viernes, 3 de agosto de 2007

Muffins de plátano con crujiente

El plátano es sensacional (y tres)

El plátano, tercera parte. Corte del director (Director’s cut)

Aquí acaba la trilogía del plátano. Lo prometido era deuda y, sin duda, no se me hubiese ocurrido mejor final. Tenía unas tortitas, que retomaré, pero me veía en la ¿obligación? de presentar unos muffins que marcasen la diferencia. La diferencia reside, entre otras cosas, en el crujiente. El crujiente, ¡cruje!, como cabría esperar, formando en la boca una combinación con la masa esponjosa que ni el “director” esperaba.

El guionista había planificado el final deseado, el final esperado para una trilogía que “El padrino” no consiguió. Yo tampoco, pues jugaba con ventaja, me conocía el final de la historia. Por suerte no siempre es así, el final está en nuestras manos. Somos los directores o codirectores (con nuestras parejas y compañía) de nuestras vidas. Escribamos el mejor guión que podamos. Me pido ser Cary Grant y, espero, que M Audrey Hepburn, aunque, de vez en cuando, no vendría mal ser el malo malísimo de buen corazón (“Viento en las velas”,....


Libre albedrío

No siempre se conoce el final. El libre albedrío existe. Nuestra vida cambia en cada instante, con cada pequeña decisión. Nada está escrito. Nada. Algunos diréis que sólo hay una cosa segura… pero hay mucha gente que ni de eso tiene la certeza.

Sería un horror pensar lo contrario, pensar que el futuro está predestinado. Así no me gustan (en determinados contextos): “destino/sino”, “vocación”, “tu media naranja”,… Tras ese pensamiento, los adivinos o futurólogos (¡se llaman como si fuesen científicos!), hacen su agosto. Creer en ellos es una contradicción en sí misma, ¿para qué informarme de mi futuro si puedo hacer poco por él? Aunque dirán que sí lo podemos cambiar, pero si lo podemos cambiar no está escrito y si no está escrito no tiene sentido adivinarlo…

Por suerte, tenemos un mar de posibilidades en cada segundo. El cada instante podemos elegir, y es algo nuestro. Esa elección puede restringirse (ausencia de libertades, por ejemplo), pero aún así seremos dueños de nuestros pensamientos. Nadie podrá inmiscuirse en ellos, somos libres para pensar y decidir sobre ello.
Decidamos sobre nuestras vidas, auque sólo sea para bien…


El libro

Sólo quedan unas páginas para acabarlo, pero antes he vuelto a repasar lo subrayado. Eso me permite adivinar mi estado de ánimo, mis reflexiones o, simplemente, descubrir qué rumbo ha seguido la lectura. Creo que ya lo había hecho alguna vez, esto de escribir las frases subrayadas, pero en ese caso la retrospectiva hacía referencia a un libro que había leído años atrás. Ahora son sólo unos días.

Los libros me absorben, los vivo hasta tal punto que pueden influir en mi estado de ánimo. No debería ser así. Lo mejor es que pasen desapercibidos. Como cuando, de pequeño, entrabas en el cine y por un par de horas te sentías un investigador, un aventurero, un bailarín o un apasionado. El sueño duraba unos momentos, unas horas después de salir… yo era el protagonista de ESA película.

Las frases, no demasiadas: “actitud de implacable vigilancia interior” (¡perfecta!), “estaba más unido a su madre que a su padre”, “Aceptaba las debilidades de todo el mundo, pero cuando se trataba de él mismo exigía la perfección…”, “quería exhibir sus heridas”, “No había verdad universal. Ni para ellos ni para nadie”, “Estaba decepcionado conmigo mismo”,… Al principio me parecían pocas pero, a medida que avanzaba el libro, he descubierto que el número de frases subrayadas aumentaba considerablemente. Tal vez sea un buen modo de búsqueda de equilibrio.

Ya estoy pensando en el siguiente, la elección será difícil. Probablemente sea el momento de algún ladrillo sin pena ni gloria, de lectura playera rápida y asimilable. O, quizás, algún clásico de final esperado. Ahora no quiero sorpresas.


Las bicicletas son para el verano

Como en “A illa” hay muchas playas, de las cuales muchas están a más de un kilómetro o dos, y con el fin de no usar el coche (esa insoportable caravana, eterna, que nos quita las ganas de volver) hemos pensado en comprar unas bicicletas para poder acudir a las playas que deseemos. Las de la infancia están un poco obsoletas y oxidadas.

Curiosamente, me ha provocado una ilusión que no imaginaba, como cuando de pequeño te la traen los reyes que, por cierto, a mí nunca me trajeron. La elección es difícil: las hay con frenos de disco, amortiguación o todo tipo de sistema de cambio. Ya os contaré la experiencia, por el momento la búsqueda resulta cansada pero divertida. Como “A illa” es muy llana, ya tengo muchas ganas de poder emplearla y poder desplazarme con ella a la velocidad del viento. Pepinho, sigue soñando….


Ingredientes
  • 200 gr. de harina normal [100 gr.]
  • ½ cucharilla de sal
  • 1 cucharilla de bicarbonato sódico [1/2 cucharilla]
  • 1 cucharilla de levadura química (Royal) [1/2 cucharilla]
  • 3 plátanos [1+1/2 unid.]
  • 150 gr. de azúcar [75 gr.]
  • 1 huevo, ligeramente batido [30 gr.]
  • 75 gr. de mantequilla derretida (y fría) [38 gr.]

Cobertura crujiente
  • 75 gr. de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de harina normal (unos 18 gr.)
  • Una pizca de canela molida (1/8 de cucharilla)
  • Una cucharada de mantequilla (15-20 gr.)

(1) Preparamos los moldes para magdalenas y precalentamos el horno a 190-200º C. tal y como he dicho anteriormente, acostumbro a introducir los moldes de papel dentro de uno de metal, se obtienen mejores resultados.

(2) En un bol grande tamizamos la harina con el bicarbonato, la levadura química y la sal. Removemos un poco. Por otro lado, con ayuda de una batidora u otro sistema, batimos los plátanos hasta hacerlos puré, añadimos el azúcar, el huevo y la mantequilla derretida.

(3) Juntamos las dos mezclas, añadiendo sobre la harina (o al revés), poco a poco y hasta que toda la harina quede totalmente humedecida.
Llegados a este punto, y como ayer no dejé reposar la masa, la dejé reposar durante media hora en el frigorífico, a costa de que se oscureciese. El resultado ha sido muy bueno de igual manera.

(4) Rellenemos los moldes, dejando un pequeño espacio en la parte superior, y preparamos el crujiente.

(5) Crujiente. En un bol, mezclamos el azúcar moreno con la harina y la canela. Añadimos la mantequilla en trozos y amasamos con la punta de los dedos (mejor) hasta que tenga un aspecto de pan rallado. Cubrimos los muffins.

Yo los he cubierto en su totalidad porque hice mucha cantidad y para que toda la superficie quedase crujiente. De este modo al crecer la magdalena sube como una unidad, sin prácticamente abombamiento. Podemos echarlo como más nos guste. Podéis probar varias alternativas, ya me contaréis el resultado.

(6) Horneamos entre 15 y 20 minutos, hasta que tenga un tono o al introducir un palillo salga seco.

Buenísimos. El crujiente los hace únicos. Es el toque diferenciador.

13 comentarios:

PrunusDulcis dijo...

Ooooooooooooooh. Me he quedado sin palabras.

Yo también quiero/necesito vacaciones para leer, cocinar, ir en bicicleta e ir a la playa.Y sobretodo para desconectar. Habrá que esperar....

despejada dijo...

Hola, nuevamente yo... Primero, hay una frase de un libro de Córtazar que dice "(...) El final es siempre lo más bonito pues resulta absolutamente imposible prever cómo va a terminar la ejecución..." (refiriéndose a piezas de jazz improvisado)... Segundo, las bicis son perfectas, si no querés gastar, y disfrutarlo, acá en la argentina hay un tipo de bicicletas que vulgarmente se llaman "Bicicletas Playeras", son super recomendable por su diseño y con frenos contra pedal...
Y si queres leer algo que te movilice pero bien y que te permita continuar de buen humor, hay un libro muy bueno que se llama "El libro de los abrazos" de Eduardo Galeano, son muchos escritos cortitos, pero muy interesantes...
No te encierres...

Saludos..

(y si tenes alguna receta de tarta dulce de ricota, que sea mínimamente simple... jijiji (bueno algo tenía que pedir, jajajaja, ) Saludos Lau

Harry Haller dijo...

Hola,
Yo también necesito unas vacaciones (éstas no lo parecen). Espero que empiecen ahora.

No tengo mucho tiempo... pero gracias por la recomendaciones. Ya he empezado otro libro. Por el momento me conformo con anotar la referencia. Ya contaré los resultados.

Sí, tengo varias recetas de tarta de Ricotta, pero ahora estoy en la isla y no puedo disponer de ellas. Lo siento.

Saludos.

PrunusDulcis dijo...

Hola,
el viernes hice estos muffins y siento decirte que algo falló. Subieron, la cobertura crujiente es estupenda y quedaron muy esponjosos pero el sabor .... Tenian un gusto un poco estraño. Yo creo que es el bicarbonato de sodio, ya que su gusto era ligeramente salado(pero un salado raro). Al menos el primer mordisco era raro después te acontumbrabas.
Lo solucioné partíendolas por la mitad y rellenandolas de nutella ;-)

Cuando en la receta indicas cucharillas ¿te refieres a las de postre, no?(porque si es a las de café ya sé que ha fallado).
La próxima vez pondré menos bicarbonato.
De todas maneras, gracias por la receta.Como ves me animé enseguida a hacerlas. Aproveché la tarde repostera y también hice las galletas de canela...Ummm, estaban de muerte, tan crujientes!!

Harry Haller dijo...

Me ha dado mucha pena…

El bicarbonato es, simplemente, un gasificante que le da esponjosidad, podrías sustituirlo por más Royal (que también incluye acidulante+almidón). Por ejemplo, el bicarbonato lo suelo emplear para las tortitas o si (raras veces) no tengo levadura Royal. Podría emplear levadura química únicamente y aumentando la dosis.

Yo uso unos sobres que venden en Mercadona y separan el gasificante del acidulante, por lo que no llevan almidón. Eso, entre muchas otras ventajas, permite usarlo a celíacos sin ningún tipo de problema. El acidulante se emplea para mejorar la masa y conservarla… en combinación con el gasificante provoca que se haga más esponjosa al desprender CO2 (vapor).

Existe una cantidad adecuada por cantidad de harina. Mucha cantidad suele ser peor que poca, puede provocar que se baje la masa después del horneado o incluso mal sabor. Ahora que lo dices, me pasó eso con unas magdalenas de vainilla hace tiempo. Demasiado bicarbonato o acidulante, no sé exactamente.

En otros (y muchos) países se sigue empleando mucho el bicarbonato sódico, pero hay que ser muy preciso.

Hace tiempo, obtener levadura química de categoría era muy difícil (ojo, he leído que la “Levadura química”, no el gasificante que venden en Mercadota podría no estar en buenas condiciones… No he vuelto a oír hablar de ello).

En Suecia me he comprado unas cucharas especiales para medir. Una cucharilla es el volumen equivalente de 5 ml de agua y 1/2, cucharilla el equivalente al volumen de 2,5 ml. Para ello haría falta una balanza de precisión. Cuando digo “colmada” no me refiero a una de postre, me refiero a una de café (pequeña) pero no rasa.

Puedo asegurarte que a nosotros nos han encantado…
Sorry.

PrunusDulcis dijo...

gracias P,
Que no te de pena, hombre!! Si aquí estamos para experimentar, pasarlo bien y aprender, no? Además no sé de que te disculpas, la culpa fui mia ;-)

Como siempre te explicas como un libro abierto, gracias. Efectivamente era lo que yo me imaginaba, puse una cucharadita de postre "colmada" de bicarbonato, lo que supone una cantidad excesiva si la medida que tu proponias era una cucharadita de café "colmada". De ahí el sabor extraño. Que conste que compré el bicarbonato para esta receta y esponjosas salieron ;-) Queda apuntado para la próxima vez.
Las cucharas medidoras yo las compré en IKEA que como es de origen escandinavo supongo que seran el estandard, o no. Son de plástico y me costaron muy poquito , eso me hace desconfiar.
Al final al hacer repostería somos como alquimistas la medida debe ser precisa(o exacta), aunque como tu, encuentro excesivo lo de la balanza de precisión.

Yo quiero vacaciones!!!

Harry Haller dijo...

Pese a todo, uno no puede evitar sentirse culpable (eliminaré lo de “colmada”).

Mis moldes son metálicos, tendré que comprar esos medidores para tener unos de repuesto ;-). Los que tengo llegan hasta ¼ de tsp.

Disculpad si no respondo… cosas de las vacaciones.

Sin que sirva de consuelo, por el momento tampoco puede decirse que las mías lo hayan sido.

Besos

Auro dijo...

Estos muffins tienen una pinta increíble¡¡....Harry te visito muy asiduamente aunque no comente y quiero rendirte mi mas sincera admiración, me encanta todo lo que haces.

Saludos

Harry Haller dijo...

Gracias,
Los recuerdo riquísimos, pero también recuerdo que alguien obtuvo malos resultados, creo que por mala dosis de bicarbonato.

¡Menudo blog (casi portal) tienes!, Lo pongo.

Saludos y gracias.

Anónimo dijo...

SERAV EL BICARBONATO O EL SERENO , COMO DECIMOS AQUI EN MEXICO, PERO ESTOS MUFFINS ESTAN RIIIIIQUISIMOS , YA LOS PREPARE PARA MI FAMILIA Y LES HA ENCANTADO AL IGUAL QUE A MI , DE NUEVO TE FELICITO POR LO QUE ESCRIBES Y POR TUS RECETAS
QUE ESTES BIEN Y TE MANDO UN ABRASO DESDE MEXICO

muffin dijo...

Hola Harry eres increible, gracias por tomarte el tiempo y publicar éste Blog, tienes recetas deliciosas. Fíjate que he hecho la Magdalena con plátano y crujiente fue perfecta! sólo que he utilizado la cubierta crujiente en toda la Magdalena y salió algo dulce el crujiente pero exquisito, la próxima vez pienso colocar menos polvo crujiente y así estabilizar el sabor haciéndolo más perfecto. Gracias por todo, fíjate que me gustaría que me recomendaras qué puedo ponerle a la masa para hacer que dure más tiempo fresca, espojosa y deliciosa, tal vez ya es suficiente con el bicarbonato y royal es suficiente, pero si se puede hacer que dure más tiempo fresco, esponjoso y rico mejor.

Otra duda es que me gustaría que me compartieras una receta para hacer croissants rellenos de chocolate y magdalenas también, he visto que tienes una deliciosa receta pero aún no la preparo, pero me gustaría saber de qué tipo de chocolate puedo utilizar, ya que la nutella es avellana con chocolate pero es algo cara, existe alguna otra opción de chocolate con avellana o algún sabor parecido más económico?

Gracias Harry, y saludos cariñosos desde México, te agradezco si me pasas tu correo el mio es

trooper89@live.com.mx

Graciass :)

Harry Haller dijo...

Muchas gracias.
Ando apuradillo, para que aguante más puede sustituirse un poco de azúcar por miel. Cuando de magdalenas se trata casi siempre lo hago... también la levadura química ayuda.

Rápidamente. Una ganache es la solución. Otra, mejor todavía, es preparar un praliné (pasta de avellana y azúcar caramelizado) ya añadirle chocolate con leche. Así los he preparado muchas veces, quizás los ponga alguna vez...

Besos.

Wombat dijo...

Hola!
Acabo de hacer los muffins y han salido riquísimos!! He cambiado el bicarbonato por un poco más de levadura y ya está!
El crujiente de encima está increíble, muchas gracias!
Un abrazo!

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