martes, 2 de octubre de 2007

Buñuelos vieneses rellenos de mermelada o Nutella

Un vals

Si os digo que me encantan las masas fritas no estoy descubriendo nada. Los donuts, los buñuelos, las rosquillas, las tortitas,… creo haberlo mencionado recientemente. Últimamente tengo “mono” de buñuelos o churros, sobre todo por la noche. Me entran unas ganas desesperadas. Por suerte, unos buñuelos sencillos o unos churros se pueden hacer en minutos. A veces, incluso guardo una taza con el aceite (mejor de girasol para que no le de sabor a la masa) por si me entra algún bosquejo de ansiedad… Esta misma tarde he tenido que preparar unas tortitas (diferentes) con miel y… (ya os contaré).

Éstos los he realizado dos veces en menos de veinticuatro horas, cierto es que yo siempre empleo la mitad de ingredientes o menor cantidad.


Los nombres que acompañan a los buñuelos nunca me han quedado muy claros, ni estoy seguro de las diferencias, sobre todo si tenemos en cuenta que en cada país se conoce con un nombre diferente: vieneses, berlinas, de Nueva Orleáns, … casi siempre identificados con alguna localidad, probablemente relacionada con su origen (perogrullada).

Si también, como a mí, os gustan este tipo de masas… tenéis una buena forma de disfrutar de unos deliciosos bollitos. Ni me imagino cómo estarán cubiertos de chocolate. Tenía tantas ganas de comerlos que no he podido esperar, ni un poco.


Toma este vals

Llevo un par de días oyendo el telediario y gracias a ellos he podido recordar a dos de mis cantautores preferidos desde mi juventud, hace más de quince años, porque a uno de ellos lo empecé a oír antes de ser un quinceañero.

Uno ha venido a presentar un nuevo trabajo después de varios años de ausencia: Franco Battiato; el otro ha recibido un homenaje (merecidísimo) en el que amigos y cantantes-admiradores han hecho sus propias versiones de sus poemas musicales: Leonard Cohen.

Una de mis mayores pasiones por aquella época era Leonard Cohen, Franco Battiato me llegó un poco de sorpresa y, aunque en España sus discos se presentaban en castellano, algunas de sus letras me parecían más desconcertantes, a la vez que cautivadoras, que las (no traducidas) del cantante canadiense. Sin duda, Leonard Cohen ha sido, y es, uno de los mejores poetas de la voz, incluso me atrevería a decir que por encima de Bob Dylan.

El Animal

Hablo de Sicilia, de ese cantante que se ha atrevido a hacer cine y a no ocultar sus pensamientos. Un radical moderado. En contra de lo que podréis pensar “radical moderado” no es una contradicción, “radical” viene de “raíz”, es aquel que pretende buscar sus raíces y el origen de las cosas. Se mostraba obsesionado por las culturas del norte de África (“Sicilia no está lejos de África”, decía), mesopotámica o la Rusia pre y post-revolucionaria, algo que siempre quedaba reflejado en sus canciones.

Me agarré a sus letras y música desde el momento en que descubrí que había un cantante que, como yo, buscaba “un centro de gravedad permanente”; me emocionó cuando dijo aquello de “el animal que yo llevo dentro no me ha dejado nunca ser feliz… y el animal que yo llevo dentro te ama a ti”…:

El animal

Vivir
no es muy complicado
si puedes renacer
después y cambiar varias cosas,
las frivolidades y tanta estupidez.

Mientes,
tú mientes bien.
Cuando te tengo junto a mí
tu me das la razón
y quisiera decirte que prefiero estar sólo,

Y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
Y el animal que yo llevo dentro te ama a ti.

Dentro
de mí chispas de fuego
y el agua que lo apagará.
Si quieres ver como arde
espárcelo en el aire
o déjalo en la tierra.

Y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
Y el animal que yo llevo dentro te ama a ti.

Un pájaro en un alambre

Somos dos pájaros en un alambre. Podría incluso ser el mismo, el habla, yo escucho. Él vuela y nos hace volar con sus letras. Todos habréis oído alguna vez su canción más conocida: Suzanne, todas son unas verdaderas obras maestras de la poesía (lírica). Poemas hablados al ritmo de la música, voz herida y cicatrizada por los excesos de años de melancolía. Con una mano escribe mientras con la otra sostiene una botella de bourbon.

Incluso durante su etapa más comercial sus letras seguían teniendo la misma fuerza. Su música se adaptaba a los tiempos cuando sus letras seguían inadaptadas, haciendo su propio camino.

Tengo esa foto del hotel Chelsea, de esa época en la que el arte era vuestra vida y vuestra vida era arte. Erais un grupo de visionarios que pronto fueron yéndose, sólo quedas tú y pocos más. Ya no había limusinas esperando en la calle, sólo un viejo hotel de aspecto casi fantasmagórico, como si todavía los espíritus de Janis Joplin, Jimi Hendrix o Dylan Thomas… estuviesen alojándose. Gracias.

Un pájaro en el alambre (Bird on the wire)

Como un pájaro en el alambre,
como un borracho en un coro de medianoche,
he intentado, a mi modo, ser libre.

Como un gusano en un anzuelo,
como un caballero de un libro pasado de moda,
he guardado todos mis listones para ti.

Si yo, si yo he sido descortés
espero que puedas sólo dejarlo pasar.
Si yo, si yo he sido falso
espero que sepas que nunca lo fui contigo.

Como un bebé, no nacido,
como una bestia con su cuerno,
he “espinado” a todos lo que se acercaron a mí.

Pero juro por esta canción
y por todo lo que he hecho mal
que lo reharé para ti.

Vi un mendigo apoyado en su muleta de madera
él me dijo: No debes pedir tanto.
y una bella mujer recargada en su oscurecida puerta
me gritó: Hey, ¿por qué no pides más?

Como un pájaro en el alambre,
como un borracho en un coro de medianoche,
he intentado, a mi modo, ser libre…

Ingredientes
  • 300 gr. de harina [100 gr.], normal o, mejor, 60% de harina de pan.
  • 2 yemas de huevo + 1 huevo entero [1 yema + 10 gr. claras –opcional-]
  • 20 gr. de levadura de pan [7 gr.]
  • Una pizca de sal
  • 40 gr. de azúcar [14 gr.]
  • 40 gr. de mantequilla o manteca [14 gr.]. Prefiero el sabor a manteca.
  • 120 ml de leche o agua templada. Con la leche obtenemos, por oxidación, unos buñuelos más oscuros pero más sabrosos. Si usamos agua podemos añadir un poco de leche en polvo. [40 ml]
  • 15 ml de extracto de vainilla o ron. [5 ml]
  • Relleno: Chocolate, Nutella, mermelada de manzana o albaricoque
  • Azúcar glasé para espolvorear
(1) Preparación de la masa madre. Disolvemos la levadura en la leche o el agua templada. Echamos la harina suficiente para formar una pasta, no manejable y con aspecto viscoso. Dejamos reposar la masa en un cuenco hasta que doble su volumen y se hayan formado burbujas en la superficie.

(2) (Este punto es mejor hacerlo en una máquina amasadora).Una vez haya crecido, mezclamos el resto de la harina con el azúcar, la sal, el huevo y las yemas, el ron o vainilla y la masa madre. Amasamos un poco y añadimos la mantequilla/manteca en cubitos. Amasamos durante unos 10 minutos, hasta que quede bien ligada y suave. Si fuese necesario, añadimos un poco de harina, no demasiada, téngase en cuenta que la masa al trabajarla coge cuerpo y pierde viscosidad.

(3) Llegados aquí podemos dejar reposar la masa en el frigorífico o estirarla inmediatamente. Lo ideal es dejarla reposar de un día para otro. Estiramos la masa rápidamente, de unos milímetros de espesor, y cortamos en forma de discos con ayuda de un cortapastas o un vaso de borde fino.

Cogemos dos discos, en uno de ellos ponemos un poco de mermelada, Nutella o chocolate en el centro, dejando el espacio necesario en el borde para poder unirlos. Mojamos el borde de los discos con un poco de agua y cubrimos con el otro, presionando fuertemente con las yemas de los dedos. Ponemos sobre una bandeja espolvoreada con harina para que no se pegue al recogerlos y repetimos el proceso hasta acabar con la masa.


(4) Dejamos crecer los buñuelos durante unos 15-20 min. Pasado el tiempo los freímos en un cazo o sartén profunda, con abundante aceite y a 170º C. Dejamos que crezcan y los vamos girando rápidamente para evitar que se quemen. Tened en cuenta que el uso de la leche tiende a dejarlos un poco más oscuros.

(5) Los ponemos en un plato con papel absorbente. Una vez fríos se espolvorean con azúcar glasé, cobertura de chocolate blanco, chocolate negro,… Aquella cobertura que más os guste.



Están riquísimos, sobre todo recién hechos (o hechos recientemente). Podéis guardar la masa en el frigorífico antes de estirarla y hacerlos a medida que os interese tomarlos.