domingo, 16 de marzo de 2008

Magdalenas sabana con naranja y chocolate

Magdalenas sabana con naranja y chocolate¡Volver a empezar!

Mi sábana II
Es un giño a una amiga que me aclarado una duda. ¡Y yo que pensaba que era un error de ortografía! “Sabana”, que no “sábana”. En Kenia recuerdo haber preguntado al guía por el significado de Masai Mara, cuyo significado es, literalmente, “tierra moteada”, de ahí su nombre. Thank you!

Son unas madeleines moteadas con corazón negro. Se puede hacer con dos capas en horizontal, vertical, si-no-si-no, cualquier dibujo para una combinación perfecta. Podríamos sustituir la naranja por el limón, lima u otro cítrico (¿conocéis más?). La piel blanca lleva aceite el corazón negro, mantequilla.

Nos queda poco para irnos de viaje (volveremos el domingo de Pascua) y no quisiera que sobrase ningún postre, por eso estos días haré postres en miniatura y, espero, con sabores mayúsculos.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateComo un enano
Hacía años que no disfrutaba tanto. La cocina es mi escape dentro del hogar, pero no es el único. Por si me quedaba alguna duda, que me quedaba, se puede volver a nacer. A la mayoría os parecerá una estupidez lo que voy a contar, con razón, pero para mí fue uno de los mejores momentos que he tenido últimamente (no diré años).

¡Qué fácil es ser feliz! Empezando por volver a empezar, por hacer las cosas que más nos gustaban: pintar, tocar, ir de cafés, una tertulia o un paseo. M tenía cena con compañeros de trabajo. Cuando éramos novios no le importaba “llevarme”, ahora prefiere ir sola. Estupendo. Ayer viernes estaba muy tenso, la semana había sido de lo menos gratificante, empezando por casa y acabando en el trabajo.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateEra demasiado tarde como para ir al cine y no quedarse dormido. Tampoco tenía ganas de quedarme en casa, acabaría entre platos, entre libros o delante de un monitor. Relax. Tampoco era el mejor momento de ir a correr, la luz natural era pobre: ni luna ni estrellas. Recordé el balón de baloncesto olvidado en la bodega, la bomba para inflar en el armario y la pista iluminada a unos 250 metros de casa. Ése balón no lo tocaba desde que vivía solo, entonces o tenía más tiempo o el tiempo era mío. Un poco de todo.

Inflé el balón con todas mis fuerzas, siguiendo el rito de antaño: dejarlo caer desde la altura de los hombros y esperar a que alcanzase el nivel del codo. Ya estaba, allá fui, directo rememorar una de mis aficiones de hace años, ir a relajarme a tirar unos tiros. Además, ahora todas las canastas tienen red, no como antes que lo mejor que te podía suceder era que no entrase limpia y tocase el aro en la parte posterior. En cuatro minutos ya estaba disfrutando, hacía más de 8 años, quizás. Un placer, esos minutos habían hecho que el día hubiese valido la pena. Eran pasadas las nueve de la noche en una pista iluminada por unos grandes focos, alrededor todo era oscuridad.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateNo todo acabó ahí. Como en aquellos tiempos en los que te ofrecían un “partidillo”, se presentaron cinco chicos me ofrecieron jugar a fútbol sala. Eso hace… ¡casi diez años!, desde que me escapé de Boiro y dejé de hacer deporte en compañía. Acepté de inmediato, y aunque en los primero toques se notaba ese estado de inactividad, poco a poco acabé por adaptarme y disfrutar como un enano. Corriendo por la pista a esas horas en las que la mayoría de la gente está ante el televisor o tomándose unas copas.

Después me quedé un rato más. Eran las once de la noche cuando llegué a casa y, después de una ducha, me fui directo a la cocina para preparar el postre de mañana. Una sorpresa que contaré en otro momento.
Qué fácil ha sido ser feliz por un día, un balón y un aro. Hoy ha tocado un poco de agujetas, el fútbol no tiene nada que ver que el atletismo y eso lo nota el cuerpo que hace tanto tiempo que no se permite esos lujos, sólo correr y estirar.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateOtra vez
Otra vez vuelves a las andadas, echando cizaña y haciendo daño a la gente que quiero. Ni ante las breves visitas de mi familia puedes mostrarte afable y agradable. Sobre todo cuando es quién tú ya sabes. El rencor te corroe y eso no es bueno. Hace que me sienta mal, haces sentírselo a los demás y tampoco creo que tú seas la felicidad personalizada. Siempre un pero… ¿Cuándo curan las heridas? O peor, ¿Cómo curarlas?

Os quiere, Pepinho.

Magdalenas sabana con naranja y chocolateIngredientes
Unas 20 magdalenas.

Piel blanca
  • 55 gr. de harina normal.
  • 1 cucharilla escasa de levadura química (Royal).
  • 60 gr. de azúcar
  • 1 huevo grande.
  • 50 ml. de aceite vegetal (suave, no virgen).
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 40 gr. de trocitos de chocolate negro (70%).
  • Una pizca pizca de sal (opcional).
(1) Tamizamos la harina con la levadura química y una pizca de sal (opcional). Reservamos. Batimos el huevo con el azúcar hasta que tenga un tono pálido y haya formado espuma. Añadimos el aceite vegetal (he usado un aceite de oliva suave) y el extracto de vainilla, todo sin dejar de batir.
Añadimos la mezcla de harina, poco a poco, hasta que no tenga grumos. Dejamos reposar toda la noche en el frigorífico. Una vez guardaba en el frigorífico pasamos a preparar la segunda parte de la masa de las magdalenas.

(2) Al día siguiente troceamos el chocolate fino y lo incorporamos a la masa anterior antes de rellenar el molde.

Corazón negro
  • 45 gr. de azúcar.
  • 1 huevo grande.
  • 40 gr. de harina normal.
  • ½ cucharilla colmada de levadura química (Royal).
  • 8 gr. de cacao e polvo.
  • 1 pizca de sal.
  • Ralladura fina de ½ naranja grande.
  • 50 gr. de mantequilla derretida pero no caliente.

(1) Tamizamos la harina con el cacao en polvo, la levadura química y la sal. Reservamos. En un cuenco trabajamos el azúcar y la ralladura de naranja mezclando con las yemas de los dedos, hasta aromatizar y que se haya humedecido ligeramente. Añadimos los huevos y batimos enérgicamente hasta que tenga un aspecto espumoso y blanquecino.

(2) Vertemos la mantequilla derretida pero no caliente y seguimos batiendo. Incorporamos la harina poco a poco, batiendo mientras la vamos echando y hasta que esté perfectamente incorporada y sin grumos.
Vertemos en un recipiente apto para el frigorífico, cubrimos con película de cocina y dejamos reposar toda la noche.

Horneado

Magdalenas sabana con naranja y chocolate(1) Precalentamos el horno a 190º C, aprox. Engrasamos y enharinamos los moldes de magdalenas, retirando la harina sobrante. Repartimos media porción de cada una de las masas en cada una de las cavidades, sin que llegue a los bordes. Para no hacer una hornada con una o dos magdalenas, he rellenado un poco más los moldes. Lo ideal es que cubra en torno a ¾ del molde.

Horneamos durante unos 15 minutos (aprox.), justo hasta que veamos que están hechos y abombados. Dejamos templar y tomamos todavía calientes. Aguantan bastante bien, pero también pueden calentarse unos segundos en el microondas si son del día anterior.

Muy ricas. También pueden hacerse de modo independiente.