miércoles, 31 de marzo de 2010

Brownie de plátano (con plátano confitado)

Brownie de plátano (con plátano confitado)If God Wants… or not

Rico, rico, rico,... ¡Delicious!
“Dora, Dora, Dora la exploradora”. ¡Gracias Dora por la receta! Bueno, no exactamente, pero casi. “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolate”, “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolate”, “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolateeeee…” “Excellent!”.
La receta de Dora es: en el platanar hay que coger ¡diez plátanos!; en el bosque de las nueces, ¡seis nueces!, que nos ayudará la ardilla Tico a recoger; en el árbol de chocolate (¿veis el árbol de chocolate?), un gran trozo de chocolate (¿queréis ayudarnos a coger el trozo de chocolate?). 10 plátanos, 6 nueces, un gran trozo de chocolate. Perfect! La tarta estará lista para El Día de la Madre. Sí, ¡lo hicimos!, ¡lo hicimos!, We did it!

Brownie de plátano (con plátano confitado)La idea está basada en el capítulo en el que Dora le ayuda a preparar una tarta de chocolate y plátano a su papá para celebrar El Día de la Madre. Tras ver ese episodio pensé en hacer este rico postre que (a mi parecer) ha sido todo un acierto. No le he añadido nueces y sí plátano confitado, quería que además del sabor del plátano hecho puré se pudiese encontrar el plátano confitado para que realzase el sabor y ayudase a identificar el postre. Como dice Dora: Rico, rico, rico... ¡Delicious!. Podría llevar nueces, pero con nueces podría pensarse que es un brownie típico y éste lleva menos azúcar que la (exagerada) cantidad que se le suele poner y un puré de plátano que le da ese sabor y contraste especial. Delicioso.

“Es el día de la madre y Dora y su padre quieren prepararle una gran tarta. Dora irá a buscar los ingredientes que hacen falta siguiendo las instrucciones del mapa.”, dice la reseña del video. El mapa, el mapa, el mapa,.... ¡soy el mapa!

En este caso, a diferencia de Dora, Teo colaboró a destrozarlo y probarlo mientras despistadamente le hacía las fotografías. Unas pequeñas y grandes manos, una cuchara y una boca sucia lo delatan.

Brownie de plátano (con plátano confitado)Brownie de plátano (con plátano confitado)
Era mi intención intercalar entre esta receta y la anterior un plato salado bajo en calorías, el más fácil que conozco y que es uno de los platos estrella en casa de mis padres, tanto, que sorprenderá cuando lo publique. Pero por muy rápido y fácil que sea ese plato, no lo es tanto escribir una breve reseña y convenceros del verdadero placer de la sencillez y lo delicioso que puede llegar a ser. Hasta entonces, y dado el poco tiempo del que dispongo, os presento esta receta (también) sencilla y muy resultona. Como ya he dicho alguna vez, la única dificultad de un brownie es dar con el punto exacto de cocción para que quede jugoso y nada seco. Reduciendo la cantidad de azúcar y controlando el punto de cocción ayudará a ello.

Brownie de plátano (con plátano confitado)…si Dios quiere
Hasta pronto… si Dios quiere. Cuando de pequeños nos íbamos a cama mi madre nos hacía decir: “Hasta mañana si Dios quiere”. No reparaba en el significado exacto de la expresión, era, simplemente, una retahíla de palabras sin mayor valor que el de “buenas noches”. Es ahora cuando recapacito sobre su significado. Para mí, un agnóstico dubitativo, tiene el sentido de una despedida y una pronta vuelta si el azar y las circunstancias que se escapan de mi alcance lo permiten. Incluso es un modo de exorcizar los malos augurios o claudicar ante esos poderes supremos que muchos llamáis Dios… y quizás lo sea (o no).

Nos vamos de viaje y, como otras veces, ahora más, cruzo los dedos para que nada malo suceda. Me preocupa tener que coger el coche para llegar al aeropuerto o volver en plena operación regreso de Semana Santa. Hubiese preferido dos vuelos desde Santiago que uno sin escalas y con trayecto en coche. A Teo no le desagrada el coche como antes, no tanto, le ponemos unos capítulos de “El jardín de los Sueños” y allí aguanta hasta que se aproxima su máximo nivel de resistencia en un habitáculo cerrado, unos 40 minutos. Ahora será más tiempo, y más lo que tendré que hacer para mantenerlo distraído y entretenido, a veces despierto. Hasta se me había planteado hacer un testamento antes de irnos de viaje por “aquello” que pueda pasar(me). ¡Y eso que no soy nada materialista! ¡Qué le interesa el dinero a un difunto!, sólo que M ha estado dándole vueltas al asunto y hemos pensado que tal vez sea bueno poner límites a las batallas que se combaten después de muerto. Por lo que a mí respecta lo tengo claro, si no hay necesidades, no deben crearse nuevas posibilidades para tenerlas. El dinero, superado cierto pequeño umbral necesario, no acaba con las necesidades, las crea.

Me preocupa T, el viaje en coche, el vuelo, la estancia, el tiempo atmosférico (que promete no ser bueno), los horarios y los reajustes por nuestras idas y venidas. Hoy mismo, el simple cambio horario ya le ha trastocado el sueño. Si para un adulto salir de la rutina puede ser una liberación, para un bebé o un niño puede ser una situación estresante, interesante no, estresante.

Brownie de plátano (con plátano confitado)No tengo mucho tiempo, ahora tendría que estar poniendo un examen para la vuelta de vacaciones, y en parte lo estoy haciendo, pero estoy tan tenso por todo lo que tengo que hacer en un día, que necesito evadirme durante unos instantes… que van camino de ser algo más.

El mundo me está deprimiendo, no por la crisis, que es algo que sé que tarde o temprano acabará. He tenido la suerte, esa es la palabra, “suerte”, de que la crisis no me haya afectado directamente. Quién crea que es mérito suyo está bien engañado y sobrevalora sus capacidades. Hay más circunstancias que se escapan de nuestras manos que todo el esfuerzo que podamos hacer. De hecho, es más importante premiar el esfuerzo que los resultados, por ejemplo, en las actividades de nuestr@s hij@s. Los resultados dependen de factores que se escapan de nuestro alcance, el esfuerzo y el trabajo es algo que estamos en disposición de repetir una y otra vez, con resultados o no.
Cuando me paro y miro el mundo a través de los medios de comunicación, sólo veo una realidad distorsionada por un cristal traslúcido, de esos que tienen ondulaciones y dibujos en la superficie, al estilo de los del Dr. Who.

Felices vacaciones. Nos vemos a la vuelta… si Dios quiere. Y si Dios no quiere… gracias de todos modos.

Brownie de plátano (con plátano confitado)Brownie de plátano
Para un molde cuadrado de 20x20.
  • 125 gr. de chocolate negro del 60-70% de cacao (no demasiado amargo)
  • 105 gr. de mantequilla.
  • 2 huevos.
  • 110 gr. de plátano (bien maduro y triturado).
  • 175 gr. de azúcar..
  • 8 ml. de esencia de vainilla.
  • 90 gr. de harina.
  • ¼ de cucharilla de té de sal (aprox., no la he pesado)
  • 1-2 plátanos para confitar.
  • c. s. de mantequilla para confitar el plátano (~20 gr.).
  • c. s. de azúcar moreno (o moscabado) para caramelizar (~30 gr.).
(1) Precalentamos el horno a 190º C. Cubrimos un molde cuadrado de 20x20 cm2 con papel de hornear (o engrasado y enharinado).
Plátano confitado. Ponemos a fuego medio un poco de mantequilla (20 gr.). con un par de cucharadas de azúcar moreno (25-35 gr.). Cuando empiece a fundirse añadimos el plátano troceado del grosor de casi 1 cm. Doramos y le damos la vuelta rápidamente para que no se deshaga. Cuando estén dorados y ligeramente caramelizados los dejamos escurriendo en una rejilla para que no sigan ablandándose. Es importante cortar los plátanos en el momento para que no se oxiden. Si los cortamos con antelación lo mejor es rociarlo con un poco de limón.

Brownie de plátano (con plátano confitado)(2) En un cazo a fuego muy bajo o en el microondas, derretimos la mantequilla y el chocolate troceado. Cuando se haya derretido la mantequilla, retiramos del fuego y removemos con una espátula hasta que el chocolate se se funda en su totalidad. Si fuese necesario lo pondremos al fuego un poco más tiempo, muy poco y a muy baja temperatura (1 ó 2)
Batimos los huevos, añadimos los 110 gr. de plátano troceado y batimos con una batidora eléctrica hasta que no haya grumos. Vertemos la mezcla de chocolate, ya templada (nunca caliente) mientras vamos removiendo con suavidad. Añadimos el azúcar, la vainilla y la sal. Por último, echamos la harina y mezclamos hasta obtener una masa homogénea.

(3) Añadimos el plátano confitado, la cantidad suficiente y deseada, y vertemos en el molde. Introducimos de inmediato en el horno ya caliente a 190º C. Horneamos durante unos 20-25 minutos, sin pasarse. Estará cuando el borde empieza a perder humedad y el centro parece no estar hecho del todo. Yo lo he puesto unos 23 minutos, como mucho. Hay que tener en cuenta que gana consistencia al enfriarse, por lo que no es bueno que quede demasiado hecho para que no se seque.

Retiramos del horno una vez finalizada la cocción e introducimos el molde en un baño de agua bien fría (mejor con hielo) para que no siga cociéndose. Dejamos que enfríe antes de comer.
Es importante que esté frío (a temperatura ambiente) para obtener un buen corte y textura adecuada. Es decir, poca cocción pero debemos dejarlo enfriar. Si lo cortamos caliente, como la mantequilla y manteca de cacao todavía estarán fundidas, se deshará con facilidad. Además, gana sabor una vez frío, pasadas unas cuantas horas o de un día para otro.

Y si Dios no quiere….

Brownie de plátano (con plátano confitado)

miércoles, 24 de marzo de 2010

Tarta de queso y caramelo

Tarta de queso y carameloSentado en el muelle de La Bahía

Cheesecake Factory
En el octavo piso del edificio Macy, en pleno Union Square, hay un local de la Cheesecake Factory. Allí puede degustarse una tarta de queso y dulce de leche, acompañada de un poco de sour cream o nata montada. Fueron aquellos recuerdos, motivados por un programa de televisión de “Teletubbies en el mundo” los que me llevaron a realizar una versión difusa de aquella, sustituyendo el dulce de leche por una capa de caramelo que también goteé muy ligeramente en su interior. No la probé el día que la vi tras de la cristalera del mostrador, me quedé con la idea y la dejé apartada en la memoria hasta que llegase el momento de llevarla a cabo.
Tarta de queso y carameloYa he publicado bastantes, quizás muchas, tartas de queso, sobre todo durante los primeros tiempos del blog. Pero aunque podrían resultar parecidas, todas ellas son claramente identificables en aspecto y sabor. Recuerdo una al estilo NY, la de calabaza, una con chocolate blanco (al horno y tipo mousse), con chocolate negro (más o menos densa), de café con leche, de ricotta y sirope de lavanda, de Baileys (con y sin horno), de chocolate blanco y crema de güisqui, de galletas Oreo,… pero la más cercana data finales del 2008. Sólo les faltaba algo de presentación y más detalle fotográfico, que no es que se ajusten ahora a lo deseado o ideal, pero por lo menos son visualmente aceptables. Desde entonces había apartado estas tartas tan sencillas y agradecidas del rincón cibernético, quizás por miedo a aburrir.
Todavía las hago con relativa frecuencia, siempre nuevas y con combinaciones extrañas. Pese a todo, tengo la impresión que alguna de las mejores tartas de queso todavía está pendiente de publicación, sería lo suficientemente sencilla y difícil como para tener cuatro capas con queso y chocolate o algo muy diferente. Ya lo pensaré, por el momento sigo con las delicias de los platos sencillos y populares.

Debo admitir que muchas veces no anoto con exactitud qué medidas utilizo y, aunque me ajusto o un patrón preconcebido, improviso sobre la marcha según se ajuste a lo deseado en ese instante. En este caso me refiero a la cobertura de caramelo. No recuerdo exactamente la cantidad usada o si la aligeré un poco más de la cuenta, pero sí podría asegurar que (creo) haber seguido la receta que ahora publico. Sin más, sólo recordar que de las tartas de queso, las horneadas al estilo NY con nata fresca espesa, vainilla y un poco de limón son mis preferidas.

Tarta de queso y carameloAsegúrate de llevar flores en el pelo…
I love SF. Si tuviese que escoger una gran ciudad para vivir tendría muchas dudas, “si no tuviese más remedio”, he querido decir. NY me ha fascinado, pero sé que al poco tiempo acabaría con un cartel de “Stress test” en una boca de metro, corriendo con traje, corbata y un maletín para no perderme una línea que me lleve al downtown. Desde el piso 34 pareces tener el mundo a tus pies. Pero no, yo soy mucho más sencillo, si no lo fuese ya me hubiese ido hace muchos años, justo antes de haberla conocido.

San FranciscoMe habría ido a SF, en donde el mar, las nieblas de la bahía cubriendo el puerto y una temperatura agradable todo el año me bastarían para disfrutar de una vida sencilla. Los pequeños temblores me despertarían al mundo real. Un gran parque por el que pasear, mayor que el de Central Park, una afición por la vida sana y el deporte, una ciudad más humana y menos agresiva, el renacer del la revolución de las flores.
“If you're going to San Francisco
Be sure to wear some flowers in your hair
If you're going to San Francisco
You're gonna meet some gentle people there”
San FranciscoHoy mismo me he puesto esa chaqueta verde tipo “casual” que tuve que comprar al verme sorprendido por la fría brisa de la bahía cuando paseábamos por el puerto. El pasador de la cremallera, a diferencia de lo que suele ser, está a la derecha y a los poco días se le formaron bolitas por la mala calidad de la tela, pero me gusta, me trae buenos recuerdos y hace que me sienta joven, más joven, sólo veinte meses atrás que parecen una eternidad. María se comía “pescaíto” frito y una especie de combinado de marisco de origen indefinido.

San FranciscoSan Francisco

Tarta de queso y carameloCatorce meses y unos días
Día del Padre. Lluvioso y triste, como si no lo fuese, me he acordado más del mío que del hecho de serlo por segunda vez. ¡Cuánto ha cambiado ser padre! Por suerte. La paternidad está siendo tan difícil como me la imaginaba, porque había vivido una en la distancia y otra en la cercanía. Me decía que no cometería los mismos errores que mi padre, y quizás lo consiga, pero también estoy seguro que cometeré otros que probablemente sean más graves y determinantes. A fin de cuentas yo estoy aquí, lo otro está por ver y vivir. Espero.

Tarta de queso y caramelo¿Qué he aprendido en estos catorce meses y pico? Que la ciudad no está hecha para las sillas de ruedas ni para carritos; que aquí llueve demasiado y el hogar puede ser una cárcel de la que es difícil salir; que hay muchos fumadores con poca educación, sembrando todos los suelos de colillas, que para Teo son “Ca-ca”; que hay infinidad de objetos menores de un centímetro, algunos, del tamaño de un grano de arena en los que no reparaba desde hacía muchos años; que dormir es muy importante y programar el día a día más; que se es más feliz cuando se vive en sociedad, mejor dicho, cuando la gente es amable y te saluda con una sonrisa en la boca; que hay mucha gente amable, y que dentro de esos pisos del vecindario vive gente con tus mismos problemas, preocupaciones y momentos de felicidad; que los que tienen un perro son más felices por los mismos motivos que los que tienen un bebé, las conversaciones a pié de acera, las pausas y las sonrisas cómplices. Que ya nada importa, sólo una cosa.

Tarta de queso y caramelo(…) Llega Semana Santa y justo las dos semanas anteriores son las más duras. A las interminables labores de casa y cuidado se le suman la preparación de las clases y los exámenes. Unos que llevan horas programar y escribir, otros que llevan horas corregir. Ayer me acosté a las dos y media, me he levando a las siete, y en medio he tenido que levantarme, pues Teo estaba un poco molesto por el asunto de las muelas. Así semana y media, no sé cuánto se podrá aguantar. Ya siento calambres en la cabeza y un ruido de fondo marino como una caracola sobre la oreja. Hoy espero que sea la primera noche después de unos largos días. Y ha vuelto a llover, y ese dolor de espalda no acaba de abandonarme. Será la edad, en otra vida todo sería distinto.

Tarta de queso y carameloBase
  • 50 gr. de mantequilla fundida.
  • 1 cucharada de azúcar polvo.
  • 180 gr. de galletas Digestive trituradas.
  • 22 gr. de cacao en polvo.
Relleno
  • 80 gr. de azúcar lustre (polvo, ~glasé, impalpable).
  • 5-6 gr. de maicena (unas 2 cucharillas de té).
  • 2 huevos.
  • 30 ml. de zumo de limón.
  • 8 ml. de extracto de vainilla (también puede ser una vaina, las semillas)
  • 270 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 270 gr. de nata fresca espesa (créme frâiche)
  • c.s. de caramelo para cubrir la tarta y, opcionalmente, gotear muy ligeramente el interior.
(1) La prepararemos por la noche.
La base. Forramos la base de un molde desmoldable de unos 20 cm de diámetro con papel de hornear. Engrasamos y enharinamos ligeramente la base y los laterales del molde, eliminado el exceso de harina.
Trituramos la galleta de modo que quede fina. Para hacerlo empleo las cuchillas que vienen con la batidora. Fundimos la mantequilla durante unos pocos segundos en el microondas, se quemaría si se deja demasiado tiempo, y mezclamos todos los ingredientes hasta formar una pasta. Cubrimos la base del molde de modo que no quede demasiado gruesa. Reservamos en el frigorífico para que se endurezca mientras preparamos el relleno.

(2) Relleno. Se precalienta el horno a 160-165º C preparando el baño María, esto es, poniendo la bandeja del horno con agua, unas flaneras o un recipiente mayor. Reblandecemos el queso crema con el azúcar ayudándonos de una espátula, todo sin batir, tomaría aire. Añadimos la maicena, mezclamos, y los huevo, uno a uno, hasta que los absorba.
Añadimos el zumo de limón, la vainilla líquida y la nata fresca espesa, removiendo cuidadosamente. Rellenamos el molde e introducimos en el horno, cocinándolo al baño María durante unos 45-50 minutos. No debemos abrir la puerta del horno en ningún momento mientras el horno esté caliente. Pasado el tiempo de horneado lo dejamos toda la noche en el honor sin abrir la puerta.

A primera hora del siguiente preparamos el caramelo y cubrimos la tarta. La introducimos en el frigorífico un mínimo de unas 6 horas para que tome sabor y el caramelo gane consistencia. Mejor, incluso, al día siguiente.

Tarta de queso y carameloSalsa de caramelo (cobertura)
  • 80 gr. de azúcar.
  • ~115 ml. de nata 35% MG
  • 45 gr. de mantequilla.
  • Aroma: ralladura de naranja/limón, vainilla, canela… (opcional).
(1) Calentamos al fuego un cazo con el azúcar. Preparamos un caramelo hasta que tenga un tono dorado, sin que llegue a quemarse. Es importante no introducir ningún elemento para no enfriarlo repentinamente y que se formen cristales. Incluso no es necesario usar el típico pincel, pues después nos encargaremos de fundirlo los cristales restantes.
Opcionalmente podemos calentar la nata en el microondas (si está caliente saltará menos al añadirla al caramelo). Retiramos el caramelo del fuego, añadimos la mantequilla y la nata. También podemos añadir un poco de aroma, por ejemplo una ralladura de naranja/limón, canela o vainilla. Volvemos a llevar al fuego a temperatura media, removiendo con una cuchara de madera hasta que se funda el caramelo y forme una salsa espesa, no demasiado, al enfriar gana consistencia.
Si todavía quedan cristales podemos pasarla por un tamiz o colador. Dejamos templar y vertemos sobre la tarta. Llevamos al frigorífico para que gane consistencia y desmoldamos pasadas unas 6 horas o más.

Tarta de queso y caramelo

domingo, 7 de marzo de 2010

Tarta de coco y café

Tarta de coco y caféAnd the oscar goes to...

Versión original subtitulada
Llegado el día D me encontré con poco tiempo para pensar y elaborar una tarta para soplar las velas, que al final fue una, pues no tuve ni unos minutos para comprarlas, un 3 y un.... ¡Perfecto! Sería mi primer año D.T., Después de Teo. No lo pensé demasiado, estaba dentro de La Semana Fantástica de la Memoria Histórica, la mía, y me acordé de aquellas primeras tartas que hacía mi madre cuando era pequeño. En realidad era una receta que le pasó una vecina, la que nos daba los comics cuando ya se los había leído.

Tarta de coco y caféDesconozco absolutamente la receta de aquella tarta, ni siquiera podría precisar los ingredientes, pero sí recuerdo las capas y su sabor: coco y café. Yo era muy pequeño y sólo puedo recordar su forma y aspecto. Era una tarta en capas de galletas Tostada Cuétara empapadas en café (podría haber sido un bizcocho de soletilla), intercalada con una capa de coco, mantequilla y, quizás, yema de huevo. Para acabar, la tarta se cubría con un merengue que mi madre montaba a mano y que al poco tiempo acaba por desplomarse. Fue esa idea de tarta en la que me basé para idear esta otra a la que le he dado un toque mucho más personal a cada capa: la capa de galletas la he sustituido por genovesa al agua, bizcocho que por su capacidad de absorción es ideal para empapar con jarabe (de café y Amaretto); la capa de coco la he sustituido por una crema muselina de coco, hecha con crema pastelera, mantequilla, coco y aromatizada con ron; para terminar, la he cubierto con una fina capa de merengue italiano decorada con tiras de chocolate, pero perfectamente podría haber sido una merengue suizo, más fácil y consistente. Los bizcochos los he mojado en un jarabe de café con Amaretto, que también podría haber sido ron. Para la próxima.

Tarta de coco y caféPese a las prisas, el ímpetu y la irreflexión de las ideas, estoy altamente satisfecho con el resultado final. Jugosa, compensada, deliciosa, eso me ha parecido. Pude (y debería) haber mojado todavía más el bizcocho de genovesa, pero como no tenía café descafeinado, tenía miedo a que la cafeína causase en mí un efecto irreparable. Un poco de cafeína me provoca los mismos efectos que los que podrían causar 20 litros de café cargado en María. Los inquietos somos así, nos llega con un caramelo para subirnos por las paredes.

Con el poco tiempo que tenía, la tarta la acabé cubriendo el propio día, mientras acababa de comer María. A las cinco de la tarde estaba soplando las velas, perdón, la vela de Mickey Mouse que ya había soplado sobre la tarta de Teo. Espero que guste el resultado o, por lo menos, sepan apreciar un gusto adulto que todavía guardo en el recuerdo de un niño.

Por lo que parece, todos los recuerdos de la infancia me llevan al coco.

Tarta de coco y caféMás memoria
Para mí es viernes 5 de marzo, todas las promesas de fechas pasadas las he incumplido por varios motivos, el de siempre y alguno más. No he podido ir al cine, me había planteado hacerlo una vez por semana, los viernes, los sábados o los jueves después de que M llegase de aerobic. Imposible. He estado preparando nuevos apuntes, poniendo exámenes o con las eternas labores de casa. Durante el día, Mr. T lo ocupa casi todo. Alguna tarde he acompañado a M a ir de compras, el miércoles por ejemplo. ¡Cómo sois! Salimos a comprar unos botines negros y llegamos a casa con cuatro pares y... ¡ninguno negro! Si ya os conozco, no es que sea tonto, es que me lo hago, un poco estúpido sí lo soy (me adelanto a los insultos). Si hacerte feliz en es tan fácil... ¡al diablo todo lo demás!

Tarta de coco y caféCuando no te dejan saludar a mamá…
Hoy es la entrega de los Oscar de Hollywood, un año más (y van dos) estoy perdido entre tanto nominado. Casualidades de la vida, he podido ver tres de ellas: la que todos han visto, Up in the Air y Up, Up, up up,… Curiosamente la cuarta que he visto no está nominada, que sí lo podría merecer. Con tan poco bagaje no tengo argumentos suficientes como para sugerir mi película favorita, pero sí para dar una opinión sobre aquella que seguro va a ganar y que desearía no lo hiciese. ¿Por qué? Porque es una película tramposa, al principio crees estar viendo algo nuevo y fascinante, la reinvención del cine. A medida que avanzaba y me olvidaba de la espectacularidad del 3D veía como la película se iba disolviendo como un azucarillo en un guion sin sustancia y cuya única finalidad es el puro espectáculo. Ganará, seguro, porque el poder de Cameron en Hollywood es brutal. Para ganar un Oscar es más importante la promoción y las amistades que el valor artístico de la obra. Apostaría a que gran parte de los que la voten no la habrán visto. Espero que llegue el momento en que la votación se abra a aquellos que salen de la puerta del cine, a los críticos, a los cinéfilos, a todos aquellos que realmente tienen algo que decir.

Tarta de coco y caféDescartando la susodicha, mis opciones se limitan a dos, a las cuales les tengo un cariño especial. Cualquiera de ellas me parecería estupenda (e imposible) ganadora. Up, porque su primera parte es de lo más poético y reparador que he visto en animación nunca, cierto es que no me acaban de gustar las concesiones al público infantil con la aparición de los “perros parlanchines” y el “malo malísimo”. Con toda su fantasía, la primera parte en la que se emprende un viaje en una casa llevada por unos globos me parece totalmente creíble, mientras que la parte final, por su toque pueril, me aparta del mundo de los sueños y me lleva al mundo de lo irreal. Que gane.

Tarta de coco y caféTambién me gustaría que ganase Up in the Air por muchos motivos. El primero porque desde casi mi adolescencia nunca me había vuelto a seducir una mujer en el cine, dentro de las pantallas hablo. No me refiero a esa descarada doble de unas nalgas desnudas con una corbata en la cintura, es sexual pero no seductor, no exactamente. Es la postura sofisticada, distante y misteriosa de Vera Farmiga en sus encuentros con mi querido George, totalmente dentro de su papel. El humor ácido, el ritmo narrativo y los planos sugerentes… Quizás, sin quizás, no esté a la altura de su anterior trabajo: Juno, pero es una obra más consistente, elaborada, sutil, con un uso del humor tanto o más ácido pero menos plausible. Más madura.
Si a todo ello unimos la simpatía que me evoca su director (y su padre), la elegancia de George Clooney o un ensayo sobre la soledad, estamos hablando de uno de los mejores trabajos del año. ¿Qué le falta? Quizás alguna historia paralela o profundizar en algún personaje secundario más, como el jefe de George, que le diese el contrapunto a la historia.

Pero me da absolutamente igual. ¡Qué podría decirse de unos premios en los que se invita, casi prohíbe, a no llorar o no saludar a la familia porque no es comercial! No nos engañemos, esto no es más que un negocio, mientras que para mí el Cine es Arte, aunque muchos hagan de ese arte un mercado de abastos o un anuncio de colonia.

Tarta de coco y caféPreparación
Recomendación para los que no tienen mucho tiempo: preparen la genovesa y la crema con antelación. Guarden ambos envueltos en película de cocina en el frigorífico. Así, en no tardarán nada en acabar la tarta.

Genovesa al agua
Si usamos 3 huevos XL no necesitaremos más claras que las de los propios huevos, por si acaso pongo en peso. Las cantidades exactas son bastante importantes..
  • 3 yemas grandes (60 gr.)
  • 130 gr. de azúcar.
  • 30 ml. de agua.
  • 15 ml. de ron.
  • 130 gr. de claras (3 claras de huevos X(X)L o de 4 huevos pequeños)
  • 120 gr. de harina de repostería (tamizada)
(1) Precalentamos el horno a unos 230-235 ºC. Preparamos un sabayón con las yemas. Con un batidor eléctrico de varillas montamos la yemas con 65 gr. de azúcar, calentamos el agua con el ron. Sin dejar de batir, cuando las yemas estén blanquecinas y casi montadas, vamos añadiendo el líquido caliente, poco a poco y en dos o tres veces. Seguimos batiendo hasta que las yemas estén totalmente montadas, aproximadamente, hayan triplicado su volumen. Esto se hace mejor al baño María, pero si los huevos están fuera del frigorífico y el batidor eléctrico es de bastante potencia no es necesario. Reservamos el sabayón.

(2) Montamos las claras con los 65 gr. de azúcar restantes. El azúcar lo añadiremos cuando las claras estén a medio montar y poco a poco. Batimos hasta que estén firmes. Para montar las claras es importante que las varillas del batidor no tengan ningún resto de las yemas ni otro tipo de materia grasa, deben estar limpias y secas. Si montamos la claras con anterioridad al sabayón no será necesario lavar las varillas. Este paso creo haberlo hecho antes que el paso “1”.
Mezclamos las claras sobre el sabayón, delicadamente, sin excedernos y acabamos incorporando la harina en forma de lluvia con ayuda de un colador. Poco a poco. Mezclamos de forma envolvente, lo justo para que no se formen pegotes de harina.

(3) Extendemos sobre las bandejas de horno cubiertas con papel vegetal para horno, teniendo en cuenta que necesitaremos tres planchas de unos 23x18 cm2 de bizcocho, por lo que emplearemos dos bandejas. Introducimos una bandeja en el horno y dejamos que se cocine durante unos 6-10 minutos, hasta que tenga un tono dorado, casi tostado, y al pulsar con el dedo el bizcocho recupere su posición. Retiramos del horno y dejamos enfriar totalmente antes de despegar. Repetimos el proceso con otra bandeja y la masa restante. Dejamos enfriar las dos bandejas antes de despegar y cortar con un cuchillo bien afilado.

Tarta de coco y caféCrema pastelera
Se necesita para la crema muselina, pero como sobran claras y es posible que necesitemos un poco para la genovesa la he preparado con antelación. Además, como también iba a necesitar claras para la cobertura, he usado la cantidad entre corchetes por lo que, obviamente, ha sobrado crema pastelera con la que he rellenado unos pastelitos.
  • 65 gr. de azúcar (35+30) [105=65+60 gr.]
  • 185 ml. de leche entera [315 ml.]
  • 65 ml. de nata [105 ml.]
  • 1/2 ramita de vainilla cortada longitudinalmente (o canela) [1 ramita]
  • Un trozo de piel de naranja (sin parte blanca).
  • Un trozo de piel de limón (sin parte blanca).
  • 20 gr. de maicena [30 gr.], harina refinada de maíz.
  • 2 yemas (40 gr.) [3 yemas, 60 gr.]
(1) Calentamos la leche, la nata, 35 gr. de azúcar, media ramita de vainilla cortada longitudinalmente (o una ramita de canela), la piel de naranja y de limón. Calentemos a temperatura media hasta que hierva. Mientras tanto, en una olla no demasiado grande, batimos las yemas de huevo con el azúcar restante (30 gr.) y la maicena hasta que esté pálido y no tenga grumos.

(2) En el momento que empiece a hervir la mezcla de la leche la vertemos poco a poco sobre la mezcla de huevos, pasándola por un colador para filtrar los restos sólidos. Todo ello sin dejar de remover. Llevamos la olla al temperatura moderada-media y, sin dejar de remover en ningún momento, esperamos a que espese.
Cuando haya espesado retiramos de la fuente de calor. Como la vamos a usar para preparar una muselina no añadiremos mantequilla a la crema. Si no la vamos a usar de inmediato la cubrimos con película de cocina y reservamos en el frigorífico hasta el momento de usar. Si está consistente al retirarla del frigorífico podemos batirla antes de usar.

Merengue italiano
Esta receta de merengue es la que se usa tanto para la muselina como para la cobertura. Yo lo he preparado dos veces, uno para cada tipo. Para la cobertura es demasiada cantidad pero mejor que sobre que no que falte. Usaremos las claras que han sobrado de preparar la crema pastelera. Calcúlese la proporción de la receta a partir del peso exacto de las dos clara que nos hayn sobrado de preparar la crema.
  • 70 gr. de claras (2 unidades).
  • 20 gr. de azúcar.
  • 70 gr. de azúcar.
  • 20 gr. de agua.
(1) Retiramos las claras del frigorífico con antelación, mejor se montan a temperatura ambiente. Ponemos un cuenco al fuego con los dos últimos ingredientes: el agua con los 70 gr. de azúcar. Sin remover, dejamos que se forme un jarabe hasta que alcance una temperatura de 121º C, si no tenemos termómetro dejaremos que se cueza durante un minuto, aproximadamente, debe quedar un caramelo fluido pero no líquido. Simultanearemos la elaboración del jarabe con el montaje de las claras, o incluso montar antes las claras, si hiciésemos con antelación el jarabe se habría templado y endurecido.

(2) Mientras preparamos el jarabe montamos las claras. Las montamos con el batidor, en primer lugar a baja velocidad y al final a una velocidad alta. Mientras las vamos montando, añadimos los 20 gr. de azúcar, poco a poco.
Cuando estén firmes añadimos el jarabe recién hecho (o esperamos a que acabe de hacerse) en forma de hilo y siempre sin dejar de batir. Debemos ir pasando el batidor por dónde vayamos echando el chorrito para que se monte con las claras y no se cuaje al entrar en contacto con el merengue. Seguimos batiendo hasta que haya bajado la temperatura y tenga una textura densa, esponjosa y brillante.

Tarta de coco y caféMuselina de Coco
  • 150 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 100 gr. de coco rallado.
  • 11 gr. de ron.
  • 300 gr. de crema pastelera.
  • 135 gr. de merengue italiano.
(1) Con un batidor eléctrico de varillas montamos la mantequilla. Sin dejar de batir añadimos el coco y el ron. Seguimos montado la mezcla y vertemos la crema pastelera, siguiendo con el montaje de la crema. Por último, añadimos el merengue italiano de modo cuidadoso y envolvente con ayuda de una espátula de plástico o silicona.

Montaje
Jarabe de café
  • 300 ml. de agua
  • 150 gr. de azúcar.
  • ~8 gr. de café soluble, a gusto, le he puesto unas 3 cucharillas de café.
  • ~20 ml. de amaretto (a gusto).
(1) Calentamos a fuego fuerte el agua con el azúcar hasta que el azúcar se haya disuelto y hierva. Retiramos del calor y disolvemos el café. Añadimos el licor y retiramos. Reservamos hasta su uso para mejor el bizcocho de genovesa.

(2) Si tenemos un molde desmoldable rectangular sería perfecto, pero yo no lo tengo y se monta prácticamente igual. Cortamos en tres planchas de unos 23x18 cm2, con ayuda de un pincel empapamos generosamente el bizcocho con el jarabe y cubrimos con una capa de muselina de coco. Cubrimos con la otra plancha de bizcocho y emborrachamos con ayuda del mismo pincel ;-). Por último, cubrimos otra capa de crema muselina y una plancha de bizcocho, que volveremos a empapar con el jarabe. Guardamos en el frigorífico (podríamos congelarlo durante un par de horas), mejor de un día para otro. Antes de consumir preparamos un merengue italiano con la misma receta que anteriormente y alisamos la superficie, decoramos con tiras de chocolate (o a gusto) y recortamos los bordes de la tarta para alinearla.
Está más rica después de un poco de reposo.

Tarta de coco y café

sábado, 6 de marzo de 2010

Bizcocho jugoso de coco y cítricos

Bizcocho jugoso de coco y cítricosVolcado de memoria

… Tres veces bueno
Es una obsesión muy común entre los reposteros más famosos y renombrados la búsqueda de nuevos sabores, contrastes y gustos exóticos, olvidando muchas veces, desde mi humilde y desconocedor punto de vista, la riqueza de los sabores sencillos, los platos fáciles y los gustos de siempre. Recuerdo aquellos grandes cocineros que en una entrevista respondían a la pregunta de cuál era su plato favorito con respuestas como: tortilla, huevos con chorizo,... aunque también los había sibaritas “mágicas”.

El coco no siempre ha sido santo de mi devoción, no recuerdo exactamente cuándo empezó a gustarme y cuándo a entusiasmarme. Quizás hace poco tiempo, es un producto que identifico con María, hace ya unos 12 años. Cuando era pequeño, los pasteles de coco no los tomaba nadie, si tal, mi padre, al que le gustaban los sabores más exóticos como el café ;-) y sus variantes o los pasteles poco húmedos.

Bizcocho jugoso de coco y cítricosHace ya bastante tiempo que preparo este postre, sobre todo esos días en los que tienes prisa y muchas ganas de dulce. Es muy sencillo y rico, siempre que te guste el coco, claro. No es normal en mí repetir un postre más de una vez cada dos años, eso dice mucho de cuánto me gusta y lo cómodo que me resulta realizarlo, tal vez lo haya hecho unas 3 veces durante los últimos doce meses. Lo he hecho jugoso, casi crudo; en moldes rectangulares y circulares; por la noche o por el día; con azúcar glasé y con coco rallado como cobertura; mojado en un jarabe... y todas las veces me ha gustado. Si tuviese que decidirme lo haría por un molde rectangular, más bien alto y con poco tiempo de horno, crudito, que aunque la apariencia externa no será tan buena, su sabor sí lo es.

Bizcocho jugoso de coco y cítricosMemory Dump
En informática, cuando se produce un error del un sistema suele dar lugar a lo que se denomina un “volcado de memoria”, también llamado memory dump o core dump, en el que el propio Sistema Informático para salvaguardar sus datos volátiles, aquellos que no han sido guardados en ningún soporte permanente, vuelca en disco o en pantalla aquellos datos que tenía la memoria en el momento de producirse el error y que de otro modo sería imposible recuperar.

Si en estos momentos tuviese que hacer un volcado de memoria necesitaría más espacio que el que un blog pueda darme. Sólo he hecho una pequeña prueba mental y he generado una secuencia encadenada y casi interminable de recuerdos. En parte, este diario es una especie de Memory Dump, un sistema perdurable que salvaguardará mis datos cuando mi memoria pierda aquello que ahora la mantiene viva, la energía y esa garantía de por vida con la que me facturaron en el momento de mi nacimiento. “Garantía de por vida” no es demasiado optimista, si un producto me lo ofrecen con “garantía de por vida” me pregunto ¿qué vida? Espero que no sea la de los civiles afganos que la Otan se ha encargado de robar con los llamados “daños colaterales”. Y todavía tienen el descaro de pedir perdón.

Bizcocho jugoso de coco y cítricosNo sucede que se haya producido un error en mi Sistema Operativo y se haya generado algún volcado de memoria, no que yo sepa conscientemente. Es la aproximación del día D, ése del que Groucho dijo a un amigo: “como sigas cumpliendo años acabarás muriéndote”, lo que ha hecho funcionar el proceso de volcado automático de memoria. ¡Y cuánta razón tenía el señor Groucho! Hoy prefiero esperar, no me importa acabar muriendo y seguir cumpliendo algún año más, ahora tengo una razón para hacerlo.

Algo que se vuelve cada vez más difícil preguntar es eso de ¿cuántos? En mí es de difícil respuesta, lo que me pasa es que tengo que hacer cálculos, arriesgándome a adivinar correctamente el día en el que vivo o el de mi nacimiento. Miro el reloj, esperando que siga en hora y no se haya parado. De momento estoy seguro que sigo con un tres delante, que ya es algo.
Lo mejor de cumplir años son los recuerdos, que para los de mi generación están llenos de vivencias que han marcado nuestra personalidad, como aquel emotivo anuncio de Coca Cola. Hemos pasado por todo y por nada. Por levantar las mesas antes de salir de clase en fila de a uno, ver una foto de SS MM y un crucifijo sobre la cabeza del profesor o tomar polvos de tiza para subir la temperatura a niveles febriles y burlar las clases. Nunca lo he probado, pero conozco a alguien que sí lo ha hecho.

Me encanta recordar, porque gracias a esa mente selectiva que poseemos y a esa bondad inherente al ser humano, recordamos todo lo bueno con una sonrisa en la boca y una lágrima de emoción en la mejilla. Con esto no quiero decir que no tenga malos recuerdos, sólo que son tan vagos que los veo con cierta ironía y sin ninguna importancia.
Si pudiese organizar esos recuerdos que me traen felicidad y emoción, empezaría por una simple bicicleta, que nunca tuve en posesión pero de la que pude disfrutar gracias a la que sí tenía mi hermano. Aprendí a andar en la de un amigo, bien lo recuerdo. BH, como no, pero podría haber sido una G.A.C. Hoy en día no tiene demasiado sentido reparar (las bicicletas) como se hacía antes, ahora es más económico comprarse algo nuevo que acudir a un servicio técnico a reparar un aparato y que nos den el timo de nuestra vida. Las bicicletas se pasaban media vida en el taller: recambio de las zapatas de los frenos, pinchazos, asientos y recambios de todo tipo. Con aquélla acabamos frenando dejando el pie y parte del calzado en la banda de la rueda trasera.

Bizcocho jugoso de coco y cítricosSoy lo suficientemente mayor y joven como para que mi primer y principal mito televisivo hubiese sido Mazinger Z, “planeador abajo, ajo, ajo, ajo….”. “El terror, la maldad, Koji puede dominar….” Fueron los primeros y, por ello, uno de los que mayor impronta dejaron en mi memoria. Me di cuenta que me estaba haciendo mayor cuando descubrí que mis alumnos (mayores de 20 años) no conocían a Mazinger Z. Algo se había desfasado, ellos o yo.
Mis preferidos eran: “Érase una vez el hombre”, “Jackie y Nuca“…

La memoria es tan vasta y caótica que podría aburriros con una retahíla de datos y nombres, pero como se trata de recordar…: todos los libros del colegio y el placer de forrarlos al principio del curso; los paracaidistas a los que les poníamos una piedra como lastre, los petardos de 5 pesetas, los que explotaban al tirarlos contra el suelo, los Juegos Reunidos Geyper, el Exin Castillos (siempre lo he querido tener), el CinExin, las canicas, la peonza (trompo), el balón de fútbol Mikasa ; las bolsas de agua caliente, el bacín debajo de la cama de mi abuela, las sábanas mojadas, los rezos arrodillado al pie de la cama y las cuatro esquinitas que tiene mi cama...; el "buenas noches si Dios quiere hasta mañana..."; el cuaderno Rubio, la tabla de multiplicar, el Catecismo Escolar, las sillas sobre el pupitre, el crucifijo y los rezos al entrar a clase; la colección de envoltorios de Sugus, la paga de los domingos (1, 5, 25 y 100 pesetas), la ropa de los domingos, la colección de envoltorios plásticos de tabaco; los viajantes, los vendedores de Enciclopedias, el "Avon llama a tu puerta", los hippies en una Wolsvagen, los Testigos de Jehová y los Hare Krishna; la ducha una vez por semana, la bastilla "para as medras", la ropa de tu hermano mayor que sería tuya, las visitas de la modista una vez cada cierto tiempo para hacer arreglos, las coderas y rodilleras; las becas; las familias numerosas; el practicante y las jeringuillas de cristal esterilizadas en un cazo con agua caliente; los botijos y las visitas a la fuente para traer agua sana para beber; la vida en la calle y los padres despreocupados, la zapatilla de mamá y el cinturón de papá, las carreteras sinuosas y las paradas por el mareo; el “Un, dos, tres” y sus azafatas, V; la segunda cadena y la carta de ajuste, la UHF, “Mis terrores favoritos”, los apagones de luz, las velas del Día de Todos los Santos; Naranjito, los Kalkitos, los lápices del número 2, los bolígrafos de 6 colores, los rotuladores Carioca, el ciervo de Alpine; el “Dos caballos”, un conductor con barba, la pintura en espray y los indicadores corregidos con ella; la palabra footing, Eva Nasarre, los calentadores, las hombreras y las cintas del pelo para correr; los chinos de la suerte y los pantalones de pierna recortada (como para ir “ás ameixas”); la movida y la música de los 80, el Superpop, Toccata, Gomaespuma y polvo de estrellas con Carlos Pumares; Boiro en festas, Bocacho con bolera y las gramola, la fiebre de los maratones populares, las verbenas de los sábados, la romería del Centro Cultural, la piñata y el concurso de comer chocolate con churros; el secuestro de Quini, Butragueño, la moviola, los dos rombos y las televisiones de B/N que se arreglaban a golpes; Barrio Sésamo, Espinete, D’artacán o el osito Misha; Sebastian Coe, Steve Cram, el rodillo ventral, los tiros desde la personal por debajo de la cintura, las zapatillas John Smith (se encendían cerillas con la goma del talón), las J'hayber y los Paredes, Don Diablo y la Orquesta Mondragón, Álvaro Pino; la barbería y la peluquería de señoras, los peinados “a la taza”, el punk; las cartas de formar parejas (mi preferida era la de los esquimales), hula hoop, el yo-yo, los balones medicinales, el chándal azul marino con franjas blancas; las salas X y las estrellas que cubrían los carteles, los cines del pueblo, la zona de butacas y el palco, el acomodador, el cine Fraga, el Colon, el Avenida, el Capitol; “pretecnológicas”, EATP; Amstrad, Sinclair ZX Spectrum, los discos flexibles de 5 ¼, el Commodore, el juego de la pelota que rebota; el Betamax, los videoclubes de Beta y/o VHS, la doble pletina, el LP, el single, la cara B del single, el maxi single; el Walkman, la litrona, …

Bizcocho jugoso de coco y cítricos(...) Lo peor que le puede pasar a un insomne es acostarse enfadado. Es horroroso pasar la noche con esa sensación de desazón y culpabilidad por no haber cedido y puesto algo de tu parte para haber arreglado las cosas. Como un masoquista del sentimiento, el sufrimiento insoportable y el malestar es algo de lo que no te puedes desprender con facilidad. Mañana se arreglará todo, pero ya no será igual, el mal ya estará hecho y hay heridas que dejan cicatriz. Se ha enfadado por una absoluta estupidez, pero mayor estúpido he sido yo por enfadarme por un enfado de lo más ridículo.

Bizcocho de coco y cítricos
  • 100 gr. de mantequilla.
  • 160 gr. de azúcar.
  • 2 huevos bien grandes (120 gr.)
  • 35 ml. de ron, mejor añejo.
  • 140 gr. de harina, mejor de repostería.
  • 4 gr. de levadura química (Royal, impulsor,…)
  • 50 gr. de maicena.
  • Dos pizcas de sal.
  • 80 gr. de coco rallado.
  • 70 gr. de nata 33% M.G.
  • 60 ml. de zumo de naranja (puede sustituirse parte por concentrado de naranja)
  • 30 ml. de zumo de limón (puede sustituirse en su totalidad por concentrado de limón)
  • Ralladura de una naranja.
  • Ralladura de un limón.
(1) Precalentamos el horno a unos 160º C si usamos con ventilación o unos 180º C con calor por arriba y abajo. Retiramos con antelación la mantequilla del frigorífico para que se pueda montar con facilidad. Con un batidor eléctrico de varillas emulsionamos la mantequilla con el azúcar. Sin dejar de batir, añadimos los huevos uno a uno y el ron. Montamos bien con un batidor eléctrico hasta que quede bien montada la mezcla.
Mezclamos la harina con la sal, la levadura química y la maicena. Añadimos sobre la emulsión anterior. Incorporamos el coco rallado y la nata. Por último, añadimos las ralladuras y los zumos. Si queremos más sabor podemos añadir concentrado de naranja y limón (menos es más).

(2) Engrasamos y enharinamos un molde de unos 20x20 cm2 (he recubierto el molde con papel de hornear, es alto), rellenamos con la mezcla, golpeándolo ligeramente para alisar la superficie. Introducimos en el horno precalentado a unos 160º C si usamos con ventilación o unos 180º C con calor por arriba y abajo. Esta vez lo he puesto con el horno ventilado a unos 160º C durante algo menos de media hora, unos 25 minutos o poco más. Estará cuando al pinchar en el centro con un cuchillo o palillo salga limpio. También está muy rico si lo retiramos ligeramente crudito, en mi caso, justo a los 25 minutos.
Retiramos del horno para que no siga cociéndose y dejamos enfriar sobre una rejilla o depositando el molde en un baño de agua fría.
Espolvoreamos con azúcar polvo. Muy fácil y mucho más rico. Suelo repetirlo con relativa frecuencia.