Montaña RusaAl contrario que otras veces, no escudriñaré en el pasado entre las recetas indagando parecidos o comparaciones ilógicas. No sería justo. Mi poca memoria sólo recuerda dos cakes de chocolate más, ambos también deliciosos, el último del verano pasado cuando estábamos en A Illa y otro con trozos de chocolate a la flor de sal.
El de A Illa había llegado a ser probado (y superado con sobresaliente) por una de las pocas visitas que tenemos por aquellas tierras. Un cake de los de no parar que encajaba como todos estos dentro de los postres de té y desayuno. Éste también ha sido hecho en A Illa hace más de una semana. A María le ha parecido deliciosamente fresco, rico y adictivo.
Podría pensarse que es un postre del mismo tipo pero tiene poco que ver. Abundancia de almendra, caramelo (con sabor a miel) dentro de la masa y, en lo único que coinciden, empapado en abundante jarabe con un toque Kirsch. Le he puesto unos trocitos de chocolate y unos ligerísimos fragmentos de melocotón en almíbar, éste opcional.
Tengo que bajar el nivel de auto exigencia, estoy metido en demasiados proyectos de ocupación. Hay que empezar a vivir la vida, no puedo acostarme a diario a las 3:30 y levantarme a las 7, así aguantaré muy pocos años. Tengo que olvidarme de todos los proyectos inacabados y empezar sólo uno: la vida.
La vida es el único proyecto que vale la pena, o eso dicen. Empiezo a dudar de ello.
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Cuando vuelves a casa del trabajo, días como hoy te devuelven a la realidad de un mundo nada idílico. Cansado soy incapaz de seguir el ritmo de los que pueden dormir más. Demasiadas horas trabajando en casa.
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Hoy, martes, ya han pasado muchos días y la carga de trabajo es muy inferior. Al llegar a casa una sonrisa, casi carcajada, de Teo lo reconforta todo.

Cuando paso de un estado tensión y estrés (exámenes, trabajo, estudio, preocupaciones,…) y de inmediato me libero de aquello que tanto me oprimía no siento ninguna redención. Más bien paso a estar en un ligero estado de inquietud que busca desesperadamente una ocupación.
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No tengo demasiado ánimo para seguir adelante. Estoy cansado de todo, nada incentivado, de modo definitivo no estoy hecho a la medida de este mundo. No lo entiendo. Cuanto mayor me voy haciendo menos encajo en él.
Me sorprende la facilidad que tienen los adultos para cambiar la cara y adaptarse a las relaciones sociales de un modo falso. Como en esas reuniones de exalgo (compañeros de estudio, amigos,…), siempre con una falsa sonrisa en la boca.
He acabado parte de la alta carga laboral de la pasada semana pero en vez de relajación siento un vacío. Como si prefiriese estar muy ocupado para no pensar en nada.
No me ha gustado el fin de semana. Demasiado cuchi-cuchi con voz de falsete y dosis de falsedad. Más ocupaciones y recados para el lunes, martes y miércoles por la tarde. ¿Algo más?

Arantza Quiroga: "Yo nunca utilizaría el preservativo".
Desde luego, salvo que estés dispuesta a someterte a alguna operación extraña que no encajaría con tu perfil político. ¡Ni yo! (si puedo). Si lo que deseabas decir era: “nunca tendría relaciones sexuales con un preservativo de por medio” ya es otro cantar.
¡Qué miedo!, entre esta política y Mazinger Z estamos avanzando a pasos agigantados para acabar con el SIDA o con la industria del látex ;-). Castidad, herman@s, castidad.
Tengo la ligera impresión de que hay un partido con tan poca masa encefálica que ha caído en la nítida trampa que le han propuesto con la única finalidad de alcanzar el poder. De cabeza de gato a cola de león. Porque tragarse provocaciones para conseguir la presidencia es muy, pero que muy, irresponsable con sus votantes y su masa encefálica.
Ana Obregón: “Mi hijo Álex es clavado a Alfonso XIII, sobre todo en la voz”. Y cuando tiene afonía a Dark Vader y cuando era un pequeño era clavado a Carlos II. Pepinho, te estás pasando, ¡qué malo eres! Españoles, en estas fechas tan señaladas...
In Camelot. Me he dado cuenta que una de mis mil películas preferidas no aparece en mi perfil. In Camelot. El glorioso encuentro entre Vanessa Redgrave y Richard Harris (Julie Andrews y Richard Burton en el musical de Broadway) y ese “of coooourse”. Oyendo la voz original de Vanessa Redgrave en Camelot!!!! es para enamorarse de ese tono por toda la vida. Porque se puede estar enamorado de MILLONES de gestos, palabras, miradas, personas… a la vez y no estar loco… o seguir estándolo de igual modo.
Joshua Logan, un director poco prolífico que ha dado 11 películas, algunas grandes joyas del cine.
It's true! It's true! The crown has made it clear. The climate must be perfect all the year. Hace unos días me enteré por casualidad de la muerte una de sus hijas, Natasha Richardson, fruto de un pasado matrimonio con un grandísimo director, Tony Richardson, autor de otra de mis 20 películas preferidas: “La soledad del corredor de fondo”. Para mí, Vanessa Redgrave siempre será un persona con mayúsculas: íntegra, activa, genial actriz,…
Caramelo- 105 gr. de azúcar normal.
- 25 gr. de miel ligera.
- 25 gr. de mantequilla.
- 150 gr. de nata líquida.
- Una piza de sal.
(1) En un cazo de fondo grueso ponemos el azúcar con la miel a fuego medio-alto. Sin remover, dejamos que se funda el azúcar y forme un caramelo. Para que se haga de modo homogéneo podemos ir girando levemente el recipiente. Cuando haya adquirido un color tostado retiramos del fuego, añadimos la mantequilla y a continuación la nata hervida/caliente. Removemos y volvemos a calentar en el fuego hasta que se funda totalmente y forme una salsa homogénea (1 ó 2 minutos como mucho). Añadimos una pizca de sal.
Si vemos que quedan partículas sólidas podemos colarlo de inmediato. Reservamos y seguimos con la preparación del postre.
Cake de chocolate y almendra al caramelo de miel
- 65 gr. de harina floja, de repostería [50 gr.]
- ~6 gr. de levadura química (Royal), una cucharilla de té completita [~4gr].
- 40 gr. de cacao negro en polvo [30 gr.]
- Dos pizcas de sal.
- 180 gr. de almendra molida [135 gr.]
- 130 gr. de azúcar polvo [100 gr.]
- 215 gr. de mantequilla a temperatura ambiente. [160 gr.]
- 150 gr. de caramelo a la miel [115 gr]
- 1 huevo pequeño (45-48 gr) [35 gr.]
- 4 yemas grandes (80 gr.) [3 grandes = 60 gr.]
- 30 gr. de leche [25 gr.]
- 5 ml. de extracto de vainilla.
- 3 claras grandes (120 gr.) [90 gr.]
- 50 gr. de azúcar para las claras [40 gr.]
- ~60-85 gr. de chocolate negro troceado (a gusto)
Tamizamos la harina y la mezclamos con el cacao en polvo, la levadura química y unas pizcas de sal. Reservamos. Por otro lado mezclamos la almendra molida con el azúcar polvo. En una olla o cuenco grande batimos la mantequilla, que hemos retirado con antelación del frigorífico, con una cuchara de madera hasta que haya reblandecido.
(2) Precalentamos el horno a unos 190ºC, hornearemos a 180º C. Añadimos la mezcla de almendra con azúcar y el caramelo. Batimos con un batidor de varillas eléctrico a velocidad media y añadimos las yemas y el huevo. Batimos a gran velocidad hasta que se haya levantado, durante unos minutos. Sin dejar de batir añadimos la leche, poco a poco, y la vainilla líquida (opcional).
(3) Con un batidor eléctrico montamos las claras a punto de nieve no demasiado firme y agregamos el azúcar restante a medida que las vamos montando, 50 gr. [40 gr], según las proporciones usadas. Añadimos las claras montadas a punto de nieve de con ayuda de una espátula de silicona, de modo envolvente, desde el centro y de abajo hacia arriba. Añadimos la harina en forma de lluvia y los trozos de chocolate negro, mezclando de igual modo que con anterioridad, de modo envolvente y delicado, de abajo hacia arriba. Vertemos en el molde, de modo que quede a una altura de unos ¾ o 2/3, para que cuando crezca no se derrame.
(4) Bajamos el horno a 180º C e introducimos el recipiente en el horno, mejor depositándolo sobre una rejilla para que se cueza uniformemente. Dejamos hornear por un período entre 40-50 minutos, justo hasta que al pinchar en el centro con un elemento punzante (palillo, brocheta, cuchillo,…) no lo manche. Retiramos de inmediato e introducimos el recipiente en un baño de agua fría para que no siga cociéndose.
Pasamos a la preparación del jarabe (o podíamos haberlo preparado antes), que resulta imprescindible para obtener un óptimo resulado.


Jarabe para mojar el cake
- 120 ml. de agua.
- 100 gr. de azúcar.
- Un chorrito de licor Kirsch (o ron)
Desmoldamos el cake con cuidado, lo situamos sobre película de cocina y empapamos generosamente ayudados de un pincel de cocina, empezando por los laterales y la parte superior. Le damos la vuelta y repetimos por la parte inferior. Procedemos hasta que quede suficientemente empapado.
Envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico un mínimo de 24 horas, ganará mucho sabor. El postre aguantará en perfecto estado muchos días, incluso estará mejor al segundo o tercer día. Siempre lo guardaremos envuelto e película de cocina.


















































