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Es de las tartas con nombre propio que me faltaban por poner en el blog. Aún me quedan varias (la Tatin, por ejemplo) pero ésta es un súper-clásico que se estaba haciendo esperar. Creo que también necesito otra adaptación más personal de la Sacher, la versión que tengo es de José Andrés que, estando rica, creo que necesita un bizcocho más aireado (conservando la almendra), otra cobertura y un buen baño en almíbar. Eso será (si llega) otra historia.


