jueves, 7 de junio de 2007

Bogavante a la plancha

Soy de "Lujo" y no lo "niejo"

Desde luego que es de lujo este plato. Yo no, yo sigo siendo de ría. Cuando un producto es bueno, de calidad o tiene un sabor especial, lo mejor es evitar condimentarlo demasiado y disfrutar de “su” auténtico sabor.

Por ese motivo los mariscos se acostumbran a tomar por aquí cocidos o, simplemente, a la plancha. Yo prescindiría de la mayonesa con la que se suele acompañar el marisco y ponen en algún que otro restaurante.
Otro clásico plato con bogavante es el “arroz con bogavante” pero, sinceramente, me daba un poco de pena desperdiciar esos eurillos en un arroz, por muy bueno que pudiera estar. Para el arroz unas necoritas, unas gambas o un centollo.

Lo más duro

…fue tener que… (¡Niños!, ¡a la cama!) ¡Cortarlo vivo! Es una pena, pero es como hay que hacerlo. Los aromas y los jugos son “oro” puro.

La comida de los domingos

Después de haber superado el famoso rol de “ropa de los domingos”, todavía queda pendiente sobrellevar y superar una de esas costumbres que todavía perduran: la famosa “comida de los domingos”. Yo intento borrarlo de mi mente y elaborar un plato sencillo y, a ser posible, rico.

En casa de mis padres, y en los de M, todavía persiste esa tradición. Los domingos de invierno se prepara alguna comida fuerte, que suele ser cocido o una carne asada; en verano algo más ligero pero también consistente, en casa de mis padres la ensaladilla y/o el churrasco es una tradición.

Y un domingo ¿por qué no una comida ligerita? Mi ideal sería poder homogeneizar las comidas de toda la semana. El tiempo suele ser un problema pero hay muchos platos que se pueden empezar a elaborar, o incluso cocinar, el día anterior. ¿Hay algo mejor que, después de venir del trabajo, te encuentres en el plato un buen bogavante? Sí, dos buenos bogavantes.

Ya queda menos, un par de días y seré (más) libre. Para eso sí que existen días de la semana.

Ingredientes
  • 1 ó 2 Bogavantes vivos. Podrían emplearse también una langosta o unas cigalas.
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 50 ó 100 gr. de mantequilla
  • Ralladura de limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal fina
(1) Aún vivos, cortamos el bogavante, o los bogavantes, por la mitad, de manera longitudinal. Un corte seco y rápido empezando por la cabeza (¡que morboso!) y de manera que no se pierdan demasiado los jugos. Separamos las pintas y extraemos “el coral” del interior. Salpimentamos cada uno de los cortes con sal fina y pimienta negra recién molida.

(2) Ponemos una plancha al fuego. Lo mejor es no echarle aceite, así no llenaremos la cocina de humo. Ponemos un poco de sal gruesa por la superficie de la plancha. Cuando la plancha esté bien caliente ponemos los bogavantes con el corte hacia abajo y los cocinamos durante unos 3 minutos.

(3) Aparte, abrimos las pinzas con un “cascador” para marisco o un martillo de madera, retiramos la carne y la picamos muy fina. Mezclamos la carne con la mantequilla reblandecida.

(4) Giramos los bogavantes y extendemos la preparación sobre la parte carnosa. Cocinamos durante unos 5 minutos. Si fuese necesario podemos darle la vuelta de nuevo para cocinar un poco más la mezcla.

(5) Rallamos un poco de limón sobre la carne del bogavante, echamos un chorrito de aceite de oliva y servimos.

Para chuparse los dedos. Por cierto, se me olvidada, el marisco (casi todo) se come con las manos, perdón, con ayuda de las manos. Siempre con la boca.