El amor tiene tres capas
Definitivamente apartaré por una temporada los postres elaborados, aquellos en los que se tarda diez veces más en hacerlos que en comerlos y se disfruta veinte veces más comiéndolos que preparándolos. Si se tiene un poco de tiempo, un par de noches, siempre habrá valido la pena. Lo he hecho en dos tandas, una noche de bizcocho Gioconda y mousse de caramelo y otra de praline (que no praliné, ;-)) y mousse de turrón. Cuando recientemente presenté la tarta de mousse y confitura de fresas ya había dicho que repetiría con el bizcocho, del que conocía una versión más casera que tal vez reedite pronto. Cumpliendo con mi palabra, por el momento me quedo con la versión del bizcocho de PH.





















