miércoles, 17 de octubre de 2007

Costillas de cordero al horno en salsa agridulce de soja

La costilla de Pepinho

Empezaré por la receta. El “recuerdo” de esta receta se lo debo a Karlos Arguiñano. Probablemente haya sido un jueves, pues es el día que cocino antes de ir a correr. Ese día realizó un sencillo y apetitoso plato: unas costillas de cerdo con salsa de soja, una receta muy parecida a ésta que presento. La visión (audición ;-)) de ese programa me trajo a la memoria esta otra, que realizaba hace tiempo y que tiene muchos parecidos con la suya. La diferencia sustancial es el horneado (tiempo y temperatura) y los elementos que proporcionan acidez a la salsa: cítricos frente a vinagre.


Para aquellos que desean hacerlas al “modo de Arguiñano” decir que, como ésta, es muy sencilla, obteniendo una carne más oscurecida por la alta temperatura y rápida cocción.
Arguiñano realiza el adobo con: dos cucharadas de vinagre, dos cucharadas de salsa de soja, dos cucharadas de miel, un chorrito de aceite, un poco de agua (añadido a media cocción), pimienta negra recién molida y sal. Otra diferencia es que las cocina durante (únicamente) media hora a temperatura fuerte, unos 200º C. Yo prefiero que la carne se haga a fuego lento y que la salsa se reduzca lentamente, caramelizándose.

Sabrosísimas. Pueden hacerse tanto con carne de cerdo como de cordero. Probad la salsa y modificar las proporciones a vuestro gusto, libertad de elección.


Me voy por la tangente

Otro tópico. Los gallegos no se van por la tangente, un estereotipo más. Ni los catalanes son tacaños, ni los andaluces holgazanes, ni los madrileños chulos,... Sé que lo sabéis, tú la primera, pero es bueno recordarlo y hacerlo saber, incluso en aquellos casos que se “dice por decir”. La mejor forma de atajar esos prejuicios es evitar su mera mención. Otro asunto es la Real Academia: en Costa Rica “gallego” es sinónimo de “tonto”, un poco si que soy. Después de esta leve reseña creo que ha llegado el momento de aclararme y hablar, más todavía.

A la luz está que no me voy por la tangente, que pretendo ser (demasiado) sincero, que navego a carne viva. Poco tiempo me ha durado mi alter ego, Harry Haller, y cada vez soy más Pepe o Pepinho ;-). Hoy no sé por dónde navegaré, intentaré no perder el rumbo, pues no he tenido un buen día, ni una buena semana.

He pretendido, dentro de ciertas limitaciones, sincerarme y no dejar nada en el tintero. Nadie es perfecto, el mundo no es perfecto, las relaciones tampoco. Es algo que siempre he detestado, esa falta de sinceridad, la coraza con la que se navega por la vida. Ese “parecerlo”, prefiero “no parecerlo”, así sólo quedará lo bueno. Ser una manzana a la que le quitan aquellos elementos de extraños, aunque muchas veces sólo nos quedemos con el corazón y poco más. No quiero ser esa manzana hermosa por fuera pero podrida por dentro, no quiero preocuparme por la piel, por formar una perfecta imagen en la frutería del barrio.


¿Quién no ha reñido nunca con su pareja o compañía? ¿Quién no ha pensado más de una vez que tal vez se haya equivocado al estar con “su” pareja? (yo lo he hecho, “somos muy diferentes y de inquietudes ¿diferentes?”) ¿Quién no ha deseado llevar una vida distinta? ¿Quién no ha soñado? ¿Quién? Lo extraño, tal vez, sea decirlo en voz alta, sin rubor, porque no tengo nada que ocultar. M lo sabe, sabe que se me han pasado muchas cosas por la cabeza, sabe que escribo en un blog y que me intento sincerar día a día (y que me ayuda a pensar y a no olvidarme de aquello que importa). Tal vez por eso no lo lea [*], o no se atreva a leerlo. No por miedo a descubrir algo que no le haya dicho, porque no le oculto nada [**], más bien por miedo a saber que hay otra gente que puede saberlo. Pero M, no tengas miedo, no pienses que los demás, detrás de esas visitas dominicales y en familia a la iglesia, son perfectos. No, tal vez sean más infelices de lo que te imaginas. [Nota: en mis textos, siempre acaba dirigiéndome a ella. Como si me estuviese leyendo.]
[*] Tampoco es muy amiga de los ordenadores.
[**] Sólo recuerdo haber “mentido” una vez a M, no hace mucho. Mi mentirá partió de otra mentira (la suya) en la que tomó decisiones unilaterales, sin contar conmigo, sin darse cuenta que hay decisiones que deben implicar a ambos. Al final todas las mentiras se descubren, ésta también. No quisiera vivir con el peso de la mentira, prefiero el peso de la verdad.


Lo difícil no está en las respuestas, que tal vez no existan, lo difícil está en las preguntas. Nos hemos preguntado, realmente, por qué nos casamos. Nos hemos preguntado hasta qué punto estamos dispuestos a llegar. ¿Actuamos por inercia, porque lo hace “todo el mundo”?. Esas preguntas no me las dirijo sólo a mí, a todos.

He corrido prácticamente todos los alrededores de Santiago, pocos caminos me quedan por descubrir, por pequeños que sean. Dos horas al día da para mucho. ¿A dónde quiero llegar? Quiero hablar de esos caminos a los que nadie llega, de esos caminos llenos de mentiras y falsedades, de mundos paralelos. De esos caminos en los que me encuentro un Audi (suelen ser coches grandes) oculto en la maleza en los que un acorbatado personaje llena de mentiras su matrimonio, quiero hablar a esos otros caminos en los veo como jóvenes (y tanto) vacían su vida con “paraísos artificiales” lejos de la mentira de sus casas,... Son muchos de éstos los que los domingos pasean con sus familias y nunca se les ha visto un mal gesto, esos “Spanish Beautiful”.

(Continuará)

El siguiente fragmento no es un reproche. Es un comentario SUBJETIVO de una situación cotidiana que he vivido este domingo, que así he sentido, en eso mismo instante. No he querido cambiar ni una simple coma. Ésas son las verdades que te ayudan a entender las relaciones personales y como muchos de los enfados llegan por situaciones de lo más absurdo e irrelevante.


M, el vampiro de Dusseldorf

Me has cogido en mal momento, escrito está, lo siento.

M de M. Hoy, domingo, hasta los…. Se me había acabado la batería del móvil, ¡malditos aparatos!, y no he podido darte el “toque”. Llegaste, y la comida sen hacer del todo, “faltaba” media hora y sólo me “faltaba”, para más, tener que aguantar ese carácter. Tiene tela, que me culpes por hacerte perder media hora de playa, y yo cocinando… Y no te llega con eso, también me culpas por ir a correr. Cualquier día dejará de ser cualquier día, no debería sorprenderte.

Al acabar, ni un minuto para descansar, escucho de tu boca el canto de los niños una y otra vez: “¿te falta mucho?” ¡Sólo por quince minutos más de playa!, de bronceado. Pesando, pensando, creo haber descubierto el origen de esa obsesión: la boda de la semana que viene. ¡Maldita preocupación por la imagen!

¿Cómo se le “da la vuelta a la tortilla”?, ¿cómo?, ¿cómo puedes hacerme sentir culpable? ¿Por qué? ¿Qué he hecho mal? Deberías culpar al móvil.

Nos olvidamos de las personas. Qué difícil es percatarse de ello, de que existen (existimos). Es más importante ese minuto de bronceado, esas ganas de llegar antes (no se sabe para qué), que hacerme sentir mal, que enfadarse.
También es un inconveniente no cambiar el punto de vista y la perspectiva de las circunstancia, una cámara fija en posición indeterminada. Cuando te des cuenta sí tendrás un problema y no será tan endeble como llegar 5 minutos antes a la playa.

Perdón.


Ingredientes
  • Una ristra de costillas de cordero o cerdo (magra o no).
  • 2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva.
  • 4 cucharadas de salsa de soja.
  • 3 cucharadas de miel.
  • Zumo de ½ limón.
  • Zumo de ½ naranja.
  • 1 ó 2 cucharadas de vinagre de jerez. Puede prescindirse de ella dependiendo del grado de acidez que se obtenga con los cítricos.
  • 1 cucharada de mostaza. Puede usarse menos si no gusta.
  • Romero (opcional)
  • Sal.
  • Pimienta negra recién molida.
(1) Troceamos las costillas longitudinalmente y las ponemos en una bandeja o pirex que pueda ir al horno. Condimentamos con sal, pimienta negra y romero.

(2) En otro cuenco removemos el vinagre, los zumos, la soja, la mostaza, el aceite, la miel. Inmediatamente vertemos sobre las costillas. Esta salsa puede dejarse macerar de un día para otro removiendo de vez en cuando o hacerse de inmediato.

(3) Introducimos en el horno a horno flojo, entre 150º C y 165º C, durante más de una hora (una hora y media) y dándole vueltas de vez en cuando. Estarán hechas cuando la salsa haya espesado y tengan un tono caramelizado.
Si las queremos más doradas podemos subir la temperatura durante el último cuarto de hora. Servimos y acompañamos con unas patatas fritas o un arroz en blanco.

Esta salsa también podría prepararse al fuego y reducirla en un cuenco para extender sobre unas costillas asadas.

Como diría Arguiñano, “rico, rico”.

Perdón.

14 comentarios:

chelo dijo...

¡que pinta tienen esas chuletas!.

LA UNA Y LA OTRA dijo...

Buena pinta esas chuletas. Mejor de cordero, que engorda menos ¿no?

Anónimo dijo...

Eres muy sincero y eso no se si es bueno o malo. Ahí queda, para que pienses (si quieres) en ello dejando sentamentalismos y manipulaciones propias aparte.
Las relaciones entre personas vienen y van, en una gran mayoría. Por suerte o por desgracia. Yo recuerdo cuando me separé que tuve un sentimiento de felicidad y libertad como no he vuelto a tener en mi vida (y de eso hace ya 20 años....).
Lo único en lo que CREO, y me refiero a las relaciones con cualquier ser humano: marido, mujer, hijos, padres, amigos.... es en el RESPETO. El de uno hacia los demás y el de los demás hacia con uno.
Y no creas que es fácil. Para mi respetar sí, pero parar los piés a alguien que no lo hace... pues hace falta un par.
Pero estoy absolutamente convencida de que cualquier relación puede funcionar, con los altibajos propios de la convivencia, si se da esa premisa.

Isabelsc

Harry Haller dijo...

A mí me encantan las salsas agridulces y estas costillas muchísimo. Las cantidades son aproximadas, cada cual que las ajuste a sus gustos.

Isabel, gracias por los consejos. No tengo la solución a nada, pero hay un elemento de las relaciones interpersonales y que se respira en la sociedad que no comparto. Es esa obsesión por parecer perfecto. Después llegan las sorpresas, nos sorprendemos por noticias de “separaciones” (“parecían tan felices”), de malos tratos…

En la sociedad actual es un problema esa máscara con la que se cubre todo el mundo. Tampoco es que piense que nos debamos mostrarnos “desnudos”, debemos guardar parte o mucho para nosotros y para la intimidad, pero NO debemos pretender parecer lo que no somos. Ser auténticos.

Muchas gracias, de nuevo.

Besos a tod@s

Anónimo dijo...

Querido Harry, esta vez me presento al principio, te escriben desde Córdoba , tu ya sabes quien soy.
He leido lo que pusiste, pues esperaba una respuesta a la pregunta que alguien hizo, y lo he leido tan atentamente que por un instante se me ha hecho un nudo en la gargante que no me ha dejado respirar, me he sentido muy identificada, quien no ha vivido eso alguana vez? esos desprecios y enfados vanales que se acaban haciendo un mar de enredos y se te clavan en el alma...quien no ha estado enamorado??Todos tenemos algo que ocultar, el corazon de las personas está lleno de secretos y cada persona es un mundo, acaso conocemos todos los caminos??Lo dudo.
No te preocupes, lo del movil tambien pasa, creo que antes era todo mas facil, se supone que la tecnología es para facilitarnos la vido, yo creo que mas bien la dificulta y nos va jodiendo( con perdon de la expresión) un poquito cada día.
Lo importante es que en el fondo, transmitamos lo que somos, que los buenos sentimientos prevalezcan sobre los malos, aunque suene muy tópico.
Perdon por este monto de ideas sin orden , yo tampoco lo tengo claro, has escrito tantas cosas que son muchas las preguntas que me han surgido, pero quiero que sepas, que me has hecho pensar, cuanta razon tienes!
¡ALEGRATE HOMBRE!
Es lo que me dice mi ánimo, dont worry be happy!!!
Las magdalenas, suben bien??Estoy deseando hacelas, pero las hare en moldes normales. Me encanta la salsa de soja, haré las costillas.
Un abrazo. Córdoba

Anónimo dijo...

Hola harry!

Pues a mi me encantaría tener un novio como tú, jajajaja!
por lo que leo eres un tío estupendo y encima cocinas de muerte, que más se le puede pedir a un hombre!
no te preocupes casi todo en la vida tiene solución.

Besos!

Anónimo dijo...

Me compré un molde de silicona para madalenas como el que utilizas, y entré a robarte alguna receta para estrenarlo. Haré las de almendras con choco y miel. Según la pinta de las fotos (no son retocadas con Photoshop ¿no?) no durarán nada. Dignas de un desauno con diamantes. Me hizo gracia lo de las preguntitas de los ajenos a tu vida. Yo ya estoy acostumbrada, y otra que es el colmo es sobre por qué no tienes hijos ¿acaso yo les pregunto por qué los tienen? Habrá que practicar aquello de 'yo no hablo de mi vida privada'

chocolat dijo...

..me resultas tan familiar..cada vez..sera que estoy acostumbrada a leerte..tantas coincidencias..asustan..jeje

mascaras?..,vampiros?..entiendo de mascaras..de las que llevamos..de las que se pone la gente..

vampiros..el amor suele en muchos casos vampirizar..muchas veces..nos quita la esencia..en otras no claro..

bueno no me hagas caso..solo son palabras lanzadas al cyberespacio..

me encantan las chuletas de cordero..lo probare.

muchas gracias..estupenda receta..besos!!

Harry Haller dijo...

Córdoba,
Don’t worry be happy! Hoy ha vuelto a tocar dentista, ha trabajar bastante (por eso todavía respondo ahora) pero no ha sido un mal día. Dentro de lo que cabe he podido hacer alguna que otra cosa interesante… gracias.

Los primeros moldes los compré en el CI, después unos más desgaditos en Lidl, ahora ya no sé cuantos tengo. Siempre los hago por tandas, por si acaso, para controlar mejor la cocción…

Anónimo,
… casi todo en la vida tiene solución, casi.

Besos y gracias por los ánimos.

Anónimo ii,
Buena compra, yo desde que los tengo no he dejado de usarlos. Hay otras compras que uso muchísimo menos. ...Y buen inicio, unas magdalenas estupendas, también me encantan las últimas o las de miel y almendra, cuya mejoría después del uso de los moldes fue espectacular (sobre todo en presentación). Me encanta la miel, que quieres que te diga.

¿Photoshop? Sería incapaz de hacer “trampa”, como mucho ajustar el brillo o el contraste de alguna foto nocturna (¡que sí he hecho!). Esto no es la portada de ninguna revista sensacionalista. Pretende ser auténtico, para lo malo y para lo bueno, aunque a veces las fotos no hagan justicia al plato.

Esos que nos aconsejan sobre nuestras vidas (tener hijos), ¿qué pensarían si yo, simplemente, les recomendase algo tan trivial como cambiar la tapicería de todos los sofás de su casa?, y eso tiene vuelta atrás…
Gracias.

chocolat,
Todo tiene una explicación, por lo menos dentro de mi mentalidad científica. Otra cosa es que yo la conozca…
El juego de palabras del “M” y "el vampiro de D.” tiene un doble sentido que creo has captado. M es M, y en determinadas situaciones yo soy esa “víctima” a la cual ha chupado la sangre… En las relaciones lo difícil es llegar a un equilibrio, en el que nadie domine sobre nadie, que todos tengan su espacio. En la mía yo creo haberlo perdido, haber cedido desde el principio ha sido un “problema”, se ha vuelto una costumbre.

Cedes porque te da igual, porque ésa es la fortaleza, lo haces por amor a la otra persona. Pero ella no cede y, poco a poco, te va vampirizando… Después resulta muy difícil la vuelta atrás (por encesidad). No sé si hablo de mi relación (o sí), pero prefiero no echar más leña al fuego (subjetivo). Juego con ventaja.

Besos a tod@s y gracias de nuevo.

chocolat dijo...

Pues si creo que capte muy bien lo que quieres decir..y eso..que todas las relaciones son complicadas porque todos somos complejos..bueno..lo dicho,siempre un placer leerte,besos

Anónimo dijo...

Hay Harry, yo tantas veces he sido como M no lo niego, me pienso que la vida y mi gente debe girar en torno a mi jajajaa algo egoista de mi parte, pero mi marido es muy bueno para jalarme las orejas y ponerme en mi santo lugar ... nadie como el para decirme mis verdades, que bueno que no tengan nada que esconderse y pues ella tendra que hacerse el proposito de no hacer una tormenta en un vaso de agua ... y por un bronceado jijiji en fin, esto es a veces los momentos agridulces de la relacion, por cierto, tus costillas se ven delis delis ... ahora imaginate esa salsita en un arroz mmm , salu2 y animo Patty

Anónimo dijo...

Muy buenas, Harry

Viné a parar por aquí buscando una recetilla con mucho chocolate para compensar un día horroroso en el que él y yo hemos abierto un libro en estancias diferentes.

Ha sido un placer visitar tu página y ahora mismo no sé por donde empezar, sólo sé que tengo un molde de silicona sin estrenar, de esos de los que hablas, en forma de corazón y lo voy a rellenar con todo el amor del mundo.

¿podrán quitarme esos dulces tan ricos que sugieres este mal sabor de boca? el que me ha dejado el recuerdo del Audi, de la iglesia, de la familia... uf, no sé, las cosas no son ni malas ni buenas, nosotros no somos malos ni buenos, pero a veces parece que vivimos en un surrealismo extraño.

Lo dicho, mil felicitaciones por como escribes y por como cocinas (las fotos también exquisitas!!).

No te conozco pero te mando un besazo y te pongo en favoritos-aunque seas gallego;-)

Harry Haller dijo...

Esta semana la empiezo con muy poco tiempo, me levanto a las 7 de la mañana para lo de siempre y el día se ocupa con lo de siempre.

Sólo por un momento me he permitido el gusto de leer los mensajes del blog, para ver si había alguno agradable que pudiese animarse ante tanto vaivén. He dicho: pareceré maleducado, pero no podré responder y, como ayer, no quiero dormir sólo 4 horas, aunque los martes me levante más tarde.

He roto mi silencio por un instante, sólo por una frase: “a veces parece que vivimos en un surrealismo extraño” o por esta otra que parece quitada de mi diario: “un día horroroso en el que él y yo hemos abierto un libro en estancias diferentes…”

Maldita sea, de algo hay que morir aunque sea de no conciliar el sueño. Esa frase es exacta, parece que vivo en un “surrealismo extraño”. Extraño resulta haber llegado hasta aquí y de esta maneta. Extraño resulta haber hecho cosas sin pensar y que, de pensarlas, me hubiese echado atrás.

Sólo un “pero” a tu comentario: “Soy gallego”, sí, pero de tópicos e ignorantes está lleno el mundo y, si Rosalía de Castro o Castelao eran gallegos, mayores sabios han muerto en el anonimato, arraigados a una tierra desconocida por aquellos que piensan que los gallegos tiene un mal acento castellano cuando en realidad tienen un gran acento de su lengua madre: el gallego.

Por lo demás, si vienes a esta tierra denostada descubrirás que está llena de sabiduría por los cuatro costados y es aquí en dónde confesarás que “las apariencias engañan”…

Muchas gracias por hacerme pensar más y más.

Besos

Anónimo dijo...

que pena de novia/esposa tienes, te mereces algo mejor!! acabo de descubrir tus recetas, eres lo mejor que he encontrado hoy en la web. Pilar.

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