Rarro, rarro, rarro.. y rico, rico, rico, salvo… dos cosas:
(1ª) Por una vez debí haber hecho caso a TODAS las instrucciones de la receta, sobre todo si no soy experto en mangos. La receta dice que los mangos deben ponerse sobre el trozo de la tarta en el momento de comer, y tienen unas razones que yo desconocía. El mango tiene mucha agua, tanta que la suelta una vez abierto. Al cubrir la tarta con mango, como si de una tarta de manzana se tratase, soltó agua que la hizo algo fea. Sólo eso.
(2ª) La tarta, por su origen, emplea “lemongrass”, citronella, hierba de limón, hierba luisa o como se le llame, que se emplea para infusionar la crema y dar un aroma a limón. Como me ha sido imposible conseguirla, sólo como aceite esencial!, he realizado una infusión con limón. Me he pasado un poco con la cantidad de limón, pero ha seguido estando buena.



