If God Wants… or not“Dora, Dora, Dora la exploradora”. ¡Gracias Dora por la receta! Bueno, no exactamente, pero casi. “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolate”, “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolate”, “Platanar, bosque de las nueces, árbol de chocolateeeee…” “Excellent!”.
La receta de Dora es: en el platanar hay que coger ¡diez plátanos!; en el bosque de las nueces, ¡seis nueces!, que nos ayudará la ardilla Tico a recoger; en el árbol de chocolate (¿veis el árbol de chocolate?), un gran trozo de chocolate (¿queréis ayudarnos a coger el trozo de chocolate?). 10 plátanos, 6 nueces, un gran trozo de chocolate. Perfect! La tarta estará lista para El Día de la Madre. Sí, ¡lo hicimos!, ¡lo hicimos!, We did it!
La idea está basada en el capítulo en el que Dora le ayuda a preparar una tarta de chocolate y plátano a su papá para celebrar El Día de la Madre. Tras ver ese episodio pensé en hacer este rico postre que (a mi parecer) ha sido todo un acierto. No le he añadido nueces y sí plátano confitado, quería que además del sabor del plátano hecho puré se pudiese encontrar el plátano confitado para que realzase el sabor y ayudase a identificar el postre. Como dice Dora: Rico, rico, rico... ¡Delicious!. Podría llevar nueces, pero con nueces podría pensarse que es un brownie típico y éste lleva menos azúcar que la (exagerada) cantidad que se le suele poner y un puré de plátano que le da ese sabor y contraste especial. Delicioso.“Es el día de la madre y Dora y su padre quieren prepararle una gran tarta. Dora irá a buscar los ingredientes que hacen falta siguiendo las instrucciones del mapa.”, dice la reseña del video. El mapa, el mapa, el mapa,.... ¡soy el mapa!
En este caso, a diferencia de Dora, Teo colaboró a destrozarlo y probarlo mientras despistadamente le hacía las fotografías. Unas pequeñas y grandes manos, una cuchara y una boca sucia lo delatan.
Era mi intención intercalar entre esta receta y la anterior un plato salado bajo en calorías, el más fácil que conozco y que es uno de los platos estrella en casa de mis padres, tanto, que sorprenderá cuando lo publique. Pero por muy rápido y fácil que sea ese plato, no lo es tanto escribir una breve reseña y convenceros del verdadero placer de la sencillez y lo delicioso que puede llegar a ser. Hasta entonces, y dado el poco tiempo del que dispongo, os presento esta receta (también) sencilla y muy resultona. Como ya he dicho alguna vez, la única dificultad de un brownie es dar con el punto exacto de cocción para que quede jugoso y nada seco. Reduciendo la cantidad de azúcar y controlando el punto de cocción ayudará a ello.

Hasta pronto… si Dios quiere. Cuando de pequeños nos íbamos a cama mi madre nos hacía decir: “Hasta mañana si Dios quiere”. No reparaba en el significado exacto de la expresión, era, simplemente, una retahíla de palabras sin mayor valor que el de “buenas noches”. Es ahora cuando recapacito sobre su significado. Para mí, un agnóstico dubitativo, tiene el sentido de una despedida y una pronta vuelta si el azar y las circunstancias que se escapan de mi alcance lo permiten. Incluso es un modo de exorcizar los malos augurios o claudicar ante esos poderes supremos que muchos llamáis Dios… y quizás lo sea (o no).
Nos vamos de viaje y, como otras veces, ahora más, cruzo los dedos para que nada malo suceda. Me preocupa tener que coger el coche para llegar al aeropuerto o volver en plena operación regreso de Semana Santa. Hubiese preferido dos vuelos desde Santiago que uno sin escalas y con trayecto en coche. A Teo no le desagrada el coche como antes, no tanto, le ponemos unos capítulos de “El jardín de los Sueños” y allí aguanta hasta que se aproxima su máximo nivel de resistencia en un habitáculo cerrado, unos 40 minutos. Ahora será más tiempo, y más lo que tendré que hacer para mantenerlo distraído y entretenido, a veces despierto. Hasta se me había planteado hacer un testamento antes de irnos de viaje por “aquello” que pueda pasar(me). ¡Y eso que no soy nada materialista! ¡Qué le interesa el dinero a un difunto!, sólo que M ha estado dándole vueltas al asunto y hemos pensado que tal vez sea bueno poner límites a las batallas que se combaten después de muerto. Por lo que a mí respecta lo tengo claro, si no hay necesidades, no deben crearse nuevas posibilidades para tenerlas. El dinero, superado cierto pequeño umbral necesario, no acaba con las necesidades, las crea.
Me preocupa T, el viaje en coche, el vuelo, la estancia, el tiempo atmosférico (que promete no ser bueno), los horarios y los reajustes por nuestras idas y venidas. Hoy mismo, el simple cambio horario ya le ha trastocado el sueño. Si para un adulto salir de la rutina puede ser una liberación, para un bebé o un niño puede ser una situación estresante, interesante no, estresante.
No tengo mucho tiempo, ahora tendría que estar poniendo un examen para la vuelta de vacaciones, y en parte lo estoy haciendo, pero estoy tan tenso por todo lo que tengo que hacer en un día, que necesito evadirme durante unos instantes… que van camino de ser algo más.El mundo me está deprimiendo, no por la crisis, que es algo que sé que tarde o temprano acabará. He tenido la suerte, esa es la palabra, “suerte”, de que la crisis no me haya afectado directamente. Quién crea que es mérito suyo está bien engañado y sobrevalora sus capacidades. Hay más circunstancias que se escapan de nuestras manos que todo el esfuerzo que podamos hacer. De hecho, es más importante premiar el esfuerzo que los resultados, por ejemplo, en las actividades de nuestr@s hij@s. Los resultados dependen de factores que se escapan de nuestro alcance, el esfuerzo y el trabajo es algo que estamos en disposición de repetir una y otra vez, con resultados o no.
Cuando me paro y miro el mundo a través de los medios de comunicación, sólo veo una realidad distorsionada por un cristal traslúcido, de esos que tienen ondulaciones y dibujos en la superficie, al estilo de los del Dr. Who.
Felices vacaciones. Nos vemos a la vuelta… si Dios quiere. Y si Dios no quiere… gracias de todos modos.
Brownie de plátanoPara un molde cuadrado de 20x20.
- 125 gr. de chocolate negro del 60-70% de cacao (no demasiado amargo)
- 105 gr. de mantequilla.
- 2 huevos.
- 110 gr. de plátano (bien maduro y triturado).
- 175 gr. de azúcar..
- 8 ml. de esencia de vainilla.
- 90 gr. de harina.
- ¼ de cucharilla de té de sal (aprox., no la he pesado)
- 1-2 plátanos para confitar.
- c. s. de mantequilla para confitar el plátano (~20 gr.).
- c. s. de azúcar moreno (o moscabado) para caramelizar (~30 gr.).
Plátano confitado. Ponemos a fuego medio un poco de mantequilla (20 gr.). con un par de cucharadas de azúcar moreno (25-35 gr.). Cuando empiece a fundirse añadimos el plátano troceado del grosor de casi 1 cm. Doramos y le damos la vuelta rápidamente para que no se deshaga. Cuando estén dorados y ligeramente caramelizados los dejamos escurriendo en una rejilla para que no sigan ablandándose. Es importante cortar los plátanos en el momento para que no se oxiden. Si los cortamos con antelación lo mejor es rociarlo con un poco de limón.
(2) En un cazo a fuego muy bajo o en el microondas, derretimos la mantequilla y el chocolate troceado. Cuando se haya derretido la mantequilla, retiramos del fuego y removemos con una espátula hasta que el chocolate se se funda en su totalidad. Si fuese necesario lo pondremos al fuego un poco más tiempo, muy poco y a muy baja temperatura (1 ó 2)Batimos los huevos, añadimos los 110 gr. de plátano troceado y batimos con una batidora eléctrica hasta que no haya grumos. Vertemos la mezcla de chocolate, ya templada (nunca caliente) mientras vamos removiendo con suavidad. Añadimos el azúcar, la vainilla y la sal. Por último, echamos la harina y mezclamos hasta obtener una masa homogénea.
(3) Añadimos el plátano confitado, la cantidad suficiente y deseada, y vertemos en el molde. Introducimos de inmediato en el horno ya caliente a 190º C. Horneamos durante unos 20-25 minutos, sin pasarse. Estará cuando el borde empieza a perder humedad y el centro parece no estar hecho del todo. Yo lo he puesto unos 23 minutos, como mucho. Hay que tener en cuenta que gana consistencia al enfriarse, por lo que no es bueno que quede demasiado hecho para que no se seque.
Retiramos del horno una vez finalizada la cocción e introducimos el molde en un baño de agua bien fría (mejor con hielo) para que no siga cociéndose. Dejamos que enfríe antes de comer.
Es importante que esté frío (a temperatura ambiente) para obtener un buen corte y textura adecuada. Es decir, poca cocción pero debemos dejarlo enfriar. Si lo cortamos caliente, como la mantequilla y manteca de cacao todavía estarán fundidas, se deshará con facilidad. Además, gana sabor una vez frío, pasadas unas cuantas horas o de un día para otro.
Y si Dios no quiere….



































