jueves, 30 de julio de 2009

Galletas de crema de cacahuete y chocolate/Galletas de Nutella y chocolate

Galletas de crema de cacahuete y chocolatePilatos y el encantador de perros

Arcahueses
Cuando era pequeño, cerca de la Iglesia Parroquial de Boiro, existía un bar, ahora absorbido por el progreso y la especulación inmobiliaria, al que llamaban “El cacahuete”. En él nunca faltaba la “tapa”, por ponerle algún nombre, de cacahuetes (“arcahueses”). El propietario, que ejercía de camarero, tabernero y todo lo que viniese al caso, esparcía sobre la mesa un puñado de cacahuetes sin pelar cuyas cáscaras y pieles desperdigarían los clientes en el suelo entre el serrín que el dueño depositaba en época de lluvia. Creo no haber ido nunca, era demasiado pequeño para frecuentar esos garitos, pero sí recuerdo cómo con sólo hablar de ello sentía el crujir de las cáscaras y la piel desplazándose por las yemas de mis dedos.
A Gerardo le encantaban los cacahuetes salados. Los compraba pelados dentro pequeñas bolsitas que se comían en un abrir y cerrar de ojos. Durante aquella época de amistad mi hermano se había unido a esa afición y, por extensión, yo mismo (…)

Galletas de Nutella y chocolateHe unido estas dos recetas porque se tratan de los mismos ingredientes, usando crema de cacahuete o Nutella en cada caso. Aparte de las evidentes diferencias de sabor, la textura también sufre un gran cambio en cada caso: las galletas de crema de cacahuete, también llamada mantequilla de cacahuete, conservan más la forma y se resecan menos con el paso de los días; las de Nutella © tienden a perder más su forma, quedando más planas, pero con el paso de los días pierden mayor porcentaje de humedad, quedando a su vez más crujientes. Por ello, aunque todo depende de los gustos personales, éstas últimas no deben hornearse en exceso si se quieren conservar varios días en un recipiente cerrado. Recordad: siempre se endurecen al enfriar, por lo que diez minutos de horneado podrían incluso ser suficientes para galletas no demasiado grandes.

No tengo ninguna preferencia en especial, tal vez, por particulares y su gusto contrastado, me quede con las de crema de cacahuete, que nada tiene que ver con el cacahuete clásico. Es un sabor más suave y nada excesivo, incluso para aquellos a los que no les guste el cacahuete. Hoy en día es relativamente fácil encontrar la mantequilla de cacahuete en los supermercados, dada la cantidad de demanda de este producto por gente de procedencia americana, especialmente de Norteamérica. En su favor, diré que la crema de cacahuete tiene una amplia gama de vitaminas y propiedades beneficiosas para la salud, por el contrario, es bastante calórica. No se puede tener todo.

Galletas de crema de cacahuete y chocolateLas he hecho muchas veces, incluso en unas cuyas fotografías que presento como de “crema de cacahuete, parte de la misma fue sustituida por Nutella, ese día se me había terminado la crema. Como casi con todas estas galletas, un reposo en el frigorífico hace que queden mucho mejor tras el horneado, potenciando el efecto de los gasificantes y/o levadura química.

Era mi intención empezar narrando las experiencias personales y reflexiones tomadas durante los días del viaje. Sin embargo, debido a las contradicciones que estoy padeciendo durante esta semana me he visto empujado e desahogarme y liberarme de una soga que durante estos días me ha oprimido y parece llegar a su fin. Sin más, espero que este sea el principio de una etapa más organizada que se vería reflejada en el devenir del propio blog. Dios proveerá.

Galletas de Nutella y chocolateSábado, 25 de julio del 2009. El método 1: el primer fracaso personal
Ser padre es con mucha diferencia lo más difícil a lo que me he enfrentado hasta hoy, dificilísimo. Tomar decisiones dolorosas son muchas veces falsas justificaciones para anteponer nuestros intereses a los del niño. ¿Dónde acaba el nivel de permisividad y empieza el de exigencia? ¿Somos los padres más egoístas que los niños? ¿Pensamos en ellos o en nosotros mismos?

María está convencida de aplicar “El Método”, yo no. Por no estar convencido, ni me gusta en absoluto el “sistema”. Aunque no dudo de su eficacia, sigo pensando que “el fin no justifica los medios”. No me gustaría que mi hijo padeciese los mismos “métodos” que yo sufrí, ni cometer los mismos errores, pero ¿dónde está el límite de lo razonable? Imposible determinarlo. La educación del miedo no funciona, a la vista está. Me ha llenado de inseguridades, complejos y miedos que todavía perduran en el tiempo. Quizás por eso me opongo a estos sistemas de “aprendizaje”, aunque sea sólo para dormir.

Resulta curioso ver cómo aquellos que como María han tenido una educación más “permisiva” son los más exigentes como padres/madres, queriendo conservar ese estatus de control y autoridad con sus propios hijos. Aquellas generaciones paralelas que hemos tenido que padecer una educación más represiva, nos vemos en la necesidad de entender a nuestros hijos desde el punto de vista del cariño por encima de todo, de superar la barrera que muchos denominarían “malcriar” y ser víctimas de nuestras propias debilidades.

Galletas de crema de cacahuete y chocolateEn cuanto a la aplicabilidad del método, en ningún caso debo demostrar a M mi debilidad o mi nulo convencimiento. Lo único que conseguiría es desanimarla y, en ese caso, el fracaso estaría totalmente asegurado. Debo apoyarla aunque no crea en el medio (¿?). Por lo menos hay alguien que está convencida y eso es lo más importante.

Empezamos a aplicarlo durante la hora de siesta. A mí me ha sido imposible aguantar un sólo minuto sus lloros, con sólo acercarme y verle su cara llorosa y sus lamentos, he tenido que cogerlo ante el gesto de desaprobación de María. Soy débil, así lo he demostrado como profesor y como padre, un fracaso permanente y una claudicación ante las todas las demandas. De ahora en adelante tendrá que hacerlo María sola, yo no puedo.

Como detractor de este tipo de métodos drásticos también pienso injustificados muchos ataques que desde el desconocimiento se están dando en determinados sectores. Sin apoyarlo, no creo que este famoso método sea (tan) cruel como algunos piensan. Deja claro, y así se lo he enfatizado a María, que el niño siempre debe ser consciente de la presencia de los padres y su apoyo durante esos momentos, sólo que también debe percibir que en esos instantes antes del sueño sus lamentos no conseguirán el efecto que causan en otras circunstancias, como sí sucede cuando quiere que lo cojan en brazos o solicita comida. Hasta hoy, muchas veces antes de dormir era imposible calmarlo con ningún tipo de método tradicional: mecerlo, cogerlo en brazos,…

Sea como sea, para mí no es.

Galletas de Nutella y chocolateDomingo, 26 de julio del 2009. El método 2: de la esperanza a la culpabilidad
Nos habíamos olvidado que el niño también sufre, es el que más sufre en esta situación, mucho más que nosotros. Teóricamente se supone que nosotros sabemos qué estamos haciendo y a dónde queremos llegar. Para él es una incomprensible película de terror que se escapa de la protección que sus padres parecían haber profesado hasta ahora.
Durante esos momentos de soledad Teo sufre unas situaciones de estrés que hoy han salido a la luz con claridad después de más de seis meses compartiendo su vida. La sensación de culpabilidad es tan grande, sintiéndolo llorar temeroso y solitario con los ojos enrojecidos en su cunita, que me he sentido como EL PEOR PADRE DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD. ¿No estaremos pensando más en nosotros que en el bebé? ¿No será que buscamos una organización horaria para facilitar NUESTRA vida y no la suya? ¿Cómo ha solucionado la humanidad esta problemática durante estos miles de años? No tiene ninguna lógica que el camino para la felicidad sea el sufrimiento, ninguna, pero en algo habrá que creer.

Todavía son las 10 de la mañana y las dos sesiones que hemos tenido que practicar durante la noche han causado una marca de culpabilidad permanente en mí. Me pregunto si también estaremos creando en él un trauma que perdurará en su subconsciente durante el resto de su vida. ¿Es lo correcto?

A las 4 de la mañana yo no he tenido la fuerza suficiente para dejarlo solo en su cuna sin mecerlo como hacía antes, tocándolo hasta que se quedase dormido. El cobarde de Pepe se quedó en cama implorando que los lloros cesaran y ese calvario cediese para que mis lágrimas también lo hicieran. Es María la que se ha levantado con los intervalos establecidos por el método, uno, tres, cinco y siete minutos. Después de unos cuarenta minutos de quejas que parecían no parar, el sueño llegó como debía hacerlo desde el primer momento. Sólo en ese instante vi una pequeña luz de esperanza.

Los lloros de la mañana no he podido evitarlos, lo he cogido mientras María seguía en cama. He cedido y, aún así, seguía quejándose, como reprochándome el haberlo dejado abandonado en su lucha contra el sueño. Ahí, en ese momento, sabía que me había equivocado cediendo, que ese ínfimo logro del primer intento afrontado con decisión lo estaba tirando por los suelos. Volví a dejarlo en la cuna con la esperanza de que pudiese comprender qué estaba sucediendo. Uno, tres,… No pasaron veinte minutos para que se volviese a quedar dormido. No saldré a correr hasta que lo vea sonreír y me abandone esa sensación de culpabilidad que me está martirizando.

Galletas de crema de cacahuete y chocolateSe ha despertado cansado, con ojos de agotamiento, pero sonriente al vernos. Eso reconforta (algo). Todo empieza…
Ya he vuelto de correr, María me ha dicho que no le ha costado nada que durmiese la siesta, sólo unos cuatro minutos de de quejas. ¡Por favor!, ¡qué esto se acabe! No podré soportarlo ni un día más. Sólo María está convencida del todo, si por mí fuera me levantaría todas las noches a acunarlo antes de verle caer una lágrima más.

Ha sido el primer día de verdadera siesta, sin paseos en carrito ni sueños suaves. Ha dormido dos horas de un tirón, ¿agotamiento?, ¿comodidad? Después de haberse despertado estaba reluciente, sonriente y risueño como siempre ha sido. Por primera vez desde que ha nacido ha conseguido pasear despierto… Queda lo peor, la larga noche. Que Dios nos coja confesados…

Se ha acostado casi dormido. Eso es jugar con ventaja, no sirve como elemento de prueba, lo realmente difícil es acostarlo en la cuna cuando todavía está despierto. Esta la vez que lo hemos acostado mucho más temprano y a una hora programada, en eso sí estoy totalmente de acuerdo con el método: en los horarios, en crear costumbres y hábitos que pueda asimilar de modo automático. Por lo demás, sigo siendo el más débil.

Galletas de crema de cacahuete y chocolateLunes, 27 de julio del 2009. El método 3: la ilusión, el descanso y la injusticia
Ha dormido más de 8 horas seguidas (se ha despertado a las cinco y media de la mañana desde las nueve de la noche) sin un sólo lamento. Lo cogí para que le diese el pecho, le dio el pecho, lo acostó despierto (yo sería incapaz de aguantarlo) y no escuchamos ni un sólo lamento. Se volvió a quedar dormido hasta las 9:30 de la mañana.

Seguimos con la “terapia peligrosa”, como prefiero llamarla. El momento crítico ha sido acostarlo a las 11 para que tomase la siesta de después del desayuno. Se me hacía impensable imaginar que pudiese tener sueño después de haber dormido tanto, sabía que no se quedaría dormido a la primera pero… ¿lloraría?
Incapaz de intentarlo, ha sido de nuevo María la encargada de hacerlo. Lo ha dejado en la cama, al principio se quejaba un poco y a los pocos minutos se ha puesto a llorar, no como lo hacía antes, como lamentos menos intensos pero constantes. Para mí es IMPOSIBLE SOPORTARLO, he decidido salir. En ese instante, pasados unos 10 minutos, cesó en sus lamentos y ¡se ha quedado dormido como de costumbre!, con los puños cerrados y los brazos levantados.

La próxima semana ya no estará María para hacerlo por las mañanas ni después de la comida. Rezo, y eso que soy agnóstico, para que antes del domingo se estabilice del todo la situación. Yo sería incapaz de ponerlo en práctica. Veremos qué pasa.

Al mediodía he ido a correr, María me ha dicho que se ha comido todo el puré que le había preparado, unos 250 gr. A las dos y diez de la tarde le ha tocado, y otra vez terapia, ha tardado en dormirse unos doce o trece minutos. Han pasado dos horas y sigue dormido, creo que nunca hasta ahora había tenido sueños tan prolongados ni organizados. Tal vez sea el principio de un orden que era necesario, tanto para él como para nosotros.

Ha dormido dos horas y cuarto, se ha levantado feliz y sonriente, algo desconcertado pero con buen ánimo. Queda la noche y así hasta que todo parezca ir bien. Parezca.

Martes, 28 de julio del 2009. El método 4: no puedo más
¡NO PUEDO MÁS! Por favor…

Lo peor de todo es que… funciona, no ha dicho ni “mu” a la hora de la siesta. Jueves, 30: ha dormido toda la noche, no se ha quejado, sólo durante la siesta de esta mañana. Creo que María lo ha acostado demasiado temprano, pensaba en la hora que podría dormir antes de levantarse definitivamente…

Galletas de crema de cacahuete y chocolateIngredientes
  • 245 gr. de harina normal. Hoy, 9 de marzo del 2012, he hecho estas galletas y curiosamente, sin haber consultado la receta del blog. He usado, únicamente, 175 gr. de harina. Como tengo poca memoria, me pregunto si es un error (probablemente) o las quería más densas. Lo comento
  • ½ cucharilla de té de sal (~4-5 gr.)
  • ½ cucharilla de té bicarbonato sódico (~3 gr.) [*]
  • ½ cucharilla de té levadura química (Royal) (~3 gr.) [*]
  • 115 gr. de mantequilla reblandecida, retirada con antelación del frigorífico.
  • 110 gr. de azúcar.
  • 115 gr. de azúcar moreno.
  • 130 gr. de mantequilla de cacahuete (crema de cacahuete) o Nutella para la segunda versión.
  • 1 huevo grande (60 gr.)
  • 6-8 gr. de extracto de vainilla.
  • 65 gr. de chocolate negro (al 70%) troceado.
[*] No siempre he usado mitad de bicarbonato y mitad de levadura química (Royal), alguna vez he usado sólo una cucharilla de bicarbonato (más aireadas) o sólo una cucharilla levadura química (más compensadas). Alguna vez incluso le he añadido un poco de nata/leche, algo así como una cucharada. He puesto cómo he hecho las últimas veces y más me gusta.

(1) Mezclamos la harina con la sal, el bicarbonato y la levadura química. Por otro lado montamos la mantequilla con los azúcares y la crema de cacahuete/Nutella con ayuda de una cucharada de madera, hasta que quede bien mezclada y blanda. Añadimos el huevo y el extracto de vainilla, mezclamos y, por último, añadimos la mezcla de harina. Mezclamos con una cuchara de madera y acabamos de hacerlo con las manos.
Formamos un cilindro del ancho que deseemos las galletas, lo envolvemos en película de cocina y lo introducimos en el frigorífico hasta que se endurezca. Yo las preparo por la noche y horneo al día siguiente.

(2) Precalentamos el horno a 180º C. Cubrimos una bandeja con papel vegetal para hornear, cortamos las galletas de cerca de un centímetro de ancho y las depositamos en la bandeja, suficientemente separadas unas de otras para que no se peguen. Más separadas si se trata de la versión de Nutella.
Cocinamos con el horno precalentado durante unos 9-18 minutos, dependiendo del tamaño. Justo hasta que veamos que empieza a tomar un ligero color y a perder humedad. Debe tenerse en cuenta que al enfriarse se endurecen y más después de varios días en un recipiente. Las de Nutella se endurecen más, por lo que deben quedar más cruditas. Como todo, para gustos.

sábado, 25 de julio de 2009

Tarta George Clooney

Mousse de chocolate y praliné al caféMousse de chocolate y praliné al café
Mousse de chocolate y praliné al caféWhat else?
¿Ya estoy aquí? Sólo un poco, la mayor parte de esta entrada la he escrito justo antes de irme de vacaciones (…)

Después de haberla escrito todavía me estoy preguntando cómo he sido capaz de prepararla en tiempo récord. Por supuesto, no ha sido durante estas últimas dos (tres, hoy) semanas, en las que necesitaría más que un milagro para conseguir ese tiempo.

La tarta la preparé en dos fases, la segunda el pasado día 16 de junio para el cumpleaños de María (día 17). Entonces no es que tuviese más tiempo que ahora, lo tenía mejor distribuido. No había viajes ni maletas, ni idas y venidas entre localidades a menos de una hora de camino, no estaba todo el día pendiente de nadie o si lo estaba era demasiado pequeño como para quejarse.

Mousse de chocolate y praliné al caféCreo recordar que empecé preparando el sirope en cuanto María me comentó que quería una tarta de chocolate y café para su cumpleaños, pues mi idea inicial era hacer simplemente una mousse de chocolate y café (la capa de mousse externa). Como entonces todavía estaba obsesionado con sacarle partido al praliné (y sigo en ello) pensé en ponerle un interior de mousse de praliné de ligera densidad. Estoy convencido que este postre preparado en pasteles individuales o pequeños quedaría mejor todavía, pues la mousse de praliné se vuelve bastante suelta al retirarla del frigorífico, así tendríamos un interior mucho menos denso recubierto de una suave mousse de chocolate con un glaseado de café. Como sólo tenía un aro pequeño, el interior lo hice demasiado estrecho, quedaría mejor (las cantidades indicadas son para un aro mayor) dejando únicamente un ligero borde de 3 centímetros para que fuese recubierto por la mousse de chocolate.

Después de preparar el sirope procedí a hacer la base de bizcocho de soletilla, que empapé en otro jarabe todavía más ligero y con un pequeño toque de licor de amaretto o café. Me imagino que si se tienen abundantes claras también sería una buena opción preparar una dacquoise como base en vez de un bizcocho. Por lo demás, recuerdo haber preparado el resto de la tarta con mucha rapidez, una hora por la madrugada, eso sí, y con algún examen todavía por poner. Como ahora, que tengo que dormir pero no quisiera irme de vacaciones dejando el blog huérfano de alguna experiencia culinaria. Iré al grano, que se me hace muy tarde…

Mousse de chocolate y praliné al café(Ya he vuelto, ha sido imposible publicarla antes)

También recuerdo haber ido a la pastelería/panadería Carlisa a comprar dos placas con el texto “Felicidades”, la segunda por si fallaba la primera. Le dije que lo llevaría en mano y así me fue. Con Teo colgado de la mochila y con el calor (entonces sí hacía buen tiempo) de mis manos, el fino papel no fue suficiente para evitar que se me fundiesen y rompiesen antes de haber llegado a casa.

Hoy ya es hoy. Por fin estamos en A Illa, cansado y con ganas de dormir, de establecer un orden en mi vida que me conduzca a la tranquilidad. No sé qué será de nosotros pero me gusta imaginarme una vida como la de antes de pasar al mundo del progreso, sin prisas y con todo el tiempo del mundo, disfrutando de las grandes y pequeños momentos del día a día. Pase lo que pase, siempre estaré aquí.
Besos.
Mousse de chocolate y praliné al caféEstoy aquí
Amsterdam
Amsterdam
Amsterdam
Ana Frank
Canales de Amsterdam
Amsterdam, puente sobre AmstelTarta de mousse de chocolate, praliné y café
Esquema de la tartaJarabe de café
  • 225 gr. de agua.
  • 225 gr. de azúcar.
  • c. s. de café soluble (unas cucharillas).
La cantidad de café soluble es a gusto del comensal pero es importante tener en cuenta que debe quedar bien cargado pues se usará básicamente para endulzar y aromatizar la mousse de chocolate y el glaseado. La mousse de praliné del interior ya lleva su propia preparación de café.

(1) Lo más cómodo es prepararlo la noche anterior (o unos días antes) para que el jarabe se aromatice con el café y no perder el tiempo cuando tengamos que preparar la tarta.
Mezclamos el agua con el azúcar y lo calentamos a alta temperatura hasta que hierva y se haya disuelto el azúcar, que no se noten los granos. Retiramos del fuego y dejamos que temple. Añadimos el café o extracto.
Si no lo vamos a usar lo guardaremos en el frigorífico hasta el momento de su uso. Aguantará muchísimo tiempo.

Mousse de chocolate y praliné al caféBizcocho de soletilla
Sobra un poco de masa pero podemos preparar unos bizcochos de soletilla espolvoreados con un poco de azúcar para mojar en el café del desayuno.
  • 30 gr. de harina.
  • 30 gr. de maicena.
  • Una pizca de sal.
  • 65 gr. de azúcar (45 gr. + 20 gr.)
  • 65 gr. de claras (menos de 2 unidades)
  • 40 gr. de yemas (2 grandes).
  • c. s. de café soluble (o extracto)
(1) Precalentamos el horno a 200º C. Mezclamos la harina tamizada con la maicena y una pizca de sal, reservamos. Separamos las yemas (40 gr.) de las claras. Con un batidor de varillas eléctrico montamos las claras (65 gr.); cuando empiecen a montarse vamos añadiendo 45 gr. de azúcar, poco a poco, y reservamos el merengue.
Mezclamos el café soluble con el azúcar restante (20 gr.) y añadimos a las yemas. Batimos con el mismo batidor eléctrico hasta que quede espumoso y blanquecino. Añadimos las claras de forma envolvente y cuidadosa, de abajo hacia arriba y del centro hasta los bordes, girando el recipiente a medida que vamos mezclando. Por último, añadimos la mezcla de harina en forma de lluvia, aplicándola con un colador grande o tamiz. Mezclamos delicadamente, de igual modo que hemos hecho con las claras.

(2) Forramos la base de un molde desmoldable de unos 21 cm. de diámetro con papel de hornear, engrasando y enharinando ligeramente la superficie. Vertemos parte de la mezcla, de entre 5mm a 1 cm. de grosor (la masa crece bastante), y horneamos durante unos 7-10 min., justo hasta que empiece a tomar color y al presionar con el dedo recupere su posición original.
Para asegurar un grosor perfecto podemos estirar la masa sobre una bandeja, como para un bizcocho enrollado, y recortarlo con forma circular una ver cocinado.
Para un molde de 21 cm. de diámetro sobrarán unas cucharadas con las que podemos preparar unos pequeños bizcochos alargados.
Si no lo vamos a usar ese día lo podemos guardar en el frigorífico envuelto en película de cocina.

Mousse de chocolate y praliné al caféPraliné de avellanas
Necesitaremos 175 gr. de praliné para la mousse. Como se pierde parte en el molde se debe hacer mayor cantidad.
  • 150 gr. de avellanas tostadas.
  • 112 gr. de azúcar polvo.
(1) Si las avellanas no son tostadas extendemos las avellanas en una bandeja del horno y las tostamos con el horno precalentado a 170º durante unos 10-20 minutos. Las dejamos enfriar.
En un recipiente de fondo grueso vertemos el azúcar, mejor polvo, y lo calentamos a fuego medio-bajo hasta formar un caramelo, girando el cazo si fuese necesario cuando se haya formado el caramelo. Cuando el azúcar se haya fundido y tenga un tono dorado pálido añadimos las avellanas enteras tostadas y giramos el cazo para que se impregnen de caramelo. Vertemos la mezcla sobre papel vegetal de hornear y dejamos que se solidifique.

(2) Una vez se haya endurecido totalmente el caramelo, trituramos el amalgama de caramelo y avellanas en un triturador de cuchillas, puede ser una Thermomix o, como hago yo, el accesorio para triturar que viene con muchas batidoras eléctricas.
Al principio tendremos un grano grueso, después de un par de minutos el polvo de praliné y, si seguimos triturando, vemos como se va formando una pasta cada vez más líquida. Las avellanas irán soltando sus aceites y la parte sólida quedará pulverizada, tendremos lo que se denomina pasta praliné o simplemente praliné.
Para esta tarta no es necesario que quede demasiado líquido, llega con se forme una pasta manejable.
Podemos conservar en el frigorífico tapada en recipiente hermético hasta el momento de uso.
Mousse de chocolate y praliné al caféMousse de praliné
  • 50 gr. de claras (más que 1 grande).
  • 15 gr. de azúcar.
  • 25 ml. de nata líquida
  • c. s. de café soluble (¿~5 gr. ?)
  • 100 gr. de mantequilla, retirada del frigorífico con antelación.
  • 175 gr. de praliné de avellanas al 70%.
(1) Templamos la nata líquida y disolvemos el café en ella, de modo que quede un café (relativamente) fuerte. Retiramos la mantequilla del frigorífico.
Montamos las claras con un batidor eléctrico, en primer lugar a baja velocidad y al final a una velocidad media-alta. Mientras las vamos montando, añadimos los 15 gr. de azúcar, poco a poco. Reservamos.

(2) Montamos ligeramente la mantequilla con un batidor eléctrico a baja velocidad. Añadimos el praliné batiendo un poco. Por último, incorporamos el café (ya frío) de modo cuidadoso y el merengue de modo envolvente.
Mojamos el bizcocho de soletilla con un poco de jarabe hecho a partes iguales de agua con azúcar y al que hemos añadido un poco de café y un chorrito de licor o amaretto.
Sin retirar el bizcocho del molde de 21 centímetros, ponemos un aro de unos 15 cm. de diámetro en el centro del bizcocho y rellenamos con la mousse hasta que alcance 2 ó 3 cm. de altura. Introducimos de inmediato en el congelador para que se solidifique mientras preparamos el resto del postre.
La mousse de praliné puede prepararse la víspera y la de chocolate al día siguiente.
Mousse de chocolate y praliné al caféMousse de chocolate y café
  • 200 gr. de chocolate negro al 70% (o incluso al 60%)
  • 100 gr. de yemas (5 unidades).
  • 100 gr. de sirope de café (preparado en la primera receta).
  • 310 gr. de nata 35% M.G. (260 gr. + 50 gr.)
  • 30 gr. de azúcar.
  • Una pizca de sal.
(1) Lo mejor es prepararla durante la noche anterior a tomarla o antes, afianzará los sabores.
Fundimos el chocolate troceado en el microondas, en pequeños intervalos de unos 30 segundos, retirándolos definitivamente cuando se fundan con el contacto de una espátula. Hay que tener cuidado de que no se quemen. Si no se tiene microondas hágase al baño María, evitando al máximo que le pueda caer una sola gota de agua, se estropearía.
Montamos 260 gr. de nata, añadiendo los 30 gr. de azúcar cuando esté a medio montar. No la debemos montar en exceso para que no se corte.

(2) Preparamos el sabayón. Mezclamos las yemas en un cazo o cuenco. Calentamos el sirope de café a fuego fuerte. Mientras se va calentando empezamos a levantar las yemas con un batidor eléctrico (mejor al baño María), al principio a media velocidad y subiéndola progresivamente. Cuando el sirope empiece a burbujear y las yemas estén a medio montar, lo vertemos poco a poco batiendo a máxima velocidad con el batidor eléctrico. Seguimos batiendo hasta acabar el sirope.
Continuamos batiendo durante unos minutos más a alta velocidad hasta el haya multiplicado considerablemente su volumen (como una nata montada), esté muy pálido y se haya enfriado. Debe quedar muy bien montado.

(3) Calentamos la nata restante (50 gr.) en el microondas y la vertemos poco a poco sobre el chocolate todavía fundido. Mezclamos con cuidado.
Esta vez la nata montada la he añadido al final y el sabayón antes para ajustar mejor las temperaturas.
Añadimos el sabayón de modo cuidadoso, envolvente, de abajo hacia arriba y con ayuda de una espátula. Si tenemos dificultad para añadir el sabayón podemos añadir antes una cucharada para aligerar la mezcla. Añadimos la nata como siempre: de modo envolvente, de abajo hacia arriba y desde el centro de la olla o cuenco. Nunca removiendo en exceso, mezclando con delicadeza y sin obsesionarnos en que quede muy homogéneo, mejor que quede consistente con alguna veta que homogéneo y desplomado.

(4) Montaje. Retiramos la tarta del congelador, quitamos el aro y cubrimos con la mousse de chocolate con el molde (o aro) de 21 cm. de diámetro puesto. Antes debemos empapar los bordes del bizcocho en jarabe.
Le damos unos ligeros golpes para alisar la superficie, cubrimos el molde o aro con película de cocina sin que llegue a tocar la superficie e introducimos en el congelador durante unas cinco horas o, mejor, toda la noche.

Ganache de lavanda
  • 150 gr. de chocolate negro de cobertura.
  • 50 gr. de sirope de café.
  • 120 ml. de nata.
  • 10 gr. de glucosa o Golden Syrup (si no se usa empléese el sirope)
(1) Troceamos el chocolate, a ser posible con un cuchillo de sierra o incluso con las manos para que sea un corte heterogéneo y se funda mejor. Hervimos la nata con el sirope y la glucosa. Cuando haya hervido retiramos del calor inmediatamente y vertemos el chocolate troceado mientras mezclamos con una espátula de silicona, realizando movimientos circulares partiendo del centro del cuenco.
Removemos bien hasta que se haya fundido totalmente y forme un glaseado homogéneo y brillante.
Retiramos la tarta del congelador, la desmoldamos con cuidado y la ponemos sobre una rejilla. Con ayuda de un cucharón glaseamos cuidadosamente desde el centro de la tarta. Con ayuda de una pala alisaremos los bordes si fuese necesario.
Dejamos que tome un poco de consistencia antes de retirarla de la rejilla y decoramos a gusto. Introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir.
Si se preparan tartas individuales pueden retirarse con antelación del frigorífico, la mousse de praliné quedará más suelta y tendrá un efecto similar a un coulant espeso, la parte externa más densa y la interior más suave. Si lo hacemos en tarta grande, como ésta, debe guardarse siempre en el frigorífico pues el corte dejará a la vista la mousse de praliné.

Buenas madrugadas. What else?

Mousse de chocolate y praliné al café

viernes, 10 de julio de 2009

Brownie con chocolate blanco y cerezas

Brownie con chocolate blanco y cerezasEl gran carnaval (del paso del tiempo)
Fudgnie
Lo que María dice va a misa. Hace ya un tiempo (¡17 de mayo del 2009!), durante aquellas semanas que, como hasta hoy viernes (3 de julio), no tenía tiempo para demasiadas cosas, sólo hacer lo básico y poco más, decidí preparar algún brownie y otros postres rápidos de chocolate. He hecho tantos tipos de “marronies” que repetir receta no me apetecía lo más mínimo. Pensé en hacer este brownie (había escrito “broenie”) con mayor cantidad de chocolate y menos harina, relleno de trocitos de chocolate blanco y cerezas, que entonces estaban en su mejor momento.
Brownie con chocolate blanco y cerezasEl resultado, más que un brownie al estilo tradicional con ese ligerísimo toque abizcochado, ha quedado como esos caramelos de chocolate fundente en la boca, tipo fudge, con un mayor sabor a chocolate. Entre la receta tradicional y un fudge.
A María, aficionada como pocos al brownie, le ha encantado, cierto es que con ella se juega sobre seguro. Como lo que le gusta a María va a misa, toca rapidez, facilidad y buena nota. Por lo demás, nada que añadir a la receta, salvo que el tiempo pasa tan rápidamente que parece que fue ayer cuando la preparé y ya han pasado casi dos meses.

Brownie con chocolate blanco y cerezasEstaré allí
Debo admitir que hace más de de quince años (por no agobiarme con el paso del tiempo prefiero no calcular el tiempo exacto que ha pasado) me disfracé de Michael Jackson para una fiesta de carnaval del instituto. Llevaba una careta, un traje blanco con brazalete negro y practicaba pasos al estilo Moonwalker mientras me llevaba una mano a la ingle. No era mi cantante preferido pero admiraba su modo de bailar y su arte, entonces me movía por músicas más contestatarias y reivindicativas, algunas que ahora calificaría casi como utópicas.
Imitar a Michael Jackson era fácil, así sucede con todos aquellos que tienen personalidad propia como artistas, parecerse sólo un poco era IMPOSIBLE. Me gustaba más la primera versión de Michael, la de LP (antes eran de vinilo) Off the Wall, vestido de lentejuelas a rallas verticales y una sonrisa ilusionante. Don’t Stop ‘til You Get Enough.

Brownie con chocolate blanco y cerezasNunca lo he juzgado como persona ni lo haré en un futuro, no lo conocía y creo muy pocos realmente lo han hecho, sólo podría hablar de lo que a través de sus canciones podía trasmitirme. ¡Quienes somos para juzgar el arte! El arte no se juzga, se siente y, como mucho, se opina. Durante estos días de teatro y circo mediático todavía podía sentir a ese niño risueño que cantaba con la Motown. Para mí siempre será eso, un niño de voz dulce como el brownie que cantaba y bailaba como los ángeles. Lo demás sólo son ganas de aprovecharse de su estela para hacer negocio.

Brownie con chocolate blanco y cerezasCurioseando entre sus discos he podido leer en la parte superior izquierda de la contraportada de uno de sus recopilatorios una dedicatoria que antes me había pasado desapercibida y que, quizás, me haya ayudado a descubrir algo sobre su modo de ver la vida y el espectáculo:

Dedicated to all MY children of the World, the healthy, the sick and the dying… I love you dearly, and this album could not have been made without your love and support.

I will always love you.

Love, MJ.


Brownie con chocolate blanco y cerezasEstaré aquí
Allá dónde esté, en A Illa, en Santiago, en Ferrol, de viaje... Estaré allá a dónde me lleven y dónde pueda. Mi sueño sigue siendo estar pausadamente viviendo la rutina del día a día en un único lugar, porque la rutina no siempre es mala. La rutina de acostarse y levantarse siempre a la misma hora, correr, cocinar, leer, estudiar y, por qué no, ver una película, aunque sólo sea una. La rutina de poder ir a la playa durante unas horas a ver subir y bajar las olas, sin prisas ni esperas en eternas caravanas.

Ahora estoy aquí, mañana estaré allí y pasado más allá, en dónde menos quiero estar. Después volveré con los deberes a medio cumplir y las quejas de siempre. Unos días después nos volveremos a ir, todavía más lejos, al olvido de una semana de movimientos con un niño en un carrito bajo el sol de media tarde. Así será porque así lo han decidido. ¿Quiénes?, yo no.

Brownie con chocolate blanco y cerezasBrownie con chocolate blanco y cerezas
Para un molde de 20x20 cm2 (esta vez he usado uno de 19x19)
  • 70 gr. de harina.
  • ~1 cucharilla de té de levadura química (Royal).
  • Una pizca de sal.
  • 230 gr. de chocolate negro.
  • 165 gr. de mantequilla.
  • 2 huevos grandes.
  • 165 gr. de azúcar (he usado mascabado).
  • 10 ml. de licor de cerezas (Kirsch)
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 55 gr. de chocolate blanco troceado.
  • 60 gr. de cerezas deshuesadas y troceadas.

(1) Precalentamos el horno a unos 175-180ºC. Troceamos el chocolate blanco y las cerezas. Mezclamos la harina con la levadura química y la sal. Reservamos. Fundimos el chocolate con la mantequilla, bien al baño María, al microondas o a fuego ultra-suave. Cuando la mantequilla se haya derretido acabamos de fundirlo removiendo con una espátula de silicona fuera del fuego. Batimos los huevos con el azúcar y los añadimos al chocolate (no caliente). Añadimos el licor y la vainilla.
Por último incorporamos la mezcla de harina, el chocolate blanco y las cerezas troceadas.

(2) Vertemos la masa en un molde ligeramente engrasado y enharinado de 20x20 cm2 e introducimos en el horno precalentado hasta que la superficie haya cambiado de color y parezca que empieza a romperse ligeramente, durante unos 20-30 minutos (quizás). Los brownies hay que cocinarlos poco, sobre todo si llevan bastante chocolate. El comportamiento de la manteca de cacao es parecido al de la mantequilla, al enfriarse se endurece, por lo que hay que dejarlo enfriar antes de cortar y no cocinarlo en exceso.
Dejamos enfriar totalmente antes de cortarlo. A mí me gusta introducirlo en el frigorífico, retirarlo y darle los cortes. Después puedo conservarlo tanto fuera como dentro del frigorífico y, siempre, lo tomo a temperatura ambiente.

Brownie con chocolate blanco y cerezas

Pollo al pisto

Pollo al pistoHoy es ayer

Pisto y no pesto
Después de la fruta viene el pollo con verduras. Teo empieza hoy y yo sigo su ritmo, aunque me cueste. El fracaso de su primera carne ha sido de órdago, lo que le gusta es la fruta, sobre todo el plátano. Pero bueno, eso es un tema que por el momento no viene demasiado al caso.
Pollo al pisto¿Y tú de quién eres? ¿De pechuga o de zanco? Yo siempre he sido de zanco o de alas, la pechuga se quedaba en la bandeja porque a nadie le gustaba. Resulta curioso ver cómo desde hace un tiempo, desde que la gente ha descubierto las pechugas para hacer a la plancha, sean de las partes de pollo más consumidas y más caras. Yo sigo prefiriendo de contrazanco, la parte más gruesa.
Este plato es de las pocas formas en las que no me importa o me gusta tomar pechuga, con las verduras queda una carne más jugosa y aromática. También podría prepararse con otras partes del pollo pero habría que trocearlo en la carnicería o presentarlo en fracciones mucho más grandes.

Tiempos de crisis. En la sección de carnicería podemos encontrar pechuga de pollo a más de siete euros el kilo o, si compramos el pollo entero (o medio), a menos de dos euros por kilo (1.9X, creo que era su precio). No es que haya una necesidad imperiosa de ahorrar unos euros que derrocho en tonterías innecesarias, pero uno no se cree tonto, aunque lo sea. No de un modo consciente.
Por unos tres euros me he llevado un pollo entero, con todo lo que ello implica: dos pechugas razonablemente grandes, dos zancos enteros, unas alas,… Mientras que por ese precio, si me hubiese comprado sólo pechugas, me habría podido comprar unos 400 gramos. ¿Algo falla? No, sólo que la practicidad y comodidad se paga a precio de lujo. Yo prefiero comprarlo entero, lo deshueso y troceo en casa según mis necesidades: para el horno, un guiso o un arroz, para los potitos de Teo,… Además, el pollo congela muy bien, incluso después de descongelado parece quedar más tierno.

Pollo al pistoNunca me lo han diagnosticado, ni tampoco estoy convencido de que pueda llamarse así, pero yo le llamo dislexia a esa facilidad que tengo para “bailar” las letras dentro de una palabra: como “pesto” por “pisto” o cambiar el orden (había escrito “orgen”) de muchas vocales y consonantes. Desde que escribo con teclado los errores tipográficos se han incrementado, incluso alguna extraña vez llegando a detectar en la lectura el uso la preposición “a” como sustito de la tercera persona del singular del verbo haber en tiempos compuestos (¡para alucinar!). Cuando leo la situación cambia, de inmediato detecto esos errores que no sucedían con la escritura a papel. Aberrantes son esos mensajes de texto (SMS) que aparecen en infinidad de programas de televisión, que para mí sólo son una degradación de la riqueza lingüística de una lengua.
Mi escritura parece guiarse por fonética y ser poco visual, como si pasase muy por encima los textos, rápidamente, como si las primeras letras fuesen suficientes para intuir el resto del contenido. Para mí las personas son iniciales, y no sólo en el blog. Muchas veces recuerdo la primera letra pero no el nombre exacto. Confundo a Jose con Javi (he tenido a un alumno al que llamaba Javi cuando su nombre era José… ¿o Javi?). Lo de las iniciales de los nombres es por economía mental, por no querer retener datos que para mí son poco relevantes. También me pasa con algunas cifras, sobre todo con los precios de los productos, en los que me quedo con el orden de magnitud, nunca con la cifra exacta.
Cuando hablo de “pesto” o “pisto” he de pensarlo bien antes de saber de qué estoy hablando.

Pollo al pistoPapillas y purés
Siguiendo las recomendaciones del pediatra, después del primer mes de fruta hemos empezado dándole un poco de verduras y hortalizas con carne. Empezamos con zanahoria y pollo, tal y cómo nos había indicado el pediatra. Intragable, pollo cocido con zanahoria y sin sal es de lo más insustancial que he probado. Así he pasado al plan B. El plan B es hacer un puré de verduras a mi estilo, eliminando aquellas que le pudieran ser nocivas o dar complicaciones, espinacas, por ejemplo. ¡Éxito!, cociendo un poco de todo y dejando la carne para más adelante o añadiendo sólo un poco de pollo ha funcionado, hasta no me importaría estar en su lugar durante este mes. Rico, rico, pese a no llevar sal: zanahorias, calabaza, puerro, un poco apio, un mini trozo de patata,… Ya veremos cómo nos las arreglaremos durante el viaje.

Teo juega con una hoja de puerro mientras le preparo el puré de verduras:


Pollo al pistoHoy es el día
Sábado. Hoy ya es anteayer y unas frases escritas de modo apresurado dan una idea de cómo están las cosas. María ha empezado sus vacaciones, espero que a partir de hoy podamos hacer turnos y poder tener unos minutos libres más que el último mes. Conseguir hacer dormir a Teo sigue siendo un agobio, lo único que funciona es pasearlo por la plaza…

Domingo. Hoy ya es ayer. Y si anteayer comí a las nueve de la noche hoy lo he hecho a una hora razonable pero con una ocupación tras otra. No sé ni que día es. Parece domingo, eso pone en la parte inferior del PC.

Martes. Hoy ya es martes, estos últimos días ni he podido escribir unas letras. El lunes hemos estado de aquí para allá, entre A Illa, papeleos en Vilagarcía y una visita a la familia (en Boiro). Es lo que hay, cronometrar cada instante de tu vida hasta el agotamiento. Sólo se me ocurre una idea para que no sea tan caótico y agotador, utilizar una agenda e intentar ajustarse a ella lo más posible.

Internet ya casi se hace imprescindible, incluso aquí en A Illa (había escrito “Allí”). Pedir cita previa para la creación del DNI de Teo, buscar números de teléfono, enviar las memorias fin de curso (fuera de plazo), consultar los itinerarios para el próximo viaje, consultar el tiempo,...
No lo había comentado, pero el día 16 nos vamos de viaje a la ciudad europea más popular en circuitos “gays”. El año pasado fue San Francisco, ¿será el subconsciente? Crucemos los dedos para los cuatro vuelos de Teo.

Pollo al pistoMiércoles. Son las 6 de la maña del miércoles y no consigo dormir. Hace unos minutos he estado arrullando a Teo para que se quedase dormido, él lo ha conseguido y yo me he desvelado. Cuando despierte él querrá jugar o comer y yo querré dormir. (…) Ya son las siete y media, estoy agotado, a ver si duermo una hora antes de que Teo vuelva a despertarse.

Se ha despertado pero ha vuelto a quedarse dormido. En Santiago dormía todo la noche, aquí, entre cambio de cama y demás, se despierta por lo menos una vez antes de las siete.

Sueño con que algún día todo vuelva a ser como antes. Pueda leer un libro, escribir con calma, ver una película (ya me da igual el lugar y el formato) o tomarme un postre con calma. El último postre ha estado paseándose entre Santiago y A Illa, esperando ser comido, había que levantarse rápidamente de la mesa para hacer algo.

¿Qué será de vosotros? ¿De vacaciones? ¿San Fermín? ¿Viajando? ¿En la playa? Os deseo lo mejor, porque “os” echo mucho de menos, querido y caótico diario. Un beso.

Pollo al pistoPollo al pisto
  • Una pechuga grande de pollo cortada en dados gruesos (o unos zancos troceados pequeños)
  • Un par de cucharadas de perejil picado (una para el adobo del pollo y otra para el pisto).
  • 2 dientes de ajo (uno majado y otro troceado muy fino)
  • Una cebolla mediana.
  • 3 bolitas de pimienta negra.
  • 2 hojitas de laurel.
  • Un pimiento “blanco”, Arnoia o, en su defecto, uno verde estilo “italiano”.
  • Un pimiento rojo (estilo) piquillo.
  • ½ calabacín mediano.
  • ½ berenjena mediana.
  • 2 tomates medio-grandes, uno picado en dados y uno rallado.
  • Hierbas aromáticas al gusto: le he puesto un poco de tomillo y una hoja de albahaca fresca.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal y pimienta.
(1) Cortamos el pollo en cubos de un par de centímetros y lo adobamos con uno o dos dientes de ajo, perejil y aceite de oliva. Puede hacerse con antelación para que coja más sabor. Salpimentamos el pollo. En una olla grande, en dónde haremos el pisto, añadimos un poco de aceite de oliva. Calentamos el aceite a fuego relativamente fuerte y cuando esté caliente cocinamos el pollo, añadiendo uno a uno y cocinándolos en pocas cantidades para que no baje la temperatura del aceite de modo repentino. A medida que se va haciendo lo vamos retirando con una espumadera y lo reservamos en un plato.

(2) Cuando hayamos cocinado todo el pollo añadimos un poco más de aceite y procedemos a preparar el pisto (u hortalizas). Es muy fácil, seguimos el orden establecido en la receta, empezando por el ajo y la cebolla. El resto de verduras las iremos añadiendo según las vamos troceando, en intervalos de unos cinco minutos hasta acabar con la berenjena que se hace mucho más rápido.
Majamos el ajo y troceamos la cebolla fina, la añadimos al aceite junto con tres bolitas de pimienta negra y una o dos hojas de laurel. Pochamos durante unos minutos mientras troceamos el pimiento. Cuando la cebolla empieza a transparentar, cuatro o cinco minutos, añadimos los pimientos troceados y los cocinamos durante unos 5 minutos más. Añadimos el calabacín troceado, cocinamos unos minutos mientras limpiamos y cortamos la berenjena. Pasado el tiempo añadimos la berenjena troceada. Salpimentamos. Durante todo el proceso iremos removiendo con cuidado de vez en cuando.

(3) Preparamos los tomates, uno irá rallado y otro troceado. Pelamos un tomate (lo hago reblandeciendo la piel con un soplete, también puede hervirse o pelar con cuidado) y retiramos el corazón blando para quedarnos con la parte sólida. Troceamos el tomate en fragmentos de medio a un centímetro y lo añadimos al fuego. La parte interior blanda, si la retiramos con cuidado, puede dar mucho juego en unas tapas o una ensalada.
Rallamos el otro tomate, vertemos sobre las verduras y dejamos que se reduzca un poco. Podemos subir un poco el fuego. Rectificamos la sal si fuese necesario. Añadimos el pollo que hemos reservado, las hierbas aromáticas y un poco de perejil picado. Si usamos albahaca yo la troceo a mano para darle más aroma. Acabamos cocinando unos 5 minutos más y servimos de inmediato, antes de que las verduras se reblandezcan demasiado.

Nos volveremos a encontrar.