martes, 4 de marzo de 2008

Panna Cotta de café con salsa de chocolate

Panna Cotta de café con salsa de chocolateTake it easy

Es muy fácil, si lo intentas. Crema cocida

Gracias a un comentario de Nina me he acordado de este postre. Tenía varias opciones y opté por alegrarle la vida a M, una amante del café. Yo no lo soy desde aquella horrorosa noche de insomnio a los 17 añitos estudiando filosofía (¿o era bioquímica?), pero me ha encantado igualmente. Al mediodía no hay peligro de insomnio.

Panna Cotta de café con salsa de chocolate
¡Es tan sencillo!, sólo debemos controlar el detalle de la cantidad de gelatina necesaria para que no quede demasiado blanda ni demasiado consistente. Siempre he preferido las láminas (o el agar-agar) a la gelatina en polvo, me resulta más fácil de utilizar: hidratar y listo. Con la gelatina en polvo si te equivocas puedes tener una buena dosis de grumos, ¿en frío o en caliente?, mire las indicaciones del sobre. Suele disolverse en frío y después añadir el líquido caliente.

Qué rico, la he acompañado de una salsa de chocolate y qué decir. Me recuerda en la distancia a un sencillo flan de café y nata, pero sin huevo ni horno, por supuesto. Sólo unos minutos y ya está, después sólo esperar al día siguiente. Es muy fácil, si lo intentas.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateFácil

Fácil es decir que sí. Fácil es no hacer nada. Fácil es quedarme aquí sentado. Difícil es decir no. Difícil es actuar. Difícil es levantarme y luchar.

En mi vida hay cuatro caminos. El fácil, no hacer nada, esperar a que los hechos se sucedan sin querer, esperando a que mi vida esté lo suficientemente moribunda como para perecer por sí sola. Las otras tres vías son las difíciles, una la imposible. La imposible la descarto (ahora), la posible es la más difícil y la menos probable no la tendré en cuenta.

Soy débil. Conmigo se han equivocado, soy la excepción que confirma la regla, el error que cometió Darwin. No siempre sobreviven los más fuertes. En esta sociedad soy la especie en extinción, sin equilibrio con el entorno. Sea cual sea la especie a la que pertenezco, se acabará conmigo. Por suerte.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateLo siento M, hay animales que no estamos hechos para sobrevivir. Ésos que los más fuertes se comen para poder seguir con la evolución de las especies. Tu raza sobrevivirá, la mía no, ésa sería la única salida, que tuviésemos esa fortuna.

Soy la rama podada del árbol de la vida.

Pido comprensión. ¿Es posible comprender aquello que no se vive? ¿Aquello que no se siente? ¿Se puede entender el dolor de la pérdida si no se sufre de modo directo? ¿Se puede explicar la agonía de un alma moribunda? Puedo comparar, imaginar mi dolor y hacer unos cálculos estimativos, aún así, hay que vivirlo.

Panna Cotta de café con salsa de chocolate“Tranquilo. Píllate un libro”

Lote uno, libro al azar, hoja al azar (cierto): (1) “Le atormentaba la garganta un deseo de gritar, de gritar como el halcón, como el águila en las alturas…” A mí también. (2) “-Viviremos juntos, y juntos construiremos una vida, ¿verdad?” Ilus@ (3) “No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se haya muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo.”“¿Cómo sabes tú mismo que no te estás mintiendo? Eso es lo malo, que nunca llegas a saberlo” Cuánta razón tienes.

“Si alguno de ustedes quiere que le dé consejos de cómo correr, le diré que no tenga prisa…” “Cuando no me siento tan a gusto es algunas veces que estoy por ahí tirado, cuando me considero el último hombre del mundo”. Cierto es que estas dos últimas tenían trampa, estaban subrayadas.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateSubjetividad

Ayer ganaron todos (otra vez), menos yo. Para unos, uno, para otros, otro. Todo depende del punto de vista, nuestro punto de vista. Porque ya lo he dicho hasta la saciedad: “vemos las cosas como somos nosotros”.

Curioso, pero (casi) nada es demostrable, ni que 1+1 es 2, porque es 10 (en binario). ¿Cómo alguien se atrevería a demostrar quién ganó el debate? Ni me interesa, ni me importa. Sería un diálogo de besugos, como cuando se discute sobre fútbol. Subjetividad. Algo he aprendido de las discusiones con mi padre, que muchas veces no hay un ganador y puede negarse lo que parece evidente para uno, para el interlocutor no tiene por qué serlo.

Tampoco es casualidad que los porcentajes de la encuesta hayan coincidido con la “intención” de voto. “Vemos las cosas como somos nosotros, no como son” En palabras de Gödel: …hay proposiciones metamatemáticas que no pueden probarse o refutarse mediante deducciones formales basadas en los axiomas del sistema.. El ser humano nunca podrá alcanzar o conocer la verdad absoluta. ¿Hay algún valiente que me que pueda demostrar la existencia de Dios? Lo contrario tampoco puedo hacerlo.

Panna Cotta de café con salsa de chocolateIngredientes
Para dos flaneras medianas ó 4 ramequines
  • 230 ml de nata.
  • 110 ml de leche entera.
  • 1 vaina de vainilla. Esta vez le he puesto ½ vaina y un sobre de 8 gr. de azúcar vainillado
  • 6 gr. (3 hojas) de láminas de gelatina neutra. En realidad eran hojas de 1,7 gr cada una, unos 5 gr.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 2 ½ cucharillas de Nescafé.
  • Opcional: una cucharada de amaretto (o ron, o coñac).
  • Salsa de chocolate
(1) En un cazo calentamos la leche con la nata y el azúcar, removiendo sin parar para que se disuelva y no se pegue. Mientras tanto, cortamos longitudinalmente la vaina y extraemos las semillas. Incorporamos las semillas y la vaina a la leche, dejamos infusionar un poco y pasados un par de minutos lo retiramos del fuego.

(2) Hidratamos las hojas de gelatina durante unos 5 minutos. Una vez hidratadas, las escurrimos e incorporamos a la mezcla todavía caliente. Removemos bien para que se disuelva. Añadimos el café soluble, removiendo hasta disolver.

(3) Colamos la vaina y ponemos en moldes para flan. Dejamos templar y refrigeramos durante unas horas (toda la noche). Desmoldamos pasando un cuchillo y/o poniéndolos en un baño de agua caliente.
Servimos con salsa de chocolate caliente.

Fácil y rico.
Panna Cotta de café con salsa de chocolate

9 comentarios:

Córdoba dijo...

Hola Harry!!!
He de confesarlo, soy cafetera anonima,jejeje!!Tengo un monton de nata en la nevera y entre esto y un puding voy a acabar con ella de un golpe,pero que rico por dios,se me ha hecho la boca agua al verlo y he pensado: DIOS BENDIGA A HARRY HALLER!!!
YO SOY UN CASO PARA LAS GELATINAS, LAS HAGA EN POLVO O LANIMAS ODIO CUANDO EN UN PRIMER MOMENTO SE QUEDAN COMO PEQUEÑOS CRISTALITOS QUE SE ADHIEREN A CUCHARILLA Y TAZA COMO LAPAS,QUE HORROR!!!
¿Que libro estas leyendo ahora?
Yo estoy leyendo En el Blanco de k.Follet y esta genial,aqui me tiene enganchadita como al cafe.
Y que napolitanas tienes unas manos para el hojaldre que si pudiera me te las cortaba pa mi!!!
No te asustes.Es broma.
Como habras comprobado nunca te hablo de salados pero es que yo soy mas de dulces con el Cafe.
un fuerte abrazo y un beso.

Anónimo dijo...

Jaaaarl!

Buenos días Pepinho!

Caray, a tí te quedó la Panna Cotta con la consistencia interior que yo quería: corte limpio!

Dime una cosa, para sacarlo del molde, si lo ponemos un ratito en agua caliente, va a salir solo? Así no se estropea por fuera...

Voy a probar este fin de semana... todavía tengo 3 bricks pequeños de nata que compré la semana pasada, por si al primer, segundo y tercer intento fracasaba... no era cuestión de quedarse sin Panna Cotta!

Oye... y qué, si te ves como una "espécie en peligro de extinción?"... no te das cuenta que por el momento, eres "espécie" y además eres "espécie especial"? Siéntete afortunado!

Un abrazo!!!

- Nina -

Anónimo dijo...

Hola!
Sólo tengo tiempo de darte las gracias por dos cosas:
el buscador de recetas, no sé cuanto tiempo lleva ahí pero el sábado me fue genial para rebuscar entre tus recetas -> tarta de queso con Baileys que quedó riquísima; y por esta receta de hoy porque tengo un sobrante de nata en la nevera!

Vaderkap

Harry Haller dijo...

Hola,
Eso digo yo: “¡Dios bendiga a Harry Haller!, ¡A Demian!, ¡A Hans Giebenrath y a Hermann Heilner!”. A Pepinho que le den morcillas, que se está convirtiendo en un necio sin parangón.

Las gelatinas, hidratándolas y derritiéndolas en un líquido caliente no hay posibilidad de error. Debo admitir que en mis comienzos con la gelatina en polvo he tenido alguna mala experiencia, estaba demasiado acostumbrado a las láminas.

Ahora estoy leyendo libros poco gratificantes, sólo por obligación, con números y símbolos griegos. Los textos no son más que pequeñas piezas de los que tengo amontonados en la mesa del estudio. Unos acabados y otros sin terminar, un poco alejados de Ken Follet… del que sí he leído algo. Un fuerte beso y un abrazo, o viceversa.

Creo que he tenido la suerte en haber acertado con la cantidad exacta de gelatina, ni demasiado consistente ni demasiado blanda. A ésta le he pasado el cuchillo y, como no salía con facilidad, la he puesto en un ligero baño de agua. Nos hemos tomado otra que ha salido perfecta sólo templando ligeramente el molde y con una presión sobre la base. No sé, tal vez podría hacerse en moldes de silicona.

Gracias por los comentarios, pero no creo que sea como para sentirme afortunado. El objetivo de la vida, o el mío por lo menos, es la felicidad. Pero, ¿y si sabes de antemano que nunca serás feliz?, ¿Qué la felicidad es inalcanzable? ¿Qué podría hacer que te levantases por las mañanas y luchases con todas tus fuerzas para luchar y sobrevivir en un mundo ajeno a ti? ¿El orgullo? ¿Y si te sientes tan ajeno al mundo que no compartes las actitudes e ideales que promueve la sociedad de consumo? ¿Puede uno escaparse del mundo? ¿Se puede ser feliz?

El bebé era feliz, su cuna era su mundo y no quería más. Lo tenía todo, llorar era suficiente. Tenía unos padres que lo idolatraban, comida y entretenimiento.

El niño era feliz, tenía una habitación, una familia que lo quería y lo tenía todo, no deseaba más. Su mundo era tan pequeño como su cuarto y su cuarto le bastaba. Juguetes, compañía, era “el rey”.

El joven era feliz, lo tenía todo, una familia que lo amaba, sin responsabilidades ni cuentas que rendir. Su mundo era pequeño como su casa, lo demás no existía ni lo quería conocer.

El joven abrió la verja de su casa, miró atrás y vio que su casa era insignificante, pequeña en comparación con lo que veía ante sus ojos: gentes, campos, cielo, tierra. Que su “mundo” no era “mundo”, ni país, ni pueblo, ni casa; su mundo era un grano de arena en el desierto. Cerró la verja y no volvió a ser “el rey” de su casa, ni a tenerlo todo, sólo deseaba saber qué había más allá de la verja. Descubrió campos, ríos, montañas países enteros. Vio gente, gente como él y otras personas que seguían viendo el mundo desde su cuna, gente que vagaba arrastrando la cuna, sin preocupaciones y en felicidad.

El joven pensó que tal vez el conocimiento y el saber le llevaría a la felicidad, que cuanto más descubriera más feliz sería. Con cada nueva visión, con cada nuevo libro, más insignificante se sentía, más y más. El hueco se agrandaba, ni todos los libros del mundo ni visiones lo llevarían a la felicidad.

Desde la luna la tierra era menor que su dedo pulgar, no se distinguía su cuna, ni su casa, ni su pueblo. Desde Marte era todavía más insignificante, entonces pensó cómo se vería desde Sirius a más de 8 años luz de distancia.

Cuando más sabía más pequeño era y más lejos estaba de la felicidad. Otros seguían viviendo en sus cunas y aceptando que el mundo era tan pequeño como ella. Para él el universo era demasiado grande como para abarcarlo y eso le trastornaba, le obsesionaba hasta el punto de querer tener la edad del universo para estar en él y descubrir “el secreto de la vida”, que no era más que “el secreto de su felicidad”.

Si restringiese mi vida a este diario estaría involucionando y volviendo a mi cuna. Autocomplaciéndome con mis comentarios, buscando una felicidad ficticia que no existe más allá de estas palabras o vuestros agradables comentarios. Volviendo al tema de la receta: ¿Se puede demostrar que la felicidad es alcanzable?, lo contrario sí puedo hacerlo. Un beso.

Hola, ¿sólo?, has hecho más de los que te he pedido: nada. Lo demás es un regalo. Gracias por regalarme tus comentarios. Esta receta es muy sencilla y puedo asegurar que si te gusta algo el café, riquísima.

Quizás mi felicidad no esté en la búsqueda de la mía y sí en ayudar a que otros, en cuna o sin ella, puedan acercase. No lo creo del todo, si no puedo ayudarme a mí mismo difícilmente lo podría hacer con otros.

Pepinho, Harry Haller (de vez en cuando)

Anónimo dijo...

Pepinho, corazón...

A la vez que única en el mundo, me siento humilde y sencilla, o quizá me conforme a la vez con mucho y a la vez con poco... no sé cómo explicarte...

Primero: qué caray es la felicidad? Si es intangible e inmesurable, creo que nunca se sabe si se es feliz del todo, por lo que uno podría volverse loco persiguiendo a algo que no se sabe definir (o por lo menos, yo no sé).

Segundo: partiendo de esta consideración, me siento bien haciendo cosas que me den satisfacción, me llenen o me hagan sentir cómoda. Quizá sean cosas pequeñas (tamaño panna cotta), pero me hacen sentir bien, y procuro aprovecharlas. Voy arañando poquito a poco!

Tercero: Si sumo mi "primero" y mi "segundo", llego a la conclusión que el secreto está en cómo veas la botella. Puedes sentirte mal porque quizá ya no eres ni el bebé, ni el niño ni el adolescente, o puedes sentirte bien porque cómo adulto puedes tomar tus propias decisiones, y hacer que el mundo (tu mundo) gire como a tí te de la gana. Tu eres quién tiene la llave de tu felicidad, nadie más.

Puedes seguir consintiendo que los demás decidan por tí cómo cuando eras bebé, niño o quizá adolescente, o puedes lanzarte y ver qué pasa cuando tiras tu mismo y solito los dados... No pasa nada si tropiezas y te levantas para volver a tirarlos. Nadie te juzgará... y si alguien lo hace, no debe importarte lo más mínimo, porque es TU vida, no la de los otros.

Mi peor etapa quizá fue la adolescencia (como para mucha gente supongo), pero cada día que pasa, conforme voy creciendo, estoy más contenta con mis defectos y con mis virtudes. Me siento cómoda conmigo misma, por lo que "a mi plin" con las cosas que no me gustan.

Soy yo quién decide como es mi mundo, y quién decide si la botella está medio llena, medio vacia... Hoy por hoy, no está medio llena... está llenísima!

A veces me sorprende lo que dices. Quizá sea la distancia la que permita ver las cosas: eres inteligente, sano, tienes un humor peculiar, escribes bien, cocinas bien, tienes tus convicciones, tu modo de ver las cosas, un humor peculiar, y por lo menos, los que entramos en tu blog, te valoramos, y creo que incluso nos dejamos seducir por tus palabras (en el buen sentido)...

Tú sabes la de gente que no tiene ni esto? La de gente que sí que tiene un mundo pequeño, y nunca lo podrá tener más grande?

Piensa un poco!

- Nina -

Anónimo dijo...

Molt bé, Nina!
Suscribo totalmente lo dicho...
Pepinho, te parecerá mentira o una tontada, pero con lo muy poquito que sé de ti, y lo muy muchito que aprendo contigo, me caes bien, hasta se podría hablar de cierto encariñamiento. Eso lo haces TÚ. Y para mí es importante. ¿Sabes los raticos felices que me has provocado al ver el resultado de los platos con los que acierto? (Con los que no lo hago, tan solo me da un pequeño cabreo, 'tranqui') ¿Te parece que estás aquí para nada? Como decía Manolo... ¿Para qué sirve una hormiga? Todos sabemos que la felicidad plena no existe, pero hay que aprovechar las pequeñas cosillas (que vivimos todos, tú también, seguro).
Cerca han abierto una tienda de Leonidas! ¿Una tontuna? Quizá, pero ya he comprado chocolate de naranja para hacer los tropezones de las madelaines ;·)))
Abro los brazos en cruz exageradamente, y no para castigarme, sino para mandarte un ABRAZO!
Rosita.

Susisto dijo...

La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.
Antonio Gala (1930-?) Dramaturgo, poeta y novelista español.
Hola,
Un día pasé por tu blog (hace ya unos meses), desde entonces te visito a diario en silencio. Hoy me decido a decírtelo, no me preguntes el motivo, simplemente para decirte que me encanta leerte y me chiflan tus recetas. Un saludo desde Ribeira.

Sylvia dijo...

Tenes razon , me suele passar eso de que se me engrume con la gelatina en polvo y muchas vezes , pierdo el tino o se me cae o me queda demasiado densa ahora uso las hojas de gelatina que me resultan mas faciles.
Tambien me encanta la cobinacon cafe y chocolate. Tengo que provar esta receta de panna cotta
Saludos

Harry Haller dijo...

¡Es todo tan complejo!

No sé si os ha pasado a vosotros, pero desde muy pequeño me abrumaba pensar en lo absoluto. No entendía nada de nada, ¿de dónde venía?, ¿a dónde iba?, ¿qué sería de mi?, ¿qué era?, ¿por qué había nacido allí y no en otro lugar?, ¿era todo azar o las coas tenían sentido? Todo preguntas sin respuesta. Y no hablo de la adolescencia, hablo de la infancia. En la adolescencia intenté (sin conseguirlo) olvidarme de ello, pero los problemas se transformaban otros más surrealistas: vencer la timidez a estar en público con desconocidos, no sentirme culpable por “mis pecados” por pequeños que fueran,… pero seguía sin entender nada, escaparme del mundo.

En ambos períodos (con momentos duros) fui parcialmente feliz: cuando iba a correr por el monte/playa, cuando jugaba con mis verdaderos y únicos amigos, cuando iba al cine, cuando me inventaba mis historias (era divertido),…

Tal vez sea eso, que no quieras hacer daño a nadie y te lo tengas que hacer a ti mismo. Tal vez sea que no tenga tiempo para hacer aquello que realmente me gusta y tenga una vida organizada por otros. No lo sé.

Hoy (mi tarde libre) también he tenido mis momentos de ¿felicidad? (en soledad). Por casualidad introduje un DVD y me eché unas risas absurdas recordando una absurda película y ciertas historias. También me he reído en el trabajo, en el fondo me encanta hablar –demasiado- de temas trascendentes y reírme de ellos, ser incluso “vacilón” y ruborizar a los compañer@s con salidas paradójicas o comentarios incómodos. Reírme de lo trascendente. No me corto (y me lo paso bien). Supongo que ahí seré feliz y hoy he tenido el vaso medio lleno, ayer vacío del todo. También me hacéis felices vosotr@s con los comentarios, contando mis inquietudes y (casi) intimidades, me relaja y hacéis que me sienta mejor. Gracias.

De eso ya me he dado cuenta: nada es demasiado importante, ése también es un problema, no sólo una ventaja. ¿Qué importa? Si eres de San Uxía de Ribeira dale recuerdos a mis aguas preferidas, al Vilar (en invierno), á praia das Furnas, a la sierra del Barbanza o al parque de Corrubedo. Envidio no poder estar más cerca de “La Comarca”, no soy un Hobbit, aunque lo parezca. Gracias.

Prueba, verás cómo te sorprenderá.

Besos GRANDÍSIMOS!

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