viernes, 30 de abril de 2010

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y café

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféVivir todavía....

El reloj
Después de varias semanas sin poder dedicarme a hacer algo más elaborado, deseaba profundamente (¡qué transcendente!) utilizar algo de mi tiempo para la preparación de un postre con más elementos que un simple bizcocho. Y lo hice, muy poco a poco, eso sí. En fases y tomando tiempo prestado en pequeños intervalos: unos momentos para la dacquoise, que dejé en el frigorífico durante varios días; unos minutos para preparar el crujiente, del que he tenido que sustituir la idea inicial más trabajosa por una rapidísima versión con Nutella ©; la mousse, con una hora fue suficiente; y, por último, el glaseado que hice y apliqué con Teo tirando de mi pierna, por ello la vertí un par de minutos antes del tiempo adecuado, no quedando todo lo gruesa que desearía. Para otra ocasión queda una decoración más meticulosa con algo de chocolate blanco y unas espirales de chocolate negro.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféDebo admitir mi entusiasmo después de probar el resultado, lo dice un no cafetero pero al que sí le gustan los postres con café. ¿Una contradicción? Quizás, pero mientras un café acaba conmigo, un poco de Nescafé descafeinado (Descafé Nescafeinado, decía hace años) no tiene ningún efecto negativo sobre mí, más que realzar el sabor de lo dulce ;-) y acompañar un licorcito, ron en este caso.

El postre es una mousse de café y ron (¿qué tal un Amaretto?, podría servir pero…) a la que le he puesto una base crujiente de dacquoise con frutos secos y un todavía más crujiente interior para darle el toque que le podría faltar al postre, algo que le diese un pequeño contraste y textura al paladar. Para acabar, una cobertura de chocolate con leche y café, pero también podría haber sido otra de éxito garantizado que ya he usado varias veces. Me gusta arriesgar y esta vez ha salido cara.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféComo ya he dicho, era mi idea inicial poner un ligerísimo crujiente de praliné en el interior. Eso podría llevarme algún tiempo más: preparar un caramelo, añadirle avellanas, moler para obtener el praliné y ajustar las proporciones de la mezcla para que quedase un interior crujiente pero fácil de cortar sin deshacer la mousse. Por prisas opté por una versión de Nutella © que me ha gustado mucho, intentando darle una textura relativamente ligera y fina.

Para darle forma he hecho unos trabajos manuales. Mucho más fácil que otras veces en las que el molde debía ir al horno, en aquéllas había que prescindir de cualquier tipo de pegamento o cinta adhesiva, sólo grapas. Ahora, al tratarse de una mousse, he rememorado mi épica de "pretecnológicas" (para esto ha servido) haciendo un molde que le diese la apariencia deseada. Una cartulina gruesa rectangular de 25 cm de largo, a la que le recorté unas muescas en los bordes para doblar y pegar, y dos fondos circulares de unos 10 cm de diámetro. Una vez hecho el molde con cartón, usé unas trasparencias (las clásicas) para forrar el molde sin pegarlas a él, simplemente como apoyo que me sirviese para aislar la mousse de la cartulina y retirar la mousse con facilidad una vez salida del congelador. Como si algo no faltan son ideas, no creo que fuese una mala elección emplear un molde para cake, apoyando en la superficie un par de transparencias que sobrepasasen del molde para tirar de ellas y desmoldar el postre una vez retirado el congelador.
Por supuesto, puede dársele la tradicional forma circular con un molde desmoldable.

molde cilíndricoLas cantidades de café y ron las muestro en márgenes estimativos, cada cual debe ajustarlo a sus gustos. Con las cantidades que he usado queda una mousse con un ligero y agradable sabor a café y ron. Si gustan, pueden añadir algo más de uno o ambos ingredientes.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféA quién corresponda
Excmo. Sr. Don. Me gustaría informarle del cambio de opinión que en la presente, incluidas las vicisitudes actuales, discrepancias, caídas, pérdidas de salud y decaimientos repentinos, me veo en la necesidad de notificar. Debe disculpar mis quejas y malestares, en ningún caso debe tomárselos al pie de la letra ni a la ligera, es más, ayudarán a comprender que del caos nacen las verdaderas necesidades y pasiones, y que sin él mi vida carecería de sentido. Si a estas alturas no entiende absolutamente nada no sería de extrañar, pues es costumbre mía, como "buen gallego", diría RD, irme por las ramas y no mojarme, figuradamente hablando, claro. Ahí va un chapuzón, de los que sabes que te arrepentirás y que pese a todos los dolores que me aquejan creo necesario abordar.

Retiro aquello de preguntarme si hay vida antes de la muerte, pues está claro que no y que tampoco importa del todo. ¿Puede morir un muerto? No, entonces… ¿para qué preocuparse? Si no puedo morir del todo prefiero estar en este estado de media vida el resto de mi vida, de mi muerte, he querido decir. Pido perdón por haber caído en la melancolía y despreciar las desgracias ajenas, mayores que las propias, pues es mayor el dolor de un vivo que el de un muerto. No quiero morir, no. No de un modo definitivo, no ahora que el amor por la compañía es lo suficientemente generoso como para soportar lo que me queda de muerte. Despertarme viendo cómo estos casi ocho años esposado han pasado en una cerrar y abrir de ojos, cuando los abrí me llevé un susto. No es fácil, pero ¿qué lo es? La culpa no ha sido del cha-cha-chá, en tal caso de la salsa y del merengue, que nos acercó cachito con cachito.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféAhora que no tengo vida es cuándo más la valoro, más culpable me siento por haberla despreciado y odiado cuando creí que la tenía o pensar que el tiempo es eterno si llevas reloj. Para un reloj doce horas son una vida. Ocho años son tres días, los que llevo viendo fotos y cuya lentitud se me hizo insoportable y ahora necesaria. Tampoco me preocupa el estado de rabieta tras rabieta del único decente de la casa, para eso he nacido, para ceder y malcriar. El libro de instrucciones de Mr. T venía en suomi, idioma que no domino demasiado, y sólo pude entender eso de “una vez abierto consérvese en el frigorífico”. Ni me preocupa tirar por tierra mis ilusiones y energías, desgastando cada segundo como si fuese el último.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféCuánto se añora algo que ya no se tiene. La juventud, la salud eterna, la energía, la valentía, las ilusiones, los amores y amoríos, la efervescencia y las camisetas de colores llamativos. Muy señor mío, me pregunto por qué se ha atrevido a arrebatarnos aquello que más necesitábamos y menos valorábamos entonces para llevarnos a una pérdida degenerativa de nuestro cuerpo en aras de un desarrollo emocional e intelectual que nos será cortado de cuajo.

No sería de extrañar que mañana mismo cambiase de opinión, pues mientras escribo ya me he arrepentido de haber negado la negación de lo evidente, que la vida no tiene sentido, y querer buscarlo es perder el tiempo. Como todo, cada aliento es una pérdida sin sentido y un paso más hacia el fin, del que reniego y renegaré en lo que me queda de muerte, perdón, he querido decir VIDA.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféDacquoise de avellanas y frutos secos
Sobrará abundantemente, puede que con 2 claras sea más que suficiente. Pese a todo pongo las cantidades que he preparado y entre corchetes la recomendación.
  • 110 gr. de avellanas molidas [72 gr.]
  • 120 gr. de azúcar polvo [80 gr.]
  • 120 gr. claras (3 grandes) [80 gr, 2 unidades]
  • 40 gr. de azúcar [27 gr.]
  • c. s. de avellanas tostadas, almendras y/o pistachos troceados gruesos (más de 150 gr., probablemente)
(1) Precalentamos el horno a unos 170 º C. Las avellanas ya deben estar tostadas, si no lo están se tostarán a horno bajo (150 ºC) durante unos 10 min, retirándoles la piel una vez tostadas. Tamizamos el azúcar polvo con la avellana molida y reservamos la mezcla.
Montamos las claras a punto de nieve con un batidor eléctrico, y, sin dejar de batir, vamos añadiendo el azúcar poco a poco, en unas dos o tres veces. Debe ser un merengue no demasiado compacto.

(2) Mezclamos delicadamente las claras montadas con la mezcla de avellana/azúcar, poco a poco y de modo envolvente. Con ayuda de una manga o espátula, extendemos sobre una bandeja cubierta de papel de hornear, de modo que quede un rectángulo algo superior al tamaño del molde. Esparcimos las avellanas, los pistachos y/o las almendras troceadas por la superficie, abundantemente, de modo que cubra la superficie. Horneamos durante unos 25-35 minunos (o algo más si fuese necesario), hasta que haya adquirido cierto tono dorado, ligeramente tostado. Retiramos del horno y dejamos enfriar totalmente para que no se rompa antes de despegar y usar.
Puede envolverse en película de cocina y conservarse en el frigorífico varios días. Por falta de tiempo, yo la he preparado con un par de días de antelación.

Crujiente de chocolate y avellana
Lo he preparado con 200 gr. de Nutella y me ha sobrado bastante. Pongo la mitad que creo que es más que suficiente
  • 100 gr. de Nutella ©.
  • 25 gr. de chocolate con leche de cobertura.
  • 8 gr. de mantequilla.
  • c. s. de cereales de arroz inflado con chocolate (Choco Krispies©), podría usarse feuilletine o crêpe dentelle, pero para mi gusto tienden a reblandecerse demasiado.
  • Un poco de café soluble (Nescafé).
(1) Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María o en el microondas. Yo lo he derretido en un cazo a fuego muy bajo (al 1) junto con la mantequilla. Una vez se haya derretido la mantequilla removemos con una espátula hasta fundir la mezcla.
Mezclamos el café soluble, la Nutella© y los crujientes con la mezcla de chocolate (no caliente). La cantidad de cereales no la he pesado, pero debe ser muy abundante, tanto que parecen no adherirse entre ellos. Esparcimos sobre papel vegetal para hornear y presionamos con otra hoja (doblando la propia hoja) para hacerla lo más fina posible, unos milímetros para que se corte con facilidad. Introducimos en el frigorífico hasta que se haya endurecido y pueda cortarse con la forma rectangular del molde.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféMousse de caramelo y café al ron
  • 170 ml de leche entera.
  • 6-10 gr. de Nescafé (3-5 sobrecitos). Le he puesto 3 sobres de café soluble descafeinado, así ha quedado bastante suave y compensado (sutil). Con 4 sobres (8 gr.) podría ser perfecto para los que les guste el café. Puede usarse café en grano, unos 15-20 gr. troceados, retirándolos una vez haya infusionado.
  • 100 gr. de azúcar. (70+30 gr)
  • ½ vaina de vainilla, las semillas interiores que hemos extraído cortando longitudinalmente la vaina.
  • 70 gr. de nata 33-35% M.G.
  • 40 gr. de yemas (2 unidades)
  • 2 cucharadas de azúcar.
  • 2 hojas de gelatina (casi 4 gr.)
  • 415 gr. de nata 33-35% M.G montada (para montar).
  • 45-60 gr. de ron (le he puesto 45 gr.)
(1) Dejamos en remojo de agua fría (importante) las hojas de gelatina para que se hidraten. Hervimos la leche, la retiramos y añadimos el café soluble. Dejamos aromatizar. En un cazo de fondo grueso vertemos 70 gr. de azúcar y el interior de la vainilla para preparar un caramelo (sin agua), lo calentamos a fuego medio hasta que tenga un todo tostado, casi oscuro, y se haya disuelto totalmente. Cuando el caramelo esté hecho, añadimos la nata caliente (para que no salte demasiado y no se endurezca demasiado el caramelo) y la mezcla de leche con el café. Mezclamos bien, removiendo con una cuchara de madera hasta que no tenga partes sólidas y se haya disuelto todo el caramelo.

(2) En una olla batimos las yemas con 30 gr. de azúcar, añadimos la mezcla anterior poco a poco mientras removemos. Llevamos al fuego y preparamos una crema inglesa (natillas), removiendo constantemente con una chuchara de madera hasta que haya cuajado. Es importante tener una temperatura adecuada, en torno a 80º C. Si la temperatura es excesiva se cuajará en grumos gruesos, dando la impresión de “cortarse”; si la temperatura es muy baja necesitaremos la eternidad y un día para prepararla. La temperatura tiene que ser media-alta. Cuando haya espesado la crema la retiramos del fuego y dejamos la templar.

(3) Cuando esté templada añadimos la gelatina hidratada y escurrida. Mezclamos bien para que se disuelva totalmente. Montamos la nata restante (415 gr.), añadiendo un par de cucharadas de azúcar al final. Vertemos un poco de nata montada (¼) sobre la mezcla para bajar la temperatura y aligerar la mezcla, el ron (lo he añadido casi al final) y mezclamos sin excesos. Añadimos el resto de la nata de modo envolvente, teniendo cuidado de que no queden pegotes ni se baje demasiado. Usamos de inmediato.
Rellenamos el molde (23,5 cm de largo y 10 cm de radio/ancho) con algo más de ¾ de la masa, ponemos una capa de crujiente de tamaño ligeramente inferior a la base, cubrimos con la mousse restante y sellamos con la base de dacquoise ajustada al tamaño del molde.
Introducimos de inmediato en el congelador para que se cuaje. Cuando hayan pasado unas cuantas horas (mínimo 6) desmoldamos dándole la vuelta y ponemos sobre una rejilla para cubrir con el glaseado de chocolate con leche y café (debemos prepararlo antes).

Glaseado de chocolate con leche y café
  • 125 gr. de chocolate con leche de cobertura.
  • 50 gr. de chocolate blanco de cobertura.
  • 180 gr. de agua.
  • 125 gr. de nata 35% M.G.
  • 50 gr. de azúcar.
  • 15 gr. azúcar/75 gr. de glucosa líquida [*]
  • 6-10 gr. de Nescafé, para gustos.
  • 1+ ¼ hojas de gelatina (2 gr.) [**]
[*] La glucosa evita la cristalización, favorece el corte y le da una textura perfecta. Como probablemente no se tenga, sustitúyase por algo de azúcar y tampoco notaremos la diferencia. Yo le he puesto un par de cucharadas de glucosa atomizada (en polvo).
[**] La función principal de usar gelatina es la de darle brillo y un poco más de consistencia. En este caso, principalmente brillo. Le he puesto algo más de una unidad pero 1 hoja podría ser suficiente.


(1) Remojamos la gelatina en agua fría durante unos minutos para que se hidrate. Mientras, troceamos los chocolates, preferiblemente con un cuchillo de sierra para que se funda mejor e introducimos en una olla que pueda ir al fuego. Reservamos. Hervimos el azúcar con el agua, la nata y la glucosa, si la usamos, hasta que se disuelva y hierva.

Cuando hierva, añadimos el café soluble y vertemos poco a poco los líquidos sobre el chocolate troceado, mezclando bien, suavemente y en movimientos circulares con una espátula para fundirlo mejor. Llevamos de nuevo al fuego, removiendo sobre el fondo para que no se pegue, y hervimos de nuevo a fuego fuerte durante algunos minutos hasta que veamos que la mezcla se adhiere a la espátula cuando la retiramos. Debe hervir considerablemente (hasta unos 105 ºC, el azúcar habrá caramelizado suavemente) y remover bien los fondos del recipiente. El proceso puede durar unos cuantos minutos.

(2) Retiramos del fuego y dejamos templar un poco para añadirle seguidamente la gelatina escurrida e hidratada. Es importante no batir la cobertura para que no se formen burbujas de aire. Dejamos enfriar y la usamos cuando tenga la consistencia deseada, no demasiado fluida, y haya alcanzado unos 35 º C, es decir, esté a temperatura corporal, aprox.

Barra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y caféBarra de café y ron con crujiente y cobertura de chocolate y café
Situamos el postre sobre una rejilla y la cubrimos depositando el glaseado suavemente con ayuda de un cucharón. Introducimos de nuevo en el frigorífico para que la cobertura gane consistencia.
Dejamos que enfríe un mínimo de 5-6 horas, mejor de un día para otro. Decoramos cómo nos guste o podamos en esos momentos.

viernes, 23 de abril de 2010

Grissini dulce con chocolate (bastoncitos dulces con chocolate)

Grissini dulce con chocolateViaje a ninguna parte

SPAM, SPAM, NO ES PAN
Si estos días comentaba que por el poco tiempo que tenía me ceñía a cierto tipo de recetas como los cakes; los panes y los bollos son otros ejemplos de recetas para las que se necesita muy poco tiempo. El amasado dura unos minutos, en este caso algo más, pues es una masa tipo brioche y ya conocéis la famosa expresión: “hasta que la masa se despegue de las paredes”. Los he preparado con una doble (casi triple) fermentación, una primera de poco más de una hora, un reposo en el frigorífico, en el que puede aguantar un par de días, y la fermentación final de entre treinta y sesenta minutos. Durante esas esperas, sobre todo la segunda, se puede hacer aquello que nos venga en gana: dormir, descansar, jugar al parchís o hacer rafting. El tiempo de horneado también es muy rápido, unos 10-12 minutos pueden ser más que suficiente. Si tenemos automatizado el proceso el tiempo de dedicación es mínimo.

Grissini dulce con chocolateEs una de eses recetas que debería gustar a casi todos, empezando por los amantes del picoteo dulce. Los palitos (grissini) más populares son aquellos preparados con masa de pan, cuya receta ya la he publicado en el blog. Para su versión dulce existen muchas variantes, yo he escogido una masa tipo brioche con doble fermentación para conservarlos en mejor estado durante más tiempo y por ser un tipo de masa que me encanta. También le he añadido un poco de chocolate, otra buena elección hubiese sido espolvorearlos con algún tipo de especia picante para darle un contraste de sabores dulce-salado. Tampoco le he puesto ningún tipo de semilla (sésamo, amapola, pipas,…), más que nada porque sólo tenía semillas de amapola en mi despensa ;-)

Era mi intención probar la conservación de la masa durante un mínimo de 24 horas, pero me fue imposible soportar la visión de unos palitos envueltos en chocolate sobre un plato en la cocina. No llegaron a la noche. De hecho, había preparado unos rebozados en cobertura de chocolate que no llegaron a la foto, es lo que tiene “estar buen@”, pronto les hincan el diente. Me imagino que su conservación sería buena, la prolongada fermentación y su forma alargada le confiere cierto crujir exterior que favorece una buena conservación.

Grissini dulce con chocolateInspira, espira
Inspira… expira, fallece, muere, agoniza, perece. Parece, parece que estoy un poco aturdido por la circunstancias, y eso que no me he tomado el relajante muscular que me han recetado y (dicen) tiene efectos sedantes. Aquí tengo sobre la mesa una toallita húmeda que habré usado para limpiar algo, una minilibreta de recetas que voy rellenando una y otra vez hasta que se acaben las ideas, un bloc de notas de hojas lisas (como me gustan) para escribir anotaciones o ideas que surjan cuando mi cabeza tenga una pausa, una cámara de fotos y el recubrimiento plástico de lo más interesante que posee un huevo sorpresa: el juguete. Me ha vuelto a tocar “El Holandés Errante”, la próxima vez cogeré el primero que encuentre.

Estoy sentado de lado en una mesa del salón, así podré escapar rápidamente a cama. 0:00, marca el reloj del ordenador. M entra, se va a dormir. Me va a costar, hasta me da pereza hacerlo. Antes prepararé la ropa para ganar tiempo cuando me levante. Soy el primero en levantarme y el último en salir al trabajo. Cuando M se levanta yo salgo de la ducha y le dejo ese espacio. Si Mr. T se ha despertado con anterioridad o durante esos momentos me ocuparé de él hasta la llegada de Myr. Si todavía no se ha despertado, como estos días, me dirigiré a la habitación para hacer la cama y airearla un poco.

Grissini dulce con chocolateSoy de esos que preparan la ropa por las noches, no me gusta levantarme y decidir qué ponerme o dónde encontrarlo. Siempre será lo primero que encuentro encima o aquella ropa que todavía no me ha aburrido. Cuando de pequeño tenía una excursión o me iba a estudiar a Santiago hacía una lista que ponía encima de la maleta con todas las cosas que tenía que recoger antes de irme, nunca faltaban las zapatillas de correr que metía en doble balsa. Seguro que debo tener alguna lista en medio de algún libro o agenda.

T ha empezado a hacer grafitis en las paredes de la casa. ¡Noooo! Y se ríe, para él es como un juego. Cuando sabe que está haciendo algo por lo que se le regañará se va a alguna otra habitación y permanece en silencio, ni responde a las llamadas. Hoy mismo me asusté mientras intentaba cocinar, lo llamaba y no respondía. Estaba en el estudio comiendo ¡glicerina! y apagando el PC, Personal Computer.
Ayer por la noche empecé a preparar un postre, bueno, lo empecé antes haciendo uso de unas claras para una dacquoise que ha servido de base. Por la tarde le preparé la cobertura y nappé la tarta con él en brazos, así me quedó, lisa pero un poco fina. Una pena, prometía.

Grissini dulce con chocolateInspira. “A orella no burato”. Me duele el oído derecho. Me conozco, no sé si será aprensión estilo Woody Allen, hipocondría. He pedido vez para un otorrino, el primero que aparece en la lista y sólo me han dado para el próximo jueves. Tengo la impresión de estar perdiendo audición, quizás sea un guarro y tenga el oído tapado… ¡No!, no está tapado, eso me han dicho en urgencias. Una pequeña otitis y una espera a la consulta del especialista. De acuerdo con la Ley de Protección de Datos, la Dirección General podría demandarme a mí mismo con una multa que me pagaría a mí mismo por desvelar datos personales de alta confidencialidad: datos sanitarios.

Espira. Ya te has relajado contando aire, espirando y aspirando, el ejercicio necesario en los momentos de estrés. Ahora a contar ovejitas, quizás se te dé mejor. Cuando te despiertes no te olvides de borrar lo escrito y empezar de cero en línea recta y con buena letra.

Grissini dulce con chocolateLUX
1, 2, 3 y 4 de abril del 2010. Con lo de Teo ya contaba. Con su cansancio, sensibilidad e irritabilidad, extrañeza, insomnio,… Un viaje de más de cinco horas es mucho para un bebé de 15 meses recién cumplidos.
Con lo que no contaba era con la incapacidad de M para afrontar situaciones de estrés, unas provocadas por el niño y otras totalmente imprevisibles. Hacía mucho tiempo que no la veía así, totalmente fuera de sí cuando no todo sucede como ella desea o las situaciones emanan de un modo más caprichoso.

Pensaba que la maternidad otorgaba de modo milagroso esa dosis de entereza y tranquilidad para afrontar con relativa frialdad estas situaciones. Me equivoqué, en esto y en mucho más, no se cambia de la noche a la mañana, incluso empiezo a pensar que hay caracteres escritos a fuego en nuestro ADN. Huxley tendría razón y ya nada tendría sentido, ni la propia educación.

Grissini dulce con chocolate(…) Nos envuelve un olor a Europa, a festival de Eurovisión, a “uaiminí, du puá”. A frío y montaña.

La afirmación hecha antes de irme: “si para un adulto ir de viaje puede resultar liberador, para un bebé se convierte en una situación estresante”, por desgracia, ha sido ratificada con los hechos. Ha necesitado meter el dedo en la llaga para ser consciente de ello.

Casi me han caído las lágrimas (lo han hecho) al ver cómo T se acercaba a un coche gris parecido al nuestro, gesticulando para que lo subiésemos porque se quería ir a casa. Daba igual que hubiésemos ido en avión, para él habíamos salido de casa en coche (hasta el aeropuerto). M admitió los errores cometidos y me dio, demasiado tarde como otras veces, la razón (maldita palabra). Yo no creo en razones, sólo en responsabilidades compartidas que, si bien me había opuesto desde el principio a la elección del tipo de viaje, cedí en lo sustancial y preferí hacerlo a luchar por lo que creía un acto egoísta que se anteponía a las necesidades de un niño. “De todo se aprende”, decía, y tal vez sea cierto, mas no es necesario pasar por todo tipo de vicisitudes para saber qué es bueno y qué malo.
No ha dormido, o casi, ocho horas por la noche es equivalente a las cinco (mal dormidas) que he sufrido… eso se nota en su inquietud a lo largo del día. Fin.

Grissini dulce con chocolateGrissinis dulces con chocolate
  • 200 gr. de harina de fuerza (de pan) + la c. s. para estirar la masa.
  • 5 gr. de sal.
  • 35 gr. de azúcar.
  • Las semillas de una vaina de vainilla, cortada longitudinalmente.
  • 10-12 gr. de levadura fresca de panadería.
  • 20 ml. de leche.
  • 100 gr. de huevo (semibatido) (2 pequeños).
  • 115 gr. mantequilla a temperatura ambiente, en trozos.
  • c. s. de virutas o ralladura de chocolate.
(1) En un cuenco grande o similar (como la masa es del tipo de brioche puede hacerse mejor a máquina, yo lo hago con una cuchara de madera) tamizamos la harina y mezclamos con el azúcar, la sal y las semillas de vainilla. Formamos un volcán y añadimos la levadura desmenuzada, la leche y los huevos. Amasamos con una cuchara de madera (o a máquina) hasta que la masa empiece a despegarse de las paredes del recipiente, justo antes, para poder añadir la mantequilla más fácilmente.

(2) Añadimos poco a poco la mantequilla troceada, amasando bien hasta que haya sido admitida en su totalidad y la masa parezca desprenderse de las paredes. Debe amasarse lo suficiente como para que no se pegue demasiado a las pareces del recipiente, durante bastante tiempo, aún así es una masa bastante pegajosa. Formamos una bola y dejamos fermentar en lugar templado durante una o dos horas. Rompemos la masa, esto es, amasamos muy ligeramente y cubrimos con película de cocina para introducirlo en el frigorífico un mínimo de 5-6 horas, así podremos trabajarla con mayor facilidad, pues la mantequilla se enfriará y ganará dureza. La he dejado de un día para otro y he dejado otra poca masa para prepararla 36 horas después.

(3) Pasado ese tiempo enharinamos suficientemente la superficie de trabajo, cogemos parte de la masa y estiramos con un rodillo hasta que tenga el grosor de unos milímetros, formando un rectángulo para poder cortar los palitos. Cortamos en tiras de la anchura deseada, un par de centímetros, y dejamos fermentar en lugar templado sobre una bandeja con vegetal para hornear durante unos 30-60 minutos, mejor hasta que doble su volumen.

(4) Cuando hayan fermentado pintamos con huevo batido (o leche) y espolvoreamos generosamente con virutas o granitos de chocolate y un poco de sal gruesa –a gusto- (realza el sabor del chocolate y los grissini). Los introducimos en el horno precalentado a 200º C y horneamos durante unos 10-12 minutos, hasta que hayan tomado un color tostado. Retiramos la bandeja del horno y dejamos que enfríe totalmente antes de tocar para que no se funda el chocolate caliente en contacto con las manos.
También puede espolvorearse con azúcar, aromas variados,… añadir ralladuras de cítricos a la masa, etc.

Grissini dulce con chocolate

martes, 20 de abril de 2010

Cake de frutas confitadas

Cake de frutas confitadasLoco por incordiar

Frutas de la pasión
Cake de frutas confitadasSegundo cake. ¿Motivaciones?, las mismas que en la receta anterior y en todos aquellos cakes que durante estos últimos años han crecido en importancia dentro de mi recetario: el placer de poder disfrutar de un postre jugoso, sí jugoso, durante varios días sin tener que apresurarse a degustar algo que podría degradarse con el tiempo. Los secretos del jarabe y la conservación en frío envuelto en película de cocina le aportan gran parte de esa diferencia.

Cando era joven no me gustaban la frutas confitadas, desconozco el motivo, pero creo que era más un problema de recuerdos, esos de la infancia en la que los pasteles más secos las llevaban para aportarles algo de jugosidad.

Este cake es ligeramente más denso que otro, muy ligeramente, más que nada para que las frutas conserven su posición y no se bajen durante la cocción. El aporte de la mantequilla es básico en este caso. Pero es igualmente (o más) jugoso, porque la esponjosidad del mismo está acompañada con la humedad que le proporciona la fruta y el jarabe, que lo hacen deliciosamente rico, para mi gusto, claro.

Cake de frutas confitadasNo me extenderé demasiado en la introducción, he hablado ya suficientemente de los cakes y podría aburriros, sólo me gustaría repetir cuán equivocados pueden estar los que piensan en este tipo de postre como algo menor. Día a día van creciendo dentro de mis gustos hasta que alcancen las cotas de los postres que más me gusten. No es por casualidad que casi todos los grandes reposteros incluyan estos postres en su catálogo, casi siempre aportando un pequeñísimo elemento personal: especias, caramelo, aromas... Espero que guste, a mí sí lo ha hecho, y mucho.

Cake de frutas confitadasIlegales
Cuánta hipocresía, cuánta mentira y susceptibilidad. Cansado estoy de "los nuevos tiempos" y lo "políticamente correcto". ¿Políticamente? Entonces podría ser correcto fuera de la política, ¡pues que muera la política! (...)
Hoy no creo estar en condiciones de publicar ningún manifiesto reivindicativo, la propia naturaleza de mi estado de agotamiento (y sueño) motivaría un resultado desconcertante. También la secuencia de interminables lapsus de escritura y estados de ánimo que fluctúan hacen que cada vez que retomo un escrito deshaga lo anteriormente escrito. Estabilidad emocional y descanso, palabras de importancia vital en un padre primerizo que no ha sabido adaptarse a los nuevos horarios y crearse para sí las mismas rutinas que para su hijo. Podría pensarse que con un hijo tan pequeño es una ventaja ser profesor. No, es una desventaja, el trabajo de un profesor se realiza principalmente en casa y ello implica empezarlo a altas horas de la noche, casi madrugada.

Corriendo por el campus, en la zona de Feans, me encontré con un cartel anunciador de un concierto de Ilegales, una de las bandas rockeras de letras punzantes de los años 80. Era una de aquellas portadas llamativas en las que un trajeado se apuntaba en la sien con una ¿recortada? Entonces aquellas metáforas y reivindicaciones entraban dentro de la normalidad, la normalidad de la libertad de expresión y la rebeldía, unas veces por el simple hecho de llamar la atención, otras para hacernos reflexionar y pensar. Ahora me impactó, no la imagen ni la impresión de una portada que ya conocía, lo hizo el pensar cuánto habíamos cambiado y cómo poco a poco había nacido una nueva conciencia social y un nuevo modo de censura todavía más cruel y despiadada: la autocensura. En los nuevos tiempos ("los que corren") sería impensable ver aquellas originales, creativas, descriptivas y reivindicativas portadas en cualquier álbum de un cantante o grupo de moda, un triunfito, por ejemplo. Ni de lejos.

Cake de frutas confitadasSe me hace impensable volver a oír un alcalde de Madrid, como hizo Tierno Galván, aquello de "¡Rockeros!, el que no esté colocado, que se coloque... ¡y al loro!". Ahora estaría encarcelado por ello, y si no lo fuese, esa afirmación habría acabado con su vida política. Cuando en Estados Unidos de Norteamérica los escándalos de faldas acababan con la carrera política de los candidatos a Presidente (no recuerdo el nombre de aquél que no llegó a ser candidato a la presidencia por ese motivo), aquí nos sorprendía ese hecho. Ahora, aquello que nos llamaba la atención lo hemos asimilado y lo extraño sería que así no fuese. Nos preocupa más la imagen de lo "correcto" que los usos fraudulentos que se hagan del dinero público.

Me pregunto hacia qué sociedad nos dirigimos, en la que el control que ejercen los medios y la política es asfixiante. La censura y los juicios públicos, la presunción de culpabilidad, la sobreprotección del ciudadano. El miedo.

Hay muchas (¿algunas?) cosas que han mejorado, como la integración o la protección social. Sin embargo, me he despertado de repente descubriendo como esa protección ha llevado a la desprotección de otros agentes sociales, como el profesorado y los jueces, y derechos fundamentales, como la libertad de expresión o la presunción de inocencia. Como cuando compartes una manta y te despiertas desprotegido porque tu pareja se ha apropiado de ella, tiras e inviertes la situación. Exceso de celo, no tengo duda, vivimos en la sociedad de la susceptibilidad y el miedo porque, además, interesa.

Cake de frutas confitadas“El presunto…”, “el presunto…”, no es más que una coletilla para ajustarse a lo políticamente correcto. Otro modo de decir: ¡Culpable! Todos somos sospechosos habituales.

Mi generación creció en la confianza, cuando la vida en la calle no era un peligro y se saludaba a los extraños, no se les apartaba la mirada en señal de desconfianza. Los padres confiaban en la palabra de los profesores y no al revés. He visto cómo estudiantes interponían denuncias falsas por el mero hecho de que "el/la profesor/a me tiene rabia". El propio sistema está sentando ante los tribunales al propio sistema, a la propia libertad, y los que debían ser juzgados aprovechan esa coyuntura para destapar la manta en el lado de la justicia.

No soy amigo de excederme en la citas, con ello serían otros los que escribirían por mí o pondrían opinión a MIS pensamientos. Humildemente, no hay dos pensamientos iguales, quizás algo parecidos, y sólo por esta vez haré mías las palabras que el pensador (así me gusta calificarlo) y escritor Ernesto Sabato reflejaba en una de sus últimas concesiones a la memoria y llamada a la reflexión, Antes del fin, que todavía permanece a mi lado:

Lamentablemente, las leyes de Obediencia debida y de Punto final, y luego indultos, han abortado aquella voluntad soberana que hubiese sido un ejemplo de lucha ética, que hubiera tenido consecuencias ejemplares para el futuro de nuestra patria. Porque la tragedia que vivió Argentina no será olvidada jamás por los que poseen un corazón noble; no sólo por quienes han presenciado aquel infierno, sino también por la condena de todos los seres de conciencia del mundo. Como lo demuestra la investigación que en otros países llevan adelante seres como el juez Baltasar Garzón, con quien estuve durante mi último viaje a España. La sangre, el horror y la violencia cuestionan a la humanidad entera, y nos demuestran que no podemos desentendernos del sufrimiento de ningún ser humano.


Cake de frutas confitadasOlvido y Dinarama
Hoy he dejado de pensar en el blog. Llevo varios días tan cansado y atareado que no tengo tiempo para nada, sólo para pensar en un par de cosas. Pensaba que dejar el blog me llevaría a un estado de relajación temporal, a veces me provoca desazón no poder publicar algo o no responder a los mensajes que van apareciendo. Algunos de estos mensajes los respondía mientras corría o conducía, momentos en los que sí tenía un tiempo para pensar. Pero, como si le hubiese dado al "Send", me olvidaba de ellos y nunca he llegado a responderlos, ¡perdón! De memoria: aquella recomendación para una tarta de celebración (no diré de qué tipo), un mensaje que anunciaba una referencia del blog en un conocido portal (¡gracias!),... así un sinfín de ellos que nunca he llegado a responder.

Ahora Teo duerme, no debería estar durmiendo, son las siete de la tarde y debería hacer todo lo posible para que se mantuviese en pie. Si estuviese en casa me echaría en cama a ver si me se pasan esos pinchazos que me recorren la cabeza durante toda la semana. Pero no, estoy en el centro de Santiago, y sólo se me ha ocurrido acercarme a un centro social a escribir estar palabras para tener la impresión de "no perder el tiempo". Tengo que despertarlo, no puede ser. No debería estar durmiendo. Un beso.

Cake de frutas confitadas(…) El jueves pasado dormí menos de tres horas, pasé uno de los días más aturdidos que recuerde. El viernes se le aproximó, todavía me pregunto cómo pude mantenerme en pie. La noche del sábado el cansancio acumulado ya no pudo más y me hizo explotar, en mi cabeza resonaban los ecos de un dolor punzante y unos sonidos remanentes que emanaban de la zona frontal y temporal. Cuando Teo se despertó a las dos de la mañana, justo una hora después de haberme acostado, pensé que ya no podría más, que no habría ninguna posibilidad de mantenerme en pie. Había pospuesto todos mis intereses transversales: el estudio, la lectura, la cocina... hasta el trabajo lo había desplazado a un estado de mínima dedicación, la justa para poder sobrevivir. Aún así, el tiempo no me llega, las labores básicas del día a día, como la comida (la nuestra y la de Teo) u otras de la misma naturaleza ocupan un tiempo que debería estar descansando. Cuando a las doce de la noche acabé el puré tenía que preparar unos apuntes. ¿Hasta cuándo? No sé, sólo sé que así no se puede sobrevivir, ya no he dicho "vivir".

He perdido...
He perdido unos minutos releyendo algo de lo escrito hace un año o algo más, y todo parece muy lejano, como si durante este último año haya envejecido y cambiado tanto que ni yo he sido consciente de ello. Me habían anunciado que todo pasaría muy rápido, pero nadie me dijo que el que más envejecería sería yo, más que mi propio hijo. Todavía me pregunto cómo hacen los padres que sin ayuda deben compaginar el trabajo con el cuidado de varios hijos, quizás organización. Uno de mis mayores problemas es que mi trabajo se desarrolla básicamente en casa, al trabajo se va a exponer aquello que durante horas he organizado y planificado en esos momento que ahora no tengo y robo al sueño.

Cake de frutas confitadasCake de frutas confitadas
  • 215 gr .de harina normal.
  • 8 gr. de levadura química (Royal).
  • Dos pizcas de sal.
  • 100 gr. de mantequilla.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 3 huevos bien grandes (180 gr).
  • 30 gr. de miel.
  • ~220 gr. de frutas confitadas.
  • ~100 gr. de naranja confitada.
  • ~50 gr. de ciruelas (mejor con hueso, que retiraremos, para que estén más jugosas).
  • ~100 gr. (una bolsita) de cerezas confitadas rojas.
Jarabe para mojar el cake
  • 200 ml. de agua.
  • ~90 gr. de azúcar.
  • Dos chorritos generosos de ron (o licor kirsch), 30-45 ml.
(1) Mezclamos la harina la levadura química y la sal. Precalentamos el horno a 200º C. Con un batidor eléctrico de varillas, trabajamos a velocidad media la mantequilla con el azúcar. La mantequilla es mejor retirarla del frigorífico con antelación para poder trabajarla con mayor facilidad.
Añadimos un huevo y la miel y seguimos batiendo. Ahora intercalamos la mezcla de harina con los huevos para que no quede apelmazada ni se corte la masa. Añadimos un poco de harina, unos 70 gr., batimos, y el siguiente huevo. Así una vez más hasta acabar la harina. El proceso nos queda: huevo + miel -> harina (70 gr) -> huevo -> harina (70 gr) -> huevo -> harina (restante). Por último añadimos las confituras, exceptuando las cerezas que las introduciremos en la masa cuando la vertamos en el molde.

(2) Engrasamos y espolvoreamos ligeramente con harina el molde (también pude hacerse con azúcar glasé, pero corremos el riesgo de que se quede pegado) y rellenamos hasta unos ¾ de altura del molde para que no rebose. Depositamos las cerezas confitadas dentro de la masa, introduciéndolas ligeramente sin que se introduzcan demasiado. Durante la cocción se bajaran (o subirá la masa, según se vea).

Introducimos el cake en el horno precalentado y horneamos durante unos 10 minutos a 200º C. Pasado el tiempo bajamos la temperatura hasta unos 160 º C (dependiendo del tamaño) y horneamos hasta que al introducir con un palillo o cuchillo en el centro salga limpio (unos 30-40 minutos más).
Retiramos de inmediato e introducimos el recipiente en un baño de agua fría para que no siga cociéndose. Desmoldamos (no debe estar demasiado caliente al desmoldarlo para que no se rompa).
Pasamos a la preparación del jarabe que es imprescindible para obtener un óptimo resultado. El jarabe podemos ir preparándolo mientras dejamos enfriar el cake.

(3) Jarabe, como he dicho, imprescindible. Ponemos al fuego el agua con el azúcar hasta que hierva, retiramos cuando se haya deshecho el azúcar y añadimos el licor. Con el cake todavía templado, lo depositamos sobre película de cocina o una rejilla estrecha y, con ayuda de un pincel, empapamos el pastel con el jarabe, primero por la parte superior y girándolo por todos lados (incluso la base) para empaparlo de modo uniforme. Podemos hacer unas pequeñas incisiones con una brocheta para facilitar la introducción del sirope. Debe estar bien mojado por todos lados hasta acabar el jarabe.

Repito. Envolvemos en película transparente de cocina e introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir, por lo menos toda una noche. Su punto ideal lo alcanzará pasadas unas 36-48 horas de reposo en el frigorífico. Envuelto en película de cocina en el frigorífico se conserva varios días en perfecto estado, mojado y sin resecarse. Yo recomendaría hacerlo dos días antes del momento de degustar, estará en su estado óptimo. Por ejemplo, un viernes por la noche para tomar un domingo al mediodía.

Cake de chocolate y naranja confitada

Cake de chocolate y naranja confitadaDe cake a cake…

y tiro porque me toca
Éste es, creo recordar, el tercer cake de chocolate que publico. Todos diferentes y apetitosos, para mi gusto, por supuesto. Había empezado a ser una costumbre hacerlos cuando estaba en A Illa. Por las circunstancias que acompañaban la visita (estancias breves, ausencia de ingredientes para hacer postres complejos o tiempo dedicado a otras labores) las condiciones de la cocina y el entorno se veían adecuadas para este tipo de postres. Ahora me toca hacerlos en Santiago. Sin tiempo para casi nada, hacer un postre apetecible que pueda durar varios días es el único modo de ejercer una de mis aficiones… Iba a escribir “pasiones”, pero debo admitir que no lo es tanto, la cocina me gusta y (casi) me apasiona, pero si reflexiono un poco creo que hay alguna otra actividad sin la que mi existencia tendría un vacío difícil de llenar, sin la cocina podría sobrevivir. También creo que habría otro tipo de actividades a las que nunca he podido dedicarme de lleno, que estoy seguro me absorberían por completo, quizás la música o la pintura, el diseño o las caminatas por el monte, ¡vaya usted a saber! No sé. También pensaba que no podría vivir sin Cine y estoy sobreviviendo… por el momento. Cuando no me quede nada estaré muerto o seré un muerto viviente. De momento puedo disfrutar practicando con la cocina, que tampoco está mal, ¿o no?

Cake de chocolate y naranja confitadaEste cake lo hice hace ya algún tiempo, por lo que mis recuerdos son difusos, pero sí recuerdo su sabor exquisito y diferente a los otros que ya he publicado. Más suelto, quizás, igualmente húmedo y poco denso. Rico.
A diferencia de otros cakes en los que uso mantequilla, en éste he usado un aceite de cacahuete que encontré un día en el supermercado con nombre parecido al de una conocida marca suiza de chocolates. El uso de un aceite ligero, que podría ser sustituido por un aceite de girasol o maíz, le confiere esa suavidad de la que hablaba con anterioridad.

Cake de chocolate y naranja confitadaEl aporte de la naranja confitada le da el último toque personal, pero también podría haberse prescindido de ella. De lo que no podría haberse prescindido es del jarabe, por supuesto. La concentración de azúcar del mismo no la recuerdo con exactitud, pero una buena elección es entre un tercio y un medio con respecto a la cantidad de agua.

Dados los antecedentes no me extenderé demasiado en la introducción, tengo pendiente otro cake que estoy seguro gustará tanto como éste.

Cake de chocolate y naranja confitadaFragmentos
El orden que acompaña los comentarios en estas tres recetas es puramente arbitrario, en ningún caso siguen una secuencia temporal ni un orden premeditado. El caos que ahora rodea mi vida se ha adueñado también del blog y de lo que ahora publico. Sin orden nocturno ni diurno, sólo una secuencia de intervalos de estamos de ánimo fluctuantes que podrían surgir cuando menos te lo esperas.

Hoy ha salido la luz, he dormido más de seis horas, o casi, y me encuentro algo mejor. La reacción de las famosas vacunas de los quince meses ha hecho su efecto entre diez y doce días después. Las noches han sido eternas y al tercer día pensé que me moría de cansancio. El dolor y la confusión recorrían toda mi cabeza. Hoy ya veo las cosas de otro modo, por lo menos durante estos momentos.

Cake de chocolate y naranja confitadaNaranja confitada
  • 1 (o más) naranja de piel gruesa.
  • 400 ml. de agua (mejor mineral).
  • 200 gr. de azúcar.
  • 25 gr. de zumo de limón (zumo de un limón pequeño).
  • 1 vaina de vainilla (opcional)
  • c. s. de agua para hervir previamente la piel de naranja.
(1) Cortamos la piel de la naranja en tiras gruesas (de medio centímetro de grosor). Antes de proceder a confitar la naranja necesitamos eliminar parte de la acidez. Para ello, hervimos agua e introducimos la piel de naranja durante unos dos o tres minutos. Retiramos el cazo del calor y las escurrimos, pasándolas por agua fría. Este proceso debemos repetirlo varias veces, 3 ó 4 veces.

(2) Para preparar el jarabe hervimos el agua (400 ml o menos) con el azúcar (el doble de agua que de azúcar), el zumo de limón y la vainilla cortada longitudinalmente (si la usamos, mejor es usarla). Añadimos las tiras de piel naranja y calentamos a fuego lento durante una hora y media a dos horas (ojo, debemos controlar la cocción para que no se evapore demasiada agua y se queme el jarabe). Retiramos del fuego y las dejamos macerar en reposo unas 12 horas o más (de un día para otro). Escurrimos la piel y la trocemos en fragmentos de medio centímetro, aproximadamente.

Cake de chocolate
  • 185 gr. de harina normal
  • 70 gr. de cacao puro en polvo.
  • 7 gr. levadura química (Royal, impulsor…)
  • Una o dos pizcas de sal.
  • 2 huevos grandes (115 gr.)
  • 330 gr. de azúcar.
  • 130 gr. de aceite de cacahuete (maíz o girasol si no se tiene)
  • 115 gr. de nata 35% M.G.
  • 160 gr. de leche entera.
  • 60 gr. de concentrado de zumo de naranja (si no se tiene sustitúyase por LECHE y ralladura de naranja)
  • 1 naranja confitada
Jarabe para mojar el cake
  • 180 ml. de agua.
  • 65 gr. de azúcar.
  • Dos chorritos generosos de ron (o licor kirsch), 30-45 ml.
(1) Mezclamos la harina con el cacao, la levadura química y la sal. Precalentamos el horno a 200º C. Con un batidor eléctrico de varillas, emulsionamos los huevos con el azúcar y el aceite. Añadimos poco a poco la mezcla de harina, la nata y la leche. Mejor intercalando los líquidos con la harina para que no se corte ni se apelmace. Añadimos la naranja confitada. Mezclamos bien y cuidadosamente para que no tenga grumos.

(2) Engrasamos y espolvoreamos ligeramente con harina el molde (también pude hacerse con azúcar glasé, pero corremos el riesgo de que se quede pegado) y rellenamos hasta unos ¾ de altura del molde para que no rebose al hornear. Introducimos en el horno precalentado y horneamos durante unos 10 minutos a 200º C, pasado el tiempo bajamos la temperatura hasta unos 150-160 ºC (dependiendo del tamaño) y horneamos hasta que al introducir con un palillo o cuchillo en el centro salga limpio (¿45 minutos? ¿una hora?).
Retiramos de inmediato e introducimos el recipiente en un baño de agua fría para que no siga cociéndose. Dejamos enfriar y desmoldamos (no debe estar demasiado caliente al desmoldarlo para que no se rompa).
Pasamos a la preparación del jarabe que es imprescindible para obtener un óptimo resultado. El jarabe podemos ir preparándolo al final de la fase de cocción.

(3) Jarabe, como he dicho, imprescindible. Ponemos al fuego el agua con el azúcar hasta que hierva, retirándolo cuando se haya deshecho el azúcar. Ya fuera del fuego, añadimos el licor. Con el cake todavía templado (o casi frío), lo depositamos sobre película de cocina o una rejilla estrecha y, con ayuda de un pincel, empapamos el pastel con el jarabe, primero por la parte superior y girándolo por todos lados (incluso la base) para empaparlo de modo uniforme, cuidando que no se rompa. Podemos hacer unas pequeñas incisiones con un palillo o brocheta para facilitar la introducción del sirope. Debe estar bien mojado por todos lados hasta acabar el jarabe.

Envolvemos en película transparente de cocina e introducimos en el frigorífico hasta el momento de consumir, por lo menos toda una noche. Su punto ideal lo alcanzará pasadas unas 36-48 horas de reposo en el frigorífico. Envuelto en película de cocina en el frigorífico se conserva varios días en perfecto estado, mojado y sin resecarse. Yo recomendaría hacerlo dos días antes del momento de degustar, estará en su estado óptimo. Por ejemplo, un viernes por la noche para tomar un domingo al mediodía.

Poco a poco los cakes se están convirtiendo en mis postres preferidos, o casi.

Cake de chocolate y naranja confitada

Pollo al limón

Pollo al limónSin tiempo

La receta más fácil del mundo (o casi)
Cuando empecé a escribir esta entrada fue allá por el 22 de noviembre del 2009. Ya ha pasado mucho tiempo. Aparté el escrito por los mismos motivos por los que el blog está creciendo muy lentamente durante los últimos quince meses y pico. Me han dicho que todo llegará. ¿Cuándo?, ¿no estaré acabado para entonces?

Por no prostituir la idea original o perder ni una sola letra de mi diario, incluiré aquellos comentarios que ahora parecen muy alejados en el tiempo. Entonces Teo no caminaba y podía cocinar con menores problemas en su presencia. Ahora es muy difícil mantener la atención en ambas actividades sin correr el peligro de pasarme horas recogiendo o que se produzca algún hecho extremadamente peligroso.

Esta receta es de esas de increíble facilidad y resultados excelentes, casi milagrosos. Recuerdo cómo hace un tiempo mi hermano Mrtn hablaba de cuando en época de estudiante había invitado varias veces a sus amigos a cenar para convencerlos de lo delicioso de un plato extremadamente sencillo. Nunca fallaba, así acallaba y cerraba las bocas de los comensales que se sentaban en la mesa. No me ha dicho qué venía después, pero me imagino que no sería agua mineral sin gas.

Pollo al limónPollo, un limón, un chorrito de agua y una/s pastillas de caldo de pollo (Avecrem) son suficientes ingredientes como para preparar este plato. Yo le añado algo más, pero sólo por el hecho de tener la impresión de aportar algo a un plato que casi no necesita de ello.
A medida que avanza el horneado, el limón va soltando su zumo y formando una deliciosa salsa con el caldo del pollo y las grasas que va soltando durante la cocción. Por su simpleza (no lleva ningún añadido de aceite o materia grasa) me atrevería de denominarlo “bajo en calorías”.

El acompañamiento podemos hacerlo como más nos guste. Unas verduras u hortalizas (pisto) completarían un plano muy sano. Pese a todo, yo suelo acompañarlo de unas patatas fritas (que añado a la olla el último momento) y unas bolitas de calabaza.

Pollo al limónNoviembre 2009. Cuando se vuelve a casa del trabajo no siempre se tiene tiempo para cocinar con calma o, si se tiene, hay que atender al pequeño de la casa. Lo dejo entretenido con un apio en una esquina de la cocina. Ese entretenimiento puede durar sólo un par de minutos, entonces se aproxima gateando hasta mis piernas, se agarra a ellas y se levanta. Quiere ver qué estoy cocinando. Ya sólo queda acabar con él en brazos o volver a darle algo para entretenerlo. Un puerro.

Esta receta es para esos días que ni un puerro lo entretiene. En el minuto que lo puedes distraer te da tiempo a prepararlo. Después sólo resta esperar a que el horno acabe. Facilísima y rica receta, os lo puedo asegurar.

Hasta que me conoció María, decía que no le gustaba el pollo. Ahora me lo pide de muchas formas, ésta es una de sus preferidas, después de la versión con arroz, pasta o a la barbacoa (quizás). El último mes me lo ha solicitado dos veces.

La receta es tal y cómo la hace mi madre, a quién se la pasaron durante una de esas conversaciones culinarias de verano. Es sorprendentemente fácil, lo es tanto que hasta parece milagroso que pueda quedar tan rico. La única modificación que hago sobre la receta original es echarle un chorrito de coñac y ponerle alguna hierba aromática, pero como he dicho, mi madre lo hace sin estos cambios y el plato tiene el mismo éxito.
Lo de añadirle sal y pimienta también es opcional, yo le añado muy poco, mi madre ninguna. La sal que le proporciona las pastillas de caldo de pollo es más que suficiente. El añadirle un poco de sal y pimienta es, quizás, un simple ejercicio para darle mayor credibilidad a un plato tan rico y sencillo.


Pollo al limónBreve
Noviembre 2009. Cuando la gente busca algo, básicamente material, y lo enmascaran en un comentario, publicidad encubierta, notoriedad valiéndose de otros, del engaño… me molesta. Me molesta mucho porque se nota a leguas y no suele haber sinceridad, pura miseria. Hoy ha sido uno de esos días en los que me gustaría estar viviendo muy lejos de la civilización. Antes decía irónicamente: “criando cerdos en Australia”, ahora diré sin ironía: cultivando hortalizas y mirando al mar, viendo el tiempo pasar lentamente y sin reloj; viviendo de mi trabajo y no para él.

Pollo al limónPollo al limón
  • 2 ó 3 zancos de pollo.
  • 1 limón entero (y grande).
  • c.s. de pastillas de caldo de pollo (Avecrem).
  • Un chorrito de agua, sólo la necesaria para que no se queme la olla.
  • Un chorrito de coñac (opcional)
  • Hierbas aromáticas a gusto: tomillo, romero,… (+ opcional)
  • Sal y pimienta, muy poca (+ opcional)
(1) Precalentamos el horno a temperatura fuerte, unos 235-250ºC. Yo lo hago como lo ha hecho siempre mi madre, sólo con calor por la parte inferior para que no se seque demasiado en la superficie ni se evapore demasiada salsa. Opcional: salpimentamos ligeramente el pollo.
En una olla que pueda ir al horno espolvoreamos generosamente con pastilla(s) de caldo de pollo. Sobre él situamos los zancos de pollo (también podrían ser otras partes que nos gusten) y volvemos a espolvorear con el Avecrem (me permito hacer uso de una marca comercial) sobre los zancos. Echamos un chorrito de agua, sólo para que no se queme el fondo, y (opcional) un chorrito de coñac. Hacemos un pequeño corte en uno de los extremos del limón y lo apoyamos en el centro de la olla. El corte tiene una doble función, servir de apoyo al limón y favorecer la pérdida de jugos. Opcionalmente podemos añadir alguna hierba aromática: tomillo, romero,…

(2) Introducimos en el horno y cocinamos hasta que la piel del pollo (que hemos puesto hacia arriba) tenga un tono ligeramente tostado. Todo el proceso debe durar entre 40 minutos a una hora, como mucho (quizás). Si durante la cocción vemos, sobre todo al final de la misma, que se ha secado demasiado, podemos añadirle un poco de agua, muy poca.
Retiramos del horno y servimos en una bandeja, vertiendo el jugo sobre el pollo. También podemos cortarlo en pequeñas tiras a modo de “jamón asado”. Podemos hacer un ligero desgrasado con agua si vemos que quedan pegotes de grasa en el fondo. Acompañamos como más nos guste, por ejemplo, unas patatas fritas.

Muy fácil y muy rico.

Pollo al limón