sábado, 24 de noviembre de 2007

Caramelos de chocolate y miel de Martine

Caramelos de chocolate y miel de MartineLo mejor que me puede pasar en la vida 1.5

Los famosos…

Así los llama Trish Deseine en su libro “Pasión por el caramelo”, Los famosos caramelos de chocolate y miel de Martine. Ha sido toda una aventura, seguramente la próxima vez vuelva a serlo, hasta tengo dudas de que lleguen a parecerse a éstos. Sólo después de varias elaboraciones obtendremos el punto, las medidas y el tiempo exacto para conseguir la textura adecuada a nuestros intereses. A diferencia del anuncio, con la primera “he acertado”, tendré que jugar a la primitiva. Eso sí que ha sido suerte.


Por ser una receta de origen “casero”, es de las pocas del libro que vienen en unidades aproximadas y, por ello, la aventura está asegurada. Incluso recomienda que los hagamos varias veces hasta que tengan la consistencia que queramos (“pero siempre deliciosos”). Es una de las partes más bonitas de la cocina, la improvisación, el no saber cuál será el resultado. Un vaso, una cucharada o una nuez de mantequilla.

A la tercera ha sido la vencida. En las dos primera recetas vistas en el libro, millionaire’s shortbread y banoffee, había hecho mis propias versiones. Ahora he querido seguir al pie de la letra sus indicaciones, o las de Martine, supongo.

El día del chocolate

Ese día necesitaba chocolate. Empecé con estos caramelos, cuya adicción hace que se acaben pronto y desees que eso no suceda, después la “tarta de chocolate de Suzy”. Ha funcionado, aunque sólo en parte. Me lo pasé bien, disfruté comiéndolos, pero pasado el tiempo todo ha vuelto a estar igual. Igual, con unas cuatro tabletas de chocolate menos y una pequeña dosis de endorfinas de corta duración.

He descubierto otra parte de la solución: dormir. Al dormir se descansa, descansado las cosas se ven con otro prisma. Pero… ¿quién le pone el cascabel al gato?

Me has quitado la soledad y a la vez la libertad. La soledad se emborracha de libertad y la libertad busca compañía.

Mil razones para odiarme

Ahora es el momento de pedir perdón a aquellos que puedan sentirse ofendidos por estas opiniones o reflexiones, a los que han tenido siempre las cosas muy claras y piensen que mi confusión es fruto de la indecisión. Perdón, aunque siempre podréis saltaros este apartado e ir directamente a la receta, si os interesa, claro.

Enumeración de algunos hechos, circunstancias que no comparto, me disgustan o no admito de la paternidad/maternidad. Muchos son meros caprichos y otros más reflexionados de lo que pudieran parecer:

- ¿Por qué algunos familiares se ven con el derecho de sugerir, opinar sobre nuestra (presuntamente deseada por ellos) paternidad y yo no puedo, ni de lejos, hacer un breve comentario sobre el cambio de tapicería de sus sofás? La primera sería una decisión para toda la vida, la otra tiene vuelta atrás.

- Me disgusta la actitud posesiva de algunos padres hacia sus hijos. Se consideran “poseedores” y se olvidan de que tienen vida y pensamiento propio. “Tengo un hijo…” como quién dice “tengo un coche”.

- Hay quién tiene hijos por inercia, porque se entra en la edad, porque es lo que toca. Después tocará el bautismo, la comunión,… lo que no importa es si se cree o no en ello.

- No me gustan las expresiones “espíritu maternal” o “no lo entenderías, eres hombre”. Precisamente, por ser humano (hombre) tengo la propiedad de poder ponerme en el lugar de los demás, sentir lo que otros sienten. Por ejemplo, no necesito haber padecido una catástrofe para saber qué se siente cuando sucede.


Caramelos de chocolate y miel de Martine- Muchos padres se preocupan más de la imagen de sus hijos, sobre todo durante los pequeños años, que de su educación. Me he fijado que muchos de ellos van “más combinados”, diría M, que sus propios padres. Además, no soporto los zapatos de charol ;-)

- Recién nacidos, esa obsesión por buscar parecidos. El problema existiría si no se pareciesen, en ese caso habría que hablar con el fontanero o esperar unas semanas más a que se consolide su aspecto.

- Otra expresión odiosa: “animaos”. Si ya estamos animados… ¡a no tenerlo! No tenerlo también es una opción, además, reversible. La otra opción no tiene vuelta atrás.

- Los hay que cometen el doble error de tener hijos para salvar su matrimonio. Lo que se consigue es naufragar dos veces, jugando con otra vida.

- Lo padres que vuelcan sus frustraciones en sus hijos, provocando en ellos un nivel de exigencia, tensión, aprendizaje, que ni ellos mismos serían capaces de soportar.

- Espero que estas nuevas palabras no las lea nunca mi madre. Nunca nadie me ha preguntado si hubiese deseado nacer. Me lo he preguntado, y más de una vez desearía que no hubiese sucedido….

Caramelos de chocolate y miel de MartineIngredientes
  • 15 terrones de azúcar, 100 gr.
  • 250 gr. de chocolate negro troceado de buena calidad.
  • Una nuez de mantequilla, ayuda a darle brillo y textura. Entre unos 30-40 gr. aprox.
  • Un vaso de leche semidesnatada. Creo haberle puesto en torno a unos 200 mililitros, aprox. (no lo he medido)
  • Una cucharada sopera (y colmada) de miel. He sido generoso, el sabor a miel y caramelo contrastará con el chocolate.
  • Un poco de agua para el jarabe.
(1) Jarabe inicial. Salpicamos los terrones de azúcar con un poco de agua. Llevamos a fuego bajo, sin remover y dejando que se funda hasta hacer un jarabe. Llevamos a ebullición y añadimos el chocolate troceado, removiendo constantemente con una cuchara de madera hasta que se funda y sin que llegue a quemarse.

(2) Añadimos el vaso de leche sin dejar de remover. Lo volvemos a llevar a ebullición y lo dejamos a fuego lento removiendo constantemente. Añadimos la nuez de mantequilla y la cucharada generosa de miel. Sin dejar de remover (demasiado repetitivo, ¿no?, para que no se nos olvide) lo dejamos cociendo durante unos 10-15 minutos, frotando bien el fondo para evitar que se pegue el caramelo.

(3) Comprobaremos el punto de cocción cuando el caramelo haya espesado bastante. Batimos bien y comprobamos el nivel de consistencia haciendo caer la mezcla por la cuchara. Estará en su punto cuando la mezcla no cae de la cuchara o lo hace de modo muy lento. Pongo lo que dice literalmente el libro en este punto: “…tendríamos que tener el buen ojo de Martine, la primera vez tal vez no resulte fácil.”

(4) Vertemos la mezcla en un molde y la alisamos ligeramente, primero con una espátula, después con un golpecito.
El libro recomienda hacer las marcas de los caramelos en este momento, yo he preferido cortarlos una vez endurecidos usando un cuchillo calentado en un chorro de agua caliente.

No pensemos que son muchísimos caramelos de chocolate, como no tenía un molde adecuado para esa cantidad (sería necesario un molde de unos 18x18 o algo más), el molde lo he construido con papel de hornear, cerrándolo y grapándolo como si de un sobao se tratase.

“Pase lo que pase, el resultado siempre será muy rico.”

Caramelos de chocolate y miel de Martine

16 comentarios:

Anónimo dijo...

HOLA:
Lo primero adicción total a tu página como el chocolate, pero con la diferencia de que no engorda.
Referente a la exposición de "lo mejor que me ha pasado en la vida", ayer después de leerlo estuve bastante rato dandole vueltas y realmente en mis pensamientos te echaba cada bronca que bueno.
Realmente tus padres tampoco han podido elegir a sus hijos,ni tu a tus hermanos, pero a los seres humanos que son nuestra familia los queremos y posiblemente la mayoria llegariamos a dar nuestra vida a cambio, ya no de su vida sino, tan solo hasta de su felicidad.
La maternidad/paternidad es algo que, de acuerdo hay que pensarlo y madurarlo, pero no mucho, realmente hay que vivirlo es como la montaña rusa o subir a un avión te lo piensas pero subes por que aunque tengas algo de miedo sabes que los momentos buenos seran muy buenos y las sensaciones unicas pero tal cual como la vida misma.
Hoy cuando te he leido estoy de acuerdo con los puntos que has expuesto sobre todo, con lo de las tapicerias de los sofás jeje.
Tambien es cierto que no une un matrimonio, se te acaba la tranquilidad pero no lo cambias por nada.
Bueno todo esto segun yo. Tengo dos niñas y a pesar de mi estrés y la vida loca no las cambio por nada, y ese sentimiento no se puede explicar hay que vivirlo no con los niños de los demás, con los tuyos aun que suene posesivo.
Besiños, Isabel desde Bayona.

Jose (Trassto) dijo...

Bueno, en cuanto al poder adictivo y generador de endorfinas del chocolate (especialmente en tus recetas)... completamente de acuerdo! Me he aficionado al browny de Nutella, y tengo que decir que lo devoro!!! ay ay ay pero cómo puede estar tan rico, calentito y con un poco de nata :P
Y sobre tus opiniones acerca de la paternidad, pues también completamente de acuerdo. No entiendo por qué nos empeñamos en considerar que una familia tiene una forma X, con una descendencia Y, y con unas propiedades Z que deberán dar en descendencia.
Las cosas han cambiado (por suerte), y se puede ser igual de feliz y completo sin procrear, casarse o comprarse un piso y un coche.
Eso sí, me voy a poner un poco reivindicativo y, al igual que se puede decidir no tener hijos... también se debe facilitar la adopción a todos los que lo deseen y demuestren una paternidad responsable, ¿no?

Bea dijo...

Hola!

Te he leído algunas veces, aunque he de confesar que la primera vez fue por una receta de cocina, y después, aparte de las recetas (aunque no me guste mucho el chocolate!), por tus reflexiones.

También trabajo en la universidad y me encantan las matemáticas, a ellas me dedico. Tengo además un buen amigo en tu universidad.

En cuanto a tus reflexiones algunas veces me he sentido identificada, pero cuando hoy leía tus sentimientos acerca de la paternidad, pensé que quizás tienes miedo a lo desconocido!. Soy madre de un precioso niño que ya tiene 9 años, y antes de decidirme a tenerlo pasé también por muchas etapas, e incluso cuando me quedé embarazada, a pesar de que estaba feliz, recuerdo que me pasé una noche llorando, de repente me entró lo que llamo "miedo escénico". Mil preguntas se agolpan en tu cabeza y muchos son los sentimientos contradictorios que te hacen dudar...

Hoy mientras te leía se acercó mi hijo y me dió un abrazo. Le pregunté: tu crees que soy buena madre?. Me contestó: la mejor sin duda alguna!.
Y le repliqué: ¡Pero si a veces he tenido que estar fuera incluso meses, y otras veces semanas, y otras veces he tenido tanto trabajo que no he podido bajarte al parque!.

Me he quedado helada con su respuesta: Mamá, eso no es ser mala madre, ni quererme menos, todo lo contrario!. Aprendo muchas cosas contigo, otras formas de vida, otras personas que has conocido que luego han venido a casa. Es importante también que cada uno tenga su parcela de vida y el poder trabajar en lo que a uno le guste aunque sea duro. Me gusta que mi madre sea así, yo te quiero así y de otra forma no serías mi madre!. Estoy orgulloso de tí, porque siempre has estado a mi lado aunque no hayas estado en casa, porque sé que a veces duermes poco trabajando y sin embargo me has llevado al fútbol, porque te levantas temprano para prepararme el pan caliente para el desayuno...te quiero mucho mami!.

Dios, se me cae la baba!.¡Tengo un hijo que no merezco!.

Le pregunté: A pesar de las cosas malas que hayamos podido vivir o que existan en la vida, tú estas contento de haber nacido?. Me contestó: por supuesto!. Cuando vamos a la playa y vemos la puesta de sol, cuando juego con mis amigos, cuando nos reunimos toda la familia, ..., no lo cambiaría por nada y merece la pena todo!.

Me parece que está creciendo a pasos agigantados!. Aprendo mucho de él!.

Te digo que merece la pena tener un hijo!. Yo, a pesar de los pesares, no lo cambio por nada y es sin duda lo mejor que me ha pasado!.

Pero también me parece muy acertada la decisión de no tenerlos. Creo que es algo muy personal y también quizás no te ha llegado el momento, o simplemente te entró el "miedo escénico".

Creo que ni los hijos somos perfectos, ni los padres tampoco. Como hija, pienso que mis padres no han sido perfectos, pero los quiero así. Como madre, no soy perfecta, pero mi hijo me quiere así!. El padre perfecto no existe, no pretendamos serlo, que es lo que nos ocurre a veces!.

Estas son mis reflexiones, y en ningún momento pretendo molestarte.

Un beso

Anónimo dijo...

Hello, Harry!!Vaya cosita, ay dios , menos mal que yo me resisto que si no tendria que estar a dieta hasta el año 3000!!!!Como lo haces tu?Casa de meigas , seguro, lo de correr solamente...no me lo creo!
Mira, ya te dije que es muy personal, pero lo importante, lo mas importante de todo es que lo querais lo dos, o que decidais esperar, los dos, si no es así y cada mienbro de la pareja busca cosas diferentes...viene el problema,no veo justo que uno de los dos se tenga que sacrificar, los hijos han de ser deseados, o esopienso yo, porque luego, como tu bien dices, no hay vuelta atras.
Mil besos y sigue razonando.
Poe cierto, los bombones quedan blandos o ligeramente duritos??
Cuidate,Córdoba.

Harry Haller dijo...

“Cuando soy bueno, soy bueno. Cuando soy malo, soy mejor”.

Había pensado ser un niño malo, parecer malo, pero no podré. Qué queréis, en el fondo también tengo mi corazoncito y la historia de bea me ha emocionado.

No me centraré en un comentario particular, todos aportan matices y opiniones muy válidas. Mis reflexiones, en un principio, cansado como estoy, sólo habían querido provocar una reacción, que pensemos que TODAS LAS OPCIONES SON VÁLIDAS, ni mejores ni peores; que debemos actuar por impulsos personales; que no debemos dejarnos llevar por lo que quieren que hagamos; que nadie es mejor que nadie, mamás, papás, hijos, heterosexuales, homosexuales, blancos, negros, rubios, judíos, musulmanes, católicos,… que nunca sabremos qué camino seguirían nuestras vidas si hubiésemos escogidos otras vías.

No os enfadéis por mi forma de pensar, es OTRA forma de pensar, ni mejor ni peor. Nunca he querido ofender a aquellos padres ni madres porque sé que la expresión: “es lo mejor que me ha pasado en la vida” es cierta. Pero me sé el final y, por eso, ahora desearía prescindir de ello. Sé que sería hermoso… y duro, porque no os olvidéis de las noches sin dormir o los fines de semana en casa de los abuelos o, cuando ya de mayores, deciden seguir su propio camino. Busco algo que todavía no he encontrado y, aunque no sea lo mejor que me haya pasado en la vida, esté cerca de serlo y pueda (podamos) descubrirlo por nosotros mismos.

A dónde nos lleva la vida, hacia caminos desconocidos. ¿Mejor en compañía?, no lo sé. La vida es demasiado compleja como para poder entenderla…

Quiero a mis padres, no sé si por igual, los amo. Porque me lo han dado todo sin pedir nada a cambio, sólo amor; porque cuando tenía unos añitos y durante muchos días me despertaron todas las noches para poder ir al baño y curarme de aquello que no recuerdo... (¿enuresis nocturna?); porque desde que naces se crea un vínculo desconocido del que no te puedes liberar; porque los sigo echando de menos, y sólo me acuerdo de lo bueno. Lo malo está olvidado, yo lo he olvidado, ¿verdad papá?. Perdonadme, podrían ser los efectos de la hermosa canción que estoy escuchando: Everybody's Gotta Learn Sometimes, que en versión de Beck suena de un modo más hermoso:

Change your heart
Look around you
Change your heart
It will astound you
I need your lovin'
Like the sunshine

Everybody's gotta learn sometime
Everybody's gotta learn sometime
Everybody's gotta learn sometime


“Necesito tu amor como los rayos de sol..”

Besos a tod@s, de corazón.
En otro momento os contaré una historia…

Harry Haller dijo...

Everybody's Gotta Learn Sometimes.

Son blanditos!
;-)

Anónimo dijo...

Me suena perfectamente todo lo que dices; En mi caso, siento que me he saltado muchas etapas, tal vez no he disfrutado o vivido lo que la mayoría. Me sigue faltando todo éso, vivirlo, poder encontrar un poco de equilibrio (si es posible) y quizá después, pensaría en tener un hijo.
De otra manera, supongo que no le podría darle lo mejor, aún no.
Lo comento porque simpatizo, aunque seguramente por otras razones, contigo.

Más chocolate!!
Cómo resistirse en estos tiempos.
Un beso,
marcela

Bego dijo...

Buf, creo que hoy estoy yo blandita como tus caramelos...seré tonta que me ha caido la lagrimita con algunos de los comentarios, incluidos el tuyo....a veces parece que con lo que nos "encabronamos" los hijos y los malos ratos que les damos a los padres...por regla general siguen ahi, con ese amor incondicional.
Tal vez esa sea la magia de tener hijos, un vinculo mas grande que todas las cosas materiales que tiran para atras, como las noches sin dormir, los viajes sin hacer o los caprichos que ya no te vas a poder permitir...
Ya te dije que a mi me aterra tenerlos, pero creo q llegado el momento si pensaré q es lo mejor que me ha pasado en la vida, estoy segura que , pese a todo lo malo, parto incluido, así será.
¿¿¿Y recetas de caramelos duritos no tienes?? es que esos se pegan a los dientes!! aaargggghhhh

Harry Haller dijo...

¡Etapas!, creo que las etapas son estados de ánimo.

Pienso que has dado en el punto más importante de la paternidad/maternidad: ¡encontrar equilibrio! En mi caso sería empezar la casa por el tejado, querer avanzar en la vida sin haber solucionado algún problema o duda. Con el equilibrio no habría dudas para plantearse la pregunta, he dicho plantearse. A partir de ahí todo es posible…
¿Cómo se puede plantear “La Pregunta” cuando hay muchas cosas que todavía no tengo del todo claras?, no siempre. Hace una hora sí, hace 3 minutos que no. ¡Qué desastre de hombre!

Tengo caramelos, especiales para aquellas que los prefieran duros y desean ser mamás. Pronto, pero tengo menos tiempo que recetas. Éstos no es que se peguen en los dientes, se reblandecen en la boca. A mí también me gusta morderlos ;-)

Besos+Gracias => Besgracias ;-)

Anónimo dijo...

¡Pues parece que poneis el debate para mí! Yo estoy pensando tener hijos porque voy ya en la edad del tiempo de descuento.Y quiero tenerlos, pero me da una pereza...y miedo. Eso que decíis de que es "para siempre". Nada de seis meses de prueba. ¿Y si no es como esperabas?. Pero lo que de verdad me asusta es que previo a la procreación me voy a casar, tras años de convivencia. Aquí nada debería salir mal. Pero me asusta más. El compromiso. Después de todo, un hijo es "sangre de tu sangre" y al papá lo encontraste en la calle, donde había muchos más. Ja,ja! este comentario no lo firmaré. Como yo soy muy seria con los compromisos, pienso que del peque, aunque me de la lata y me incordie mucho no me arrepentiré. (Pienso, deseo, quiero creer en ese "lo mejor que me ha pasado en la vida"). Aunque claro, pensando mal, a lo mejor sí que se arrepienten y no nos dicen nada, para que vayamos y nos fastidiemos todos. Pero bueno, hagamos hipótesis de que no. Precisamente me considero seria con los compromisos porque creo que siempre cumplo, así que procuro no cargarme de compromisos.¿Os parece un contrasentido? si lo pensais detenidamente vereis que encaja. Me he mantenido soltera recalcitrante esquivando cada intento de formalización hasta ahora. ¡Con lo bien que me lo paso!. Pero ahora, me corto la coleta. con dos "cordones". Mentira, "acordonada". Bueno, a ratos me encuentro sonriendo como boba a los niños en los parques (hasta ahora jamás, yo siempre he sido mucho más de ir a rascar a los perros que de babear a los cahorros humanos) y al segundo siguiente me parece que me ahogo y pienso en tirar mi coche por un barranco con un maniquí dentro y empezar una nueva vida en Tanzania. Así que si en unos años me encuentro con que me llama mala madre, o se agobia, o me agobia, o me llora, o no me come, o no duerme...¡lo regalo a un circo!. La biodiversidad es algo de veras divertido. A mí me resulta chocante, desde como es mi cabeza, que tú Pepinho te hayas casado por lo que veo hace tiempo, que aún con problemillas de convivencia parece desde fuera que estás muy feliz y "estable" en la relación. Y que no quieras tener hijos. Yo pensaría que eres del tipo feliz con una familia numerosa de niños, jugando con ellos, haciendo excursiones y miles de actividades. Y que conste que no lo digo juzgando, desde luego. Me gusta leer los pensamientos de la gente porque somos todos a veces tan distintos y a veces tan iguales... Tu pareces tan formalito y sin embargo, no te llama. Si yo tuviera claro que no quisiera tener hijos.. Es que no me iban a pillar ni con caza-mariposas! Yo pediría como favor en plan SOS, a los orgullosos papá y mamás que pongan muchos mensajes a favor de la pater-maternidad para que una pobre cabeza loca, con instinto maternal crónico-fluctuante no sucumba al miedo escénico. (Y que no se dé a la fuga en los próximos meses)

Anónimo dijo...

Buenas tardes Pepinho,

por fin llegó la receta de los caramelos... realmente la pinta es exquisita, y caerán seguro...

Para el sábado hice el pastel de chocolate. Quizá no quedó alto como el tuyo, porqué mi molde es de 26 centímetros... pero básicamente se terminó, por lo que fue todo un éxito! Le puse la mezcla de frutos rojos, pero casi no se notaban... de lo que menos había eran frambuesas :-(

Sobre todo lo que comentas a nivel personal no voy a decir ni pío... únicamente que el último me ha entristecido, y bastante, o mucho, no sé... algo se ha roto por dentro... Nada, mañana será otro día...

Pronto voy a salir del trabajo. Esta tarde repetiré con el pastel de pera - manzana. Intentaré no pensar.

Cuídate!

- Nina -

Harry Haller dijo...

Hola,
No soy un papá orgulloso pero estoy seguro que todos lo están…

Yo me casé sin pensar más allá, sólo en el momento, y así me va en el temas de discrepancias conyugales como la paternidad. Planificar me parece lo menos romántico del mundo, pero empiezo a pensar que hubiese sido necesario… Para empezar yo no soy creyente (lo he sido) y desearía, si se diese la circunstancia, no bautizarlo y, ni mucho menos, primera comunión… M es creyente y practicante. Es algo más que añadir a las discrepancias.

“Para que vayamos y nos fastidiemos todos…” ;-) me parece un pensamiento muy humano (eso pienso cuando me lo dicen padres con bebés).

Como decir que “NO SOY FORMALITO!”: “caca, culo, pis” ;-) Aquí se refleja una parte de mi personalidad, la que necesita evadirse y que, hoy en día, es la única que tengo. Algún día volverá PEPINHO a armar la marimorena y a cantar por la calle…

Bien. En mi vida he pasado por todo. He tenido: momentos muy duros pero felices (primera infancia); momentos muy duros, introvertidos y soñadores, pero (in)felices (media infancia, 3 años); momentos soñadores, esperanzadores e indefinidos (adolescencia-pubertad, 4 años); momentos soñadores, deprimentes y de aislamiento (universidad, 5 años); momentos ilusionantes, esperanzadores e indeterminados (primera fase laboral, 2 años); momentos en los que no me reconozco, de absorción total, en los que ya no existo.

Besos y gracias.

Harry Haller dijo...

Cómo decir...

isi dijo...

Tienes toda la razón en tus apreciaciones.
Yo no tengo una hija,ella me tiene a mí.
No me parece bien el planificar tener hijos.
Sé de mucha gente que no los desea y es feliz.Cada pareja es un mundo.
Yo no la busqué,pero llegó.
Un palo,sí,sólo al principio.Es lo único que no cambiaría de mi vida.
Lo mejor,es la libertad de poder escoger lo que quieres.
Te cambia la vida,sí,pero sólo si tú quieres.Seguimos con nuestra vida,pero con ella incluida.
Dices que las creencias son otro problema,no lo creo.Yo soy creyente él no,fácil solución,la cria decidió a los 13 años si se bautizaba y hacía la primera comunión,nosotros no teniamos derecho a escoger por ella.
Tú puedes darle a conocer todas las formas de pensar y ver la vida pero ellos deben decidir lo que quieren.
Los hijos no son marionetas a las que mueves los hilos.
Deben tomar sus propias decisiones,tropezar y caer,es como aprenderán, por ellos mismos.
Se levantarán,llorarán y reirán,tú estarás ahí cuando te llamen.
Son una responsabilidad,sí,por eso hay que estar muy seguro de tenerlos.La pareja decide, nadie más.
Estos caramelos parecen deliciosos,mmm,intentaré hacerlos.
Besiños

Harry Haller dijo...

Sólo podrán decidir cuando sean mayores, no porque antes no puedan pensar, porque hay quién lo hace por ellos.

Los niños, mientras son niños se guiarán por el entorno, querrán hacer la primera comunión porque la hacen “casi” todos… y por los regalos. ¿Cómo le diría yo a M que no quisiera bautizar a un hijo en el caso de que ello se diese?... ¿lo aceptaría?

Bicos.

adivinanzas dijo...

Aprendo muchas cosas contigo, otras formas de vida, otras personas que has conocido que luego han venido a casa.

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