio, o sí. Revender dos entradas a menor precio que en las taquillas no es lo que se podría decir “hacer negocio”. Lo único que deseábamos era abaratar la compra y no desperdiciar el regalo…


BarcelonaBarcelona
Nou CampNou Camp

Y lo conseguimos, estuvimos los cuatro (¿?) disfrutando de una noche de fútbol con un campo repleto. Por la tarde habíamos paseado por la ciudad por aquello lugares que frecuentamos los guiris… comprando lotería en el lugar en el que un par de semanas después tocó el Gordo de Navidad. Nos conformamos con la pedrea.

Bollos de nata

Masa madre
  • 70 gr. de harina de fuerza (de pan)
  • ~40 ml. de agua del tiempo o a unos 25ºC.
  • 1 pizca de azúcar
  • 15-20 gr. de levadura fresca (en invierno prefiero usar 20 gr.)
  • 60 gr. de huevo (uno grande).
  • 12 gr. de miel
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 30 gr. de manteca derretida.
  • 65 gr. de azúcar.
  • 200 gr. de harina de fuerza (de pan)
  • 6 gr. de sal
  • Opcional: una pizca de canela (si gusta)
  • 20-25 gr. de margarina.
  • Nata para montar (35% MG)
  • Azúcar s.c.
  • Azúcar glasé para espolvorear.
(1) Preparamos la masa madre. Disolvemos la levadura en el agua con una pizca de azúcar, formamos un volcán con la harina y amasamos hasta obtener una masa blandita y lisa. Dejamos fermentar en lugar templado y sin corrientes hasta que haya doblado su tamaño, una hora o más, aproximadamente (depende de la temperatura ambiental).
En un bol grande batimos el huevo (60 gr.) con el azúcar, la vainilla, la miel y la manteca fundida. La manteca debe ser de buena calidad, mejor casera, muchas compradas tienen cierto sabor rancio. Mezclamos la harina con la sal, vertemos sobre el batido, amasamos ligeramente y añadimos la masa madre ya levada. Amasamos un poco y añadimos la margarina (sin fundir). Seguimos amasando durante bastante tiempo, unos 8-10 minutos, hasta que no tenga grumos, esté blandita (importante) y suave. Por llevar la masa madre hay que amasar mucho más para que se integren perfectamente las dos masas, no tengan grumos y crezca de modo homogéneo.

(2) Dejamos reposar en lugar seco y sin corrientes (lo dejo en un cuenco dentro horno apagado, o a 25-30ºC). El tiempo de reposo depende de la temperatura de la cocina y de la época del año, entre 2 y 4 horas. Pasado el tiempo “rompemos” la masa con un puño y amasamos durante un minuto. Después de este segundo amasado crecerá de un modo más rápido y homogéneo.
Dejamos reposar otra vez. Este segundo levado será más rápido pero, pese a todo, también lo he dejado bastante tiempo, unas 3-4 horas. Pasado el tiempo pesamos la masa, la dividimos en cuatro porciones iguales (~115 gr.) y extendemos ligeramente cada porción en forma de circular (como una pizza gruesa). Aquí podemos rallar un poco de chocolate o pintar con algún tipo de aroma. Enrollamos cada una de los bollos desde los bordes hasta el centro, sellando bien para que queden en forma de bola. Al enrollarlo crece mejor y de modo más aireado.

(3) Cubrimos dos bandejas de horno con papel vegetal y depositamos dos bollos en cada una de ellas. Dejamos levar muchas cuantas horas (8-12), mejor toda la noche o, incluso, también durante la mañana siguiente. Así conseguiremos una masa mucho más esponjosa.
Lo más sencillo es empezar los bollos al mediodía, hacer el primer amasado a media tarde. El segundo amasado y la forma por la noche y hornearlos al mediodía siguiente.
Precalentamos el horno a unos 180ºC, pulverizamos los bollos con un poco de agua para que la superficie quede crujiente y el interior esponjoso y horneamos durante unos 15-18 minutos, hasta que haya tomado un tono tostado. Dejamos enfriar, aplicamos un corte transversal y rellenamos con nata montada (bien fría) y azucarada a gusto. La mejor forma de hacerlo es con ayuda de una manga pastelera. Por último, espolvoreamos con abundante azúcar glasé.
La ligera costra superficial, el tiempo levado o la miel hacen que se conserve en buen estado incluso al día siguiente (si llega).
Bollos de nata

jueves, 15 de enero de 2009

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran Marnier

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran Marnier
Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran MarnierFlashback
Código postal 15866: Calo, Teo
Antes de hablar de presente y del futuro cercano, de por qué Teo dejará de ser sólo una localidad lindante con Santiago, por qué hay sacrificios que valen la pena, por qué siempre seguiré pensando que unas elecciones personales no son mejores que otras, contendré (¡y mucho que me cuesta!) mis deseos para no olvidar este último mes y medio de desorden laberíntico. No quisiera que en mi memoria se perdiesen todos los momentos importantes y los superfluos que podrían servir para aportar un poco de comprensión a mi desaparición momentánea.
¿Las berenjenas? Pueden seguir gustando o no, pero me las he comido y ricas que estaban.
Poco a poco intentaré volver con recetas pretéritas y que tengo anotadas entre borrones y correcciones en la última minilibreta de recetas, casi rematada. Por el medio todavía permanecen algunas pendientes de ser publicadas y que todavía no han encontrado su sitio por temas de compatibilidad y tiempo.

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran MarnierMás tarde hablaré delicadamente del porvenir y del estado confuso que me rodea. Hay cosas que nunca cambian y NADA (¿?) puede cambiar a las personas, sólo sus actos. Lo digo porque las revoluciones casi siempre sirven para muy poco, para que todo vuelva al estado pre revolucionario. Han cambiado mi forma de sentir, no de pensar. ¿En ella?

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran MarnierEl dulce presente
Lo que primero debo y deseo hacer es agradecer todo el interés mostrado en esos interminables, por número, mensajes de apoyo. Los hospitales atienden a enfermos y previenen alarmas. Ése era el caso, que no hubiese sustos y la vida siguiese su curso con normalidad.

Esta receta no representa los últimos coletazos del blog, por lo contrario, es una puesta en marcha, lenta y pausada cara a un futuro más hermoso de lo que podría imaginar. Seré sumiso e intentaré ser regular o constante, lo intentaré, no lo prometo. Como dice María: “nunca juro”, yo nunca prometo, sólo doy intenciones.

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran MarnierComo el tiempo escasea(ba) he hecho muchos postres con mi ingrediente preferido: el chocolate. A éste el licor le da un gusto espacial que encantará a los amantes de estos placeres. Sé que a mi padre le encantaría. Para mí, que no tomo alcohol fuera de la repostería, ha sido todo un gusto poder comerlo, con una salsa de chocolate blanco de acompañamiento ha sido perfecto.

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran MarnierTodos los caminos llevan a Berdía
Tras el primer susto de principios de diciembre he tenido que sucumbir a algo que era reacio: correr con móvil y música. Esperando esa llamada de alarma que me dirigiese a toda velocidad a casa. Comida sin sal, ligera y baja en materia grasa. El móvil era un elemento de autoayuda para no pasar esas dos horas pensando en que Noa necesitaba mi ayuda urgente.

He aprovechado la coyuntura para disfrutar más de mis carreras: música y fotos esporádicas para estampar los alrededores de Santiago por los que corro. No sé si sería mi subconsciente, pero el dedo selector siempre se dirigía al Requiem de Mozart, como hubiese seguido así acabaría por aprenderme el Kyrie de memoria o el Introutus, lo mejor de la obra.

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran Marnier
Hace un tiempo, cuando me introducía por los caminos que circundan el polígono del Tambre, acababa por perderme y siempre aparecía plantado ante la viaja estación abandonada de Berdía. Las nuevas vías férreas y las futuras de alta velocidad han dejado marcas de estaciones fantasmagóricas de vías intransitables a pie, pedregosas. Alguna vez he intentado recorrerlas pero el sufrimiento en la planta era excesivo.
Os muestro un foto SPAM de lugares cercanos para mí: Bonaval, los montes del Polígono del tambre, el corazón del dulce porvenir en Ramallosa, los abrasivos viaductos, un salto temporal el día de Navidad corriendo por Neda, camino de Lestedo… :








Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran MarnierPastel de chocolate y ron
Para un molde de unos 21 cm de diámetro.
  • 3 huevos
  • 45 gr. de azúcar para batir con los huevos.
  • 7 ml. de extracto de vainilla.
  • 210 gr. de chocolate negro (60-70%)
  • 70 ml. de ron (o güisqui, para los amantes de lo “fuerte”, también podría quedar bien un crema de güisqui). Le he puesto 50 de ron y 20 ml de Grand Marnier.
  • 135 gr. de azúcar para disolver con el ron.
  • 7 gr. de harina.
  • 135 gr. de mantequilla troceada.
  • Una pizca de sal.
(1) Precalentamos el horno a 175ºC, preparándolo para el baño María, depositando agua en una bandeja inferior y/o en cuencos individuales.
Batimos los huevos con azúcar (45 gr) y la vainilla. Reservamos. Fundimos el chocolate en el microondas (mejor) o al baño María. En el microondas se hace a pequeños intervalos de unos segundos, retirándolo para comprobar si se funde con facilidad y no se queme.
Mezclamos el azúcar (135 gr.) con el ron y lo disolvemos al fuego. Cuando haya hervido lo vertemos sobre el chocolate fundido. Añadimos la mantequilla troceada, mezclando con una espátula hasta que se haya fundido.

(2) Vertemos los huevos batidos sobre la mezcla. Mezclamos y añadimos la harina, batiendo cuidadosamente con un batidor de varillas. Volcamos en el interior de un molde desmoldable, con la base forrada de papel vegetal, engrasado y enharinado.
Introducimos en el horno precalentado y cocinamos por unos 25-30 minutos, no más. Gana consistencia al enfriar. Lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar totalmente sin introducirlo en el frigorífico. Mejor de un día para otro, o incluso dos. Delicioso con la salsa.

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran Marnier
Crema de chocolate blanco al Grand Marnier ©
  • 120 ml. de nata líquida 35% MG.
  • 170 gr. de chocolate blanco troceado.
  • 30 ml. de licor de naranja Grand Marnier (a gusto)
(1) Hervimos en un cazo al fuego la nata con el licor. Cuando haya hervido lo retiramos y añadimos el chocolate blanco, mezclando desde el centro y formando círculos. Mezclamos con una espátula de plástico/silicona hasta que no tenga grumos.
Dejamos templar/enfriar para que gane densidad y vertemos sobre la tarta en el momento de servir. La combinación es perfecta, sobre todo para los amantes (como yo) de la combinación chocolate-licor.

Pastel de chocolate al ron con crema de chocolate blanco y Gran Marnier