domingo, 13 de septiembre de 2009

Rollitos de pesto (salados)

Rollitos de pestoItaliano para principiantes

Pesto y no pisto ;-)
Rollitos de pestoQué mejor modo de volver de Italia que preparar unos panes salados con pesto. La receta de la masa es básicamente un pan de mantequilla hojaldrado; el relleno es un pesto en el que, por motivos obvios, no he querido precisar las cantidades utilizadas para que cada cual las adecúe a sus gustos. Como relleno pueden usarse todos aquellos que os apetezcan: tomate seco, queso…
Sólo añadir que el hojaldrado es muy sutil y que aquellas personas a las que les apetezca probar estos panes y no tengan buenas experiencias con el hojaldre o los croissants se atrevan sin ningún peligro ni miedo a obtener un mal resultado. Es fácil.

Rollitos de pestoNo sé qué podrá salir de estas palabras, pues mi estado de agotamiento es tal que entre el resfriado (¿gripe?), el sueño y el trabajo estoy como cuando se tienen las horrorosas pesadillas febriles y te despiertas con sudores en medio de la noche. No me responsabilizo de aquellas palabras que puedan emanar de esta calada sin filtro.

Rollitos de pestoDías de resaca
La vuelta es dura. La vuelta a los problemas del día a día, a las peticiones y a l@s ladrones de (mi) tiempo, al “puedes…” y al “tenemos que…” El trabajo es lo mejor, 35 minutos en el coche para mí solito, la ida y la vuelta.

Estos días son como la parte negativa de la infancia, los días sin sustancia y de juegos para “pasar el tiempo”. Porque yo soy un animal activo, de inquietudes. Lo que menos soporto son los días iguales, sin pisada, en los que no aprendo nada y el tiempo es perdido por definición. Es un horror esa sensación de ver pasar los días inútiles y dejar de hacer todo aquello que me llena, empezando por abrir un libro, aunque fuese de cocina.

Rollitos de pestoLos pocos días de resaca eran perdidos. Ahora es igual, pero sin pájaros merodeando por la cabeza y con unos ojos que se cierran por cansancio. No soy de esos que se sientan en el “muelle de la bahía”, viendo los barcos pasar. Mi soledad siempre está acompañada y no me importaría que nunca me dejase solo (O. R.)

A las nueve de la mañana todavía se veía la luna. La misma cara de siempre e igual de bella. Seguí corriendo, intentando no tropezar y pensando en la pequeñez y lo bonito que sería ver la tierra desde el espacio…

Rollitos de pestoPorca miseria
Venecia
Maldito 19. Herida y perdón, herida y perdón. Maldito 19. ¡A la mierda! ¡Tijeras!, ¡denme unas tijeras! Si no las tienen me sirve un cuchillo de carnicero o una soga, un güisqui con soga, antes el güisqui y después la soga.
“A las 10 a dormir. Pues ya está”.

Dice: “Ahora ya veo las cosas de otro modo, sin obsesiones ni agobios”. Hasta la próxima vez, esto es, dentro de menos de una hora. ¡Bingo!

Rollitos de pestoCiao Raffaela. Dime tu “si fuera…”. ¿Si fuera un ave? Sería una urraca. ¿Y él? Un colibrí. ¿Si fuera una película? “El testamento del Dr. Cordelier”. ¿Y él? “Breve encuentro” y “La Gran Ilusión”. ¿Si fuera un libro….? “Mujercitas”. ¿Y él? “Memorias del desasosiego” y “20 poemas de amor y una canción desesperada”.

Si les dicen “voy a cambiar” no le crean, no se puede cambiar como quien se pone unos zapatos nuevos. Cambiar sirve como propósito y perdón, nada más. El resto es pura palabrería sin sustancia (gris). “De verdad, voy a cambiar”, o todavía peor, creerse distinto: “he cambiado”. Hay que estar algo ciego para no verlo, como mucho habrás engordado un par de quilos con el desayuno buffet.

Venecia
¿El mejor momento? Hoy, día de vuelta. No todos los días se tiene la oportunidad de soltar adrenalina retando “de facto”, “on the fly”, a unos atletas mientras entrenan. Ellos estaban frescos, recién salidos del hotel, y yo llevaba casi una hora y media, pero no se puede decir “no” a tal atractiva sesión endorfínica. Corre que te corre a toda velocidad, subiendo y bajando puentes, esquivando a los peatones madrugadores y zigzagueando en una persecución sin meta fija. En otras situaciones se acababa a los pocos minutos, un corredor de iPod no es rival para un proyecto inacabado de atleta. Esto ya era otra cosa, el aspecto fibroso y menudo, la vestimenta, delataban a dos atletas más que a aficionados al footing. Pero con la Iglesia hemos topado, la terquedad y el amor propio de un insomne agotado puede más que cualquier entrenamiento serio. La competición es básicamente una guerra sicológica, no ganan los más fuertes y veloces, ganan los tenaces y los que son capaces de aislar su mente de su capacidad física. Querer es “casi” poder.

VeneciaAprietas los dientes y corres, cada vez más rápido, como si la meta estuviese a la vuelta de la esquina… una y otra. Corres sin pensar, corres, corres. Podrías estar así hasta que las piernas no respondan por agarrotamiento, 30 min. Antes cualquier sensato caería por el camino.
Pero no sólo ese es el secreto. La batalla sicológica está en hacer pensar que estás rendido y que te has quedado atrás. En la siguiente curva verán cómo pasas como una exhalación. Poco después harán el último esfuerzo para ponerse a tu altura, diciendo: “ciao” y girarán para disminuir la velocidad en la próxima curva.
Paseo, no corro, pero casi siempre estoy dispuesto a aceptar un reto (por lo normal contra mi propio reloj) que me conduzca a una situación de felicidad y libertad efímera.



66 ed. del Festival de VeneciaIngredientes
  • 10 gr. de levadura fresca de pan.
  • 125 gr. de leche entera [*]
  • 200 gr. de harina de fuerza (de pan).
  • 5 gr. de azúcar.
  • 5 gr. de sal fina.
  • 40 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 40 gr. de mantequilla a temperatura ambiente para hojaldrar.
[*] He usado aproximadamente unos 126 gr., la cantidad exacta depende de la capacidad de absorción de la harina y las condiciones ambientales.

Pesto
  • Unas hojas de albahaca fresca.
  • Un diente de ajo (como no me gusta demasiado su sabor le he puesto medio diente).
  • Un puchado de piñones.
  • Queso parmesano, a gusto.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Una pizca de sal.
(1) Retiramos la primera mantequilla del frigorífico con antelación para que se reblandezca. Disolvemos la levadura en la leche. En un cuenco grande mezclamos la harina con el azúcar y la sal. Añadimos la mezcla de leche, amasamos un poco e incorporamos la mantequilla (40 gr). Al principio mezclando con una cucharada de madera durante varios minutos hasta que la masa se separe de las paredes del cuenco. Cuando se separe del cuenco y si sea manejable acabamos amasando con la mano. Es probable que no necesitemos añadir más harina.
Dejamos reposar la masa en lugar templado y sin corrientes hasta que duplique su tamaño, entre 30 minutos a una hora, si bien yo lo he dejado durante más tiempo pues he salido a correr.

(2) Pasado el tiempo rompemos la masa, alisándola en forma rectangular, la envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico para que se endurezca y pueda hojaldrarse con facilidad. El reposo debe ser de un mínimo de una hora, aprox. Si tenemos prisa también puede introducirse durante 5-10 minutos en el congelador.
Ablandamos la mantequilla restante, retiramos la masa del frigorífico y formamos un rectángulo. Extendemos la mantequilla por unos 2/3 de la masa y doblamos la parte que no tiene mantequilla sobre la que tiene, quedando ésta entre las partes que lleven mantequilla. Damos dos vueltas sencillas y volvemos a envolver en película de cocina para que podamos extenderla con facilidad antes de formar los rollitos. Yo la he dejado durante toda la noche, pues no tenía demasiado tiempo.

(3) Preparamos el pesto triturando todos los ingredientes en una batidora hasta que quede una pasta fina. El queso se añade al final. La cantidad de ingredientes es muy aproximada, dependiendo de nuestros gustos. A mí no me gusta que se note demasiado el ajo y sólo le añado medio diente, también me gusta con bastante queso parmesano y piñones. Lo mejor es probarla y modificar las cantidades según nuestros gustos a medida que lo vamos preparando.
Con un rodillo estiramos la masa en forma rectangular de modo que quede bastante fina, algo más de 2-3 milímetros, y extendemos una fina capa de pesto ayudándonos de una cuchara. Recortamos en pequeñas tiras de unos centímetros y enrollamos hasta llegar al borde. Depositamos los rollos en una bandeja cubierta con papel de hornear y dejamos que fermente hasta que doble su volumen, aprox. (¿1 hora y media?)

Rollitos de pesto Pasado el tiempo lo introducimos en el horno precalentado a 200ºC y cocinamos hasta que tome cierto color y esté hecho. Recién salido del horno lo pintamos con un poco de aceite de oliva, pudiendo usar el aceite del pesto para tal fin.
Comemos calientes.



Rollitos de pesto