sábado, 19 de junio de 2010

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Bla, bla, bla...

Fondant, coulant, paradise y todo lo demás
Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Tengo la impresión de que cuando parece calmarse todo, rápidamente vuelven otros asuntos igual de pesados multiplicados por mil. Y así ha sido, pensaba que al acabar los exámenes como alumno tendría más tiempo. Me había olvidado de cuán estresantes son estas últimas dos o tres semanas del curso como profesor. Y aquí estoy, con sólo un par de días para terminar un agotador año (para mí), entre correcciones o la odiosa y tensa toma de decisiones. No he nacido para juzgar a nadie.

Pronto tocará recuperar el tiempo perdido y poner al día el blog. Ponerlo día será imposible, muchas recetas ya se han olvidado y sólo conservo unas fotos sin letra ni olor. Por lo menos intentaré recordar aquellas más próximas a las que les tengo cierto cariño, como ésta.

Tenía en mente varias ideas y proyectos, como cambiar de una vez por todas la apariencia, haciéndola más amigable y atractiva, y la funcionalidad, incorporando nuevos elementos y utilidades que muchos hemos buscado más de una vez en Google. Creo que me resultará casi imposible durante este verano, pero intentaré hacerlo sólo en parte durante los próximos dos meses. Hace siete años que tengo en propiedad el dominio pepinho.com (¿por qué no compré antes “pepe.com” cuando todavía estaba libre?, ¿o aquel otro que quería regalar a María?), me da pereza usar ese dominio para este fin. Si lo hiciese, sería mi perdición absoluta, dándole a este espacio una sobriedad que no quiero que posea. Además, me gusta la cercanía e improvisación que otorga el dominio “blogspot.com”. A fin de cuentas, mi único fin sigue siendo el mismo: la evasión, no la cárcel.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)El dulce. No recuerdo la primera vez que leí la palabra “coulant”, pero sí recuerdo la receta ¿original? de M. Bras. Aquella receta estaba preparada con dos masas: la abizcochada exterior y una ganache interior que se fundía al hornear. Desde entonces todos nos hemos atrevido a llamarle “coulant” a todo postre de chocolate con el interior fundido y un exterior compacto, buscando soluciones más rápidas y sencillas. En otras ocasiones, incluso hemos llamado “coulant” a postres que ni llevan chocolate. Por una vez he querido ser fiel al espíritu del postre original y no me he atrevido a llamarlo “coulant”, ni “Paradise” (como llama Paco Torreblanca en alguna de sus creaciones). Lo he dejado en un sencillo “Fondant”. Llámenlo cómo más deseen.

De todas las versiones que tengo, que son muchas, ésta es una de mis preferidas. La leche condensada le da una cremosidad a la masa después de ser horneada, no como otras en las que el relleno se desparrama en exceso por el plato al cortarlo de cuajo. Se esparce, pero con la lentitud suficiente como para que a los dos segundos todavía quede algo en el interior y no un vacío difícil de localizar. El cremoso interior puede adivinarse en la primera fotografía, a la que le he retirado un trocito de la base (aprovechando un •defecto de fábrica”) para poder ver su interior semifundido.

La otra aportación al postre es la incorporación del pimentón picante, el suficiente para que contraste con el chocolate y el justo como para que no se note. Unas pizcas. Es para mí una aportación insustituible, como añadirle unas chispas de sal al chocolate, que no le dan sabor, lo realzan.
Con todo ello, es ésta una de las versiones que más preparo. Tan fácil que a veces ni lo guardo en el frigorífico, nunca he llegado a congelar esta masa. Lo demás es sólo una cuestión de tiempo, del tiempo justo a la temperatura adecuada.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)PPSOE
(Estaba) Estoy enojado, enfadado y desesperanzado. Bueno, no tanto como podría desprenderse de mi comentario, pero a veces lo estoy un poco. No es por la crisis ni por el dinero que nos quitan, roban, que bien estaría si fuese bien empleado. Es porque, una tras otra, todas las medidas de un partido que se dice de izquierdas parecen venir de ideas de la derecha más liberal-conservadora. Porque vienen de allí, no nos engañemos. En cuanto a la política social, Europa puede parecer muy progresista, pero en políticas económicas es el poder de la mayoría conservadora quién marca las pautas. Nos clavan una tras otra y se justifican diciendo: “es lo que se está haciendo en Europa”, como si “Europa”, la vieja Europa, fuese sinónimo de progresismo. ¿Y qué?, si lo único que se pretende es salvaguardar los intereses del Capital y la especulación. Lo penúltimo tiene tela: la reforma laboral, tanto, que hasta parece que será aprobado por aquellos que no quieren aprobar ni el cambio de peinado de la vicepresidenta. Después nos dicen con la boca grande que quieren eliminar servicios públicos (como líneas de tren) no productivos, como si todos los ciudadanos no tuviésemos los mismos derechos ni paguemos los mismos impuestos, vivamos dónde vivamos. El estado está para servir a todos y cada uno de los ciudadanos, no (sólo) para obtener beneficio a costa de ellos. Por el momento yo propongo un cambio de siglas, empezado por eliminar la S. y la O., que de socilista les queda sólo alguna política "social" y la O de obrero hace mucho tiempo que no les queda nada.

Aclaración para despistad@s: he propuesto un cambio de siglas, no un giro todavía más conservador y/o reaccionario. Que ya lo decía Orwell: "Todos los animales son iguales, pero unos más iguales que otros...."

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)(Estoy) Ya no estoy enojado ni enfadado, ni desesperanzado. Bueno, esto último sí, esperanza he perdido bastante. Lo que me duele no es la pérdida ni la congelación salarial, gano mil veces más de lo que necesito y despilfarro novecientas noventa y nueve veces más de lo que debería. El problema es ver cómo los estados se movilizan por el capital, salvaguardando los intereses de unos pocos, y siguen con la venda en los ojos ante las injusticias humanas y el (mal llamado) tercer mundo. ¿Por qué no se han movilizado del mismo modo ante las verdaderas injusticias sociales (como el hambre)? Eso no interesa, me imagino, o no genera riqueza. La genera, pero es una “riqueza” de la que ellos parecen desconocer su valor.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Nadie hablará de nosotr@s cuando hayamos muerto
Los hipocondríacos son (somos) personas inseguras de sí mismas que, como le sucede a mucha otra gente, tienen miedo a la muerte y a las circunstancias que no pueden (podemos) controlar, es decir, a casi todo. Lo positivo es que detrás de esa aprensión se oculta una ilusión por la vida y unas ganas de aferrarse a ella eternamente. Lo negativo, el temor a la enfermedad y, de ahí, a la muerte. La pérdida de esos miedos es la base de la verdadera cura, la convivencia y aceptación de nuestro cuerpo o de nuestras limitaciones para sobrellevar lo que pueda acaecer, que todos tenemos la certeza que alguna vez será malo, aunque sólo sea en nuestro último aliento.

Detrás de ese aparente pesimismo frente a cualquier insignificante síntoma, en un pequeño rincón de nuestro cerebro, estamos esperanzados de que nuestra siguiente visita médica sea como la de otras muchas veces: pura sugestión. Hasta que las Leyes de Probabilidad hacen su agosto, sucede algo incontrolable y, como en el cuento del pastor mentiroso que me contaba mi madre de pequeño, nos encontramos de cara con el lobo que, aunque sea un simple caniche, para nosotros es más feroz que el de Caperucita Roja. En ese momento es cuando las dudas que teníamos son certezas y nos aferramos a vivir sin miedos.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)
Me imagino que mi subconsciente me ha jugado una mala pasada últimamente, y que esos pensamientos tienen su brote en unas visitas médicas no críticas pero que sí son un obstáculo. Tal vez haya sido eso lo que me haya llevado pensar en todo aquello que me gustaría hacer antes de que mi corazón deje de latir. Como casi siempre, lo he escrito impetuosamente y sin reflexión previa. Cuando eso sucede sabes que te arrepentirás muy pronto, quizás hoy mismo o mañana, pero si lo he pensado debe tener los mismos derechos que cualquier otro pensamiento más reflexivo y meditado. Es probable que mañana mismo pueda cambiar, añadir o borrar elementos de la lista, el orden poco importa, de momento aquí se queda. Algunos hechos son posibles, otros inviables, imposibles o absurdos. Un soñador como yo siempre preferirá estos últimos, los absurdos imposibles.

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)
  • Ver crecer a Teo.
  • Poder ver mi infancia en Cinemascope, FullHD y 3D, sin necesidad de ponerme esas incómodas gafas estilo Matrix.
  • Correr la maratón de Nueva York, la buena, y pasear de nuevo (semidesnudo) mil veces por Central Park.
  • Aprender a tocar (bien) el piano y, quizás, comprarme un clarinete.
  • Encontrar, localizar, pasear y correr por esas montañas afiladas que aparecían en mis sueños. Volver a tenerlos.
  • Leer cierto libro… No diré el título, me da rubor no haberlo hecho hasta ahora.
  • Volver a los 14 años y a los amores sinceros.
  • Participar en unos Juegos Olímpicos, sección de veteranos, 100 Km marcha.
  • Ver qué ha sido de los amores de la infancia.
  • Aprender a patinar. Previamente tendría que comprarme unos patines.
  • Dormir más de ocho horas seguidas y recordar qué se siente al despertar.
  • Participar en el proceso creativo de una (buena) película, aunque sea de gaffer, asistente de gaffer o aguador. En España, de Fernando León o Víctor Erice para arriba (aunque más allá de Erice no hay nada); en el extranjero, alguno “actual”: Kim Ki-duk, Terry Gilliam, Clint Eastwood, Michael Haneke, Lars Von Trier, Michael Gondry, Alejandro González Iñárritu… o alguno más ;-).
  • Pedir perdón por haber hecho daño sin saberlo ni pretenderlo.
  • Pedir perdón por haber ofendido sin haberlo pretendido.
  • Apagar todas las luces de la ciudad para poder ver las estrellas de verano.
  • Volver a recuperar el libro de Las Olimpiadas de Moscú de Cola Cao que tanto me gustaba.
  • Acabar con la especulación, los falsos ídolos y el dinero.
  • Mostrar las orejas del lobo de FB y los nuevos mundos virtuales.
  • Ayudar a quién realmente lo necesita.
  • Ver (otra vez) un amanecer bien acompañado desde Os Ancares, porque “amanece, que no es poco”.
  • Volver a África, a la verdadera África.
  • Sentar a muchos políticos y gobernantes en una sala de cine para que vean “La Gran Ilusión”.
  • Viajar a las antípodas.
  • Pasar una temporada viviendo (y acabando mis días) en una casa con huerta lejos de la civilización y la tecnología, probablemente un lugar de la Irlanda de mis sueños.
  • Ser comprendido, aunque sólo sea un poco.
  • Escribir un árbol y plantar un libro.
Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)Fondant de chocolate, canela y cayena (pimentón picante de la Vera)
  • 35 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 40 gr. de azúcar polvo.
  • 80 gr. de leche condensada.
  • 110 gr. de huevo (2 unidades)
  • 2 pizcas de sal.
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 150 gr. de chocolate negro (he mezclado chocolate con 72% de cacao -100 gr.- con chocolate Fondant al 55% -50 gr.-, en torno a 1/3)
  • 32 gr. de harina de repostería.
  • 3 gr. de cacao negro en polvo (~1 cucharilla de té colmada)
  • 2 pizcas (generosas) de pimentón picante de la Vera.
  • ½ cucharilla de té de canela molida.
(1) Batimos la mantequilla (reservada a temperatura ambiente) con el azúcar polvo hasta que quede cremoso. Añadimos la leche condensada, mezclando bien, los huevos, uno ano, las pizcas de sal y la vainilla. Fundimos el chocolate (más del indicado, para poder obtener los 150 gr. fundidos) en el microondas en golpes de unos segundos o, como ya hago últimamente, a fuego muy bajo (al 1) en un recipiente de fondo grueso. No me gusta hacerlo al baño María, es fácil que le caiga una gota de agua y estropee el chocolate. Cuando al remover con una espátula se funde fácilmente mezclamos suavemente hasta fundirlo en su totalidad. Añadimos el chocolate fundido a la mezcla anterior (exactamente 150 gr), mezclando mientras lo hacemos.

(2) Mezclamos la harina con el cacao, el pimentón picante y la canela molida. Vertemos sobre la mezcla de chocolate, mezclando hasta que no tenga grumos y forme una masa homogénea.
Engrasamos y enharinamos unos 3 moldes pequeños para flan, eliminando el exceso de harina. Podemos hacerlo espolvoreando con azúcar glasé para que no queden blancos por fuera al retirarlos del horno, pero es más fácil que se pegue. Rellenamos los 3 moldes con la masa, repartiéndola bien entre ellos.
Podemos cocinarlo en el momento o dejarlo reposar en el frigorífico (no congelador) un mínimo de unas 3 horas. Si lo queremos preparar en el momento, lo hornearemos (con el horno precalentado) a unos 220º C durante unos 10-11 minutos. Si los retiramos del frigorífico lo dejaremos a la misma temperatura (220º C) durante unos 12-14 minutos, como mucho. Nunca he llegado a congelar esta masa, me imagino que será igual que otras con la dificultad añadida de ajustar la temperatura para que se haga por fuera y no quede congelado el interior (¿menor temperatura?).
Los retiramos, los desmoldamos pasando un cuchillo por el borde y acompañamos con una salsa de frambuesa, fresa o (si hace calorcito) un poco de helado, combina muy bien.
Os quiere, pepinho.com

Fondant de chocolate, canela y pimentón picante de la Vera (o cayena)